en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados occidentales

miércoles, agosto 09, 2017

DEL CRISTIANISMO A LA GLOBALIZACIÓN: UN PROCESO

Yeshúa de Nazaret

















Es un fenómeno histórico subterráneo de larguísima data -y, por tanto, difícil de percibir a primera vista- que comienza con la contraposición ontológica del "individuo" a la "comunidad". El individuo no es un ente físico (los gatos no pueden ser calificados como individuos en este sentido), sino aquella construcción conceptual que el cristiano denomina "el alma" (inmortal, por supuesto) y que no existe, por ejemplo, entre los griegos, los romanos o los germanos. El individuo es, para el creyente, un ente anterior y más valioso que la propia comunidad nacional. Fue creado por dios, no por la madre (matria) natural que lo parió. Ésta se vincula al "pecado" (la madre de dios será virgen. sobrenatural). La vida del individuo está orientada a su propio provecho (el "negocio" de la salvación, personal e intransferible). Se dan procesos previos al que vamos a describir que avanzan en la misma dirección, como el paso del matriarcado al patriarcado, pero de ellos nos ocuparemos en otra ocasión.

Saulo de Tarso
CATOLICISMO

La iglesia es el "pueblo de Dios" y está formada por los "individuos" (en el sentido indicado) que Yahvé ha graciosamente elegido a capricho para dicha "salvación". Una salvación que es "aire", verborrea, promesa huera, a cambio de la sumisión al dios judío, transacción que no cabe fiscalizar porque los estafados no pueden, en efecto, volver del más allá una vez muertos a reclamar su parte. Es la compensación contractual, por tanto, perfecta, porque quien se compromete por la parte judaica no arriesga nada y todos los tontos viven felices en la mentira pero llenos de "esperanza". Hete aquí la fuerza del cristianismo, su capacidad de contagio entre los idiotas y los cobardes, que son mayoría entre la población, claro.

Surge a la sazón el catolicismo, que procede del término griego katholon, cuyo significado lo dice todo: "universal". El "pueblo de Dios" diluye las distinciones nacionales, culturales, raciales... Sólo cuenta el individuo y su "ego" obsesionado con "la salvación eterna".

La iglesia universal de los individuos (presuntamente) inmortales, los elegidos, establece la base sociológica y axiológica de las futuras redes globalizadoras transnacionales.

CALVINISMO

El siguiente paso se dará fuera de la iglesia y contra ella con la reforma protestante en su versión, sobre todo, calvinista. A partir de ese momento, los "salvados" por Yahvé son los ricos y el éxito económico representa para el creyente cristiano un signo divino de elección que fomenta el ahorro y la re-inversión perpetua del capital. Así, sobre el suelo de la primera red globalizadora católica se asienta la segunda, puritana y más individualista si cabe, porque, por su propia lógica, rechaza la autoridad eclesiástica y la intermediación del sacerdote entre el rebaño y su dios. Cada individuo lee directamente la escritura y procura por su beneficio espiritual-material: una cosa y la otra van juntas, no otra es la sempiterna astucia del judaísmo que en el catolicismo aún permanecía en estado embrionario porque la sociedad medieval es todavía una entidad holista, es decir, comunitaria, que opera como nido protector del huevo individualista y lo extiende por todo el planeta.

Calvino
LIBERALISMO

La tercera fase es el liberalismo, rama secular del cristianismo reformado que constituye el fundamento ideológico y político del capitalismo. Papel fundamental en esta fase de la enfermedad cristiana lo desempeña la masonería. Aquí ya no se presenta la ideología individualista como un fenómeno religioso, sino como una doctrina de derecho civil por encima de las religiones que define la libertad misma y, por tanto, justifica la "democracia". La cual, a su vez, se nos vende como el criterio de legitimidad de la política y del Estado. Falsa democracia que nada tiene que ver con el concepto griego de la misma, sino inspirada en el modelo del sanedrín judío y de la sinagoga.

