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viernes, diciembre 30, 2016

FELIPE VI SE POSTRA ANTE SUS AMOS JUDÍOS



La Conferencia de Rabinos Europeos entregó el día 13 de Diciembre su premio Lord Jakobovits 2016 al Rey Felipe VI en reconocimiento a su apoyo a los judíos europeos, su defensa de los derechos religiosos de esta comunidad y su lucha contra el antisemitismo. Reproducimos de forma íntegra el discurso de agradecimiento que pronunció SM el Rey Felipe VI de España tras ser condecorado:

Me siento verdaderamente conmovido por este gran honor que recibí hoy que la Conferencia de Rabinos Europeos ha tenido a bien otorgarme el Premio Lord Jakobovits de los Judíos Europeos. Por lo que, a todos los que forman parte de esta distinguida institución (en particular el rabino Pinchas Goldschmidt), les agradezco sinceramente desde el fondo de mi corazón.
 Sin embargo, a través de mí, como Jefe y Cabeza de Estado, en realidad se está honrando a España, su gente y sus instituciones. Por tanto, me entusiasma enormemente que nos acompañen representantes de la sociedad civil española y de su comunidad judía en esta ceremonia.
 La Conferencia de los Rabinos Europeos ha realizado una labor verdaderamente encomiable a través de su historia, y continúa haciéndolo hoy en día. En especial ha hecho esfuerzos muy importantes para la reconstrucción de comunidades judías de Europa después de la Shoah, luchando por evitar la desaparición de la identidad judía, como resultado de la devastación sufrida.
 Los actuales esfuerzos de la Conferencia deben aplaudirse, especialmente durante estos tiempos de cambios en el continente europeo, en que enfrentamos nuevos retos e incertidumbres que, a veces, ponen a prueba los valores mismos sobre los que está asentada nuestra identidad. Y nuestra identidad europea no puede entenderse, ni considerarse completa, sin tomar en cuenta la decisiva contribución de los judíos, quienes han vivido en el continente desde los albores de la historia.
 Ahora como entonces, Europa necesita de la invaluable contribución de sus comunidades judías, porque necesitamos ser honestos y respetuosos tanto de nuestros valores y orígenes judeocristianos compartidos, como del más amplio sentido universal de los verdaderos valores humanos que intentamos extender, y defender, a lo largo y ancho del mundo en medio de los horrores y el odio que aún persisten en tantos lugares en la Tierra… que se cobran tantas víctimas por el terrorismo, o que van huyendo de las guerras y la persecución.
 Estimados Rabinos, les doy la bienvenida a España, un país abierto y tolerante en donde el respeto a la diversidad es una característica que nos define. También nos llena de orgullo la activa y floreciente comunidad judía de España, representada por la Federación de Comunidades Judías de España y su presidente, Isaac Querub, quien se encuentra hoy presente.
 La vuelta al hogar, al Sefarad, de la comunidad judía, fue serena y silenciosa. Ritos, liturgia, apellidos de renombre, baladas, proverbios y sabores, todo ha vuelto: en resumen, tantas cosas que nunca debimos haber dejado que se perdieran. El punto clave para el cambio fue 1992, y el Acuerdo de Cooperación Estatal con las comunidades judías, que garantizó los derechos tanto individuales como colectivos. El mismo año, tras entrar a la Sinagoga Ben Yaacob de Madrid, la bienvenida oficial fue pronunciada por mi padre, el Rey Juan Carlos: “Los judíos españoles están en su patria”, dijo.
 Hoy quiero destacar el esfuerzo de muchos municipios españoles por recuperar su patrimonio y su legado judío. Por esta vía se ofrece a los millones de visitantes que cada año llegan a nuestro país el vivo recuerdo de lugares y personajes de alma judía que forman parte de nuestro legado histórico.

FELIPE VI: "LOS VERDADEROS VALORES HUMANOS JUDEO-CRISTIANOS QUE INTENTAMOS EXTENDER" / SUPREMO RABINO SEFARDITA: "LOS NO-JUDÍOS SON ANIMALES QUE SÓLO EXISTEN PARA SERVIR A LOS JUDÍOS." Palabras de la más alta autoridad religiosa del Estado de Israel, el supremo rabino sefardita Ovadia Yosef:
 "Los no-judíos son animales y sólo existen para servir a los judíos" (sic):
 "Los árabes deben ser exterminados" (sic):
 Más de 800.000 israelíes asisten al funeral del rabino racista y genocida:
 Resoluciones de la ONU violadas por Israel:

¿Valores humanos judeo-cristianos? Que no te engañen.

Publicado por INTRA-Figueres el 26 de diciembre de 2016. 

viernes, junio 05, 2015

Las fosas de la democracia

Continuad luchando por la verdad.










Por la verdad y la justicia. Derechos humanos para todos, sin excepción.


Manifiesto:



En 2015 se cumplen 70 años de la derrota del nazismo ante una alianza mundial de potencias que debía acabar de una vez por todas con las injusticias y traer la felicidad al mundo.
Por supuesto, no lo hizo, pero lo peor es que los vencedores ya habían perpetrado y perpetraron -antes, durante y después del conflicto- toda clase de genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, los cuales han sido simplemente borrados de la memoria histórica.
En efecto, burlando las normas vigentes al respecto, se han proclamado, juzgado y condenado una y mil veces los delitos o presuntos delitos de los vencidos, pero los políticos, los fiscales y los jueces de la "democracia", que eran corruptos y tenían las manos manchadas de sangre, silenciaron y mantienen todavía hoy jurídicamente ocultos los delitos de los aliados.
Por tanto, los que todavía no hemos sido sometidos en nuestro fuero interno a los dictados del opresor oligárquico, tenemos el derecho y el deber de cuestionar la legitimidad de aquellos poderes asesinos e impunes, así como la veracidad de su narración historiográfica, autojustificadora y puramente propagandística.
Han tenido mucho tiempo para demostrar que su vocación democrática y humanitaria era genuina. Hoy podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que mienten.
En Alemania centenares de miles de prisioneros de la Wehrmacht exterminados por los aliados yacen en fosas que las autoridades actuales se niegan a abrir. Esos soldados alemanes son el símbolo del fraude en que susténtase el régimen oligárquico todo a escala planetaria.
Nadie está obligado a creer en la palabra ni en la sinceridad de los criminales, pero conviene recordar que la oligarquía financiera y los políticos "democráticos" lo son. ¿Aceptarás tú su versión de los hechos?
Esta postura no se confunde y nada tiene que ver con una defensa ideológica del nazismo o una justificación de los crímenes que el régimen de Hitler haya podido cometer. Por la verdad y la justicia: derechos humanos para todos, sin excepción. Reconocimiento de las víctimas y castigo a los asesinos. 

