en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados

domingo, marzo 15, 2009

Primer y segundo argumentos contra la existencia de Dios

Si Dios existiera la crítica resultaría superflua. Por este motivo, el primer deber del crítico consiste en demostrar la inexistencia de Dios. Cuando esto no ocurre, la cultura ilustrada anda coja y se convierte en pábulo de la creencia, de aquéllo que representa la negación pura y simple de la razón, es decir, el rechazo de una verdad llevada hasta sus últimas consecuencias, que es de lo que se trata. Los progresistas, burgueses o marxistas, aceptan incluir en el lote iluminista los valores morales de sustentación teológica porque prometen un final de la historia agradable. Nosotros, no. Y son ellos los que hacen trampa.
Matemos, pues, al dios déspota y con él a la derechona corrupta en su esencia, que es la moralidad hipócrita de las "ideas modernas", es decir, del burgués progresista en sus diferentes tonalidades (que van del liberalismo al marxismo, pasando por el anarquismo de barriada lumpen).

Los argumentos que vienen a continuación no se refieren, por tanto, a "dios" en general, y mucho menos a la noción de lo sagrado, ni siquiera a la figura de Jesús (sobre la que habría mucho de qué hablar), sino al dios monoteísta que se encuentra en la raíz de la intolerancia y que nutre y constituye también, en su forma ya secularizada, el conjunto de creencias en la "humanidad", en el "final de la historia" (=reino de Dios, comunismo, utopía, profecía, etc.) que dan sustancia a la izquierda totalitaria moderna.

El acontecimiento se produjo el 13 de febrero de 2009 en un hilo del foro Comunidad de Diálogo y fue un acto de refutación lógica perpetrado por un usuario "fascista" que prefiere quedar en el anonimato, dada la enormidad de su crimen.

El argumento es el siguiente:

La resistencia subyace a la propia determinación de todo ente, que es esto y, necesariamente, no aquéllo otro. Su ser mismo supone una definición, la cual pone término o fin, como la propia palabra indica. Este acto de finitización fundamenta la unidad del significado. No ser aquéllo equivale a un "no poder", lo contrario significaría que el ente es A y no-A al mismo tiempo y en el mismo sentido. El "no" de la determinación es el límite, la resistencia o "coeficiente de necesidad" que constituye el ser del ente. Esto vale también para un ente omnipotente que es esencialmente lo que es y no puede dejar de serlo, luego, ipso facto, no es omnipotente per definitionem.
¿Está Dios por encima de las leyes lógicas? Ésta es la cuestión. ¿Es "capaz" Dios de "lograr" de alguna manera que A sea no-A o que 2X2=6? Si no pudiera, no sería omnipotente.
La verdad de Dios, su propia existencia, depende, en primer lugar, de la validez de la verdad en cuanto tal. Si Dios existe, "es verdad" que existe y hay una verdad.
En efecto, si Dios pudiese vulnerar la verdad en su sentido ontológico, entonces Dios existiría y no existiría al mismo tiempo, puesto que la verdad ya no sería más que el resultado aleatorio de un puro capricho, deseo o pretensión arbitraria ayuna de fundamento (!!!en eso consiste precisamente la fe!!!). Pero en tanto que Dios haya de ser (la) verdad, no puede concebirse como omnipotente frente a ella y, por lo tanto, Dios, al igual que el círculo cuadrado, no existe, ni "llegará a existir" (Teilhard) jamás: estamos ante una contradictio in adjectio, un "cortocircuito" lógico-ontológico o imposibilidad de principio (Q.e.d., quod erat demonstrandum, que era lo que se quería demostrar).
Todo argumento que se esgrima para demostrar la existencia de Dios, en tanto que se pretenda verdadero, demuestra lo contrario, a saber, la inexistencia de Dios. O sea, que si no es verdadero, es falso y Dios no existe; y si se quiere verdadero, entonces es también falso, de suerte que en cualquier caso Dios no existe.
El acto fundacional del heroísmo es una decisión radicalmente espiritual de sometimiento a la verdad, y la verdad del heroísmo es aquélla que lo constituye en su esencia, a saber, la muerte, en virtud de la cual puede darse algo así como un sacrificio y por ende la posibilidad misma del proceder heroico.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
15 de marzo de 2009
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6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece que este argumento es irrefutable y me gusta más incluso que el de la omnipotencia, que tanto éxito ha tenido por lo que veo.

Anónimo dijo...

Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros.
La vista dura un segundo o acaso menos;
no se cuantos pájaros vi.
¿Era definido o indefinido su número?
El problema involucra el de la existencia de Dios.
Si Dios existe,
el número es definido,
porque Dios sabe cuantos pájaros vi.
Si Dios no existe,
el número es indefinido,
porque nadie pudo llevar la cuenta.
En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y mas de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos.
Vi un numero entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco,etc.
Ese numero entero es inconcebible;
ergo, Dios existe.
mantiene la misma estructura lógica pero demostrando la existencia de dios.

Turcaos dijo...