El modelo liberal de libertad religiosa y de laicidad instituye de hecho los valores cristianos como imperativos políticos del individualismo soteriológico. El "reino de Dios" deviene estadio último de la historia entendida como progreso y la palabra "felicidad" aparece en las constituciones como valor supremo de la sociedad liberal toda.

GLOBALIZACIÓN

Sólo en el último estadio aparece la oligarquía financiera judaica que actualmente controla el hemisferio occidental. Sus raíces judeo-cristianas, liberales y masónicas son obvias, pero los cristianos parecen incapaces de captarlas. Este dispositivo de dominación está formado por una élite (=elegidos) que se opone a la gente (=gentiles). Tales presuntas élites son aquel "pueblo de Dios" que Saulo de Tarso, el fundador histórico de cristianismo, buscó entre los gentiles para judaizarlos.

El cristianismo, he explicado este punto repetidas veces, es un proceso, no un estadio. Para captar el significado de la palabra "cristiano" o, mejor, judeo-cristiano, hay que recorrer el devenir histórico y observar las mutaciones del filosofema individualista, así como su conexión con el dogma del alma inmortal, del "yo" puro separado del cuerpo, es decir, la sustancia ontológica del individuo como un ente autónomo, plusválido y metafísicamente anterior a la comunidad nacional.

Rothschild
El círculo, pues, se ha cerrado con la fundación del Estado de Israel y el escándalo de la primera potencia mundial, los EEUU, laborando voluntariamente al servicio del "pueblo elegido" (una potencia extranjera correlato necesario pero postrero de la adoración a un dios extranjero). La "ideología del Holocausto" ocupa el lugar de la crucifixión de Cristo como imaginario judeo-cristiano occidental. No se trata de una negación del cristianismo, sino de la consumación de su esencia. En Jesús adoraban los cristianos al hijo de dios, un judío, ahora adoran a "su pueblo" en cuanto tal: la oligarquía, elevada a la categoría de víctima, con la que estaremos eternamente en deuda. Deuda espiritual que, a su vez, tiene también un significado material, o sea, económico: la deuda soberana de las naciones con la oligarquía financiera judaica, siendo así que todos los gentiles somos "culpables" del Holocausto por no "haberlo impedido".

PROGRESISMO

No obstante lo cual, los "patriotas" cristianos (extrema derecha) sólo tienen una obsesión en la cabeza: la "amenaza comunista", los rojos, el feminismo, la masonería, el movimiento LGTB... A los que acusan de "judíos". No se dan cuenta de que los movimientos de izquierda cosmopolita son también, como Nietzsche explicó de forma insuperable, secularizaciones del cristianismo. La ideología libertaria o anarquista resúmese, en efecto, en la siguiente fórmula: un liberalismo para pobres. La creencia de que yo soy mujer, aunque tenga pene, si yo me siento mujer, o a la inversa, hombre con vulva, representa una variante de la "fe" en virtud de la cual lo real se define en función de los deseos e intereses de los individuos (por ejemplo, la vida eterna o la resurrección de la carne, protoforma y modelo de esta estructura mental ego-hedonista), y no de la verdad racional, no del fundamento objetivo que está ahí "me guste o no" (idea griega, o sea, aria, del ser). La izquierda cosmopolita y anti-nacional, individualista apátrida pro-inmigración, tan odioada, resulta pues, también, la consumación del judeo-cristianismo secularizado, milenarismo utópico profético, pero proletario, barato, como las primeras "comunidades cristianas", que no en vano fueron descritas como el "bolchevismo de la antigüedad". En el cristianismo primitivo utopía y profecía, el inminente "reino de Dios" en la tierra, iban juntas. Las comunidades de dios cristianas se pretendían comunistas. Luego ambos segmentos ideológicos se separan porque el cristianismo erígese en religión de Estado que legitima el poder del patriciado romano. A las comidas en común cada uno asiste entonces con sus propias viandas y no las comparte ya con sus hermanos. ¿Un proceso muy similar al del comunismo que tanto le reprocha a la derecha a los rojos! Iglesia, eclesía, significa "asamblea". No es difícil, por tanto, detectar a la izquierda cosmopolita y antinacional en el embrión del imaginario judeo-cristiano originario.

