en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados

viernes, mayo 20, 2016

Alemanes. Ellos me condujeron a mí mismo. Y soy gracias a ellos, con ellos, para ellos, por ellos, quienquiera que yo sea, el nadie anónimo. la gente, que soy con todos vosotros.



Tú, camarada, que nunca nos traicionaste (uns verraten nicht)... Así canta una mujer alemana. Y el "nosotros" dicho en su decir cantarín mienta un pueblo heroico y guerrero que, según cuenta la leyenda, existiera tal vez antaño: los alemanes. Yo me identifiqué bien tempranamente con ellos aunque no soy alemán, pero con ellos fui siempre. Porque yo fui "los otros" sólo y con el dolor, repito, con todo ese dolor del otro enajenado a manos del "bien", es decir, del dios judío. Los alemanes me enseñaron quiénes son esos "otros" absolutos -los "fascistas", el "mal"- de la tan cacareada pero incumplida antropología progresista... Y ya nunca podré olvidarlo. Ellos me condujeron a mí mismo. Soy gracias a ellos, con ellos, para ellos, por ellos, quienquiera que yo sea, el nadie anónimo -la gente, los gentiles- que soy con todos vosotros cuando compartimos la verdad absoluta de la muerte.

Jaume Farrerons
Berlín, 21 de mayo de 2016

https://www.youtube.com/watch?v=vL3ANjS1o5g


martes, octubre 06, 2015

Aviso a los lectores de este sitio


Los derechos humanos en acción.















Hola a todos.

Estamos reeditando uno a uno los textos de 2007 a 2015. Se sigue en esta tarea, en general, aunque con alguna excepción, el orden del más antiguo al más reciente.

Por otra parte, en breve reemprenderemos la publicación de entradas inéditas que se difundirán por Twitter y otros medios de la red.

Saludos cordiales.

Los administradores de FILOSOFÍA CRÍTICA.
La Marca Hispànica, a 6 de octubre de 2015

Se ha reeditado "La verdad de la muerte":  http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2009/01/la-verdad-de-la-muerte.html

Se ha reeditado "La religión germánica y el ocaso de los dioses" (1): http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2009/01/la-religion-germanica-y-el-ocaso-de-los.html


domingo, junio 07, 2015

Despedida












Nos despedimos. Gracias a todos. Unos doscientos cincuenta artículos, donde habíamos denunciado con abundante documentación probatoria los genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, así como las incontables atrocidades de la misma naturaleza perpetradas por el comunismo o por la oligarquía liberal occidental antes y después de Hitler, son aquí y ahora objeto de autocensura. Las causas de esta decisión resultan de sobra conocidas y las hemos explicado repetidas veces. Volveremos a hacer accesibles al público estos textos cuando exista otra vez algún amago de libertad de expresión en el Reino de España. Pero mucho nos tememos que esta situación, ya dudosa y precaria con anterioridad a la ley Gallardón, no volverá a darse jamás en nuestro desgraciado país.

Jaume Farrerons
La Marca Hispánica
8 de junio del 2015

viernes, junio 05, 2015

El mayor genocidio de la historia (1). Los campos del Rhin

En las fotos, niños alemanes asesinados en 1944 en el pueblo de Nemmersdorf. Antes de morir eran en muchos casos violados por las tropas soviéticas.















LA VERDAD VA SALIENDO A LA LUZ

No nos referimos a las bajas sufridas en el frente bélico por el ejército alemán (relativamente pocas y la mayoría debidas a las inclemencias del clima ruso), sino a víctimas civiles, o militares pero de prisioneros ya desarmados. Hace unos meses hablábamos de millones y algunos se sorprendieron porque hasta ahora, al parecer, nadie se había dedicado a computar en una sola cifra el número de los alemanes exterminados ilegalmente de diferentes maneras. Por ejemplo, estaban las víctimas de los bombardeos crematorios contra civiles, por un lado, y las mujeres que habían fallecido a causa de las repetidas violaciones, por otro; los civiles muertos en campos de concentración dirigidos por ex reclusos (que se organizaron en la posguerra como forma de venganza colectiva), por un lado, y los soldados caídos en dependencias bajo administración soviética, pero también francesa y norteamericana, por otro; estaban las víctimas mortales de entre los expulsados de las provincias alemanas del Este, por un lado, pero también los asesinados entre las minorías alemanas centroeuropeas, por otro; estaban las víctimas de las hambrunas planificadas por los aliados, remedo del plan Morgenthau, por un lado, y las víctimas de la violencia pura y dura, por otro. Etcétera. Nosotros nos limitamos a sumar, sumar y sumar: nuestros ojos no daban crédito a lo que veían. Si entonces calculamos media decena de millones, hoy podemos afirmar que la cifra se ha más que duplicado, alcanzando alrededor de los 13 millones. Estamos confeccionando una lista bibliográfica y nuestra intención es presentar un documento ante Amnistía Internacional para que, al menos, se empiece a reconocer el hecho en toda su macabra dimensión. Dudo que nos hagan caso, pero con el dígito "13 millones", el alemán constituye el mayor etnicidio de la historia moderna. Si a este hecho sumamos los 100 millones de víctimas del comunismo marxista, en su mayor parte personas acusadas de "fascistas", parece que la cuestión de los derechos humanos da un giro de trescientos sesenta grados y quienes deben ahora sentarse en el banquillo de los acusados son los sedicentes "antifascistas". Este dato no puede dejar de afectar a los actuales herederos de Churchill, Roosevelt y Stalin: son los corruptos e incompetentes políticos del sistema actual, acostumbrados a considerarse a sí mismos la encarnación de la democracia, a pesar de lo cual han ocultado tales atrocidades cósmicas para lograr su ensordecimiento mediático e impunidad legal. Un delito con un nombre: obstrucción a la justicia, encubrimiento, banalización y justificación del genocidio. Tienen que pagar por ello y, a la larga, conseguiremos que reciban lo que se merecen como los delincuentes que son. Queremos que impere la ley democrática y si en Nüremberg se aplicó la pena de muerte a los criminales nazis, habrá que tener en cuenta este hecho a la hora de ajusticiar a los cómplices de los genocidios olvidados e impunes de la causa "humanista". Recordémoslo: el delito de genocidio no prescribe y los SS son juzgados con 90 de edad años si es necesario. Tarde o temprano, el destino alcanzará a los responsables del bando triunfador.

http://www.adecaf.com/geno/hiro/hiro/campos/camps.html

GENOCIDIO CONTRA LOS ALEMANES

Hemos de emplear esta expresión, poco ortodoxa gramaticalmente, porque si habláramos de genocidio u holocausto alemán, el lector entendería que nos referimos a la Shoah. Debe quedar claro, por otro lado, que aquí pretendemos promover una defensa de la verdad y de ciertos principios jurídicos garantes de la civilización, no del nazismo, lo que implica que aceptamos la existencia de unos deberes del ser racional, los cuales tienen como contrapartida unos derechos correlativos. Por este motivo hablamos de deberes y derechos fundamentales, que preferimos a la fórmula "derechos humanos" porque se aplicarían a cualquier especie viva del universo, humana o no, capaz de comprender y experimentar la verdad. Este planteamiento coincide parcialmente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual consideramos una expresión limitada (y harto manipulada) de tal ideario ético-jurídico, pero suficiente para llevar ante la justicia a los perpetradores, justificadores, banalizadores  y negadores del genocidio alemán (y del resto de los crímenes de lesa humanidad actualmente ignorados por infames motivaciones ideológicas ajenas al derecho).