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
5 de junio de 2015
UNBEKANNTER SOLDAT (SOLDADO DESCONOCIDO) TREUER SOLDAT (SOLDADO FIEL) QUE NUNCA NOS TRAICIONASTE (AL PUEBLO ALEMÁN)...






USA: LA FUNDACIÓN DE UNA MÁQUINA DE OPRESIÓN, SAQUEO Y EXTERMINIO A ESCALA MUNDIAL  

Con una orden que creemos no tiene precedentes en los anales de una nación civilizada, el Congreso ordenó la completa destrucción de este pueblo en cuanto nación (...), comprendidas mujeres y niños.
(Egerton Ryerson: "The Loyalists of America and Their Times: From 1620 to 1816", 2 volúmenes, Nueva York, Haskell House, 1880, vol. II, p. 100).



Nuestra intención es abundar, siguiendo una secuencia cronológica, en todos y cada uno de los genocidios, crímenes de guerra, crímenes contra la paz y crímenes contra la humanidad perpetrados por el país delincuente par excellence de la historia moderna: los Estados Unidos de América. Sólo a partir de esta evidencia documental se pondrá de manifiesto la extremada hipocresía de un dispositivo de poder "atlantista", con sede militar en el Pentágono, económica en Wall Street, propagandística en Hollywood y religiosa en Jerusalén, dedicado a "amparar" los "derechos humanos y la democracia" en el hemisferio occidental. Todo ello, empero, mediante intervenciones armadas, apoyo a dictaduras policiales sangrientas y bandas terroristas de extrema derecha, bloqueos económicos, esclavización, genocidios e intensísimas campañas de difamación contra los disidentes, resistentes o simples desafectos a todos los niveles: individuos, grupos, naciones, Estados... El historial oligárquico de atrocidades, asesinatos en masa y fechorías es tan espantoso, que las pretensiones de este país en calidad de presunto "guardián de la paz mundial" sólo pueden ser interpretadas como una burla añadida a sus numerosísimas víctimas.
 

La historia de las relaciones gubernamentales con los indígenas es un vergonzoso registro de tratados rotos y promesas incumplidas. La historia de las relaciones fronterizas del hombre blanco con los indígenas es un registro asqueante de asesinatos, ultrajes, robos e injusticias cometidas por los blancos, como regla, y como excepción de ocasionales estallidos salvajes y hechos incalificablemente bárbaros de desquite por parte de los indígenas.
Informe al Presidente Grant (1869)
Existe una línea conductora que va hasta los comienzos de la historia estadounidense. El ataque contra la población indígena durante la conquista del país fue genocida; y la gente no se da cuenta de eso, lo celebra; (…) entonces llegaron a la matanza de los indígenas pequot de esta área (New England), donde los colonizadores simplemente los atacaron, los quemaron y asesinaron a todos, los hombres, mujeres y niños… Esa es una de las glorias de nuestro pasado colonial…
Noam Chomsky


De los delitos y las ideas


Si forma parte de los designios de la Providencia destruir a estos salvajes con el fin de darle espacio a los cultivadores de tierra, me parece probable que el ron sea el instrumento apropiado. Este ya ha exterminado a todas las tribus que habitaban con anterioridad en la costa. 
Benjamin Franklin, Autobiografía, Writings, a cargo de  J. A. Leo Lemay,

Library of America, Nueva York, p. 1422.



El primero de esos delitos de lesa humanidad es el genocidio de los indios pieles-rojas. Unos 5 millones de personas como mínimo fueron exterminadas por la acción combinada de los colonos y del gobierno estadounidense. El congreso de los EEUU ordenó la aniquilación de este pueblo como "solución final" al problema indio.

Nuestras fuentes de información son las siguientes: 1/ Marc Ferro: El libro negro del colonialismo, Madrid, La Esfera de los Libros, 2005; 2/ VV. AA.: El libro negro del capitalismo, Txalaparta, Tafalla, Nafarroa, 2001 (cuarta edición, 2008); 3/ Domenico Losurdo: Contrahistoria del liberalismo, Barcelona, El Viejo Topo, 2007.  