Georg Soros, neoliberal financista de la izquierda cosmopolita
Los "patriotas" cristianos no pueden enfrentarse realmente a dicha izquierda porque eso supondría tener que cuestionarse a sí mismos de forma radical y, ¡ay!, para dichos energúmenos lo que cuenta, lo más importante en sus vidas, no es otra cosa que la propia supervivencia personal en el más allá, es decir, esa esperanza cobarde y anti-heroica que les permite ser felices en el más acá "aunque sea mentira". Como el varón con vulva o la mujer con pene. Aquéllo que importa es la felicidad del individuo, valor supremo tanto para oligarca financiero como para el activista LGTB. La verdad, en definitiva, se sacrifica al bienestar y en esto consiste precisamente la fe: judaísmo puro.

No son pues patriotas, sino traidores, como dice Julio Anguita, quienes apelan  a la patria desde la derecha. La derecha cristiano-burguesa, también la más ferozmente anticomunista, puede condensarse en la siguiente metáfora: un banderín de enganche donde los grandes empresarios, inversores, políticos corruptos y saqueadores de la nación se incorporan a la oligarquía. De ahí su fijación patológica por el dinero, peaje simbólico de incorporación a la élite. Porque no es verdad que la oligarquía esté formada sólo por judíos, sino, antes bien, ocurre que los candidatos a oligarcas se convierten al judaísmo para devenir miembros del "pueblo elegido". El judaísmo, en definitiva, no es una raza, ni una etnia, ni una religión, sino el máximo común denominador de una ideología que recorre la historia y, en consecuencia, también tiene algunos otros nombres: cristianismo, catolicismo, calvinismo, capitalismo, comunismo...

Jaume Farrerons
La Marca Hispánica, 9 de agosto de 2017

Fuente: https://www.facebook.com/JaumeFarrerons/posts/1446529962104493?pnref=story


13 comentarios:

Anónimo dijo...

"No se dan cuenta de que los movimientos de izquierda cosmopolita son también, como Nietzsche explicó de forma insuperable, secularizaciones del cristianismo".
En todo caso se entiende que dichos movimientos de izquierda coinciden con el cristianismo en su carácter universalista,internacionalista, porque luego esa izquierda cosmopolita se declara atea, que en realidad no lo son porque mientras rechazan e intentan marginar al cristianismo, al mismo tiempo cínicamente le hacen el juego al islam, no les importa que se extienda por Europa. Así pues, no son ateos, son anticristianos, esta es la gran contradicción en caso de que Nietzsche tuviera razón, ya que la izquierda cosmopolita es anticristiana. Obviamente si usted habla con estos izquierdistas sobre el tema le dirán que no están de acuerdo con el planteamiento de Nietzsche, le dirán que son coincidencias, que ellos tienen otro concepto diferente del universalismo que defiende el cristianismo. Con esto ocurre algo parecido al concepto de internacionalismo que tienen el liberalismo y el anarquismo, los ácratas le dirán que su concepto de internacionalismo es muy diferente, que ellos son partidarios de globalizar la "solidaridad" y no el capitalismo.
Un saludo.

ENSPO dijo...

No veo que la izquierda pretenda, excepto en casos anecdóticos, islamizar Europa. La izquierda laica tiene su propia sustancialidad y radicalidad milenarista. Esa izquierda ha SECULARIZADO los valores y los teologemas del cristianismo: el apocalipsis se convierte en revolución, el reino de dios se convierte en paraíso comunista, la salvación en redención del pueblo de dios o proletariado, la comunidad de creyentes en supresión comunista de la propiedad privada, la superación de la ley étnica judía en cosmopolitismo universalista, el sermón de la montaña jesusiano en pacifismo, el Jesús que saca la espada en el templo en agresividad anticapitalista, la bienaventuranza en hedonismo, la fe religiosa soteriológica en esperanza revolucionaria, la tierra prometida en patria del proletariado... Etc. Hete aquí la verdadera doctrina de la izquierda antinacional, la cual no necesita para nada al islam y, mucho menos, promover ninguna religión alternativa al cristianismo. Así ha sido durante dos siglos y sólo ahora reaparece el islam, que imprime otra dinámica desecularizadora completamente nueva.

