Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas

martes, octubre 01, 2019

ERRORES DE HITLER













Me pregunta Franco Luna por los errores de Hitler. Le hice un esbozo rápido que quizá os pueda interesar. Saludos.

Errores de Hitler.

La lista sería larga. Citaré algunos.

El primero y fundamental, imputable también al fascismo, fue su pacto con la derecha y la represión del ala nacional-revolucionaria del NS. A partir de ahí Alemania dejó de representar una opción política y el destino del nacionalsocialismo quedó en manos de la pericia militar y del reaccionario Estado Mayor prusiano. Hitler llegó a dar soporte a movimientos conservadores que él mismo despreciaba y que reprimían a las fuerzas más NR en sus respectivos países. Un ejemplo típico es el apoyo al vomitivo dictador rumano Antonescu contra la Guardia de Hierro.

El segundo error es el racismo y el supremacismo germánico, que acentuó los rasgos anteriores. Alemania no podía inspirar simpatías ni exportar su ideología porque sólo los alemanes o nórdicos o arios, con exclusión de los otros pueblos, eran los depositarios del ideario NS, muy parecido en este punto a la doctrina judía del "pueblo elegido". El NS, en función de tales prejuicios, despreció al pueblo ucraniano, que era eslavo e "inferior" (algo absurdo) y al que pretendía colonizar, factor político determinante de la derrota alemana en Rusia. De todo ello derivó, a la postre, el hundimiento del Tercer Reich.

Hitler, en tercer lugar, admiraba apasionadamente a Inglaterra y anhelaba la guerra occidentalista contra la URSS por idénticos motivos: raciales y burgueses derechistas, a pesar de que sólo manteniendo la alianza con Stalin tenía alguna posibilidad de estabilizar el dominio nazi en Europa y consolidar una superioridad tecnológica que la Universidad alemana ya disfrutaba y era muy capaz de aumentar hasta conseguir, con el tiempo, el dominio total sin necesidad de disparar un tiro.

En cuarto lugar, Hitler fundó un caudillismo excesivo, se negó a formalizar una doctrina nacionalsocialista con el único fin de tener las manos completamente libres en términos políticos y estratégicos; y centró el NS en su figura personal (no en las ideas), de manera que en el momento en que se deterioró mental y físicamente no había herederos, ni directrices claras, ni nada (y así siguen los nazis). Y cuando finalmente murió, Hitler no dejó una fundamentación doctrinal que permitiera reconstruir el fascismo tras la derrota militar alemana. El NS resumíase en un "hitlerismo", algo limitadísimo porque ningún hombre es infalible, mucho menos eterno. La cosa llega al ridículo cuando se le venera casi como a una divinidad. Tales tendencias no hacen más que abundar en todos los errores del Führer, en lugar de corregirlos.

Hitler, en quinto lugar, incurrió en un antisemitismo vergonzante, de raíz judeo-cristiana pero "invertido" o vuelto contra los propios judíos. Una fobia que no respetaba ni siquiera a mujeres y niños, algo horrible y anti-alemán, lo cual le condujo a perpetrar crímenes de lesa humanidad que, aunque exagerados por los vencedores, son en parte reales e incuestionables y han resultado decisivos a la hora de deshonrar el movimiento NS ante los ojos del mundo. Por no hablar de la propia Alemania, que nunca podrá ya levantar cabeza ni defender un "nacionalismo" sin complejos, ni siquiera un mero nacionalismo burgués o "democrático". Alemania da mucho miedo y esto podría haberse evitado aplicando los preceptos de una ética fascista del honor que Hitler se saltó a la torera haciendo exactamente lo mismo que les criticaba a sus enemigos (la "barbarie" bolchevique fue muchas veces superada por la "barbarie" nazi del pueblo más civilizado o culto del planeta).

Podría continuar, pero los expuestos me parecen motivos suficientes como para evitar caer en una suerte de canonización irracional de este dirigente político. Espero que sirva de algo.

Saludos cordiales.

Jaume Farrerons

Publicado en Facebook el 10 de mayo de 2016. 

https://www.facebook.com/search/top/?q=jaume%20farrerons%20errores%20de%20hitler&epa=SEARCH_BOX

sábado, septiembre 14, 2019

SÍ, SOY "NAZI-COMUNISTA"... COMO LOS FREIKORPS




La ignorancia de los (y las) fachillas cristian@s no tiene límites. Por no leer, ni siquiera se leen los libros traducidos por su maestro Ernesto Milá (los cuales, también hay que decirlo, ponen en evidencia la ideología del propio traductor, pero esa es otra historia). Obsérvese el caso de la obra de Dominique Venner Baltikum. Los Freikorps y el origen del nacional-socialismo (1918-1923). Decir Freikorps es sinónimo de nacionalsocialismo, porque esta ideología se forjó en las trincheras de la Gran Guerra, pero sólo devino en un proyecto nacional-revolucionario durante la República de Weimar y, más exactamente, en los combates míticos para salvaguardar la patria alemana machacada por el Tratado de Versalles. Supongo que nadie pondrá en duda el testimonio de Dominique Venner, cuyo trágico destino todos los patriotas conocen. Me imagino que las víboras cristianas que pretenden insultarme acusándome de "nazi-comunista" ---cuando para mí es un elogio viniendo de ellos--- no tendrán la desfachatez de montar un meme de Dominique Venner. Por si fuera poco, se verían en la tesitura de diseñar memes insultantes contra Ernst von Salomon, Ernst Jünger, Ernst Niekisch y otras figuras representativas del pensamiento nacional-revolucionario que se ganaron su doctrina en la dura praxis de las trincheras.

EL "NAZI-COMUNISMO" DE LOS NAZIS ORIGINARIOS

Página 256 del libro de Venner:
Por una extraña paradoja, los cuerpos francos que combaten a los comunistas por cuenta de los burgueses de Weimar están... más próximos a los primeros que a los segundos (sic).
¡Venner no es gay, ni está doctorado en Ciencias de la Estupidez, señora Panadero! Reconoce Venner en la misma página que la lectura principal de los Freikorps es Nietzsche, autor de El Anticristo (ibídem). El biógrafo de Rossbach, uno de los jefes más señalados de los Freikorps, caracterizá a su personal en los siguientes términos:
Su compromiso era simplemente alemán. Una pátina antibolchevique había sido lanzada sobre la empresa para enmascararla ante la Entente.
Prosigue Venner: “Comunistas y cuerpos francos tienen en común la voluntad de destruir la República de noviembre y hasta 1924 lo intentarán en diversas ocasiones. Pero nunca juntos, por suerte para la frágil democracia alemana. Es precisamente lo que lamenta Ernst von Salomon hablando a través de uno de los personajes de su novela Ciudad".

Y ahora vienen las palabras de Von Salomon, a ver qué inepto mamarracho de la extrema derecha judeo-cristiana meapilas se atreve a difamar a este héroe e ideólogo del fascismo. Allá va:
Te diré lo que debe hacerse: poner juntos a las jóvenes tropas de todos los campos (nacionalistas, bolcheviques) y, con la ayuda de estos batallones unidos, mandar al diablo a los ladrones de la gran industria y de la finanza con su corrupto séquito de cazadores de mierda y de cazadores de miel y luego establecer como ley suprema la ley de la decencia, de la camaradería. Llámalo nacionalismo o nacionalismo, no me importa en absoluto (Ernst von Salomon, La Ville, Ed. Gallimard, pp. 195-196).  
La traducción de Milá es nefasta pero el sentido general queda claro. Palabras de Hermann Göring, otro gay y ayudante del payaso Plin-Plin, supongo:
Por lo que respecta a mí personalmente, estaba dispuesto, desde el principio, a participar en cualquier revolución, viniera de donde viniera (Baltikum, op. cit., p. 257).
Cualquier revolución incluye la bolchevique: sólo excluye la reacción, el principio político defendido por Ernesto Milá que, empero, sus propias traducciones desmienten. Venner:
Esta tentación de una alianza con la Rusia bolchevique contra Occidente será ampliamente compartida por los nacionalistas alemanes” (op. cit., ibídem).
Venner cita manifestaciones muy comprometedoras de Víctor Serge, ex agente del Komintern:
El comunista ardiente y el patriota secretamente afiliado a las ligas militares están casi de acuerdo: Versalles es un nudo cancerígeno para la nación alemana. ¡Desgracia a Francia, desgracia a Polonia, desgracia, desgracia al capitalismo! La Alemania industrial y la gran Rusia agrícola pueden, salvándose a sí mismas, salvar al mundo. La santa guerra revolucionaria se convertirá en posible” (op. cit., pp. 257-258).
Cuando el comunista Karl Radek es arrestado y encerrado en la prisión de Moabit, no sólo van a visitarle a la cárcel sus correligionarios comunistas, sino también representantes de los ambientes nacionalistas. Entre ellos cabe destacar al conde Ernst zu Reventlow, quien organiza un grupo nacional-bolchevique en el que participan figuras míticas como Hans Grimm, Möller van der Brück y Ernst Jünger. 