Pero aquí no nos limitaremos a elaborar un catálogo de hechos acompañado de la correspondiente condena y manifestación de indignación. Como página de filosofía crítica, nos interesa establecer la relación existente entre los crímenes perpetrados y la ideología de los perpetradores. Éstos eran liberales y cristianos. No estaban incumpliendo unos preceptos religiosos, morales y políticos, no estamos ante un acto de hipocresía, como podría pretenderse a fin de exonerar las doctrinas y archivar el caso en el expediente de la excepcionalidad anecdótica. Tanto el análisis de los delitos y las ideas cuanto el desarrollo histórico posterior de los "Estados Unidos de América" ponen en evidencia que el recurso citado faltaría gravemente a la verdad, convirtiéndose en un acto de complicidad y convalidación, por activa y por pasiva, del genocidio cometido. El fundamento ideológico del exterminio de los indios pieles-rojas es una doctrina liberal-cristiana perfectamente vigente en el "mundo occidental". El enemigo fue y es "el Demonio" (actualmente: los "fascistas"). Los adversarios, reales o supuestos, son definidos como "eje del mal". Una vez deshumanizados, procédese a su persecución, explotación o exterminio sin mayores contemplaciones. La justificación delirante, teológica, no es cosa del ayer, sino que los intelectuales liberales, es decir, personas como Arcadi Espada o Gabriel Albiac, por decir algo que resulte olfativamente familiar en el podrido Reino de España, la emplean con toda naturalidad, aquélla que corresponde a "lo obvio" del burgués satisfecho. El exterminio de los indios no se experimenta con aquella vivencia casi litúrgica asociada a una película sobre el Holocausto. La gente puede reír y divertirse en el cine mientras matan a los indios. Se trata de algo muy parecido a lo que sucede con las películas de alemanes. Véase "Malditos bastardos", por ejemplo. También Hollywood, en su tradicional versión sobre el pueblo indio, emite un mensaje relativo a la crueldad de los pieles rojas, a su salvajismo, a su primitiva ética heroica y guerrera que contrasta con la moral cristiana del protagonista blanco, arquetipo dulzarrón, pero letal, de "La casa de la pradera". Si queremos entender la banalización del genocidio indio, es decir, su carácter circense, relacionado con la industria del ocio y el entretenimiento consumista de la "buena gente" burguesa, tenemos que adentrarnos en el lenguaje de la Biblia. Un ejemplo bien reciente de justificación biempensante del genocidio:
El Estado judío no habría nacido sin la expulsión de 700.000 palestinos. Así pues, había que expulsarlos. No había otra opción que expulsar a la población. (...) Tampoco la gran democracia estadounidense se podría haber creado sin la aniquilación de los indios. Hay casos en que el buen fin general justifica los actos implacables y crueles que se cometen en el curso de la historia.

Benny Morris, historiador israelí.

Nadie ha protestado por esta "justificación del hecho". La oligarquía occidental ostenta el "derecho de genocidio" en nombre de su elección divina, destino manifiesto o como se quiera llamar a su sistemática ideología de opresión, saqueo y exterminio.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
29 de octubre de 2014

ANEXO DOCUMENTAL
Sobre la vinculación esencial entre la "ideología" cristiano-liberal y las pautas de conducta genocidas puede consultarse el siguiente artículo de Franz J. Hinkelammert sobre "La inversión de los derechos humanos: el caso de John Locke" (1999). El mayor filósofo del liberalismo es sometido a examen.

http://www.filosofia-catalana.com/docs/altres/altres2/La%20inversion%20de%20los%20derechos%20humanos.PDF

miércoles, septiembre 11, 2013

El fraude del 11-S y el Holocausto











La evidencia, ya apabullante, de que una cerrada cadena de manipulaciones impúdicas, sostenidas por los medios de comunicación y el estamento político oligárquicos, constituye el secreto hilo conductor de la historia contemporánea, empezó quizá en Iraq (2003) con el fraude de las "armas de destrucción masiva" y la probada falta de conexión entre el régimen de Saddam Hussein y el terrorismo de Al-Qaeda. Estos hechos, hoy incontestables, reforzaron las sospechas retrospectivas sobre lo realmente sucedido en el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York. 



Ahora, los acontecimientos de Siria arrojan nueva luz e interrogantes respecto de lo mismo: si el yihadismo no es más que un peón de Arabia Saudí (aliado de EEUU) al servicio del criminal belicismo sionista, la famosa "tesis de la conspiración", es decir, del autoatentado en el World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, adquiere de forma súbita una aterradora credibilidad.

Pero, además, esta duda abre las puertas a un auténtico abismo que afecta al entero imaginario de la sociedad occidental.

¿Hasta dónde alcanzan las mentiras del poder oligárquico? Vean primero, a continuación, y a la luz de todo lo que sabemos actualmente a propósito de los ataques contra Yugoslavia, Afganistán, Iraq, Libia y Siria, el enésimo y último documental sobre el 11-S:



Obsérvese, en el enlace citado, las referencias finales al Holocausto como presunto ejemplo de una honesta búsqueda de la verdad.

Nuestra pregunta es la siguiente: ¿por qué las dudas de los críticos nunca afectan a ciertos dogmas que, sin embargo, representan el núcleo mismo de la ideología oligárquica? ¿Cuál es la razón de que la "almendra esencial" de un discurso judeocristiano y sionista esencialmente mendaz permanezca intangible para el ácido corrosivo de la crítica racional? ¿Comenzaron las intoxicaciones informativas oligárquicas sólo después de la Segunda Guerra Mundial o ya tenemos ejemplos clamorosos de mentiras conscientes, en boca de las denominadas "potencias democráticas", durante la Gran Guerra e incluso antes? ¿No detectamos cierto aire de familia entre la voladura del "Maine" en el puerto de La Habana (1898)y el ataque químico de Ghouta (2013)? ¿Desde cuándo nos engañan? ¿Afecta esta impostura sistemática al relato oficial del Holocausto o, por una suerte de milagro, en este punto, y únicamente en éste, aquellos impostores empedernidos serían veraces a pesar de todas las contradicciones, bien razonables y fundamentadas, que ha venido planteando el revisionismo histórico desde hace décadas?

Preguntas y más preguntas que intentamos e intentaremos responder en esta bitácora.



(...) suele creerse que los alemanes mataron a los judíos, por lo general, en cámaras de gas, y que sin éstas, los medios modernos de transporte y una burocracia eficaz, los alemanes no habrían podido matar a millones de judíos. Persiste la creencia de que, de alguna manera, sólo la tecnología posibilitó un horror a semejante escala (...) Existe la creencia generalizada de que las cámaras de gas, debido a su eficacia (que se exagera mucho), fueron un instrumento necesario para la carnicería genocida, y que los alemanes decidieron construir cámaras de gas en primer lugar porque necesitaban unos medios más eficaces para matar judíos. (...) Todos estos criterios, que configuran básicamente la comprensión del Holocausto, se han sostenido sin discusión, como si fuesen verdades evidentes por sí mismas. Han sido prácticamente artículos de fe, procedentes de fuentes distintas de la investigación histórica, han sustituido el conocimiento fidedigno y han distorsionado el modo de entender este período (Daniel Goldhagen, Los verdugos voluntarios de Hitler, Madrid, Taurus, 2003, pp. 29-39)

 
A continuación les ruego que lean con atención la siguiente entrada de FILOSOFÍA CRÍTICA, publicada en 2011 y ampliada en 2013.