Militares prisioneros asesinados

Empecemos con los soldados alemanes que cayeron en manos de los norteamericanos y de los franceses. A pesar de que Alemania respetó en general la Convención de Ginebra con las tropas apresadas de esas nacionalidades, Francia y EE. UU. no actuaron a la recíproca, provocando con ello la muerte por hambre, enfermedades o asesinato de un millón de soldados ya desarmados. El clásico sobre este tema es la obra  Other Losses, del periodista canadiense James Bacque (Fenn Publishing Book, Bolton, Ontario, Canadá, 1999).

http://ametralladora.blogia.com/2010/042601-los-campos-del-rhin.-el-destino-de-los-prisioneros-alemanes-en-manos-norteameric.php

En el caso de los soldados alemanes que cayeron prisioneros de los soviéticos, las cifras son más confusas y, además, el carácter brutal del frente del Este, que llevó a ignorar la Convención de Ginebra por parte de los dos bandos (con idéntica responsabilidad política, siendo así que la URSS se negó a sumarse a la dicha convención, pero a posteriori sugirió a Alemania que se respetaran sus normas, propuesta que no obtuvo respuesta por parte del gobierno alemán) muestra un panorama tan caótico como desolador. Sin embargo, constituye una ingenuidad imperdonable pensar que si los alemanes hubieran acatado las normas humanitarias con los soldados del Ejército Rojo prisioneros, luego Moscú hubiera actuado en justa correspondencia. El régimen comunista era genocida ya mucho antes de la llegada al poder de Hitler y, no habiendo respetado los derechos humanos de sus propios compatriotas, difícilmente podía esperarse que lo hiciera con los miembros de un ejército extranjero, y encima agresor. Además, si países "democráticos" como Francia o EE.UU. masacraron a los prisioneros alemanes, ¿qué no iban a hacer las autoridades de una dictadura totalitaria con unos invasores calificados además de fascistas, principal tipo penal conducente al Gulag? En efecto, según la legislación vigente en Rusia, todos los soldados alemanes eran criminales por el simple hecho de vestir el uniforme de la WehrmachtEn consecuencia, los  millones de prisioneros alemanes exterminados por los soviéticos no se pueden banalizar poniéndolos en la cuenta de una "comprensible venganza": este crimen representó la forma de actuar habitual e inherente al régimen comunista, circunstancia que llevó erróneamente a los alemanes a no respetar los derechos fundamentales de prisioneros rusos (contando con lo que les iba a pasar a los suyos cuando cayeran en manos de Stalin). El trato dado a los prisioneros rusos por parte de los alemanes fue, en definitiva, abominable y carente de cualquier justificación jurídica o moral. De ahí que las autoridades soviéticas puedan apelar tácitamente a este hecho para hacer más "comprensible" su propia masacre.

Las fuentes oficiales hablan de 3.000.000 de alemanes retenidos por la URSS, de los cuales 475.000 aproximadamente perecerían en los campos de concentración siberianos. Sin embargo, el centro de recepción de ex prisioneros de guerra alemanes en el Este sólo contabiliza en la posguerra 1.200.000 retornos, lo que deja abierta la interrogante sobre dos millones de estos soldados desaparecidos, de los cuales únicamente cabe sospechar lo que les sucedió.

Sobre el número de prisioneros en total:

http://es.wikipedia.org/wiki/Prisionero_de_guerra

Sobre los retornos:

http://de.wikipedia.org/wiki/Heimkehrerlager_Gronenfelde#Zahlen_der_Heimkehrer

Parece evidente que si el número de prisioneros rebasaba los 3,2 millones y en la posguerra sólo volvieron 1,2 millones, el número de bajas no puede ser de 474.967 personas, como se pretende. ¿Qué pasa con los demás? Las cifras oficiales amparan descaradamente la sombría causa de los vencedores, quienes tampoco reconocen en los campos de concentración norteamericanos y franceses (auténticos antros de exterminio) cifras de pérdidas alemanas que vayan más allá de las 5.000 víctimas. Los asesinos han ocultado su crimen y han podido hacerlo porque, ¿quién se preocuparía por los alemanes o los fascistas y, encima, por unos alemanes que, además, eran fascistas? El control que el poder oligárquico ejerce sobre los ciudadanos occidentales es tan completo, que sólo muy tardíamente, es decir, sesenta años después de la ominosa masacre, se han empezado a plantear algunas preguntas incómodas. Nosotros nos limitamos a reconstruir los hechos y a juntar piezas de convicción tomadas de aquí y de allá, de manera dispersa, llevando la evidencia resultante de la tremenda criminalidad aliada hasta sus últimas consecuencias.

Las inhumanas condiciones de los campos aliados
para prisioneros alemanes son evidentes.
Excepción hecha del singular caso ruso,  aquéllo que, en efecto, conviene subrayar aquí, es que el régimen nacionalsocialista, una dictadura supuestamente identificada con la más absoluta inhumanidad, respetó los derechos humanos de los prisioneros aliados occidentales que sobre el papel se adherían  la Convención de Ginebra, mientras que, por el contrario, fueron los representantes "democráticos" de la cruzada contra el "fascismo" quienes exterminaron a los prisioneros bajo su custodia, vulnerando así los principios humanitarios que decían defender y que, según la propaganda actual, justificaron la causa aliada como una "buena" guerra. Este dato resulta decisivo y constituye a estas alturas el punto de partida de toda consideración retrospectiva sobre el "fascismo". Teniendo siempre presentes hechos similares, hay que juzgar los restantes crímenes contra la humanidad perpetrados por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial como partes de un acto intencional unitario enderezado a la aniquilación total de Prusia y a la amputación étnico-territorial del pueblo alemán.

Una reflexión sobre los campos franceses y americanos

En este caso se llegó al extremo del genocidio con los prisioneros alemanes, de los que según Bacque, en la posguerra los franceses y los americanos exterminaron en masa a base de hambre, hacinamiento, explotación y maltrato (Bacque, p. 87):

Captain Julien thought as he walked gingerly over de scarred terrain among the living dead in the former American camp, “This is just like Buchenwald and Dachau”.

 Las cifras oficiales reducen las víctimas alemanas en campos franceses a 21.000 personas, pero incluso Macdonough, en el caso de los campos americanos, acepta que tales cuantías han sido minimizadas y propone un total de 100.000 muertos. Según Bacque, esta cifra habría que elevarla a 800.000 como mínimo. En los campos rusos habrían sido exterminados, por otro lado, como sabemos, unos 1,5 millones de soldados alemanes desarmados. Ahora bien, aunque, como hemos señalado y lamentado, el trato dado por Alemania a los prisioneros rusos nunca respetó los principios de la Convención de Ginebra, que la URSS se había negado a firmar y era recíproco en el frente oriental, Macdonough aclara que esto “no puede afirmarse en el caso de los prisioneros occidentales” (franceses, ingleses y americanos). En efecto, los alemanes habrían actuado de forma extremadamente correcta con los prisioneros de países firmantes de dicha convención (Macdonough, p. 594):

De hecho, el juicio de Malmedy contra los acusados de haber masacrado a soldados estadounidenses durante la batalla de las Ardenas así como la búsqueda de los asesinos de cincuenta aviadores británicos que habían intervenido en la gran evasión de un campo de prisioneros de guerra en Silesia, son ejemplos evidentes de lo insólito que era que los alemanes maltrataran a prisioneros americanos y británicos. El hecho de que los americanos procesaran de forma tan implacable a los autores de la muerte de un centenar, aproximadamente, de soldados, mientras permitían que cuarenta mil soldados alemanes murieran de hambre y abandono en los lodazales del Rin, fue un acto inconcebible de hipocresía.