AMIGOS NAZIS Y COMUNISTAS

El propio Reventlow expone las finalidades de este proyecto gay de ayudantes del payaso Plin-Plin:
Los nacional-bolcheviques querían la salvación de Alemania a través del ímpetu del bolchevismo, pero de un bolchevismo puesto bajo el emblema nacional y bajo una dirección nacional. Un gran número de oficiales alemanes, pertenecientes en su mayor parte a las clases más jóvenes, compartían esta tendencia. A ella se añadía un grupo de personalidades formadas en la Universidad que afirmaban saber con certidumbre, en virtud de las leyes de la lógica y de la analogía, que esta vía hubiera conducido infaliblemente a la salvación. Las cosas eran presentadas así: personalidades enérgicas pretenderían la dirección de las masas bolcheviques; con la ayuda de Moscú, hundirían al régimen de noviembre y abolirían la constitución de Weimar. Acto seguido, el pueblo sublevado, expulsará al enemigo del país” (sic).

Prosigue Venner, otro ayudante del payaso Plin-Plin ignorado por la señora Panadero:
En el momento de la ocupación del Ruhr por parte del ejército francés varios cientos de ex miembros de los cuerpos francos se unieron a las centurias comunistas que acababan de recibir la orden de alinearse en las posiciones nacionalistas y participar en la resistencia. Karl Radek dio la señal de esta orientación durante la reunión del ejecutivo ampliado del Komintern, en Moscú, el 20 de junio de 1923. Su discurso estuvo dedicado a un oficial de los cuerpos francos, el subteniente Schlageter, veterano del Baltikum y de los combates de la Alta Silesia, militante del joven partido nacionalsocialista, fusilado por los franceses por haber realizado actos de sabotaje” (op. cit., p. 259). .

Los elogios de Radek a Schlageter, un declarado fascista, son ya historia. Pero quizá lo más asombroso es que Venner, siguiendo esta línea interpretativa del genuino fascismo, tiene que reconocer la veracidad de una fuente maldita para los nazis cristianos, a saber, Hermann Rauschning, de quien transcribe las siguientes palabras puestas en boca del mismísimo Adolf Hitler.

 





































El Führer habla:
Existen más cosas que nos ligan a los comunistas de las que nos separan. Y, por encima de todo, el sentimiento revolucionario. Siempre he tenido en cuenta esto y he ordenado que los ex comunistas fueran admitidos sin problemas en el Partido. Los socialdemócratas y los sindicalistas pequeño-burgueses no serán nunca nacional-socialistas, pero el comunista lo será siempre (op. cit., p. 261). 
¡Citado por Venner! Cualquier cosa menos ser un reaccionario ultraderechista, es decir, un alguien como la autora del meme.    




¿Qué fue de la señora Panadero? Ya nadie se acuerda de ella. El tiempo pone a cada cual en su lugar.

Jaume Farrerons, la Marca Hispànica, 15 de septiembre de 2019.

Editado el 8 de febrero de 2022. 



domingo, septiembre 01, 2019

HITLER SOBRE LOS FRANQUISTAS

Nos hemos equivocado de bando en España. Habríamos hecho mejor apoyando a los republicanos. Ellos representan al pueblo. Siempre se hubiera podido convertir a estos socialistas en buenos nacionalsocialistas. Franco está rodeado de clérigos, aristócratas y ricachones, gente que no tiene nada que ver con nosotros los nazis. 

(Adolf Hitler)

Citado por David Irving, El camino de la guerra, Barcelona, Planeta, 1990, pp. 88-89. 
Fuente: Reinhard Spitzy. 



sábado, agosto 03, 2019

El pasado que no quiere pasar (Ernst Nolte)











El pasado que no quiere pasar
Un discurso, que fue escrito, pero no pudo ser pronunciado 
Ernst Nolte

"Con “El pasado que no quiere desaparecer” puede hacerse referencia al pasado nacionalsocialista de los alemanes o de Alemania. El asunto implica la tesis de que normalmente cada pasado desaparece y que, este no-desaparecer, es algo totalmente excepcional.
Por otro lado no puede comprenderse el desaparecer del pasado como una desaparición. La época de Napoleón Primero se representa siempre otra vez en el trabajo histórico de la misma manera que la época clásica de Augusto. Pero estos pasados han perdido lo atormentador que tenían para los contemporáneos. Por lo mismo ellos pueden ser dejados a los historiadores.
El pasado nacionalsocialista, en cambio, no es vencido -como todavía recientemente acentuó Hermann Lübbe- por este ir disminuyendo, por este proceso de agotamiento, sino que parece volverse siempre más vivo y más enérgico, pero no como ejemplo, sino como fantasma, como un pasado, que se establece realmente como presente o que está suspendido como una espada de corrección sobre el presente.

Cuadros blancos y negros

Para ello hay buenas razones. Cuanto más claramente se convierten la República Federal de Alemania y la sociedad occidental en „sociedades del bienestar“, tanto más extraña vuelve a aparecer la imagen del Tercer Reich con su ideología de la disposición al sacrificio de guerra, la máxima „cañones en vez de mantequilla“ y los coros de las celebraciones escolares y las citas de los Eddas como „nuestra muerte se vuelve una fiesta“
Todos los hombres son hoy de opinión pacifista, pero ellos no pueden, sin embargo, mirar desde una distancia segura la belicosidad de los nacionalsocialistas, porque ellos saben que ambas superpotencias gastan año tras año, con mucho, más para su armamento, que lo que Hitler había gastado desde 1933 hasta 1939, y así sigue habiendo una profunda incertidumbre, que acusa al enemigo más bien en lo claro que en la confusión del presente...
... El discurso de “la culpa de los alemanes” pasa por alto olímpicamente la semejanza con el discurso de “la culpa de los judíos”, que fue un argumento capital de los nacionalsocialistas. Todos los reproches por la culpa contra “los alemanes”, que vienen de los alemanes son insinceras ya que los querellantes mismos no desean incluirse o al grupo que representan y en lo fundamental desean solamente dar un golpe decisivo a los viejos oponentes.
La atención prestada a la “solución final” desvía la atención de hechos importantes de la época nacionalsocialista como el homicidio de “vidas indignas de vida” y el trato de los prisioneros de guerra rusos, pero ante todo de preguntas decisivas del presente, como las que se cuestionan por el carácter del ser de la “vida nonata” o de la presencia de un genocidio ayer en Vietnam y hoy en Afganistán...

Palabras claves aclaradoras

Max Edwin de Scheubner- Richter , que más tarde fue uno de los más estrechos colaboradores de Hitler y luego en noviembre de 1923 en la marcha al hangar de los generales fue herido por una bala mortífera, actuó en 1915 como cónsul alemán en Erzerum. Allí se convirtió en testigo ocular de aquellas deportaciones de población armenia que representan el inicio de los grandes genocidios del siglo XX . El no escatimó esfuerzos para hacer frente a las autoridades turcas, y su biógrafo termina en el año 1938 la descripción de los hechos con las siguientes frases: “¿Pero qué eran estos pocos hombres contra la voluntad de exterminio de la puerta turca, que se cerró incluso a los reclamos directos de Berlín, contra la ferocidad de lobo de los Kurdos sueltos, contra la catástrofe que se estaba produciendo con una rapidez tremenda?”
Nadie sabe lo que Scheubner- Richter habría hecho o dejado de hacer, si el hubiera sido hecho ministro de las partes ocupadas del este, en lugar de Alfred Rosenberg. Pero habla muy poco a favor que entre él,Rosemberg y Himmler e incluso entre él y Hitler mismo existía un diferencia fundamental. Pero entonces uno debe preguntar: ¿Qué pudo motivar a ello a hombres que experimentaron como “asiático” un genocidio con el que entraron en contacto cercano, a ellos mismos iniciar un genocidio de naturaleza más horrible? Hay palabras claves iluminadoras. Una de ellas es la siguiente:
Cuando Hitler el primero de Febrero recibió la noticia de la capitulación de la secta armada en Estalingrado, predijo en la reseña de la situación que algunos oficiales capturados serían ocupados en la propaganda soviética: “Usted debe figurarse que él (un tal oficial), llega a Moscú, e imagínese la jaula de ratones. En ese momento el suscribirá todo. Confesará todo, hará proclamaciones…”
En la obra de George Orwells “1984” se describe como el héroe Winston Smith es forzado finalmente por la Geheimpolizei del “Gran hermano” a través de grandes torturas a desmentir a su prometida y con ello renunciar a su dignidad humana. Se trae una jaula ante su cabeza, en la que se encuentra un ratón que se ha vuelto loco de hambre. El funcionario del interrogatorio amenaza con abrir la puerta y con ello Winston Smith se desploma. Esta historia no la ha imaginado Orwell, se encuentra en numerosos lugares de la literatura antibolchevique sobre la guerra civil rusa, entre otros en socialistas fiables y valorables como Melgunow. Ella es atribuida al “Chinesischen Tschka”.