En el artículo "La narración de la tribu occidental", de 17 de enero de 2011, ya explicábamos, ilustrándolo con la obra de Chomsky Cómo nos venden la moto, el funcionamiento de la Comisión Creel durante la Primera Guerra Mundial.

Empecemos con la primera operación moderna de propaganda llevada a cabo por un gobierno. Ocurrió bajo el mandado de Woodrow Wilson. Éste fue elegido presidente en 1916 como líder de la plataforma Paz sin Victoria, cuando se cruzaba el ecuador de la Primera Guerra Mundial. La población era muy pacifista y no veía ninguna razón para involucrarse en una guerra europea; sin embargo, la administración Wilson había decidido que el país tomaría parte en el conflicto. Había por tanto que hacer algo para inducir a la sociedad la idea de la obligación de participar en la guerra. Y se creó una comisión gubernamental, conocida con el nombre de Comisión Creel, que, en seis meses, logró convertir una población pacífica en otra histérica y belicista que quería ir a la guerra y destruir todo lo que oliera a alemán, despedazar a todos los alemanes, y salvar así al mundo (Chomsky, N., Cómo nos venden la moto, Barcelona, Icaria, 2001, pp. 8-9).

Comienza el fraude colectivo. Yahvé.
En consecuencia, no puede sostenerse que el tipo de actuaciones características de Ghouta, Kosovo, el 11-S, el 11-M (Madrid) o la guerra de Iraq comenzara sólo tras la caída del Tercer Reich, dejando intacta la objetividad del relato histórico justo hasta el año 1945. La gran impostura es muy anterior. Y de esta evidencia se desprende que las dudas entorno a las actuaciones de la oligarquía deben hacerse extensivas al Holocausto. La "narración oficial de Auschwitz" podría formar parte del mismo tipo de fraudes que comenzaron con las fábulas de niños belgas devorados por los soldados alemanes durante la guerra europea de 1914-1919 o la voladura del acorazado que justificó la agresión estadounidense a España.


Idea de Bien, resurrección de Cristo, holocausto

La esencia del judeocristianismo es la mentira. Pero error y mentira son cuestiones muy distintas desde el punto de vista ético, aunque puedan coincidir los contenidos semánticos en términos epistemológicos. De la mentira -que no del mero error- obtiene la oligarquía occidental su poder sobre las masas. El judeocristiano y el sionista son mendaces por naturaleza, pero es que además el fraude constituye su eterna causa y su esencia. Es menester, por tanto, remontarse todavía más atrás en la historia, hasta Platón incluso, si aspiramos a entender -por lo menos eso- de qué manera va tejiéndose la matriz-occidente como una suerte de "pantalla" pseudo informativa que culminará con la fabricación del Mesías en forma de "realidad virtual".

Por favor, lean con atención el siguiente fragmento de Nietzsche:

La resurrección
de Cristo.
El cristianismo tiene en su base algunas sutilezas que pertenecen a Oriente. Ante todo sabe que en sí es completamente indiferente que algo sea verdadero, pero que es de suma importancia con tal que se crea que es verdadero. La verdad, y la creencia de que algo es verdadero: dos mundos completamente divergentes de intereses, casi dos mundos antitéticos - a uno y a otro se llega por caminos radicalmente distintos. Saber eso - hace en Oriente casi al sabio: así lo entienden los brahamanes, así lo entiende Platón, así, por ejemplo, todo discípulo de una sabiduría esotérica. Si, por ejemplo, hay felicidad en creerse redimido del pecado, no se necesita, como presupuesto de eso, que el hombre sea pecador, sino que se sienta pecador. Pero si lo que se necesita en general y ante todo es fe, entonces hay que desacreditar la razón, el conocimiento, la investigación: el camino que conduce a la verdad se convierte en el camino prohibido. - La esperanza firme es un estimulante mucho mayor de la vida que cualquier felicidad acontecida en realidad. A los que sufren hay que mantenerlos en pie con una esperanza que no pueda ser contradicha por ninguna realidad, - que no quede suprimida por el cumplimiento: una esperanza del más allá (Friedrich Nietzsche, El Anticristo, & 23).  

!Y cacaréase sobre el presunto irracionalismo de Nietzsche! Vean ustedes qué tiene que ver todo esto con la "magia" evoliana. Más bien, esa "magia", toda magia, representa aquéllo que Nietzsche aspiraba a diluir en la crítica y no tanto por una cuestión de cientificismo abstracto cuanto por deber, por valentía...

No hay duda; a nosotros también nos habla un "tú debes", también nosotros obedecemos a una ley severa por encima de nosotros. Y ésta es la última moral que todavía podemos comprender, la última moral que también nosotros podemos aún vivir (Friedrich Nietzsche, Aurora, Prefacio, otoño 1886).

Pasión y resurrección
del "pueblo elegido".
El "fascismo", en última instancia y a los ojos de los milenarismos secularizados, de los "progresismos", no es más que el temor a la razón llevada hasta sus últimas consecuencias. Es un socialismo racional. Marx cribado por Nietzsche en lo referente a los valores sin renunciar a los contenidos revolucionarios del marxismo, hete aquí la verdad del "fascismo". Es la ilustración depurada de la corruptora herencia utópico-profética, léase: de la "moral", de la "felicidad", de la "esperanza", del "amor"... El "fascismo" viene a corregir dos mil quinientos años de abyección e impostura. Insisto, no de error, sino de mentira consciente, deliberada, cobarde, repugnante..., perpetrada por unos asesinos, por las más crueles, viscosas y despiadadas sanguijuelas que la historia conoce. Los oligarcas son los herederos del sacerdote cristiano y del pastor protestante; y éste, a su vez, de los sectarios que introdujeron en Grecia el veneno de Oriente. Desde entonces, Europa no ha dejado de infectarse. La racionalidad se viene deformando, de manera sistemática, para someterla a los "intereses"; pero la expresión objetivada, institucionalizada, de esos intereses, tiene un nombre: "el capital". Es, en efecto, mediante el capital que la verdad -la ciencia, la filosofía, el pensamiento libre- queda atrapada, sometida, asfixiada por el poder oligárquico, el "poder" por antonomasia, antítesis de la autoridad. 