 
Por lo demás, somos conscientes de que las cifras de Bacque han sido muy criticadas, llegando incluso al insulto en el caso del historiador Arthur L. Smith. Véase si no cómo trata Smith a Bacque en su obra de respuesta a la traducción alemana de Other losses (Otras pérdidas):

Zu den useligen Aspekten des modernen Publikationswesens gehört die Fähigkeit von Autoren und Verlagen, Bücher mit sensationellen Thesen oder Behaupten auf den Markt zu werfen, ohne sich dabei im geringsten um eine angemessene Quellengrundlage für die aufgestellte Behauptung zu scheren. Unter einem provokantel Titel, der auf das deustsche Publikum berechnet ist und sich vom englischen Titel („Other losses“) erheblich unterscheidet, bietet „Der geplante Tod“ mit dem Anspruch, historische Wahrheit zu beschreiben, eine absurde These. James Bacque rühmt sich, für seine ridikülen Behauptungen „neue“ Beweise gefunden zu haben. Tatsächlich hat er nicht nur nichts Neues endeckt, sondern nicht einen einzigen Blick auf die umfangreichen Quellenbestände verschwendet, die sich im Koblenzer Bundesarchiv befinden. Wie könnte er auch, ist er doch nicht in der Lage, Texte in deutscher Sprache zu lesen! Auch hätte eine Beschäftigung mit den Quellen ihn und seinen Verlag die „Geheimnisse“ und die Schlussfolderungen gekostet, die sich so gut verkaufen liessen. [1]

 
Smith acusa a Bacque de buscar un título provocativo a la medida del público alemán para una obra sensacionalista que sólo contiene afirmaciones ridículas (ridikülen Behauptungen); insinúa incluso, Smith, en su acceso de ira, la existencia de una estafa intelectual, siendo así que Bacque habría prometido a sus lectores la publicación de nuevas pruebas en la edición alemana, pero ni siquiera sería capaz de examinar las fuentes del caso, pues desconoce el idioma alemán. Tanta virulencia, capaz de cometer injuria en un trabajo científico, sólo se explica porque las tesis de Bacque hacen mucho daño a las autoridades oligárquicas. Son éstas las que han encargado a Smith el trabajo sucio del descrédito personal. No obstante, algo falla en la acometida de Smith, y es el apoyo que Bacque recibe de un historiador y jurista de reconocido prestigio mundial como Alfred-Maurice de Zayas. Smith calla este aspecto de la cuestión para cebarse en las presuntas insuficiencias académicas del “periodista” Bacque. Pero su silencio sobre el aval de De Zayas resulta, en el contexto polémico que el propio Smith ha generado, literalmente escandaloso, y pone en evidencia que a los ataques personales contra Bacque por parte de Smith se les puede aplicar todos los calificativos empleados por el propio Smith: sensacionalismo, oportunismo, mala fe e ignorancia deliberada de los hechos. En el siguiente foreword a la edición de Crimes and Mercies, de James Bacque, en 1997, donde el periodista canadiense amplió su acusación contra los aliados documentando los 5,7 millones de víctimas civiles de la hambruna planificada por el “humanitario” poder ocupante, De Zayas convalida todos los cálculos de Bacque:


The facts are so horryfying that they are hard to comprehend. The work I have done myself in The German Expellees and Nemesis at Potsdam revealed horrifying statistics behind de mass expulsions of fifteen million Germans from the Eastern Provinces and de Sudetenland into the Occupied Zones in 1945-50. At least 2.1 million are known to have died. Chancellor Adenauer himself wrote in his memoirs that six million of them died. And the (West) German government under Adenauer in 1950 determined that 1.4 million prisoners of war had never returned to their homes. They are missing to this day. Bacque revealed what had happened to them in his book Other losses (1989). And now he uncovers evidence that as many as five million Germans may have starved to death while under Allied government after the war. These figures are so shocking that he has sent the whole manuscript to a world-famous epidemiologist, whom I met when he was working in Geneva as a special consultant to the World Health Organization. He is Dr Anthony B. Miller, Head of the Department of Preventive Medicine and Biostatistics at the University of Toronto. Miller has read the whole work, including the documents, and checked the statistics, which, he says, ‘confirm the validity of (Bacque’s) calculations and show the slightly more than five million of German civilians occurred in Germany as whole during the post-war period through to the census of 1950, over and above the reported deaths. These deaths appear to have resulted, directly or indirectly, from the semi-starvation food rations that were all that were available to the majority of the German population during this time period.[2]

 
En su foreword de 2007 a la misma obra, denuncia De Zayas el empeoramiento de la situación para la libre investigación histórica en Alemania, cuando las víctimas alemanas han sido privadas de sus derechos humanos y se persigue penalmente a quienes cuestionen los dogmas oligárquicos. Hace De Zayas referencia también al honor y reputación de los alemanes, quienes (como también lo fue claramente Bacque, un canadiense, por parte de Smith) son atacados en cuanto tales, vulnerándose los mismos principios de igualdad étnica en nombre de los cuales se comete la fechoría:


Since the above was written, the situation of the victims of Potsdam has grown worse. All Germans have been deprived of human rights, including the right to equality with other victims, the right to honour and reputation, and the right to be judged as individuals. Their freedom of expression has been severely restricted by legislation elevating history to dogma protected by criminal law enforced through jail sentence. Human rights, however, confer the right to be wrong, and all sound research depends on the freedom to postulate hypotheses and to err without danger of ostracism or jail. It is the function of historians to record history and to understand it through different perspectives and emphasis. It is not the function of lawyers to legislate history, nor of judges to jail writers for expressing non-conformist views on historical matters. This is a return to the days of the Inquisition.[3]


Pero abstracción hecha del tema de las cifras, una vez más sometido a control político de ocultación y banalización, lo cierto es que soldados de De Gaulle y sus maquisards de la Résistance organizaron en tiempo de paz su propio gulag con los prisioneros alemanes: Barin, Dieppe, Attichy, Cherbourg, Alençon, Rennés, Evron, Campagné, Orléans… y así hasta cuarenta campos distribuidos por todo el territorio francés. Del hecho de que buena parte de los resistentes fuesen estalinistas convictos y confesos no podía esperarse otra cosa que el crimen, pero debería explicársenos cómo cabría erigir a la Résistance Française en modelo ético eludiendo el duro deber de decir una palabra sobre la depuración y el exterminio francés de los prisioneros de guerra alemanes.

 
La canción de que los alemanes “se lo buscaron” o de que ellos “empezaron” no se sostiene: pondremos en evidencia el carácter fraudulento de la “falacia cronológica”, puesto que los primeros crímenes de masas del siglo no fueron perpetrados por los alemanes, sino que, antes bien, los propios alemanes fueron las primeras víctimas europeas de tales atrocidades típicas de la modernidad progresista. Rusia e Inglaterra preceden a Alemania en el horror, aunque hayan quedado, a la postre, impunes. El mal alemán, cuando existe, y a pesar de todas las mitologías prefabricadas, es siempre puramente reactivo. Pero incluso si nos olvidáramos de las fechas, lo cierto es que un genocidio no justifica otro, ni desde el punto de vista jurídico ni moral. Aceptar este tipo de doctrina implica que los nazis podrían “justificar” Auschwitz apelando a los bombardeos terroristas ingleses, y el surgimiento del nazismo recordando la previa existencia del gulag, el terror rojo y el bloqueo naval británico de 1916-1919. Nadie puede aferrase a excusa alguna de este tipo. La verdad es que la Résistance proclamaba sus “ideales” antifascistas y humanitarios en el mismo momento en que, como acostumbra a suceder con casi todos los mercachifles del sentimentalismo, perpetraba crímenes de guerra y reclamaba la aplicación del plan Morgenthau al entero pueblo germano, sin excepciones. Y aunque sólo se aplicara parcialmente este plan, millones de civiles alemanes perecieron por causa de la “venganza semítica” de Morgenthau, ejecutada por el criminal de guerra y genocida Dwight Eisenhower. Entre los franceses, fueron precisamente los resistentes, quienes conformaban las ¾ partes de los parlamentarios elegidos en 1945, los que enarbolaron los estandartes de la venganza que en España tanto se le reprocha al franquismo. Curiosamente, en esas “venganzas” de la Depuración, el papel de los republicanos españoles exiliados parece que, según Lottman, poco tuvo de anecdótico.