Archipiélago Gulag y Auschwitz

Es un defecto llamativo de la literatura sobre el nacionalsocialismo que no sabe o no quiere admitir en que proporción todo lo que los nacionalsocialistas hicieron más tarde, con la excepción exclusiva del procedimiento técnico de gasificación, había sido descrito en una voluminosa literatura de los tempranos años 20: deportaciones, fusilamientos, torturas de masas, campos de muerte, exterminio de grandes grupos según criterios objetivos, según exigencias publicas de exterminio de millones de inocentes juzgados como “hostiles”.
Es probable que muchos de estos reportajes fueran exagerados. Es seguro que también el “terror blanco” ejecutó actos terribles, aunque dentro de su marco no podía dar ninguna analogía para el postulado del “exterminio de la burguesía”.
Sin embargo la siguiente pregunta debe aparecer como permitida, es más, inevitable: ¿realizaron los nacionalsocialistas, realizó Hitler un acto “asiático” sólo porque ellos y sus iguales se consideraban víctimas reales o potenciales de un acto “asiático”? ¿No estuvo el “Archipiélago Gulag” primero que “Auschwitz”? ¿No fue el “asesinato de clase” de los bolcheviques el prius lógico y fáctico del “asesinato de razas” de los nacionalsocialistas? ¿No son explicables las más secretas acciones de Hitler porque no se había olvidado de la “jaula de rata”? ¿Procedió Auschwitz, quizá, en sus orígenes de un pasado que no quería desaparecer?
Uno no necesita haber leído el desteñido librito de Melgunow para hacer tales preguntas. Pero se teme plantearlas y también yo he temido formularlas por largo tiempo. Se consideran como tesis del combate anticomunista o como producto de la guerra fría. Ellas tampoco convienen rectamente a la especialidad científica que siempre tiene que elegir las formulaciones mas precisas de las preguntas.
Pero ellas se basan en verdades sencillas. Ahorrar verdades voluntariamente podría tener fundamentos morales, pero ello va contra el ethos de la ciencia.
Las dudas fueron autorizadas sólo luego, cuando se detuvieron las preguntas acerca de estos hechos. El preguntar se detuvo y ellos, por su parte, no pusieron en una amplia conexión, a saber, en la relación de cada ruptura cualitativa en la historia europea, que comienza con la revolucion industrial y respectivamente desencadena una busqueda activa de „los culpables“ o de „los autores“ de un curso de cosas considerado funesto.
Recién en este marco podría declararse que a pesar de toda la comparabilidad se diferencian cualitativamente las acciones de exterminio biológico del nacionalsocialismo de los exterminios sociales que efectuó el bolchevismo.
Pero tan poco como un asesinato y acaso un asesinato de masas puede ser „justificado“ por otro asesinato, de este modo se desorienta un punto de vista, que solo apunta a un asesinato y a un asesinato de masas y no considera al otro, aunque es probable un nexo causal.
Quien se presenta ante los ojos la historia no como mitológica, sino en sus conexiones esenciales, ese es impulsado a conclusiones centrales: si ella en toda su oscuridad y en todos sus horrores, pero también en su desconcertante novedad, que uno le otorga al actuar, ha tenido un sentido para los desendientes, el debe consistir en volverse libre de la tiranía del pensamiento colectivista. Ello debería al mismo tiempo significar una orientacion decisiva, a todas las reglas de un orden libre, un orden, que permita y anime la crítica, en cuanto que el se refiere a acciones, modos de pensar y tradiciones, por tanto tambien a gobiernos y organizaciones de toda clase, un orden que tiene que desempeñar la crítica a los hechos con el estigma de lo inadmisible, de los que los individuos no pueden librarse o pueden sólo después de grandes esfuerzos, como la crítica a „los“ judios, „los“ rusos, „los“ alemanes, „los“ pequeño burgueses. Si las discusiones con el nacional socialismo justamente están marcadas por este pensar colectivista, debería finalmente ponerse un punto final. Es innegable que entonces la falta de pensamiento y la conformidad consigo mismo podrían propagarse. Pero ello no debe ser y la verdad no debe hacerse dependiente de la utilidad. Una explicación completa, que tendría que consistir ante todo en la reflexión sobre la historia de los últimos dos siglos, llevaría a desaparecer al pasado, que es el tema de este ensayo, como hace cada pasado, pero ella lo haría suyo por ello justamente".


Ernst Nolte
Frankfurter Allgemeine Zeitung
6 de junio de 1986 

DOCUMENTACIÓN

Sobre el artículo: 

Nolte es mejor conocido por empezar la "Historikerstreit" (Disputa de los historiadores) de 1986-1987. El 6 de junio de 1986, Nolte publicó un artículo llamado Vergangenheit, die nicht vergehen will («El pasado que no quiere pasar») en el diario FAZ. Ese artículo era una síntesis de las ideas que Nolte ya había mencionado en conferencias que había dado en 1976 y 1980. En ellas concibió la idea de que los crímenes de los nazis fueron una mera reacción defensiva ante los crímenes de los soviéticos.
Según Nolte, el Nacionalsocialismo surgió solo como respuesta al «genocidio de clase» y «barbarismo asiático» de los bolcheviques. Asimismo, argumentaba que el Holocausto, o «genocidio racial», como Nolte prefiere llamarlo, fue una respuesta comprensible, aunque excesiva, de parte de Adolf Hitler frente a la amenaza soviética. Nolte calificó al Holocausto como una überschießende Reaktion (reacción exagerada) a los crímenes de los bolcheviques.

Fuente:  https://es.wikipedia.org/wiki/Ernst_Nolte

Otros comentarios sobre el artículo: 

https://elpais.com/diario/2006/09/15/opinion/1158271215_850215.html

https://elpais.com/diario/2006/09/15/opinion/1158271215_850215.html

sábado, febrero 01, 2014

Causas de la Segunda Guerra Mundial. (1) ¿Quién desencadenó el conflicto? (II)














El 1º de enero de 2013 planteábamos las siguientes preguntas:

http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2013/01/causas-de-la-segunda-guerra-mundial-1.html

El tiempo ha traído por sí solo las respuestas:

 http://www.voltairenet.org/article181402.html

Un borrador del discurso que leyó el rey Jorge VI para anunciar la entrada del Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial se venderá dentro de varias semanas en subasta organizada por Sotheby’s.
El borrador está fechado el 25 de agosto de 1939, o sea una semana antes de que el III Reich invadiera Polonia.
Lo anterior demuestra que, contrariamente a la versión oficial, el Reino Unido no entró en guerra contra el III Reich como consecuencia de la invasión de Polonia y que ese hecho fue solamente el pretexto utilizado para justificar una decisión ya tomada de antemano y por otras razones.

¿Por qué se nos ocultó esta información durante más de medio siglo? ¿Qué otras escandalosas evidencias permanecen bajo llave y cuáles son las intenciones del engaño? Evidentemente, si tales pruebas favorecieran la "versión oficial" de la historia, no sólo no serían hurtadas a la opinión pública, sino difundidas por tierra, mar y aire a fin de justificar la propaganda de la oligarquía transnacional instalada en el poder mundial desde 1945. Hemos de suponer que los documentos clasificados, por miles, desmontan uno a uno los mitos de la "bondad moral" angloamericana o aliada.

