en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados

miércoles, noviembre 21, 2007

¿Justificar la ideología fascista?

Quisiera salir al paso de una primera objeción, a saber, criticar el antifascismo como ideología ¿no supone justificar el fascismo? Aunque en el futuro seguramente habrá que responder a esta pregunta en más ocasiones y desde distintas ópticas, conviene aclarar la cuestión desde el principio, pues reviste una cierta gravedad. A tales efectos voy a servirme de un ejemplo que resulte accesible a cualquier persona de cultura media y capacidad normal de razonamiento.

Respecto de la Edad Media europea se puede afirmar que la función ideológica del sistema social la desempeñaba una cosmovisión teológico-religiosa articulada entorno a la fe cristiana, en cuyo seno el mal se identificaba con un ente llamado demonio, Satanás, Luzbel, etcétera.

Evidentemente, para el poder político medieval, toda crítica de la ideología vigente a la sazón debía poder ser descalificada en los términos de esa misma ideología, por lo tanto como subrepticia o expresa actuación del mencionado ente demoníaco. La utilidad política de la ideología consiste precisamente en legitimar el orden establecido estigmatizando de antemano a los posibles opositores. Este es, por otra parte, el papel que los grupos dominantes reservan siempre a sus adversarios, a saber, la expulsión simbólica de la comunidad, que precede en ocasiones a la liquidación física de las víctimas. Por tanto, para la ideología, quien cuestione el antifascismo metafísico debe ser un solapado u oculto fascista y esperar, como poco, lo que en nuestras sociedades cabe calificar como "muerte civil", ejecutada las más de las veces en los medios de comunicación de masas, el ámbito profesional y el entorno social inmediato del afectado.

Y lo cierto es que algunos críticos, disidentes o desviados de la sociedad medieval se identificaban efectivamente con el satanismo, contribuyendo con ello a reforzar las pautas institucionalizadas de exclusión y el imaginario simbólico de las instituciones feudales. En nuestros días existe un campo político, la extrema derecha, que desempeña a la perfección el rol que las autoridades "democráticas" esperan de él, a saber, acreditar la existencia real del mal absoluto: el "fascismo".

De este ejemplo, que he simplificado al máximo con fines pedagógicos pero en el que iremos profundizando, siendo así que sus analogías con el mundo contemporáneo no se agotan en los aspectos puramente formales, podemos extraer una primera conclusión: si criticar el sistema ideológico medieval, que concibe el mal radical como "demonio", no significa identificarse de facto con ese concepto ideológico que nos coloca en el interior del entramado categorial que precisamente pretendemos deconstruir, la crítica de la ideología antifascista no equivaldrá tampoco necesariamente a una defensa o justificación de cierta presunta ideología fascista. Antes bien, la crítica deberá desembocar en la desmitificación del entero dispositivo conceptual denominado ideología, de suerte que con la ideología antifascista será "puesto entre paréntesis" el "fascismo" de la misma manera que con el dogma religioso debería haber sido cuestionada también la figura de Satán.

No tenemos que militar en el satanismo para oponernos a la religión católica. Quizá, por compasión, nos sintamos obligados a salvar de la hoguera a algunas brujas, pero sólo podremos rescatar a quien quiera salvarse. Los que pretendan luchar contra la clase política actual desde el "fascismo" deben saber que no hacen otra cosa que dar argumentos a sus adversarios, quienes se frotarán las manos con satisfacción cada vez que puedan publicar un titular de prensa sobre la última agresión a un inmigrante o la desarticulación de un peligroso grupúsculo neonazi. No sé si existe algo así como la redención por la razón para esos cultores de lo demoníaco que forjan su identidad en el sentimiento casi físico de ser odiados -más bien son despreciados- por los canallas que nos gobiernan, pero en todo caso se trata de un sano instinto de oposición desaprovechado que, esperemos, este blog contribuya a corregir, impulsándolo hacia metas más venturosas.

Concluyamos pues por hoy: en el momento en que se comprende que Satán no es el adversario de Dios, sino su más fiel ayudante de cámara, es cuando comienza la auténtica lucha contra el "antifascismo", esa mentira de las promesas utópico-proféticas que siempre ha representado el más eficaz instrumento al servicio del poder.

Jaume Farrerons
La Marca Hispánica
21 de noviembre de 2007

10 comentarios:

Anónimo dijo...

ESPLIQUEN MAS BIEN LA WEA

Anónimo dijo...

TODOS SON UNOS HIJOS DE PERRA Y LES GUSTA LA TULA

Anónimo dijo...

!Vaya cometarios! Con semejante coeficiente intelectual les sugiero que no pasen más por aquí. Ustedes no saben ni escribir.

Anónimo dijo...

no esplican ni un culo nadie entre a esta pajina

Anónimo dijo...

Son unos down de mierda el boludo q lo escribio es un pajabrava soy profesor de historia y esta todo para el ojete...

Anónimo dijo...

Si usted fuera profesor de historia aportaría algún argumento, quiero decir, aparte de los insultos. Y si es un profesor de historia, será un sustituto en un país tercermundista enchufado por un traficante de drogas que es su (supuesto) padre. Pero más bien creo que usted es simplemente un hijo de la gran puta.

Anónimo dijo...

Si usted fuera profesor de historia aportaría algún argumento, quiero decir, aparte de los insultos. Y si es un profesor de historia, será un sustituto en un país tercermundista enchufado por un traficante de drogas que es su (supuesto) padre. Pero más bien creo que usted es simplemente un hijo de la gran puta.

GERMAN1777 dijo...

NO CREO QUE DEBAS PREOCUPARTE POR LA TIPIFICACION REACTIVA Y AUTORITARIA DEL PODER.
SI ESTAS CONVENCIDO DE TUS IDEAS DEFIENDELAS.
CUALES SON TUS IDEAS? SI TE ATAJAS ANTES DE TIEMPO ME HACES DUDAR?
ENTIENDO LA DEMONIZACION DE LO OTRO Y LA LOGICA DEL ENCASILLAMIENTO.

Jaume Farrerons dijo...

En este hilo, más que de defender ideas, se trataba de lidiar con un grupito de sinvergüenzas. Pero no, no me autocensuro, digo lo que pienso después de haber reflexionado mucho sobre ello y de haberme informado, porque las "opiniones" no me interesan, me interesan las razones.

Anónimo dijo...

"espliquen mas bien la wea"
"les gusta la tula"
"nadie entre a esta pajina"

las hordas de genghis khan...