 
No fue, en suma, gracias a una Francia gobernada por resistentes, precisamente, que se depuso el plan Morgenthau, aunque en honor a la verdad hay que recordar, por ejemplo, las protestas del diario Le Figaro en septiembre de 1945 por el trato dado a los prisioneros alemanes (Bacque, p. 97):

On a parlé du prisonnier gros et gras menant une vie à peu près libre… Ce que l'on sait des quelque cent camps où se répartit l'immense majorité de prisonniers est très différent. Les renseignements les plus sérieux y donnaient, depuis quelque temps, l'état physique général comme plus que déplorable. On parlait de mortalité effrayante, non par maladie, mais par inanition : de moyennes de poids de 35 à 45 kilos, bref de conditions générales impropres à tout effort utile. Nous avions d’abord douté de la véracité d’un tel état de choses. Mais les appels nous sont venus de sources multiples et nous ne pouvons notamment récuser les témoignages que nous apportait l'abbé Le Meur, aumônier général adjoint des prisonniers de l’Axe.
 
También, las del diario “Le Monde” (30 de septiembre-1 de octubre de 1945) comparando Dachau con algunos de los campos franceses para prisioneros alemanes:


Comme on parle aujourd’hui de Dachau, dans dix ans on parlera dans le monde entier de camps comme… Notre correspondant cite celui de Saint-Paul d’Égiaux (sic). Mais il apparaît que ce jugement est valable pour beaucoup des camps ou des dépôts français de prisonniers de l'Axe. Cet autre, nous écrit-on, compte actuellement un effectif de 17.000 hommes et nous a été remis par les Américains au mois de juillet. Depuis, deux cimetières de deux cents tombes chacun ont été remplis. En ce moment, la mortalité s'élève à dix hommes par jour.

 
El problema de la venganza es planteado por el propio periodista Jacques Fauvet sin ningún tipo de contemplaciones:

On a souvent dit que le meilleur service que nous pouvions rendre à nos adversaires était de leur ressembler, assurés qu'ils peuvent être ainsi de nous retrouver au tribunal de l’Histoire. Mais c'est à une idée plus haute de sa propre dignité que la France se doit d'être fidèle. Il serait regrettable que la presse étrangère fût dans l'obligation de nous le rappeler. Sans doute n'est-il point question pour un pays exsangue d’offrir aux prisonniers qu'il emploie un régime de bien-être et d’abondance dont beaucoup de ses citoyens sont privés. Mais il est un minimum à assurer à un être humain, fût-il allemand et prisonnier… Nos correspondants estiment n'avoir pas lutté et souffert pour que se perpétue l’offense faite à l’homme par des actes ou des faits qu'ils ont réprouvés en d’autres temps, en d’autres lieux. La loi du talion qui a pour nom moderne celui de représailles est étrangère à notre tradition.

Muy pocos actuaron como Jacques Fauvet, y los muertos alemanes siguen enterrados en fosas que está prohibido excavar por orden terminante de las autoridades de Berlín. Esas fosas son testimonio de un genocidio planificado que también afectó a la población civil. ¿Dónde está el juez Garzón que ponga fin a esta inacabable vergüenza de la Europa "democrática"?




[1] Smith, A. L., Die “vermisste Million”. Zum Schicksal deutscher Kriegsgefangener nach dem Zweiten Weltkrieg, München, R. Oldenburg Verlag, 1992, p. 9., n. 2.


[2] De Zayas, A-M., in Crimes and Mercies, Bacque, J., Little, Brown, U. K., 2007, “Foreword” (1997),  pp. xvii-xviii.


[3] Op. cit., p. xxii.

AVISO LEGAL

http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2013/11/aviso-legal-20-xi-2013.html

 

jueves, junio 04, 2015

El mayor genocidio de la historia (5). La cifra total de víctimas

El 23 de septiembre de 2009 publicábamos la primera entrada de la serie "El mayor genocidio de la historia". La fuente principal era la obra Other losses, del periodista canadiense James Bacque (1989). En ese post se vertieron una serie de afirmaciones que han dado mucho de sí y que ahora convendría matizar y ajustar a los nuevos conocimientos adquiridos. Hace ya tiempo que hemos limitado la cifra de 17 millones de víctimas del genocidio alemán al número de afectados, es decir, a la suma del total de los asesinados más aquéllos que fueron expulsados de sus hogares, deportados, a las mujeres violadas, etc. Pero podría llegar a 25 millones. La cifra de 13 millones de exterminados se reserva al máximo (provisional) de una horquilla que oscila a partir de los 8 millones. Si la horquilla es tan amplia se debe a que, según James Bacque, los ciudadanos alemanes que perecieron a resultas de la hambruna planificada por las autoridades aliadas de ocupación son 5,7 millones (plan Morgenthau), pero este cálculo se obtiene 1/ comparando los censos anteriores y posteriores al período 1945-1949, 2/ sumando a dichos censos los desplazados de las provincias del Este y las minorías germanohablantes de la Europa central y balcánica, y 3/ restando las víctimas alemanas por otros conceptos. En consecuencia, resultaba prudente dejar bastante abierto el margen posible de error. En función de tales cálculos, se obtiene que en el último censo posterior a la catástrofe habían desaparecido más de 5 millones de alemanes, los cuales no se pueden atribuir a caídos en el frente, prisioneros desarmados exterminados, víctimas de los bombardeos terroristas británicos u otras categorías. Nosotros, en su momento, propusimos 13 millones de víctimas dando por buenos los 5,7 millones de la hambruna establecidos por Bacque y aquella fatídica cifra ha sido confirmada, de forma casi exacta, por el profesor Dr. Bernhard Bellinger, de Berlín, quien publica la siguiente tabla:


Como puede comprobarse examinándola con detalle, al total de 15.799.000 hay que sustraer los soldados alemanes caídos en combate, que son unos 3 millones. La resta nos da 12.729.000 víctimas. Pero Bellinger admite sólo 500.000 muertos por los bombardeos terroristas ingleses, mientras que nosotros nos basamos en la cifra de Jörg Friedrich (2002) en Der Brand. Deutschland im Bomberkrieg 1940-1945, donde se consigna un mínimo de un millón de muertos como consecuencia de dichas operaciones aéreas de exterminio. Si añadimos esta diferencia, léase: unos 500.000 muertos más, la cifra total de víctimas asciende a 13.229.000 personas.

El carnicero Charles Portal.
Trece millones de personas asesinadas por motivos racistas: ¿el mayor genocidio de la historia moderna?