Inglaterra y Francia desencadenaron la Segunda Guerra Mundial. La excusa fue Polonia, pero se trataba sólo de una coartada humanitaria, una de las muchas cuya calaña ya conocemos por la experiencia posterior (si la "anterior" al conflicto no fuese más que suficiente). La decisión de atacar a Alemania obedeció a intereses político-económicos imperialistas, no a motivaciones éticas o jurídicas.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
1º de febrero de 2014
 

domingo, noviembre 03, 2013

La División Azul o fascistas españoles contra un régimen criminal



 
Blaue Division. Eran soldados españoles que combatieron el sistema comunista, una constelación de carniceras dictaduras totalitarias cuyas víctimas en todo el mundo cífranse en más de 100 millones de personas. Cuando Alemania invadió la URSS, el comunismo era ya responsable de la muerte de 13 millones de ciudadanos rusos. De haber ganado la guerra los alemanes, 77 millones de hombres, mujeres y niños habrían podido escapar de sus asesinos marxistoides. Hoy de los soviets no queda nada, excepto la vergüenza y la ignominia. Ninguna de sus pueriles utopías se ha cumplido, pero el precio humano pagado por aquellos delirios proféticos sigue ahí. ¿Deben caer los muertos en el olvido? Eso pretende la derecha liberal: convendría borrar la memoria histórica de un crimen contra la humanidad porque, como bien sabe Gallardón, alias el traidor, los valores comunistas y los valores capitalistas son el haz y el envés del letal imaginario moderno de la "felicidad"; porque Occidente, el mundo burgués del bienestar, apoyó a ese monstruo sanguinario llamado José Stalin y su criminal Gulag contra aquellos que se habían alzado para destruirlo, a saber, los fascistas.
 
En la actualidad, las atrocidades del comunismo ya son admitidas a regañadientes incluso por organismos tan poco "nazis" como el Consejo de Europa, pero síguese afirmando, de forma obscena, que la victoria de Stalin sobre Hitler tiene que ser celebrada. No se entiende el porqué, a menos que las víctimas del comunismo, acusadas (como las de ETA) de "fascistas", sean no-personas, que es seguramente de lo que se trata. Pero entonces la democracia deviene cómplice del comunismo: ¿lo es? Sin duda. Ha dejado impune el mayor genocidio de la historia en nombre de la "singularísima" victimización del "pueblo elegido". Pero incluso aceptando las manipuladas cifras oficiales, por cada víctima judía del nazismo habría aún 10 del comunismo. La igualdad de las víctimas y, en el fondo, de los seres humanos como tales, es lo que se decide aquí (!y en Israel!). Pero ocurre que los comunistas eran aliados de los liberaloides criptosionistas occidentales y juntos formaron el bloque criminal de opresión, denominado "antifascismo", que en nuestros días impera sobre el orbe entero.
 
La verdad histórica no iba a ser, precisamente, aquello que preservaran de ejecución sumarísima los dirigentes del bando vencedor, así que el cadáver de la diosa Aletheia permanece secuestrado en ese otro Gulag conceptual que es el lavado de cerebro propagandístico. Wall Street y Hollywood nada tienen, sin embargo, de "nazis": son, fueron y serán, para siempre,antifascistas. Stalin, Churchill y Roosevelt combatieron en el mismo bando. Si EEUU, Inglaterra y el capitalismo occidental eran "nazis", ¿por qué hicieron causa común con Stalin contra Hitler y no a la inversa? ¿Capitalismo fascista? !Absurdo! Véase más bién la China comunista-capitalista actual. Se pongan como se pongan los indignados, ésta es la realidad. El movimiento ciudadano no va a derrotar a la alta finanza asumiendo como dogmas incontestables los mitos legitimadores evacuados por la industria cinematográfica norteamericana, chips narcotizantes incrustados en la mente de las personas pero, pese a ello, más falsos que Judas. Es menester superar el antifascismo si aspiramos a desenmascarar la solapada identidad entre el capitalismo financiero y la extrema derecha judía: racista, mentirosa, asesina donde las haya. Gabriel Albiac o el staff de la revista "Partizan Review" al completo nos ilustran sobre cómo demonios se pasa sin pestañear de posturas marxistas, trotskystas y similares al más bochornoso sionismo neocon. Sólo persiste un signo a modo de lóbrego denominar común entre un lado y otro del espectro: el supremacismo étnico-religioso hebreo.
 
Los soldados españoles que marcharon a Rusia tenían su razón. No cometieron ninguna fechoría. ¿Será un crimen pretender enfrentarse a un canalla genocida como Stalin? Los campesinos rusos todavía recuerdan con cariño a las tropas fascistas de la División Azul. Preguntadles, en cambio, en Ucrania, por las "hazañas" del Ejército Rojo. Estas evidencias tampoco abonan la presunta ideología fascista ni cualesquiera otros regímenes manchados de sangre.
 
La presente entrada es sólo un homenaje realizado desde un impulso de básica justicia y reconocimiento a las personas que vivieron y murieron en un tiempo ya lejano pero todavía presentes en nuestro recuerdo. !Tenemos que ver las cosas, por un momento, como las vieron los "fascistas" para poder entenderlas, incluso si se equivocaron! No eran bestias, eran hombres y en algunos casos nuestros compatriotas. Motivación ética que nos fuerza a colocar cada cosa en su lugar por mucho que les duela a los poderosos oligarcas del presente, fanáticos sionistas de la ultraderecha judía que, sedientos de dinero y poder (por no hablar de sus alucinaciones teológicas), muéstranse dispuestos a repetir aquellos horrores en Palestina, Afganistán, Iraq, Siria, Irán...

Jaume Farrerons 
La Marca Hispànica
26 de abril de 2013



 
 

sábado, julio 21, 2012

Los alemanes: un pueblo de racistas genocidas

La crisis económica, política, institucional y hasta moral que azota occidente comenzó en Wall Street. El sionismo, entendido aquí como lobby financiero y mediático que controla las palancas del poder real en los Estados Unidos, perfílase como principal sospechoso de ser el único y directo responsable del desastre. Esta debacle, que está destruyendo el Estado social y democrático de derecho en Europa, va empero mucho más allá de los escándalos por la asombrosa desregulación de los flujos de capital y la impunidad bancaria. Toda una constelación de síntomas permite presumir que la crisis forma parte de la agenda bíblica del imperialismo israelí en Oriente Medio. La construcción del Eretz Israel requiere una Europa débil, absorta en sus propios problemas, y dividida. A tales efectos de intoxicación hay que poner en circulación viejas consignas, como el antifascismo y la germanofobia. Stéphane Hessel, el judío de Buchenwald que hiciera estallar la pólvora -mojándola al mismo tiempo- del movimiento de los indignados, se ha encargado de reactivar los reflejos condicionados de la Résistance française, cuyo espíritu "antifascista" habría, al parecer, que resucitar para -risas en off- combatir a... Goldman Sachs. Únicamente un sinvergüenza empetrecido como Hessel tendría la desfachatez de identificar con "los nazis" y demás morralla propagandística hollywoodiense el cáncer que corroe las entrañas de las "sociedades capitalistas de libre mercado". Es el mundo que juzgó y condenó al Tercer Reich -"dispositivo de dominación" cuya ideología se resume en el "antifascismo"- aquello que muestra actualmente su "verdad", sin excusas. Derrotados el fascismo y el comunismo, había llegado el momento de hacer realidad los sueños liberales. ¿Qué ha sucedido? Que los sueños, sueños son. En su lugar, se ha fabricado un nuevo enemigo "absoluto", el islamismo radical, mientras inténtase con sonriente cinismo reactivar los oxidados estigmas del pasado, metiendo fascismo, bolchevismo, yihad y "lo que haga falta" en el gran saco de los "enemigos de la libertad", antiguos y nuevos monstruos que justificarían la redoblada producción de armamentos, las intervenciones imperiales en Eurasia y demás actuaciones "humanitarias" de Washington... Apelar al antifascismo para combatir las fechorías de los Madoff es una impostura que sólo se puede explicar como maniobra de la propia oligarquía transnacional para desviar los odios de las masas a la casta política hacia los chivos expiatorios instituidos como tales en 1945. Y es en este contexto de desplazamiento de responsabilidades y búsqueda de cabezas de turco que aparece también la germanofobia. Alemania, y no Wall Street, ha de tener la culpa del calvario de los trabajadores europeos. Fácil expediente contra el que resulta incómodo protestar, pues uno pasa a ser inmediatamente tachado de "fascista" (la acusación más fácil y barata que arrojarse pueda a la cara de alguien, pues sale gratis a pesar de que significa "genocida asesino").  La idea de que los alemanes "son" racistas y quieren dominar Europa; de que vivimos bajo la bota del IV Reich, etc., es un narcótico idiotizante que da mucho juego; los banqueros sionistas deben de sentirse a gusto burlándose de los pequeños canallitas saltarines -producto de décadas de lavado de cerebro- que se "tragan" semejantes películas, pero lo cierto es que, como dicen los mormones, "dios funsiona". Pedro J. Ramírez escribe en su "Carta del Domingo" la siguiente impudicia: "No habría que manifestarse ante La Moncloa, sino ante la embajada de Alemania" ("El Mundo", 22 julio de 2012, p. 2). La germanofobia está pasando así de los niveles antifascistas y sectarios donde era relativamente razonable esperarla, a los titulares de prensa. Pero también entre "filósofos" próximos al Partido Popular o CCC se "razona", se "argumenta" que Alemania es la causa del mal. Mientras tanto, en Israel ya afilan los cuchillos para el asalto a Siria, estado cuya destrucción marcará la señal para el inicio de la nueva ofensiva pro "derechos humanos" -!como lo oyen!- contra Irán. Es decir, para la próxima masacre; ahora "le toca" al pueblo iraní.