El "amor" en acción: Hiroshima.
No hay duda, la certeza es lo que vuelve loco... Pero para sentir así es necesario ser profundo, ser abismo, ser filósofo... Todos nosotros tenemos miedo de la verdad (Friedrich Nietzsche, Ecce Homo, &4).
 
Lo único que se ha prohibido siempre, por principio, ha sido la verdad (Friedrich Nietzsche, Ecce Homo, &3).  

Se ha torcido el proyecto griego y se lo ha allanado ante una gran peste  que viene de oriente. Hoy el estado más poderoso de la tierra, los EEUU, púdrese gobernado por una mafia de criminales, sí, mas, ante todo, por una pandilla de mentirosos que engañan de forma calculada, planificada..., y que han convertido el fraude colectivo en el fundamento del poder. No mienten ocasionalmente, antes bien, el fundamento de la oligarquía es la mentira misma. La mentira es su gran amor, su pasión, aquello que les permite existir. Subrayémoslo una vez más: la mentira es la esencia, el aire que respiran y en el que los oligarcas viven las 24 horas del día. Esperar que los techos de sus casas se abran y Yahvé les arrebate a los cielos no es simplemente cosa de tontería, es el proceder de unos auténticos canallas dispuestos a cualquier cosa con tal de obtener su "bienestar". Todavía no hemos comprendido contra quiénes luchamos, de ahí que algunos de nosotros se comporten a veces de acuerdo con determinadas pautas de conducta que definen al enemigo. Pisotear la verdad -la "salvación" del ego: síntesis de Yahvé- constituye el exquisito goce del poder y la fuente nutricia de aquella su capacidad de perpetuarse hasta convertir a la humanidad en un pelele vaciado de cualquier contenido ético identificable.

Cerrar los ojos y ver al Mesías.
Todos llevamos dentro el virus de la pirámide, el terror del faraón que experimentó por primera vez la patencia de la muerte y esclavizó a un pueblo entero para huir de ella. !Los judíos fueron sólo las últimas víctimas de la realeza nilótica! No hemos entendido aún el significado de esas gigantescas construcciones erigidas por la cobardía humana en los anales de la historia. La revolución "fascista" consiste, en primer lugar, en extirpar dicha idea egipcia. Y éste es un acto puramente espiritual, una decisión libre de enderezar el camino allí donde los europeos fuimos extraviados por la secta pitagórica en el siglo V antes de nuestra era. El heroísmo por excelencia comienza en las catacumbas del alma.


La Idea de Bien (platónica), la resurrección de Cristo y la narración oficial de "el Holocausto" son los tres hitos ya acontecidos de un proceso histórico secular que se consuma con la erradicación del sentido mismo de la verdad y, tras ella, la supresión definitiva de esa otra herencia (nuestra herencia) denominada Grecia. Un evento que coincide, ya lo habrán entendido, con el "cuarto hito", el "advenimiento" del Mesías sionista.

El fraude del 11-S tiene tras de sí, en definitiva, una larga historia que se remonta a lo más oscuro del pasado humano.

Jaume Farrerons
11 de septiembre de 2013

La verdad del "paraíso": osario comunista.


























DOCUMENTACIÓN ANEXA

Arabia Saudita y el 11-S: las preguntas que persisten

William Márquez
BBC Mundo, Washington

Última actualizaciónMiércoles, 7 de septiembre de 2011
Algunas versiones buscan establecer un vínculo entre altos funcionarios sauditas y los ataques.

Son muchas las versiones que han especulado acerca de supuestos vínculos entre el 11 de septiembre de 2001 y Arabia Saudita, más allá de la circunstancia obvia de la nacionalidad de Osama bin Laden y de varias de las personas que llevaron a cabo los atentados.

The Eleventh Day (El undécimo día) -un libro escrito por Anthony Summers y Robbyn Swan, una pareja de periodistas -él británico y ella estadounidense- es otra de esas versiones.

"Este evento es totémico para los estadounidenses... están en una constante búsqueda de la verdad", dijo a BBC Mundo Robbyn Swan desde su hogar en Irlanda.

Su esposo Anthony Summers dirige su crítica principalmente contra la comisión bipartidista del Congreso que investigó los ataques, por haber excluido 28 páginas de la versión del documento final entregada al público.
El autor asegura que esas páginas contienen información que podrían esclarecer supuestos vínculos de las altas esferas de Arabia Saudita con los 15 secuestradores (de los 19 que ejecutaron el plan) originarios de ese país.

"La completa verdad sobre esas conexiones con ámbito oficial saudita y miembros de la amplia familia real no está del todo comprendida por el público estadounidense", expresó Summers a la BBC.


Cooperación

Cabe anotar que unas semanas después de los ataques, en rueda de prensa, el entonces presidente George W. Bush dijo que los sauditas habían "cooperado completamente" con las autoridades estadounidenses.

En un extenso artículo que la revista The New Yorker hizo sobre el príncipe Bandar, amigo de la familia Bush y otrora embajador de Riad ante EE.UU., el diplomático resaltó que, en 1998, Arabia Saudita había alertado a Washington sobre un peligroso integrante de al-Qaeda operando en su país.

Fuentes de la CIA y el FBI confirmaron luego -continúa el artículo- que Bandar había pedido asistencia a la Casa Blanca para la captura del sospechoso. Esta se logró en 2002 con la participación de los sauditas.