El comentario anterior es tan ridículo que no se si merece la pena responderse, pero... Dice: (Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros.
La vista dura un segundo o acaso menos;
no se cuantos pájaros vi.
¿Era definido o indefinido su número?
El problema involucra el de la existencia de Dios.
Si Dios existe,
el número es definido,
porque Dios sabe cuantos pájaros vi.
Si Dios no existe,
el número es indefinido,
porque nadie pudo llevar la cuenta.
En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y mas de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos.
Vi un numero entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco,etc.
Ese numero entero es inconcebible;
ergo, Dios existe.
mantiene la misma estructura lógica pero demostrando la existencia de dios.)

En donde está la misma estructura lógica? Por empezar no has refutado ni el primer ni segundo argumento contra la existencia de Dios... Si no que plantea una falacia del hombre de paja, partiendo de la suposición que Dios existe, para probar que un número es definido, pero inconcebible puesto que no sabes cuantos pájaros eran, ya que son entre diez y uno, ergo Dios existe, a mi parecer petición de principio. Pero como Dios puede saber cuantos pájaros has visto, si ni siquiera tú sabes cuantos vistes, ya que no se puede concebir lo inconcebible, o es A o no-A!

ENSPO dijo...

Estos payasos quieren salvar la piel (y el culo) como sea, y engañarse a sí mismos y a los demás al respecto utilizando toda una variedad inagotable de trampas intelectuales y arteros sofismas propios de idiotas con vocación de esclavos.

No merece la pena ni responderles. Ya ve que no he perdido el tiempo con semejantes mamarrachadas cristianas.

Este blog es FASCISTA, negamos y pisoteamos a DIOS, cada día, al salir el sol. Hete aquí nuestra oración. PECAMOS DE SOBERBIA. ESCUPIMOS A LA CARA DE YAHVÉ, el Dios dela Biblia para más señas. !!!Todo un honor en tierras paganas!!!

Las mujerzuelas adictas al Sermón de la Montaña tienen sólo una opción cuando llaman a la puerta de esta casa: que se vayan a hacer de putas metafísicas donde cobren el correspondiente salario.

Die Fahne hoh...!!!

Romina dijo...

Don Jaume:

Para fundamentar con más argumentos científicos la inexistencia de Dios, le recomiendo que lea el FLAMANTE libro de Diego Golombek, titulado "LAS NEURONAS DE DIOS".

http://www.telam.com.ar/notas/201411/86046-el-biologo-diego-golombek-presentara-en-un-teatro-su-nuevo-libro.html

Libro que explora un repertorio de temáticas que explican desde el punto de vista científico distintos fenómenos asociados a la religión, como las visiones místicas y las experiencias límites contenidas en el mito "de la luz al final del túnel". Golombek pasa revista a un sinfín de experimentos que muestran cómo actúan las neuronas de monjas rezadoras, budistas meditadores, pentecostales o iluminados con LSD, peyote, ayahuasca y hongos alucinógenos varios, sin olvidar a las personas que han atravesado experiencias límite, como trances epilépticos o la vivencia de la propia muerte con la misteriosa luz al final del túnel. Los resultados permiten identificar circuitos neuronales que están en la base de visiones y experiencias místicas. Y hay más: los estudios revelan también que la religión tiene un efecto ansiolítico, estimula la empatía con los demás y los lazos comunitarios, y aporta mayor seguridad personal.

Saludos cordiales.

Romina dijo...

"Las Neuronas de Dios" de Diego Golombek:

Muchos pensarán que este es un libro más sobre el eterno enfrentamiento entre la ciencia y la religión, entre las fuerzas de la razón y la magia de la fe. Nada de eso. Diego Golombek propone una mirada mucho más novedosa e interesante: por primera vez, las ciencias naturales (la biología, la neurociencia) pueden estudiar la religión en lugar de burlarse de ella; por primera vez, la ciencia puede responder una pregunta inquietante: ¿por qué, en pleno siglo XXI, la mayoría de las personas siguen creyendo en algo o alguien superior, llámese dios, meditación trascendental, espiritualidad o sentido de la vida? ¿De dónde viene esta necesidad, antigua como nuestra especie, que nos lleva a creer en lo sobrenatural? La respuesta científica a este enigma es que la predisposición a algún tipo de creencia en dios "viene de fábrica" y está sujeta a las leyes de la evolución biológica. Esto sin negar, por supuesto, la influencia del ambiente (la familia, la cultura, las tradiciones). Para llegar a semejante conclusión, el autor pasa revista a un sinfín de experimentos que muestran cómo actúan las neuronas de monjas rezadoras, budistas meditadores, pentecostales, epilépticos en trance, iluminados con LSD, peyote, ayahuasca y hongos alucinógenos varios. Los resultados permiten identificar circuitos neuronales que están en la base de visiones y experiencias místicas. Y hay más: los estudios revelan también que la religión tiene un efecto ansiolítico, estimula la empatía con los demás y los lazos comunitarios, y aporta mayor seguridad personal.
Con sentido del humor y una claridad a toda prueba, Diego Golombek llega a poner sobre la mesa del laboratorio su propio mapa genético y sus experiencias personales para marcar los mojones de un recorrido imperdible: la ruta de nuestro cableado cerebral.