Nuestros valores religiosos se secularizaron y han sido, históricamente, los más exitosos: ciencia, filosofia, arte, Estado, derecho, industria, democracia... Instituciones que perdieron, a su vez, la memoria y la conciencia de su origen ario. Y que, en manos de otros valores, extraños, cobardes, falaces, de procedencia judeo-cristiana, han sido pervertidas por la infame oligarquía. Ya no podemos volver al formato religioso, que era como el capullo del que nace la flor, pero sí podemos rememorarlo en el terreno del arte. Nuestra religión es la experiencia de lo sublime que conmemora a los caídos por la nación (Wagner). Sobre todo, tenemos el deber de recuperar la tragedia y la figura del héroe trágico. Sólo así pasaremos de la modernidad masónica decadente, podrida desde dentro por la religión semítica y su capitalismo, a una nueva modernidad, radiante, heroica y digna de nuestros valerosos antepasados.
Jaume Farrerons
La "Gran Estafa" en Paraguay
-
Tras la Gran Estafa del Ueno Bank, que dejó a 3 millones de paraguayos (la
mitad del país) sin acceso a sus fondos, la cámara de diputados de Paraguay
ap...
Hace 18 horas


No hay comentarios:
Publicar un comentario