Anónimo dijo...

"No se dan cuenta de que los movimientos de izquierda cosmopolita son también, como Nietzsche explicó de forma insuperable, secularizaciones del cristianismo".
En todo caso se entiende que dichos movimientos de izquierda coinciden con el cristianismo en su carácter universalista,internacionalista, porque luego esa izquierda cosmopolita se declara atea, que en realidad no lo son porque mientras rechazan e intentan marginar al cristianismo, al mismo tiempo cínicamente le hacen el juego al islam, no les importa que se extienda por Europa. Así pues, no son ateos, son anticristianos, esta es la gran contradicción en caso de que Nietzsche tuviera razón, ya que la izquierda cosmopolita es anticristiana. Obviamente si usted habla con estos izquierdistas sobre el tema le dirán que no están de acuerdo con el planteamiento de Nietzsche, le dirán que son coincidencias, que ellos tienen otro concepto diferente del universalismo que defiende el cristianismo. Con esto ocurre algo parecido al concepto de internacionalismo que tienen el liberalismo y el anarquismo, los ácratas le dirán que su concepto de internacionalismo es muy diferente, que ellos son partidarios de globalizar la "solidaridad" y no el capitalismo.

ENSPO dijo...

Ya le he contestado a eso. Si usted vuelve a repetir lo mismo sin responder a mi réplica, suprimiré sus comentarios sin más miramientos. Saludos.

Anónimo dijo...

El comentario se ha duplicado, posiblemente lo he enviado dos veces, este es el motivo por el cual aparece publicado dos veces, mi intención obviamente no era esa, por lo tanto no es una contestación por mi parte al comentario que usted emitió anteriormente, sólo ha sido un error.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Vamos a ver, usted afirma que la izquierda ha secularizado los valores del cristianismo, el universalismo, la lucha por los pobres, el anticapitalismo,etc... Esto es algo circunstancial y coincidente viendo la postura de la izquierda durante muchos años frente a la iglesia cristiana. Explíqueme entonces el por qué durante el siglo XX en especial el cristianismo ha sido perseguido duramente por la izquierda, podemos hablar de la antigua URSS y la brutal persecución sobre los cristianos por parte de los bolcheviques y después en toda la Europa del Este, durante el dominio soviético de esos países. Podemos hablar de lo que ocurrió aquí en España durante la segunda república y la guerra civil, como la izquierda persiguió con saña y de forma sanguinaria a la iglesia cristiana, incendiando iglesias a mansalva y asesinando a miles de clérigos cristianos, está catalogada como la mayor matanza de cristianos en Europa de todos los tiempos.
Por otro lado usted no puede negar que la izquierda en la actualidad no está apoyando a la expansión del islam en Europa, ahí está su actitud contra todo el que se oponga a dicho proceso(Aún razonando de forma coherente), tachándolo de islamófogo y demás sandeces, esa izquierda que odia a la iglesia cristiana y luego manda un saludo a la comunidad musulmana. Es la izquierda política actual, la que controla la oligarquía globalizadora, todo en pos de acabar con la cultura y tradiciones europeas para avanzar en la nefasta globalización.
La izquierda continúa teniendo mucha fobia al crucifijo.

Anónimo dijo...

"Así ha sido durante dos siglos y sólo ahora reaparece el islam, que imprime otra dinámica desecularizadora completamente nueva."
Usted esto ¿Cómo lo ve?,¿Positivo o negativo?.

ENSPO dijo...