Un genio de la filosofía de compras por el cortinglés.
Los alemanes "son" racistas

Acusación racista de racismo. Esta idea incongruente  y que hemos escuchado tantas veces en su formulación popular habitual, a saber, "los alemanes son racistas", la publicita empero una página de filosofía que califica a los filósofos de la Universidad de Barcelona de mediocres y decrépitos. Para más inri, el autor o autores de tales consignas completan su aportación al racismo de la extrema derecha sionista, es decir, a aquello que AGON entiende por "libertad de pensamiento", con un ataque a la lengua alemana que  la convierte en sinónimo de exterminio, opresión, intolerancia, genocidio, oscurantismo y quizá, o poco les falta a los autores, en explicación tardía y sobrevenida de la muerte de Manolete:

¿Es esto filosofía? !Y encima quiérese filosofía "políticamente incorrecta" a efectos estético-nietzscheanos! Pero se trata, en realidad, de economía pirata: hay que recordarles a los alemanes "el Holocausto" a hora y deshora con el fin de que sigan abonando puntualmente la letra mensual de su "deuda" metafísica. Una deuda en realidad impagable pues resulta que los boches representarían el mal absoluto y tal enormidad, como era de prever, no hay manera de saldarla nunca. Circunstancia que obligaría al pueblo alemán a apoquinar recursos materiales y simbólicos, indefinidamente y sin límites, por toda la eternidad. Saqueo que practicaríase, en primerísimo lugar, en provecho de Israel, pero también de los países que fueron ocupados por la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial. Alemania debería así pagar la bancarrota griega, también la italiana, si llega el caso, y quién sabe si la francesa o incluso la española (¿a cuenta de la Legión Condor?).

El alemán como idioma del crimen. Curiosamente, ¿cuál sería el presunto fundamento filosófico de esta desmelenada inquisición? Pues nada menos que Nietzsche, un filósofo alemán que escribe en alemán... ¿Y qué les reprocha AGON a los alemanes? Haber traducido la Biblia, por primera vez, a una lengua nacional. Así, o bien los primitivos autores de las Sagradas Escrituras eran unos germanos extraviados en el desierto del Neguev, y no judíos como siempre se nos había contado (asombroso hallazgo que convertiría a AGON en el arqueólogo más importante de la historia), o bien esas ideas religiosas hebreas sólo se convirtieron en factor intelectual criminógeno y obscurantista al pasar del griego, el latín, el hebreo o el arameo al alemán de Lutero. Antes no. En los siglos que precedieron a dicha traducción no se localizaría racismo alguno ni vocación de exterminio en los textos sagrados de la Torah judía. El Libro de Josué, por ejemplo, sería, o bien un texto pacifista, o bien el producto doctrinal de uno de esos "hunos" desplazados al sur de los que, sin enrojecer de vergüenza, depende secretamente la requisitoria de los supuestos "filósofos" de AGON.

El autor del lamentable panfleto -quienquiera que sea este personaje- ha seleccionado aquí y allá unas cuantas críticas de Nietzsche a los hiper-civilizados alemanes del II Reich; ha convertido a "los alemanes" en general en esto o aquello y ya tenemos la identificación del germánico pueblo con la perpetua amenaza  que pesa sobre "la humanidad". Como si a Nietzsche le hubiera importado un higo "la humanidad" y el autor de El Anticristo tuviera algo que ver con semejante lenguaje "liberal", típico de excrementos humanos andantes como los Bush (padre e hijo), los cómplices racistas de la Nakba y todos los demás fariseos hipócritas del nacionalismo ultraderechista israelí. Pero Nietzsche, conviene recordarlo, no les reprochó jamás a sus compatriotas que fueran racistas, autoritarios, imperialistas, etc., sino más bien que la bestia rubia se autointoxicara con el género de ideas judías desde cuya hipócrita atalaya -sita actualmente en Tel Aviv- condena el AGON "racialmente" a "los alemanes", mientras mira hacia otro lado para no ver Deir Yassin. Reproduzco a continuación algunas de las imputaciones germanófobas de la página AGON:
Tal defensa del alemán como idioma de la cultura, de la ciencia y de la economía no dejaría de ser una muestra irrisoria del más patético nacionalismo alemán y no sería digna de atención si no fuera por el hecho de que se trata de un pueblo y una cultura que puede ser digna de todo, menos de admiración y ejemplo a seguir. ¿Qué tiene de especial la lengua alemana? ¿Qué cultura representa el idioma alemán? ¿Qué ha hecho de destacable históricamente el pueblo alemán? (...) / ¿El alemán como idioma de las ideas? Sí, de las ideas de exterminio y esclavización de todo aquel que no fuera "ario" o de ideas tan edificantes como las que se encuentran en la Kristische der praktischen Vernunft, en la Wissenschaftslehre o en la Phänomenologie des Geistes y que encontraron su plena culminación en el Mein Kampf y en la promulgación de las leyes de Nuremberg.
Beethoven, conocido asesino en serie.
Está refiriéndose el autor a obras de grandes clásicos del pensamiento filosófico europeo para relacionarlas con el antisemitismo del Mein Kampf, pero no explica, ni mucho menos documenta, qué vínculos serían esos. Escribe arrogantemente desde la autoevidencia masturbatoria de su autismo germanófobo -felado del pene talmúdico de Hollywood- y, claro, ya no necesita el "agónico" "filósofo" fundamentar nada. Cuenta con la complicidad de una enorme masa de lobotomizados cinéfilos y cajatontófilos. ¿Dónde se acredita el supuesto racismo de un Kant o un Hegel? Desconocemos el pasaje y el "genial" autor de la octavilla sionista no nos sacará jamás de nuestras dudas e "ignorancia", pues ese racismo no existe. Todo racismo en los alemanes no es, por otro lado, más que una inversión reactiva del supremacismo étnico hebreo, de la patética y repugnante ideorra tarada del "pueblo elegido"; un virus vehiculado a la cultura alemana a través de la misma sinagoga (playa de desembarco del cristianismo en Europa) que mueve los hilos de este montaje pseudo filosófico, quizá a la espera de alguna sustanciosa subvención de la AIPAC. Sólo la impostura y la más absoluta deshonestidad intelectual, disfrazada de victimismo anti-institucional y presunta rebeldía, puede pretender presentar esta obscena falsificación de Nietzsche como la cima de lo políticamente incorrecto, cuando en realidad estamos hablando de Convivència Cívica Catalana y del Partido Popular del genocida prosionista José María Aznar.

¿Tendremos que recordarle a los (pseudo) "insurrectos" de AGON cuáles fueron las opiniones de Nietzsche respecto de lo que el autor del Zaratustra denominó las "ideas modernas"? ¿O refrescar la memoria sobre el hecho que Nietzsche condenó el democratismo, el liberalismo, el humanitarismo, el socialismo..., de la Alemania de Bismarck, y sólo por este motivo repudió su nacionalismo, insuficientemente anticristiano (o sea: todavía "judío en exceso")? ¿No podría buscarse AGON otra plataforma para su propaganda filosionista que la obra de Nietzsche, precisamente uno de los enemigos declarados del mundo cristiano-moderno capitalista rejudaizado que encarnan en toda su pureza los Estados Unidos de América?  Véase, como ejemplo de vomitivo literario, la inconcebible mala fe de AGON cuando critica a un espectral ente denominado "los alemanes" por la censura imperante en la cipaya República Federal. Pocas veces en mi vida he podido asistir a la exposición de algo tan cobarde y farisaico siquiera comparable a las siguientes seis líneas de texto:

El alemán, Alemania, como país donde se defiende la libertad de expresión. ¿Libertad de expresión en un país donde gobierna despóticamente lo "políticamente correcto"? ¿Libertad de expresión en un país donde no se puede investigar y discutir libremente de política? ¿Libertad de expresión que se manifiesta en esas censuras de contenidos de todo tipo en Internet? (...) ¿Los alemanes dando lecciones de civismo al resto de los europeos?