El exdirector de la CIA George Tenet tildó la cooperación de "fantástica", mientras que el entonces director de antiterrorismo del FBI, Dale Watson, aseguró a The New Yorker que los sauditas estaban haciendo todo lo que se les pedía.

El príncipe Bandar sostiene que, antes del 11-S, Arabia Saudita había estado tan alerta a la actividad de al-Qaeda como Estados Unidos y definitivamente más alerta que el Reino Unido o Alemania.

En diciembre de 2001, el entonces monarca Fahd llamó por una erradicación del terrorismo, del que dijo era prohibido por la fe musulmana.

Omisión y comisión

En cambio, de acuerdo con el libro de Summers y Swan, altos funcionarios sauditas habrían donado millones de dólares a al-Qaeda para que no perpetraran actos violentos contra su territorio o intereses. Acompañado de esta especie de pago de protección, los sauditas harían la vista gorda con las actividades de ese grupo radical.

Los autores de The Eleventh Day trazan una línea que coloca a un alto funcionario de Arabia Saudita en California entrando en contacto con los primeros radicales en llegar a Estados Unidos, aquellos designados para pilotear los aviones secuestrados.

Según el recuento, se les dio una gira por el estado y se les brindó asistencia con dinero y alojamiento.

Summers y Swan alegan que hubo conexiones de alto nivel entre Arabia Saudita y los que llevaron a cabo los atentados.

"Cuando uno empieza a examinar las interconexiones, uno empieza a pensar que, por lo menos, en algún tipo de nivel, hubo colusión con altos funcionarios", aseguró Anthony Summers.

Añade, sin embargo, que algunos sauditas no tendrían objeciones a que las 28 páginas excluidas del informe oficial sobre el 11-S fueran publicadas.

La objeción principal, dice, viene de las autoridades estadounidenses que, cuando son cuestionadas sobre el contenido de las páginas, ni siquiera reconocen que haya algo en ellas.

"Todo se reduce al petróleo. El ininterrumpido flujo de petróleo que es la razón de la llamada relación especial de Estados Unidos con Arabia Saudita", concluye Summers.


"Equilibrio"

Robbyn Swan, por su parte, indica que el libro trata de ser lo más equilibrado posible cuando se trata de demostrar estos vínculos.

Como prueba de esto menciona que en el libro echan por tierra la popular teoría -que muchos medios daban por cierta- de que los sauditas y familiares de Osama bin Laden fueron evacuados por aire de Estados Unidos antes de que el espacio aéreo se reabriera tras los ataques.

No obstante, hay un dedo acusador contra el FBI por solo haber entrevistado un porcentaje muy reducido de sauditas y familiares de Bin Laden antes de que éstos abandonaran el país.

En general, los autores reparten la culpa de un evento -que creen que se hubiera podido evitar- entre la falta de rigor de las agencias de inteligencia, el silencio de Arabia Saudita, la circunspección del gobierno de EE.UU. y la turbia relación entre estos dos países.

La complejidad de los lazos se hace más pronunciada por el hecho -indican- de que Washington está usando a Riad para penetrar en Yemen, considerada como base de operaciones de al-Qaeda.

Pero el único interés de los sauditas en cooperar, alega el periodista británico, está en asegurar que el círculo cerrado de la familia real continúe en el poder y siga entrando el dinero. "El deseo de los sauditas es mantener el estatus quo".
 
 

miércoles, diciembre 29, 2010

Las dos placas

Hasta el año 1989, en la entrada del campo de concentración de Auschwitz los "turistas" podían ver una placa conmemorativa en honor de los 4 millones de judíos allí asesinados. Se suponía que esa cifra formaba parte de los 6 millones de hebreos que, en total, los nazis habrían exterminado a lo largo de la Segunda Guerra Mundial.

Ahora bien, ya en los años sesenta empezaron a suceder cosas bastante extrañas por lo que respecta al holocausto. Por ejemplo, ocurrió que las autoridades académicas oficiales reconocieran que los campos situados dentro de las fronteras de Alemania no habían sido de exterminio, sino meros campos de concentración; que en ellos no se habían utilizado cámaras de gas para matar prisioneros en masa y hornos crematorios para eliminar los cuerpos de las víctimas. Sitios como Dachau, tan emblemáticos en el juicio de Nüremberg y donde los aliados habían asesinado a toda la guardia del establecimiento sin mediar investigación ni juicio alguno en el mismo momento de liberarlo, resultaba ahora que no eran campos de exterminio. Nunca hubo cámaras de gas en Dachau. Las montañas de cadáveres que encontraron allí los "liberadores" eran víctimas del tifus, una enfermedad provocada por la situación de descoyuntamiento de Alemania como consecuencia de... los bombardeos angloamericanos de exterminio de la población civil alemana. ¿Se juzgaría a los soldados americanos que masacraron a los vigilantes desarmados de Dachau? Por supuesto que no.

En cualquier caso, en la nueva versión, los campos de exterminio sólo habrían existido en la Polonia dominada por los nazis. Como prueba se mostraba una presunta cámara de gas de Auschwitz que, según ha sido reconocido expresamente por las propias autoridades del museo, es sólo una "reconstrucción" realizada a posteriori con fines "pedagógicos". No obstante, pese al fraude, ¿no disponíamos de los diarios de Rudolf Höss, el máximo responsable alemán del campo, quien habría "confesado" el holocausto e incluso "confesó" la existencia de campos de los que no se ha tenido ninguna noticia posterior? Lamentablemente, los vencedores se abstuvieron de practicar pericial alguna en los cadáveres hallados en Auschwitz. Y no se sabe por qué motivo procesal, siendo así que los restos de gas inviscerados en los huesos de los asesinados habrían probado la verdad de la Shoah de manera concluyente...  Ahora bien, ¿qué probaría, por el contrario, la ausencia de Zyklon B en los restos de las víctimas? Los fiscales de Nüremberg prefirieron, prudentemente, basarse en testimonios, harto más controlables, de los reclusos y de sus vigilantes. Los primeros eran literalmente fantásticos y ni siquiera hablaban de cámaras de gas, sino de bebés quemados vivos en zanjas y geiseres de sangre... !Pensemos en todos los testigos que juraron haber visto las cámaras de Dachau o Buchenwald "con sus propios ojos"! Incluso el sacerdote del holocausto, Elie Wiesel, en su clásico La nuit, omitió hablar de gas en la primera edición de la obra. Fueron las ediciones sucesivas las que introdujeron, sin enrojecer de vergüenza, los cambios "oportunos" a efectos de que concordaran el relato oficial y la narración novelesca de "víctima" tan importante.