Que la izquierda persiga al cristianismo no demuestra nada. También los cristianos se han perseguido entre ellos: recuerde las luchas entre católicos y protestantes. Y los izquierdistas se persiguen, así mismo, entre ellos, piense en las luchas, hasta el asesinato, entre comunistas y anarquistas, o entre estalinistas y trotskystas. La oligarquía actual no es izquierdista, sino judeo-cristiana. ¿Son izquierdistas los neocon sionistas, Bush, Rockefeller y Soros? Yo soy favorable a la democracia, la ilustración y la verdad racional, por tanto, el giro desecularizador representa para mí el peor desastre.

ENSPO dijo...

Una cosa es enviar dos veces el mismo comentario, y otra muy distinta que responda con el mismo comentario a mi réplica. Mantengo lo dicho al respecto.

Joan@Luz dijo...

Como usted indica, el cristianismo y posteriormente la modernidad liberal y la postmodernidad han supuesto un proceso continuo de devaluación de la idea de comunidad nacional, por no decir de devaluación en general de cualquier idea de colectividad más allá de un agregado coyuntural y voluntario de individuos con un interés común (los excesos de los regímenes totalitarios del siglo XX también contribuyeron, en parte y de forma involuntaria, a que esto ocurriera, según mi opinión).

Conocido el mal, ¿cuáles son los remedios? ¿Cómo instaurar una neomodernidad que restaure la idea de comunidad nacional, de estado, de colectividad y antiindividualismo meramente hedonista; desechando las utopías totalitarias; y combatiendo activamente tanto al credo religioso tradicional como a las supersticiones y pseudociencias con la que la postmodernidad pretende sustituirlo?

No es una pregunta retórica, verdaderamente no tengo demasiada idea de cómo se lograría ese objetivo, aunque intuyo que la tarea de "kulturkampf" es imprescindible y que blogs como el suyo contribuyen a dicha labor.

Saludos, un placer leerle como siempre.
José Antonio O.R.

ENSPO dijo...

No es imposible recuperar el sentido de la comunidad nacional si tenemos en cuenta que la individualización se apoya en mentiras, en creencias religiosas y en mitos perfectamente susceptibles de crítica científica y filosófica. Para empezar, luchar contra la creencia en la inmortalidad personal. Este es el tronco del árbol. Una vez quebrado, caen todas sus ramas ideológicas y el individuo se queda solo frente a la muerte. Lo segundo es la identificación de verdad y muerte como algo "positivo", como condición de posibilidad del acto ético y no como mera carencia en términos nihilistas, de manera que ese mismo individuo pueda experimentar el fenómeno de la finitud no sólo como una idea abstracta o intelectual, sino como una vivencia potenciadora de sus posibilidades existenciales. Llegados a este punto hay Kulturkampf pero también necesidad de un sistema educativo. El individualismo es siempre el resultado de un determinado proceso de socialización que sólo se ha dado en occidente y que hay que detener como sea. La sociedad o, mejor dicho, la comunidad precede siempre al individuo. La sociología es aquí unánime y sólo los ideólogos liberales sostienen el fraude del "contrato social". Un movimiento político que asuma explícitamente tales conceptos, requerirá sólo de una generación para reconstruir desde sus fundamentos el sentido lo comunitario y lo nacional. La lucha inevitable que la oligarquía emprenderá contra el Estado que ose presentar semejante desafío hará el resto. Sólo un Estado Nacional Europeo podría, por otro lado, ser capaz de adentrarse en dicho proceso con posibilidades de éxito. En todo caso, nosotros no vamos a conocer esa etapa y tenemos que comenzar por el principio. E insisto en que si no se erradica la creencia judeo-cristiana occidental en la vida eterna o la resurrección de la carne y este precepto impregna implícitamente los valores y la ética militante del movimiento-base, los esquemas individualistas volverán a reproducirse tan pronto como el mismo alcance el poder. El primer paso es ése y a ello nos entregamos con todas nuestras fuerzas y la férrea oposición de las ultraderechas cristiana y evoliana.

Joan@Luz dijo...

Comprendido. Muchas gracias por su respuesta, bastante esclarecedora.

ENSPO dijo...

De nada. Un saludo.