Resultaría hilarante, si no fuera indignante, tener que preguntarse por los promotores y las coartadas de esas censuras y recorte de libertades alemanas, que el autor del post denuncia como una consecuencia del nacionalismo alemán, cuando en Alemania lo que está prohibido es precisamente ese nacionalismo y sólo ese, a saber, el propio. Nosotros, que hemos sido censurados una y otra vez en foros de internet alemanes, y ello simplemente por recordar los crímenes de masas perpetrados contra el pueblo alemán por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, tenemos que comunicarles a estos farsantes que, !ay! en Alemania se censura en nombre de las ideas sionistas, las mismas que AGON representa aquí. Y que las ideas censuradas -el afán de desnuda verdad- son las que esta bitácora y otras muchas en el mundo intentan publicitar, pero en las antípodas de AGON y contra todo lo que este cagón representa. Entre otras cosas, aclaramos, representa la prostitución política de la filosofía. Pues, óiganlo transgresores de pacotilla,  AGÓN nunca sería censurado en Alemania. Y ésta es "la prueba del algodón". AGON, hasta que se demuestre lo contrario, está en el equipo de los censuradores, es decir, en el bando de lo "políticamente correcto". !A menos que el cansino mantra de Auschwitz comporte hogaño una arriesgada operación de revuelta cultural! ¿Cuántos denunciantes de los "horrores" de "el Holocausto" están en la cárcel, cesados de sus empleos, multados, asesinados incluso? ¿Nos quiere hacer creer esto el autor del artículo? ¿Nos toma por idiotas? Cuando uno lee las cosas que escribe AGON sobre Alemania, no puede dejar de preguntarse si el autor se burla de la gente, si nos desprecia tan profundamente como para considerarnos incapaces de entender que lo "políticamente correcto" y los lamentos de la Shoah, evacuados sobre las ruinas de 800 aldeas palestinas, son "lo mismo", a saber: el inveterado racismo de la extrema derecha judía, secreta madre de todas las ultras que en el mundo occidental han sido. La casta política de ocupación que gobierna Alemania trabaja denodadamente, desde hace ya medio siglo, al servicio de esta abyección, es decir, de la mayor impostura de la historia, pisoteando una y otra vez cualquier conato de dignificación de la estigmatizada nación alemana. Pero, al parecer, según AGON, cuando se censura a los ciudadanos alemanes que osan preguntar "¿y Dresden?", esta profunda enfermedad del espíritu en virtud de la cual las víctimas de un crimen de guerra no pueden ser recordadas, pues ello atentaría contra los "derechos humanos", constituye una prueba del carácter autoritario de la raza alemana y no de la colonización, sometimiento político-cultural y  constante vejación simbólica del país vencido.

Alemanes "responsables" del gulag. Operación Barbarroja.
Alemania, culpable de la Biblia, la Vendée y el gulag

Es esta confortable impunidad del victimario abonado por la propaganda la que le permite a AGON sostener lo siguiente:

La lengua alemana como idioma en el corazón de Europa. Sí, ciertamente, el alemán está presente en todo el centro de Europa en forma de campos de concentración y de exterminio de seres humanos y en diversos memoriales de todos aquellos asesinatos y genocidios llevados a cabo por los hablantes de ese maravilloso idioma portador de valores y de cultura que es el alemán.

Así, fueron "los hablantes" del alemán quienes cometieron ese crimen incomparable y único que es "el Holocausto". Obsérvse: no "hablantes", sino "los hablantes". En suma, o en AGON desconocen la sintaxis a pesar de sus ínfulas filológicas, o cualquier germanohablante se ha convertido de golpe en un genocida antisemita. Afirmación de indecente racismo (pronunciada desde la más cobarde gratuidad y con el culo propio bien cubierto) que insulta a todas aquellas personas de nacionalidad y lengua alemana perseguidas por el régimen de Hitler, pero también a quienes, alemanes de nacimiento, nada tuvieron que ver con esa época, porque vivieron en tiempos anteriores o posteriores al nazismo. !"Los hablantes" incluirían así... a Goethe!

Prosiguen las injurias y calumnias racistas de AGON:
¿El alemán como idioma de cultura? Sí, de la cultura que quema y censura libros.
!La "cultura" alemana (no, como creíamos nosotros estúpidamente, los censores) fue el misterioso ente suprapersonal que encendía las antorchas para la quema! La cultura alemana se incineraba además a sí misma, pues muchos de los libros destruidos estaban escritos por alemanes y en alemán.
El mismo idioma en el cual K. Marx puso los principios básicos sobre los cuales después se llevaría a cabo el exterminio sistemático de más de 100 millones de seres humanos (...).
Immanuel Kant, filósofo "nazi" de la paz y la razón.


Pero, !ay!, resulta que, entre otros libros, los nazis quemaban Das Kapital, de Karl Marx, aquella obra escrita en la lengua de Goethe a la que el panfleto imputa la responsabilidad intelectual del exterminio comunista. ¿Quizá al destruirla intentaban los nazis impedir la propagación del comunismo cuando éste ya había asesinado a 13 millones de ciudadanos rusos? ¿Tal vez hemos detectado aquello por lo que preguntaba algún cagón, a saber, aquello que los europeos y el mundo deberían a Alemania: la Operación Barbarroja, el más decidido intento de extirpar la tiranía marxista, impidiendo de paso, como "efecto colateral", que setenta y tres millones de nuevas víctimas se sumaran a las ya asesinadas por Lenin y Stalin a la altura del año 1941? Subrayemos, en este sentido, aquello otro que el "mundo" le "debe" a los amigos del cagón, a saber: que el referido intento alemán fuera abortado gracias a la alianza de los United States of America e Inglaterra con el régimen bolchevique, todo ello mucho antes de que "el Holocausto" pudiera incluso utilizárase como indecente excusa para legitimar, olvidar, banalizar y justificar "el exterminio sistemático de más de 100 millones de seres humanos". ¿Quizá las ideas y prácticas marxistas, pese al idioma empleado por el judío Marx, eran extrañas a la cultura alemana y procedían más bien de la cultura bíblica secularizada (un fenómeno que Nietzsche explica muy bien, pero que los manipuladores de AGON se niegan a mirar de frente)? ¿Tal vez  surgiera de ahí la negativa nazi a convertir Alemania en pasto para un nuevo gulag? Amenaza judeo-bolchevique -recordemos el reconocimiento de Solzhenitsyn, pero también de Sartre, respecto del papel protagonista de los judíos soviéticos en el régimen de Moscú-, este fruto tardío de la herencia monoteísta que precediera a Auschwitz (Ernst Nolte) es el enemigo absoluto contra el cual bátese la "malvada" Alemania. ¿No se le cae la cara de vergüenza a AGON por cargar también en la cuenta de "los alemanes" las atrocidades cometidas por aquel régimen totalitario contra el cual Alemania más encono pusiera, dejando en el campo de batalla a millones de caídos? Quizá aspectos harto repudiables del fascismo proceden de otro judío, el nacionalsocialista hebreo y racista de izquierdas Moses Hess, maestro de Marx, quien odiaba a Alemania tanto como admiraba a Francia. Quizá la teorización moderna del racismo y del fascismo aparece motu proprio en Francia y Gran Bretaña, no en Alemania. Preguntas y más preguntas...

Un nietzscheano no puede ignorar todas estas cuestiones, por lo tanto habrá que atribuir a un  fraude consciente la cómoda impostura de AGON. En este sentido, esperar que AGON admitiera lo más escandaloso de todo el asunto, a saber, que esos 100 millones de víctimas del marxismo-leninismo (no, por cierto, de la filosofía de Marx) fueron asesinadas bajo la acusación de "fascistas" y que, gracias al género de discurso producido por gentes como AGON, el mayor genocidio de la historia humana siga esperando su tribunal, sería demasiado esperar. Si tamaño evento se produjera un día, el cagón precipitaríase en agonía al entrar en contacto, por una vez en su vida y durante un fugaz segundo, con un milígramo de verdad, algo que este "filósofo" de la hipocresía racial (el nacionalismo judío de extrema derecha) no podría soportar, cayendo ipso facto fulminado.