Las polémicas entorno a conceptos como los desaparecidos o las víctimas de los bombardeos terroristas no van modificar en exceso estas conclusiones, no obstante conviene dejar constancia de algunos extremos.
Tenemos a 1.272.000 de militares alemanes, presuntos desaparecidos que, en opinión de Bacque, son los exterminados en campos franceses y americanos para prisioneros alemanes. Mientras duró el conflicto bélico, y dado que los alemanes respetaban la Convención de Ginebra con los prisioneros capturados a los occidentales, firmantes también de la misma, Washington  no se atrevió a masacrar a los prisioneros alemanes por miedo a posibles represalias con los 2 millones de soldados ingleses y americanos internados en campos alemanes. Sin embargo, una vez vencida Alemania, Eisenhower ideó el perverso concepto de F. E. D. (Fuerzas Enemigas Desarmadas) a fin de poder contraponerlo al de P. W. (Prisioneros de Guerra) y estar en condiciones de omitir los preceptos legales de la convención. No sólo eso, centenares de miles de P. W. pasaron como por ensalmo  a convertirse en F. E. D. a base de trucar las estadísticas poblacionales de los campos. ¿Cuál era la finalidad de dichas innovaciones terminológicas y trasiegos burocráticos? Simplemente, dejar a los prisioneros alemanes a merced del ocupante y sin que ninguna potencia protectora pudiera reclamar la fiscalización del funcionamiento interno de los campos, es decir, el respeto a la normativa humanitaria internacional relativa a los prisioneros de guerra. Según Bacque, el número de víctimas de lo que, en este concepto, para nosotros constituye sólo una fase más en el proyecto global de exterminio planificado, es de un millón. Como consecuencia de estas investigaciones y debates, se empezó a hablar del hoy ya famoso vermisste Million, que los occidentales intentaron atribuir a los soviéticos pero cuya responsabilidad apunta más bien a los aliados franceses y americanos. Los ingleses, que habían masacrado a los civiles alemanes mediante bombardeos terroristas, se sometieron a la Convención de Ginebra en el caso de los prisioneros de guerra en sus propias zonas de ocupación, a pesar de lo cual no denunciaron las atrocidades que se estaban cometiendo en los campos administrados directamente por Eisenhower y De Gaulle.

La obra de James Bacque desató en su momento una polémica que sigue abierta en la actualidad. Demostraremos en los próximos posts que los intentos de desacreditar a Bacque han fracasado y que, a partir de las cifras aportadas por especialistas sobre los que no pesa la menor sombra de duda en cuanto a seriedad y profesionalidad, puede hablarse de un plan de amputación étnica del pueblo alemán iniciado en 1941 (aunque ya existían antecedentes a finales de la Primera Guerra Mundial) y completado en 1949.

Quizá la contribución más importante de aquella primera entrada de 23 de septiembre de 2009 no consistió, por tanto, en sumar las cifras de los diferentes conceptos de víctimas alemanas, sino en descubrir la existencia del plan de exterminio mismo. Evidentemente, las pruebas de que ese plan no son un invento o una fantasía del autor trascienden el mero indicio, de suerte que el silencio académico en torno a este escándalo  tarde o temprano tendrá que ser roto, aunque sólo sea, como ocurrió con Bacque, para insultar a quienes hemos levantado la bandera de la verdad. Algunos insultos ya pudieron leerse en la entrada que entonces publicara Filosofía Crítica. Siguen ahí, no han sido suprimidos. En estos momentos, empero, disponemos de una larga lista bibliográfica que avala aquello que a la sazón dependía de la lectura de unos pocos autores, como De Zayas, Bacque, Friedrich o Macdonough. Podemos sostener que una de las causas del holocausto fue el plan de exterminio del pueblo alemán ideado en EEUU, es decir, que el asesinato masivo de judíos fue en parte la "venganza nazi" por el plan Kaufman/Morgenthau y los bombardeos terroristas de las ciudades alemanas interpretados por la inmensa mayoría del pueblo como la inexorable aplicación de dicho plan. A partir de ese momento, la atroz indiferencia de los alemanes hacia el destino de los hebreos se convirtió en una realidad cotidiana. Los aliados (del Este y del Oeste) generaron, en fin, de forma consciente, las condiciones del distanciamiento emocional y moral que facilitara el desprecio de las autoridades del Tercer Reich hacia un "discurso humanitario" cuya realidad, a los ojos de la ciudadanía, se habría demostrado un fraude. ¿Puede afirmarse, después de lo sucedido en el mundo entre la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y nuestros días, que dicha normativa es algo más que un instrumento de propaganda al servicio del imperialismo de Washington? Que cada cual ensaye su respuesta; nosotros hace ya mucho tiempo que publicamos aquí la nuestra.

Prof. Dr. Bernhard Bellinger.
La tabla de Bellinger

A continuación examinaremos una a una las cifras de la tabla de Bellinger y las fuentes bibliográficas en que se basan.

En primer lugar tenemos a los militares alemanes desarmados que fueron exterminados en campos de concentración franceses, norteamericanos y soviéticos, pero también yugoeslavos, polacos y checos. Bellinger acepta 1.800.000 víctimas. Según Bacque, esta cifra habría que elevarla a 2.500.000 víctimas.

En cuanto a las víctimas de los soviéticos, la cifra asciende a 1.335.500 personas. La fuente de Bellinger es la siguiente: Nawrtail, H., Nachkriegverluste unter dem Vertriebenen, Gefangenen und Verschleppten, München, 1986, p. 66. / Ratza, W.: "Die deutschen Kriegsgefangenen des Zweiten Weltkriegs, Der Faktor Arbeit", in: Zur Geschichte der deutschen Kriegsgefangenen, editado por Erich Maschke, Tomo IV, München 1973, página 207

Por lo que respecta a los franceses existe cierto consenso, a pesar de la polémica a la que ya nos referiremos en un próximo post, entre Bacque y su más visceral crítico, Arthur L. Smith (quien llega a insultarle, como veremos), respecto de la alta mortandad de los campos franceses, con 113.000 víctimas asesinadas por los hombres de De Galle y de la Résistance française. Fuente de Bellinger: Smith, Arthur L., Die vermisste Million": zum Schicksal deutscher Kriegsgefangener nach dem Zweiten Weltkrieg, München, 1992, p. 86 (no hemos podido confirmar esta fuente en el original, por lo que entendemos que debe de tratarse de un error) / Bacque, J., Das geplante Tod. Deutsche Kriegsgefangene in amerikanischen und französischen Lagern, Frankfurt/Berlín, 1999, p. 336

En los campos yugoeslavos tenemos la nada despreciable cifra de 90.000 víctimas asesinadas por las autoridades comunistas. Fuente de Bellinger: Böhme, K. W.: "Die deutschen Kriegsgefangenen in Jugoslawien 1941-1949", in: Zur Geschichte der deutschen Kriegsgefangenen, editado por Erich Maschke, Tomo I/1 y I/2, München 1962.

En lo que concierne a los campos americanos, la polémica está abierta y de ella nos ocuparemos en la próxima entrada. Según Bacque, el "vermisste Million" (millón desaparecido) es la consecuencia de la política de Eisenhower, con 800.000 víctimas. Macdonough rechaza tanto los cálculos de Bacque como la contabilidad estadounidense, reconociendo una cifra de 100.000 víctimas . Nawratil, H., en la obra citada, pp. 44-45,  que es la que Bellinger recoge en su tabla, se atiene a las cifras oficiales de 24.000 víctimas. El "millón desaparecido" se incluye por tanto en categoría correspondiente de "desaparecidos", a todas luces demasiado abultada.