Los testimonios de las víctimas se habían mostrado poco fiables, por no decir simplemente falsos, en repetidas ocasiones. Para que la historia manipulada del holocausto ostentara cierta credibilidad, debían "obtenerse", en fin, testimonios "aplastantes" de los propios perpetradores. Y se consiguieron, !cómo no! La cuestión es de qué manera. Un libro relata las memorias de uno de los soldados que detuvieron a Höss y explica la forma en que se le iban a extraer las deseadas piezas de convicción judiciales de los "campos de la muerte". En la actualidad, sabemos que los EEUU utilizan la tortura de forma sistemática y que en la Segunda Guerra Mundial los simpáticos ingleses bebedores de té torturaban, también sistemáticamente (y aunque nada digan de ello las películas de Hollywood), a cualquier prisionero alemán al que el mando militar británico considerara oportuno reventar los testículos a patadas. ¿Cómo no iban a torturar a los responsables de los campos de concentración si de ello dependía la justificación moral de la guerra más colosal de la historia?

Por si fuera poco, el fin del comunismo trajo consigo un nuevo y significativo cambio, esta vez en la placa que conmemoraba las víctimas de Auschwitz. Se retiró la vieja y se colgó una nueva. Ahora ya no eran 4 millones los asesinados en Auschwitz, sino 1,5 millones. ¿Qué pasó con los otros 2,5 millones y con el testimonio de Höss, que "corroboraba" (a puñetazos y con toda su familia amenazada de muerte en manos de los comunistas) la cifra declarada ahora no válida? De acuerdo con la matemática más elemental, cuando a seis millones se le restan 2,5 millones, el resultado son 3,5 millones. Y si es cierto que los 4 millones quizá se referían al total de víctimas, no sólo a las judías, lo que no puede pretenderse es que entre esos 4 millones "hinchados" no había ni una sola víctima judía y que, por tanto, la sustracción de 2,5 millones no afecta en nada al cómputo total de víctimas hebreas. Pero la cifra oficial, que no es racional, sino mítica, se mantiene contra toda lógica, impávida, congelada, en los 6 millones. Ha nacido una nueva fe, una religión cívica universal del judío-víctima-singular. Oremos.

Los móviles políticos del mayor fraude de la historia

Evidentemente, de todas las consideraciones anteriores, que son ya conocidas por los que se han molestado en investigar el tema, no puede concluirse que nunca existió una persecución nazi de los judíos, que los judíos no fueron deportados e  internados en campos de concentración, que millones de ellos no fueron asesinados o perecieron en dichos campos a consecuencia de las condiciones de vida, los abusos, la explotación, el homicidio deliberado y el caos generado en 1945 por la derrota de Alemania. Tampoco se puede concluir que el régimen nazi no abogara por una ideología racista incompatible con los derechos humanos y que, como dictadura totalitaria, no vulnerara los principios democráticos más básicos. Mucho menos se puede concluir que, a tenor de la manipulación existente en el tema del holocausto, el nacionalsocialismo quedaría legitimado incluso aceptando los crímenes contra la humanidad que realmente perpetró y que ni siquiera los revisionistas más acérrimos se atreven a negar, como por ejemplo las masacres de los Einsatzgruppen en Rusia y el inhumano trato dado a los prisioneros de guerra soviéticos, con 3 millones de víctimas (un trato peor, incluso, que el dado a los militares alemanes cautivos por los propios soviéticos, con 1,5 millones de víctimas). En suma, si se trataba de "condenar" el nazismo, no hacía falta el relato manipulado del holocausto, sino una simple descripción objetiva de lo sucedido en Alemania entre los años 1933 y 1945. El problema empieza cuando aplicamos a los aliados occidentales y al comunismo el mismo rasero que al nacionalsocialismo. 

El nazismo sería responsable, por activa y por pasiva, de gravísimas e insoslayables vulneraciones de los derechos humanos. El régimen de Hitler no podría ser objeto de redención posible aunque se revisara la historia y cesaran las exageraciones. Esto debería quedar muy claro. Pero, por la misma regla de tres, deberíamos condenar no sólo el comunismo de Stalin, el comunismo de Lenin, Mao y de la mayoría de los regímenes marxista-leninistas de la historia, sino el régimen de Churchill que provocó el holocausto con sus ataques terroristas a la población civil alemana, el régimen de Roosevelt que diseñó la bomba atómica y la arrojó sobre los civiles japoneses en Hiroshima y Nagasaki, el entero imperio colonial británico, con decenas de genocidios masivos, el modélico sistema político estadounidense, que ordenó en un Congreso el exterminio de los pobladores autóctonos de América del Norte y luego instituyó la esclavitud negra... Por otra parte, en segundo lugar, no pueden hacerse extensivos los abusos del nacionalsocialismo al fascismo como tal. El régimen de Mussolini no cometió genocidio alguno, y aunque se le puedan reprochar actuaciones criminales de lesa humanidad en Cirenaica y Etiopía, tales hechos no convierten al fascismo per se en una ideología exterminadora, como se pretende al equipararla al presunto "mal absoluto" encarnado por Hitler. Ahora bien, la existencia de un fascismo no genocida era especialmente peligrosa, desde el punto de vista ideológico, para los vencedores del conflicto, siempre que situemos este hecho en el contexto iluminador de una guerra que se había legitimado como cruzada en defensa de la democracia, los derechos humanos y la civilización frente a la barbarie fascista.