Prosigue así AGON con su artículo, bochorno de la filosofía, descarado, abyecto, mezquino y risible sometimiento al poder oligárquico que gobierna el hemisferio occidental so capa de rebeldía, libertad intelectual y no se sabe qué repulsivas e interesadas contorsiones más:
El maravilloso alemán mediante el cual tanto I. Kant como J. Fichte defendieron y justificaron los crímenes y los asesinatos de la Revolución Francesa. El mismo idioma en el cual Hegel teorizaba la sumisión del hombre ya no a Dios, sino al Estado. El maravilloso alemán de la sumisión de Hegel que fundamentaría ideológicamente a los dos movimientos más criminales del siglo XX, es decir, el comunismo y el nacionalsocialismo.
Culpables de las masacres  revolucionarias y napoleónicas
francesas. Alemanes (prusianos) en Waterloo.
Los crímenes y los asesinatos de la Revolución Francesa, señor cagón, fueron justificados, en todos los idiomas, por personas que denunciaban precisamente la sumisión, el autoritarismo, el obscurantismo y demás demonios del progreso, en suma, por individuos y grupos que agitaban la jerga liberal-libertaria actualmente reproducida por AGON sin ningún atisbo de originalidad pero con el mismo afán estigmatizador y trasfondo criminógeno. Basta entrar en la página de la asociación del puto cagón para leer los aplausos de la misma a la política de fuerza norteamericana contra Irán, la cual, sin duda, dará resultados similares a los que ya diera en el pasado el discurso liberal en orden a la consecución de sus objetivos: justificar los crímenes y asesinatos que deban cometerse en nombre de la bella causa de la "libertad". Pero lo harán en inglés, la lengua de Hiroshima y Nagasaki, en hebreo (la lengua del racismo monoteísta originario, estructural y esencial, con sus consecuencias genocidas inherentes), en francés (la lengua de quienes no sólo justificaron los crímenes de la Revolución Francesa, sino que, de propina, y esto parece no poco, los cometieron). ¿Hablamos del español como la lengua del exterminio de los indios de América? ¿Del español de CCC como idioma de la esclavización de millones de personas de raza negra -en negocios regentados muchas veces por marranos, judíos conversos, todo hay que decirlo- después de que la mano de obra precolombina hubiera casi desaparecido tras décadas de salvaje explotación? ¿Hablamos del destino de los americanos autóctonos ante los colonos puritanos desembarcados cual plaga letal desde la "ejemplar" Inglaterra? ¿O del futuro deparado a los palestinos ante la invasión del extraterrestre sionista ponedor de huevos-colonias? ¿Y qué decir de los 50 millones de personas que cada tres años han perecido de hambre y miseria en el Tercer Mundo para sostener el maravilloso paraíso liberal que Francis Fukuyama, el teórico de las buenas personas como cierto cagón, celebrara en calidad de "fin de la historia"? Por si un AGON cualquiera no se había enterado, fundamentaríase este deseado y a la postre frustrado orgasmo soteriológico en la filosofía del alemán Hegel, pues Hegel es un filósofo tan genial, alemán por cierto, que todo bicho viviente, fascista, comunista, demócrata liberal o lo que sea, pretende que es Hegel precisamente quien le avala. !Otra cosa es tener la certeza de que Hegel hubiera aceptado de buen grado tales familiaridades! Mucho nos tememos que el miserable cagón no parece muy capaz de distinguir entre una cosa y la otra.

Georg Hegel, cumbre alemana del pensamiento
occidental y genocida sistemático.
Alemania debería seguir, en fin, el ejemplo de EEUU con los indígenas de los Apalaches o los negros esclavizados; o el de Francia con los países ocupados por Napoleón y, mucho antes, con las masacres de civiles alemanes (1/4 de la población civil exterminada) durante la Guerra de los Treinta Años; o el de España con su "cristianización" empresarial de las Indias... Como sabemos, todos estos países llevan siglos indemnizando a sus víctimas. ¿Y qué decir de Inglaterra, verdadero modelo de honestidad, espiritualidad o desinterés, esa "famosa raza de la isla" (Churchill) que aporta a la humanidad los más señeros filósofos y músicos, además de los campos de concentración inventados durante la guerra boer? Alemania debe cumplir igual que cumple Rusia por los 14 millones de víctimas del Holodomor ucraniano o China por los 65 millones de exterminados bajo el maoísmo... En este sentido, y como es de dominio público, EEUU, que arrojó bombas atómicas sobre civiles sólo por error, algo que no afecta a la lengua inglesa en tanto que vehículo de la inmundicia universal, ha saboteado el comercio chino y mantendrá dicha medida "moral" hasta que no se depuren responsabilidades por los genocidios pekineses; hasta que, en suma, la República Popular respete los derechos humanos y deje de aplicar un plan de genocidio sistemático contra el Tíbet. Dicho bloqueo americano, como también sabemos, se ha concretado en una cláusula de nación más favorecida, algo que ha aterrorizado a los comunistas chinos, como provocó diarreas a Stalin la ayuda recibida de EEUU para derrotar a la bestia Hitler y poder seguir exterminando "fascistas" de dos meses de edad a lo largo y ancho del planeta entero. Alemania ha de cumplir como ha cumplido Israel por la Nakba. !Que cumpla Alemania! !No vaya a ser el único país impune de las espantosas fechorías (aunque sean inventadas, algunas de ellas, en Hollywood) que jalonan la historia! !Qué objetivo y justiciero es este AGON! !Comprensible rigor con Alemania, teniendo, como tenemos, pruebas tan evidentes de "el Holocausto" que el propio Daniel J. Goldhagen admite que toda la narración sobre las cámaras de gas es una exageración carente de fundamento!

La libertad intelectual es el único interés de AGON. AGON da lecciones de moralidad científica a toda la Facultad de Filosofia de la UB. Ya hemos leído sus escritos, las quejas sobre cómo se negaron a encumbrarle, precisamente debido a sus sacrificios en defensa de la verdad, o sea, de Hollywood. Pensaba el cagón que con unas simples genuflexiones sinagogales se le abrirían las puertas del paraíso americano, pero la cosa no funcionó: a la sinagoga le sobran los aduladores. Mal negocio. Nos solidarizamos con AGON porque AGON es el único filósofo decente y verdadero en Cataluña, por ello debe de votar al PP, dechado de honestidad política que imita las pautas de conducta de EEUU con los indios, los negros, los palestinos, los japoneses, los vietnamitas, los iraquíes y tantos otros "beneficiarios" de la "cultura anglohablante", o sea, del club filosófico "voilà Hiroshima y toma Nagasaki de propina, que yo soy demócrata y elegido de Yahvé". ¿No es verdad, AGON, que usted es "una persona decente" como el Soldado Ryan (!lágrimas, por favor!) y le da consejos a Obama para acojonar a Irán? Lo sabemos: ustedes, los buenos liberales sionistas sin tacha ni muerto alguno en el armario, tienen derecho a todo por una noble causa, una querencia que le hubiera encantado analizar a Nietzsche, médico de las "nobles causas"... Que se autodenominen ustedes, empero, nietzscheanos, es precisamente lo que clamaría al cielo, de no ser porque el cielo consiste, precisamente, en esa cerdada denominada dios por las religiones monótonoteistas.

Más odio germanófobo de AGON:
Sí, el alemán es un idioma portador de valores, de valores tan edificantes como la sumisión, la obediencia ciega y el exterminio.
Cómplices de la Vendée. Prusianos (alemanes) caídos en Valmy (1792)
en la lucha contra la sanguinaria Revolución Francesa.
Cambiemos pues, el alemán por "los idiomas del sur" y leamos la Biblia. Verbi gratia, el sacrificio de Isaac. Ejemplos de autonomía moral, no como Kant, obediente esclavo de la Razón, esa déspota, espantosamente cruel comparada con el amoroso dios judío del anatema. Pero también "los alemanes", ya lo hemos visto, son responsables de la Biblia judía, no menos que del gulag marxista. AGON otra vez:

El idioma alemán como parte de nuestra identidad europea. Pero, ¿qué ha aportado el alemán al patrimonio cultural europeo heredado de los pueblos griegos y latinos? ¿La quema y destrucción sistemática de libros? ¿La idea de la sumisión, del Estado único, de la obediencia incondicional, del "deber absoluto" de Kant? No en vano, el alemán es la lengua de Martin Lutero, aquel que "liberó" al hombre de la tiranía del Papa para someterlo a Dios a través de un alemán, eso sí, maravilloso, como se puede observar en su famosa traducción de la Biblia, el libro que ha esclavizado espiritualmente a Europa durante más de dos mil años.

El alemán es culpable de todo, de la sumisión a Yahvé (dios de los germanos, como todo el mundo sabe), pero también de la "sumisión"... !a la razón! (Kant). "Culpable" de la heteronomía (religión) y de la autonomía (Kritik der praktische Vernunft) morales; de la "tiranía" de Dios sobre el Papa, pero también de la "tiranía" del Papa sobre Dios. Incluso debe de ser culpable de que exista en el mundo una boñiga pseudo filosófica como el cagón, visto que esta asociación dice inspirarse -aunque sólo los manipule descaradamente- en los escritos del pensador alemán Friedrich Nietzsche. AGON for ever:

No es nada casual el hecho de que el cristianismo se haya mantenido en territorio europeo y haya sobrevivido gracias a los germanos de las selvas descritos por Tácito en el siglo I d. C.: primero con el obispo Ulfilas, quien inventa el alfabeto gótico para traducir la Biblia, y después con Lutero, el alemán -y no el latín o los idiomas del sur- se ha convertido propiamente en la lengua de identidad y expresión del cristianismo en Europa (no deja de ser una ironía de la historia que la persona más conservadora y que más ha hecho por defender la causa del catolicismo en la segunda mitad del siglo XX sea un alemán, Josep Ratzinger, quien además, es ahora Papa de Roma).

¿El alemán la lengua de la identidad cristiana en Europa? Pero, ¿cuántos españoles, franceses, italianos o ingleses cree un pequeño cagón que entienden el alemán? Parece que AGON, desde su "genialidad", puede inventarse literalmente cualquier dato objetivo sin  necesidad de  la más mínima comprobación estadística, sociológica e historiográfica, por no hablar del sentido común. Pues no parece que los creyentes cristianos pasaran del latín a sus respectivas lenguas vernáculas (algo que sólo sucedió de forma masiva en los países reformados) para tener que aprender el alemán a fin de poder relacionarse directamente, sin mediación sacerdotal, con la "palabra de dios".

El criminal de guerra W. A. Mozart.
Las salchichas de Frankfurt son alemanas, las hamburguesas son alemanas (de Hamburgo), el agua de Colonia es de Köln, los franceses son alemanes (antiguos francos, pueblo germano, procedentes de Franconia, región de Alemania), los ingleses son germanos anglos y sajones (anglo-sajones), el inglés es una lengua germánica; Beethoven, Mozart y la música clásica en general, esa actividad de asesinos en serie, son cosas sospechosamente alemanas; la ciencia, la matemática, la filosofía modernas..., todo está repleto de alemanes culpables de cualquier evento que haya podido acontecer como consecuencia de la existencia de tan infames fenómenos culturales. Si un cretino integral llamado Antonio -es un decir- murió de una indigestión por comer demasiadas salchichas de Frankfurt, ¿no tendrá la culpa Alemania? ¿Y no construyó Alemania los cohetes y aviones a reacción, futuros misiles, naves espaciales e instrumentos sofisticados de guerra, aunque los misiles los lancen ahora Estados Unidos, Rusia, China, Israel...? ¿Y la industria química? ¿Y la bomba atómica? Si se tradujeron al alemán los escritos de un perturbado que decía ser dios o elegido de dios, entonces Alemania es culpable de los homicidios que ese asesino o sus seguidores hayan podido cometer después. La causa está en la traducción, no en el criminal, quien quizá escribía originalmente en una irénica e inofensiva lengua. De ahí que Alemania sea la responsable par excellence de cualquier fechoría habida y por haber, pero también de la reforma y de la contrarreforma, del ateísmo y del integrismo religioso, del comunismo y del anticomunismo, de la heteronomía y de la autonomía moral, de la civilización y de la barbarie, del racionalismo y del irracionalismo, de Lutero y del Papa...
Nada más parecido al antisemitismo que la germanofobia de cierto AGON:
El alemán como expresión de una cultura que ha de mostrar el camino de la tolerancia y de la paz, de una paz que ha de ser, como argumentaba Kant, "eterna", de una paz, en definitiva, que se conseguirá el día en que Europa se convierta en un inmenso campo de concentración nacionalsocialista y la bota alemana con la esvástica incrustada pueda pasearse de nuevo a sus anchas y mostrar al mundo todo el odio y el resentimiento que lleva dentro.

Culpables del comunismo. Berlin. 1945: alemanes caídos  
en la cruel guerra contra el tirano Josef Stalin apoyado por
los "demócratas" Churchill y Roosevelt.
En este punto empezamos a dudar, precisamente, de la "idiosincrasia moral" del propio cagón. Porque tomarse en serio la idea de que en el siglo XXI la República Federal de Alemania vaya a invadir Europa para convertir el continente en un Konzentrationslager nazi sólo podría pretenderlo alguien que lleva mucho odio y resentimiento dentro de sí, "en definitiva", un germanófobo delirante, del que cabe dudar, como poco, sobre su "equilibrio sináptico". Al parecer, AGON "razona" (¿?) de la siguiente manera: Kant defiende una paz eterna, por tanto, esa paz eterna equivale a "un campo de concentración nacionalsocialista" bajo la "bota nazi" con "la esvástica incrustada". El problema es cómo se pasa de una cosa a la otra. No, desde luego, mediante un razonamiento lógico, pues no existe conexión argumental alguna de la cual se pueda derivar "campo de concentración nazi" a partir del concepto kantiano de "paz perpetua" expuesto en el ensayo del mismo título. De hecho, La paz perpetua (1795) inspiró el proyecto eminentemente liberal de una Sociedad de Naciones (Truyol Serra, A., La paz perpetua, Kant, I., "Presentación", Madrid, Tecnos, 1989, p. XXI):
Es sabido que esta idea ejerció una gran influencia a lo largo del siglo XIX y en el XX, hasta la creación de la Sociedad de Naciones, promovida por el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, y cuya denominación inglesa, League of Nations, es más semejante a la alemana, Völkerbund, que se encuentra en Kant.
La mencionada conexión no es, en consecuencia, lógica: guarda parentesco con el odio y resentimiento germanófobos del occidente franco-británico en decadencia, aterrorizado por la pujanza de una Alemania ascendente a principios del siglo XX.  Fenómeno éste, la demencia vansitarttista, muy anterior a las dos guerras mundiales y que la Shoah no permite "comprender" (=perdonar). Por otro lado, trátase de un proceso psicológico típico, a saber, la proyección y retorno, en forma de temor a una agresión, de las propias producciones mentales y deseos agresivos rechazados. Cuando el germanófobo calumnia a Alemania, en realidad nos muestra su propio paisaje interior. En este artículo (y otros) es tan clara esta proyección, tan evidente el racismo, que cualquier persona con dos dedos de frente se daría cuenta de que no estamos ante un texto filosófico, sino ante un striptease psicológico, cuando no ante un interesante expediente psiquiátrico. El cagón resume la historia del fascismo: de tanto temer y combatir la barbarie bolchevique, se convirtieron los propios fascistas en bárbaros. Decía, en efecto, Nietzsche que si contemplas el abismo, ten cuidado, pues el abismo también te mira a ti. Pero cabe añadir un matiz no insignificante al caso que nos ocupa: el puto cagón de mierda, a diferencia de los fascistas alemanes, quienes lucharon hasta la última gota de su sangre contra una ideología que terminó exterminando a 100 millones de personas (o sea: un peligro real), sólo combate fantasmas emanados de su psique, siendo así que nada hay más anti-nacionalista alemán que la actual República Federal de Alemania. La "amenaza germánica" es una fantasía  fabricada para despistar a analfabetos filosóficos. El verdadero peligro, hoy, se denomina Estados Unidos de Israel, no por casualidad la fuerza agresiva con que este cobarde culo cagado se identifica al mismo tiempo que proyecta su agresividad sobre un nacionalismo alemán puramente imaginario. AGON es un ultraderechista sionista y un ejemplar típico del "antifascista" descripto por Orwell. El universo paranoico que envuelve al cagón es la construcción enfermiza que debe legitimar su propia agresividad como una justificada "defensa" ante cierto diabólico ataque exterior (11-S, armas iraquíes de destrucción masiva, programa nuclear iraní y, cómo no, "los nazis"...). Aquí tenemos, en definitiva, al auténtico AGON: muestra casera, pero de laboratorio, es decir, rigurosamente exacta, de la subjetividad sionista que caracteriza a la casta política occidental embarcada en el proyecto de una Tercera Guerra Mundial.