Finalmente, la citada obra de Nawratil, pp. 44-45., reconoce 22.000 víctimas en los campos polacos y checos.

El segundo bloque de víctimas estaría formado por los civiles alemanes, con un total de 10.000.000 de víctimas, según las cifras de Bellinger, que a su vez se subdividirían en tres categorías: víctimas mortales de la limpieza étnica, víctimas de los bombardeos terroristas británicos y víctimas de la hambruna planificada.

Por lo que se refiere a los segundos, Bellinger sólo admite 500.000 víctimas a tenor de la siguiente base documental: Czesanky, M., Europa im Bomberkrieg 1939-1945, Graz, 1998, p. 698. / Arntz, H., "Presse- und Informationsamt der Bundesregierung", in Kessing's Archiv der Gegenwart, 3 abril de 1953, p. 3937. Para nosotros la cifra se eleva a un mínimo de un millón de víctimas y posiblemente 1.100.000 víctimas. Fuente: Friedrich, J., op. cit.

En cuanto a la limpieza étnica, afecta 1/ violencia contra la población alemana del Reich (Reichdeustche), con 3.200.000 de víctimas. Fuente: Nawratil, H., Schwarzbuch der Vertreibung 1945 bis 1948, München, 1999, p. 79; 2/ violencia contra las minorías germanohablantes (Volksdeutsche), con 472. 400 víctimas.

A estas cifras habría que añadir las de la hambruna en Alemania, con 5.700.000 de víctimas. Fuente: Bacque, J., Verschwiegene Schuld die allierte Besetzungspolitik in Deutschland nach 1945, Berlín/Frankfurt, Ullstein, 1995, p. 139.

La primera cifra se desglosaría en los siguientes apartados:

a/ violencia rusa en Alemania: 240.000 víctimas. Fuente: Nawratil, H., op. cit., pp. 56, 66.

b/ cárceles para civiles: 100.000 víctimas. Fuente: Nawratil, H., pp. 64, 67.

c/ violencia rusa en Austria: 60.000 víctimas. Fuente. Nawratil, H., pp. 57, 66.

d/ asesinados durante la deportación de las provincias alemanas del Este: 2.800.000 víctimas. Nawratil, H..: Schwarzbuch der Vertreibung 1945 bis 1948, München 1999,  p. 79

La segunda cifra se desglosaría en los siguientes apartados:

a/ minorías germanohablantes en Rusia: 300.000 víctimas. Fuente: Kulturrat der Deutschen aus Russland e V. (Editor): Volk auf dem Weg, Deutsche in Russland und in der G. U. S., 1993, Mit freundlicher Förderung der Bundministeriums des Innern, Bonn, 1993, p. 18.

b/ minorías germanohablantes en Yugoeslavia: 85.000 víctimas. Fuente: Arbeitskreis Dokumentation im Bundesverband des Landsmannschaft der Donauschwaben, Sindelfingen, und der Donauschwäbischen Kulturstiftung der privaten Rechts, München: Leidensweg der Deutschen im kommunistischen Jugoslawien, Tomo II, Erlebnisberichte über Verbrechen an dem Deutschen durch das Tito-Regime in der Zeit von 1944-1949, München Sindelfingen, p. 1015.

c/ minorías germanohablantes en Rumanía: 10.000 víctimas. Bundesministerium für Vertriebene, Flüchtlinge und Kriegsgeschädigte (Editor): Das Schicksal der Deustchen in Rumänien. Dokumentation der Vertreibung der Deutschen aus Ost-Mitteleuropa, Tomo III, p. 80.

d/ minorías germanohablantes en Polonia: 77.000 víctimas. Sack, J., Auge um Auge. Die Geschichte von Juden, die Rache für den Holocaust suchten, Kabel, 1995, p. 329.

Las bajas alemanas en el frente fueron relativamente pocas, pero la carnicería que los demócratas organizaron después con los prisioneros y los civiles alemanes ya inermes no tiene quizá parangón en la historia moderna. En definitiva, los vencedores de la Segunda Guerra Mundial resulta que fueron unos auténticos ejemplos de hipocresía; quienes nos gobiernan encarnan hoy a sus herederos y cómplices.

¿Quién es Bernhard Bellinger?

Quedan fuera de los calculos, según expresa mención de Bellinger, las víctimas de los trabajos forzados a que fueron sometidos no sólo los soldados prisioneros, sino los propios civiles, particularmente en Rusia y Francia. Los afectados son más de 5 millones de personas. El número de los que perecieron está todavía por calcular:

Diese Tabelle enthält nicht die Zahl der Opfer von Gewalttaten gegen deutsche Zwangsarbeiter im Herrschaftsbereich der Siegermächte. Die Zahl der deutschen Zwangsarbeiter dürfte viele Millionen betragen haben. In Russland wurden nicht nur Kriegsgefangene zur Zwangsarbeit herangezogen, sondern auch Zehntausende Zivilpersonen nach der Besetzung der deutschen Ostgebiete nach Russland verschleppt. Die US-Army stellte die Zahl ihrer deutschen Kriegsgefangenen auf 5.235.689 Personen fest. Von diesen übergab sie einen großen Teil an die anderen Siegermächte einschließlich Russlands für Zwecke der Zwangsarbeit. So forderte beispielsweise Frankreich zum Zwecke der Zwangsarbeit 750.000 Gefangene an und erhielt nach der einen Quelle 730.000 und nach einer anderen Quelle 886.000 Gefangene. Diese Zwangsarbeiter wurden in Frankreich unter anderem auch dafür eingesetzt, Minenfelder zu räumen. / Unterlagen über Opfer von Gewalttaten mit Todesfolge für deutsche Zwangsarbeiter liegen in zahlreichen Fällen vor, wurden aber noch nicht in einem geschlossenen System dokumentiert und ausgewertet.

Si a las víctimas ya contabilizadas y documentalmente acreditadas se suman las de los contingentes de trabajadores forzados (civiles y militares), entonces !la cifra de 13 millones de víctimas podría ser ampliamente rebasada y aproximarse a los 17 millones apuntados por nosotros en 2009!

El professor Dr. Bellinger no es ningún antisistema, precisamente, sino alguien muy bien integrado en el sistema que cometió tales atrocidades. Un presidente del Rotary Club (1985-1986) es alguien que ha superado todos los filtros de confiabilidad oligárquica. Quizá su postura frente a los abusos perpetrados por los vencedores con los prisioneros alemanes, singularmente por parte de los americanos, se explique a partir de la siguiente afirmación:

Ich bin ein Freund Russlands und ein großer Freund und Bewunderer der Vereinigten Staaten, war oft - auch beruflich - dort und bin dankbar, dass ich in einem der Westsektoren mit Hilfe unter anderem der Amerikaner dazu beitragen konnte, unser Land wieder aufzubauen.

("soy un amigo de Rusia y un gran amigo de los Estados Unidos, he estado allí por motivos profesionales a menudo y me siento agradecido de haber podido contribuir en el sector occidental a reconstruir nuestro país con ayuda entre otros de los americanos"). Pero, ¿cómo se puede ser amigo de quien provocó una hambruna con 5.700.000 víctimas reconocidas como tales en su Tabelle? ¿Quizá de nuevo la "culpa alemana", que pone el carro delante del caballo y convierte los efectos en causas?

Abschließend erlauben Sie mir bitte eine persönliche Anmerkung. Meine Kritik und meine Untersuchungen sollen nicht die Straftaten der Deutschen in der Zeit von 1933 bis 1945 aufrechnen oder in Frage stellen.

Una vez más ya no se trata de los "hechos", sino de las interpretaciones, o sea, de la filosofía. Estos hechos forman parte de los misterios políticos de nuestra situación histórica, donde las evidencias del crimen se encuentran ya en las bibliotecas especializadas, para quien quiera buscarlas, pero sólo llegan a la prensa con cuentagotas y, desde luego, garantizando, en las formas y en el lenguaje, que pocos se atrevan a sacar las consecuencias políticas fulminantes de la espantosa verdad.

La consabida excusa habitual es que "los alemanes empezaron"; trátase empero de una falsedad que (ya hemos apuntado y documentado en otras entradas algunos datos pero seguiremos abundando en ello) no puede explicar las gigantescas atrocidades "progresistas" y "demócratas" que precedieron, ya sea al propio nazismo, ya al holocausto en cuanto tal.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica

martes, marzo 24, 2015

¿Qué piensa la oligarquía? (2)



El abominable siervo de Yahvé ex franquista José María Aznar.



Los ciudadanos intuyen, casi todos, que "cosas" muy importantes están sucediendo actualmente en el mundo a una velocidad de vértigo. Diferentes agencias, y ya no digamos miles de sitios en la red (internet), compiten en la tarea de acuñar una narración más o menos coherente de los hechos y hacer previsiones sobre lo que puede suceder en las próximos años, meses o incluso días. Desde la invasión reptiliana a las exégesis economicistas que acostumbran a reducir los hechos a las influencias de las multinacionales y sus lacayos de la CIA, podemos escoger entre un menú variado que incluye, por supuesto, la conspiración judía mundial promovida por los famosos sectarios illuminati o la maldad de los "fascistas", variante escatológica vuelta del revés y harto popular entre las izquierdas sistémicas. En Europa se ha puesto también de moda una nueva germanofobia -guisada en la cocina antifascista- que culpa a Alemania de todas las desgracias habidas y por haber... El lector puede elegir la narración apetecida en función de su nivel cultural, preferencias e identidades étnicas, estado emocional, filiofobias, etcétera. Cada cual tiene "su verdad" (que le hace "sentir bien") y, mientras tanto, los poderes que realmente mueven los hilos siguen interesados en promover la máxima confusión y hasta auténticos absurdos, siempre que con ello borren las pistas conducentes al nido del cuco oligárquico. Éste debe mantenerse ilocalizable, intangible e incluso postularse inexistente excepto en las mentes de presuntos desequilibrados mentales: el concepto mediático habitual, la conspiranoia, está a un paso del uso estalinista de los hospitales psiquiátricos para disidentes ideológicos y desafectos al régimen.

¿Existen los poderes mundiales ocultos?

La primera pregunta que deberíamos hacernos es si "existen" tales poderes, requisito de una explicación consistente; la realidad social e histórica podría ser fruto, si no del azar, sí del entrecruzamiento de múltiples factores, o sea: hipercompleja e imprevisible en la práctica. En ese caso, ya no valdría la pena ponerse a exprimir los hechos para producir un mensaje de contenido racional con pretensiones heurísticas.

En este sitio FILOSOFÍA CRÍTICA afirmamos, por buenas razones, que existen tales factores explicativos (aunque quizá no omnicomprensivos, pues la oligarquía está lejos, todavía, de controlarlo absolutamente todo). El poder oligárquico promueve unas directrices que permiten interpretar los acontecimientos actuales y, por tanto, prever por dónde pueden trazarse anticipadamente las autopistas del tiempo en dirección al futuro. Y, ciertamente, por cuanto aquéllo que se columbra en la lejanía no resulta demasiado tranquilizador, nos sentimos obligados a comprometernos en una tarea, a saber, advertir a nuestros conciudadanos de que deben hacer un esfuerzo para comprender el curso actual de la historia e intentar oponerse a él. El motivo es que avanzamos hacia una catástrofe de dimensiones poco menos que apocalípticas. 

La pregunta que encabeza esta entrada de blog hacémosla "nosotros"; el pronombre personal en primera persona del plural designa a "cualquier ciudadano" capaz de razonar y decidir; en cuanto tal, es decir, aislado del resto, un ciudadano aislado contaría en la mayor parte de los casos como un elemento pasivo en el desarrollo de los acontecimientos históricos, pero organizado y concienciado sobre lo que "está sucediendo realmente" puede erigirse en factor determinante a la hora de dar una respuesta a la interrogación planteada. Cuando dejemos de contemplar el devenir histórico como un espectáculo y en él obremos en calidad de agentes responsables, es decir, como "pueblo soberano", ya no necesitaremos hacernos la pregunta porque nosotros mismos seremos la respuesta.  

La cuestión de marras remite, pues, de forma necesaria, aunque la mayor parte de las veces este punto sea ignorado, a aquel método interpretativo que nos permita entender qué está sucediendo en el ámbito de lo histórico (exclúyense aquí las previsiones sobre accidentes o catástrofes naturales) a escala mundial y "en estos momentos". Para que dicha pregunta pueda razonablemente responderse hemos de identificar primero cuáles son los poderes cuyas decisiones pueden afectarnos más y qué piensan o cuál es la ideología de quienes los detentan. Por ello, en una entrada anterior, nos planteamos un problema previo "¿Qué piensa la oligarquía?". La oligarquía es el poder que dirige el hemisferio occidental y condiciona la política mundial. Hay otros poderes importantes y realmente soberanos en Eurasia, como Rusia, China e Irán, pero la iniciativa corresponde al bloque formado por EEUU/Israel.

[Por su parte, Europa no representa un poder soberano, pero podría representarlo si Alemania se desentendiera de la OTAN y arrastrase tras ella a Francia e Italia (Gran Bretaña permanecería siempre del lado de los EEUU/Israel), una posibilidad tan remota que resulta, empero, si no totalmente desechable, al menos poco digna de consideración.]

En consecuencia, existe un "poder hemisférico" y "otros poderes soberanos" de menor entidad o potencial político y económico. Pero sea cual fuere la constelación de soberanías existentes, que de eso se trata, unos y otros, todos, han hecho suyo un imaginario común: el antifascismo, cuyo núcleo narratológico es la Shoah. Sólo Irán -abstracción hecha de los historiadores revisionistas- cuestionó en serio ese relato bajo Amadineyhad al "negar" la "ideología del Holocausto", pero el nuevo gobierno iraní ha vuelto al redil y no parece que Rusia (un país atacado por la Alemania nazi que debe minimizar los crímenes perpetrados en su etapa comunista), ni China (Estado formalmente comunista y por tanto antifascista), tengan mucho interés en vulnerar el dogma a pesar de que, en última instancia, dicho "imaginario de la sociedad" constituya un arma formidable en manos de Occidente.

La fuente más importante de consenso ideológico a todos los niveles es, en efecto, el antifascismo. Ciudadanos, gobiernos, instituciones públicas y privadas..., convergen de forma unánime en la fe sobre la existencia de un mal absoluto denominado fascismo, punto de referencia de todos los posicionamientos y códigos de interpretación aceptados e incluso "legales". El antifascismo es la religión cívica universal. Esta "ideología" constituye el factor político y estratégico último que garantiza la estabilidad del equilibrio planetario. El antifascismo configura un escenario donde encuentran sentido incluso las vidas privadas de las personas, las cuales necesitan de un bien y un mal identificables para desarrollar sus tareas cotidianas, ya sea como cuadros de mando, ya como meros esclavos o sirvientes de la élite sionista. Si el consenso antifascista se rompiera, incluyendo en tal ruptura a la mayor parte de los ciudadanos de EEUU, Israel no podría sobrevivir más que unos pocos meses como Estado y los políticos actuales tendrían que dimitir en cadena, terremoto que se haría extensivo a los medios de comunicación, las universidades, etcétera. Sería un acontecimiento de dimensiones mundiales que pondría fin a toda una época, liberando fuerzas hasta ahora contenidas por los poderes oligárquicos.

La deconstrucción del antifascismo es el requisito de una auténtica revolución democrática capaz de derrocar a la oligarquía y poner a salvo los genuinos valores de nuestra civilización, ligados al concepto de verdad racional, pero no parece que esto vaya a suceder. Al menos no sucederá si al esfuerzo de unos pocos ciudadanos que escriben libros, publican artículos y entradas de bitácoras o que empléanse en otras formas de comunicación, no se suma la acción política organizada en torno a toda esa gente -la inmensa mayoría- que vive habitualmente inmersa en el gran sueño de Hollywood. Dicha acción política debería ser nacionalista revolucionaria, democrática, de izquierdas y surgir en Europa, para extenderse luego por el resto de Occidente, pero tiene que evitar a todo trance identificarse con el fascismo o el nazismo. Ya expliqué los motivos de este punto crucial en el artículo "Disidencia y crítica" (2008) y en mi libro La manipulación de los indignados (2012), entre otros textos. Satisfecha tal conditio sine qua non, la revolución nacional-democrática estaría en condiciones de aliarse con los poderes soberanos "periféricos" que todavía resisten a la oligarquía occidental, forzando, de alguna manera, el derrumbamiento de la misma desde el interior de sus territorios centrales pero con ayuda del exterior (por ejemplo, de una Hispanoamérica bolivariana).

El método interpretativo de los acontecimientos políticos cotidianos

Dicho esto, y tal como expusimos en la entrada citada, conviene subrayar que los factores económicos no son suficientes, según pretende la izquierda tradicional (sistémica), para explicar "aquéllo que está sucediendo realmente". Volvamos sobre nuestros pasos.

Este artículo abunda en la temática de:


entre otras entradas de la etiqueta "oligarquía". Desarrollamos dos entradas anteriores con el título "La extrema derecha que gobierna el mundo" y la citada, en la cual tratamos de fijar los parámetros de la cuestión "¿Qué piensa la oligarquía?". La introducción y bibliografía general sobre el tema del exterminio indio autóctono norteamericano en cuanto etapa histórica en el desarrollo de la oligarquía se encontrará en el siguiente enlace:



El nacionalismo revolucionario como método interpretativo

Decenas de artículos de FILOSOFÍA CRÍTICA explicaron el concepto del "sistema" y la "ideología" oligárquicos. La oligarquía capitalista no muestra escrúpulos morales democráticos a la hora de hacer negocios y pactos; el comunismo, Stalin o China forman parte de la cartera de clientes si conviene que así sea, y entre éste y el fascismo siempre prefiere a los descendientes "internacionalistas" de Marx. El islamismo radical también participa del espacio estratégico oligárquico mediante usos que van mucho más allá de la mera diplomacia y la alianza con países integristas como Arabia Saudí o las denominadas "monarquías del Golfo" (argumentamos este punto en varios posts sobre "Osama y Obama").  El único y auténtico enemigo de los oligarcas es el nacionalismo revolucionario. A pesar de esta evidencia histórica apabullante, Ernesto Milá, un presunto analista político de ostentación "patriótica", dice no tener ni idea de qué significado ideológico cabe atribuirle a aquél. Los servicios de inteligencia atlantistas utilizan el denominado "islamofascismo" como elemento provocador para justificar el uso de la fuerza y el imperialismo contra los regímenes de tendencia "socialista nacional". Siempre se observará, en la práctica, el mismo esquema: el capitalismo aliado del comunismo, del islamismo y hasta del diablo para combatir la soberanía de los pueblos y la defensa de su identidad. La umma islámica es tan globalizadora como el "pueblo de Dios" católico o cristiano, el liberalismo capitalista y el proletariado marxista. Sólo a Israel se le consiente un "particularismo" políticamente correcto. La resistencia nacional es el objetivo prioritario a destruir para la extrema derecha sionista: todo lo demás se da por añadidura. El nacionalismo revolucionario no es sólo una ideología o una estrategia, sino un método interpretativo de la realidad política inmediata.
La reductio del comunismo al "mal absoluto" en la propaganda antifascista liberal

La propaganda oligárquica nos ha acostumbrado últimamente a ampliar al comunismo la habitual diabolización del fascismo. Aunque sin llegar al extremo de "los nazis", los comunistas comienzan a ser considerados compañeros de viaje del "mal absoluto". Se ha llegado al extremo, incluso, de elevar a los bolcheviques a la categoría de verdaderos fascistas, los fascistas auténticos, respecto de los cuales los denominados habitualmente tales serían meros "aprendices". La teoría fue acuñada, empero, hace décadas y sólo progresivamente va posesionándose de las terminales mediáticas. No otra es la tesis, citada en este blog repetidas veces, del judío francés André Glucksmann, uno de los noveaux philosophes de la escuela capitaneada por el sionista convicto y confeso Bernard-Henry Lévy. Resultará literalmente demoledor analizar la evolución del uso del vocablo "fascismo" en Glucksmann desde Stratégie et révolution en France 1968 (1968), traducido en 1970 con el título Estrategia y revolución, y Fascisme: l'ancien et le nouveau (1972), en castellano El viejo y el nuevo fascismo, 1975, hasta llegar a La cocinera y el devorador de hombres. Ensayo sobre el Estado, el marxismo y los campos de concentración (1977, edición francesa original de 1975) y Les maîtres penseurs (1977) [Los maestros pensadores (1978)]. Los filósofos "franceses" pasan de la extrema izquierda maoísta al americanismo más furibundo, que es la manera de hacer presentable en el mundo occidental "democrático" un nacionalismo judío y proisraelí de caracteres escandalosamente racistas. Es el mismo proceso que siguieran los trotskystas de la revista neoyorquina Partizan Review, tan celebrados como cerebros de la "nueva derecha" reaganiana (los neocons). En España tenemos un tipo análogo de evolución encarnada por Federico Jiménez Losantos, pero, sobre todo, como filósofo, por Gabriel Albiac. Entre los miembros del lobby sionista "español" encontramos, además de los citados, a Arcadi Espada, Jon Juaristi y toda la tropa de (supuestos) "no nacionalistas" y neoliberales... Haberlos, haylos, así mismo, catalanistas independentistas (Pilar Rahola, Joan B. Culla, Lluís Bassat, Vicenç Villatoro...), y "ambiguos", por ejemplo, el periodista Salvador Sostres. Pero todos sirven al mismo amo: EEUU/Israel. Así que cuidado con los antifas postmodernos: por mucho que ostenten pedigrí marxista o anarquista, su verdadera patria es Hollywood. En España, encuádranse bajo el concepto-proyecto de "Sefarad", el cual podrá establecer sede ora en Barcelona, ora en Madrid, pero sólo como franquicia de Wall Street/Jerusalén. 

El antifascismo nace en los años 30 del siglo XX al servicio de la estrategia política de Stalin. Las malas artes de Washington, en la medida en que han occidentalizado el discurso estalinista, son políticas cuyo enemigo fundamental es el nacionalismo revolucionario incluso cuando pretenden luchar contra el radicalismo islámico, el yihadismo, etc. Argumentaremos este punto en la próxima entrada de la serie.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
20 de enero de 2015