¿Por qué hubo, en definitiva, que construir la industria del Holocausto, si se trataba sólo de condenar el nazismo? No vamos a repetir aquí las razones explicadas ya por Norman Finkelstein, que son ciertas pero que se quedan muy, muy cortas, frente a la tozuda y escandalosa realidad. El problema era, para los vencedores, triple: 1/ la existencia de regímenes fascistas no genocidas, que podían de alguna manera declararse inocentes y resucitar ideológicamente el fascismo a pesar de tratarse de dictaduras, pues ni siquiera éstas llegaban a categoría de genuinos totalitarismos; 2/ la presencia, entre los vencedores, de auténticos totalitarismos (la Unión Soviética) que superaban incluso al nacionalsocialismo por lo que respecta al control estatal-policial de la sociedad civil; 3/ la evidencia de que dichas dictaduras eran genocidas y que, con millones de víctimas a sus espaldas (como poco 13 millones de víctimas del comunismo antes de que empezara el holocausto, cualquiera que haya sido la dimensión, sentido y alcance del mismo), iban a presentarse en el juicio de Nüremberg en calidad de fiscales; 3/ los crímenes genoicidas perpetrados por los vencedores contra el pueblo alemán y el plan de exterminio que se desarrolló entre la publicación del libro de Kaufmann en 1941 y la consumación del plan Morgenthau en 1947, por no hablar de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki; 4/ las exigencias de la ultraderecha judía y sionista por lo que respecta a un motivo incontestable que justificara la fundación en Palestina del Estado de Israel, reclamación que implicaba la perpetración impune, contra los palestinos, de crímenes de lesa humanidad comparables a los del régimen nacionalsocialista.

En suma, eran los propios genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial los que obligaron a concebir y ejecutar un montaje propagandístico que situara el nacionalsocialismo, en términos de criminalidad, muy por encima de las mencionadas atrocidades "democráticas" y "progresistas". Puesto que las vulneraciones penales de los nazis eran, pese a su tremenda magnitud, menores frente a los crímenes cósmicos imputables a los vencedores, unos hechos éstos que, además, debían ignorarse, silenciarse y minimizarse para burlar la ley, hubo que inventar un auténtico relato de terror que permitiera identificar al fascismo en su conjunto con el "mal absoluto". Frente a ese ente diabólico de carácter quimérico, incluso los 100 millones de víctimas del comunismo quedaban convertidos en anécdota y no merecían ni siquiera un juicio, máxime cuando esas víctimas habían sido acusadas de "fascistas". En efecto: !un fascista no puede ser víctima, es siempre culpable por el simple hecho de existir! No digamos ya los 13 millones de civiles y prisioneros alemanes exterminados por los "adalides de los derechos humanos". Los alemanes, supuestamente culpables por partida doble, como fascistas y como teutones, del mayor crimen de la historia humana, fueron masacrados sin que las autoridades "democráticas" (¿?) pestañearan un segundo en memoria de los valores humanitarios que decían defender. Una evidencia que sólo ahora empieza a salir a la luz, con cuentagotas y cifras de víctimas rebajadas que, presumiblemente, irán creciendo a medida que, simultáneamente, se contraigan las de "el Holocausto" (Finkelstein).

Por tanto, la finalidad del relato manipulado de Auschwitz ha sido y es el siguiente: que los mayores asesinos de la historia disfruten no sólo de total impunidad por sus crímenes, sino que pasen a convertirse en la "encarnación" política y casi "física" del progreso, la democracia y los derechos humanos. Para lograr tan abominable fin los susodichos canallas han tenido que falsificar los hechos, engañar, amenazar, torturar, asesinar incluso a ciudadanos molestos, intoxicando a la población europea durante décadas con propaganda basada en puras mentiras conscientes. En una palabra, han prostituido los "valores humanitarios" hasta extremos que no permiten ya distinguir el régimen oligárquico imperante en el mundo de una dictadura totalitaria como aquélla, la "teutona", que empero no dejará nunca de denostar la filmografía de Hollywood como ejemplo de "lo perverso" por excelencia. !Pero la perversión anida precisamente en Hollywood e inspira desde el principio su empresa de adoctrinamiento global!

La democracia y los derechos humanos: justamente eso es lo que estaba por hacer y lo que nosotros nos habíamos tomado en serio. A tal efecto habrá que derrocar a los oligarcas. Es menester restaurar la realidad histórica, la decencia moral y la justicia jurídica. Pero no para blanquear el fascismo, no para combatir los déficits democráticos con una nueva dictadura, sino para exigir e institucionalizar una genuina democracia (que no se puede confundir con el régimen liberal actual). La historia no ha hecho más que empezar porque se detuvo, congelada, en 1945. Durante sesenta años la oligarquía transnacional nos lavó el cerebro. No sabemos, no podemos saber lo que fue en realidad el nacionalsocialismo, ese sistema político tan odiado, el más odiado ---¿adivinan el porqué?--- por los mayores criminales de la historia. Pero ese tiempo ya pasó. El tren de la humanidad se ha puesto de nuevo en marcha. Es menester acabar de una vez por todas con el actual sistema de dominación basado en el control de la información, porque, de lo contrario, no los "nazis", sino los sionistas, acabarán con la vida civilizada en este planeta. !La lucha ha comenzado! Nuestra arma más importante es la verdad, que implica el rechazo de la violencia: la misma verdad en tanto que imperativo ético de objetividad que ya aparece tímidamente en éste y en muchos otros sitios de internet, a lo largo y ancho de la red. Debemos, en fin, organizarnos para un combate espiritual que no necesita de metralletas, sino sólo del férreo compromiso sagrado de mantenerse fiel al mandato del ser (Martin Heidegger); y no otra cosa significa el proyecto nacional-revolucionario de una sociedad democrática fundada en la ética pública de veracidad a toda costa, en la norma de no mentir jamás aunque no nos guste aquéllo que, en cada caso, como éste de Auschwitz, sea menester "desocultar".   

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica