Mostrando entradas con la etiqueta Derechos Humanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Derechos Humanos. Mostrar todas las entradas

lunes, octubre 07, 2019

FUNDAMENTOS RACIONALES DE LA TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN













Cuando leo los sesudos ensayos sobre la historia del antisemitismo, siempre encuentro a faltar una cosa: la refutación de las críticas que los más grandes espíritus de la humanidad han realizado al judaísmo. Éstas se despachan como "antisemitismo", con lo cual se pone el carro delante del caballo. Si dichas críticas fueran ocasionales y aisladas, podrían explicarse en términos de una patología individual, pero no ocurre así. Se trata de críticas reiterativas, unánimes y coincidentes en el fondo. Además, en algunos casos se corresponden con aquello que, tan despectivamente como el antisemitismo, una enfermedad, un delito incluso, se desecha como "teoría de la conspiración". Nadie puede pretender que el alemán Max Weber, padre de la sociología moderna y criticado en algunos casos por su "filosemitismo" (así lo tiene considerado Heidegger), sea un antisemita encubierto. Pues bien, cuando Weber intenta resumir los rasgos fundamentales del judaísmo, aquéllo que lo define, aparece el núcleo racional esencial de la denominada teoría de la conspiración. Veamos su escrito El problema sociológico de la historia de la religión judía:
La mejor forma de comprender el problema peculiar del judaísmo desde el punto de vista sociológico y de historia de las religiones es compararlo con el sistema de castas indio. Pues, desde el punto de vista sociológico, ¿qué eran los judíos? Un pueblo paria. (...) Las diferencias respecto a los pueblos paria indios radican en el caso del judaísmo en estas tres importantes circunstancias: 1/ El judaísmo era (o más bien llegó a ser) un pueblo paria en un entorno sin castas. 2/ Las promesas de salvación, en las que se anclaba la separación ritual del judaísmo, eran absolutamente diferentes que las de las castas indias. Para las castas indias... la recompensa de un comportamiento ritualmente correcto, es decir, conforme a la casta, era el ascenso en el curso de los renacimientos dentro del sistema de castas del mundo concebido como algo eterno e inalterable. (...) Para el judío la promesa era absolutamente opuesta: el orden social del mundo estaba transtornado, representaba lo contrario de lo prometido para el futuro y debía volver a verse transtornado, de manera tal que al judaísmo volviera a corresponderle su puesto de pueblo de señores. (...) Todo el comportamiento de los antiguos judíos estaba determinado por esa concepción de una futura revolución social y política conducida por dios.
Fuente: Ensayos de sociología de la religión III, Madrid, Taurus, 1988, pp. 19-20. Véase también: Sociología de la religión, Madrid, Istmo, 1997, pp. 441-442.

Estamos, claramente, ante una ideología judía de ultraderecha de carácter racista, supremacista y genocida.


Pues debe quedar claro que esa "revolución" no trae la liberación de la humanidad, sino el dominio de "los judíos". La llegada del mesías, esperado por los rabinos fundamentalistas como su más señalada escatología, está en relación con la consumación de un proyecto de dominación de los restantes pueblos del mundo, el sentido de cuya existencia consiste supuestamente, como afirma el rabino-jefe sefardita de Israel Ovadia Yosef, en servir a los judíos en calidad de animales que trabajan, con toda naturalidad, para sus dueños.


A los gentiles que quieran salvarse sólo les queda la conversión al judaísmo, que es lo que están haciendo las élites burguesas de todo el mundo occidental, mientras "sacrifican" a sus propios y respectivos pueblos. El acceso a la oligarquía está condicionado, sin embargo, como requisito excluyente, a la posesión de riqueza, signo de elección divina. De ahí el ansia insaciable de robar dinero que manifiestan los políticos oligárquicos: su "elección" está en juego. Porque el judaísmo no es una raza, sino una ideología. Y ya dije en este sitio que los judíos no eran ricos, sino que los ricos se convertían al judaísmo, siendo éste el misterio del capital que atesora la oligarquía. El judaísmo sería algo así como el "pueblo de los ricos" que sometería al resto para 1/ instaurar una sociedad de castas y 2/ detener la historia congelando en el tiempo dicha relación jerárquica.


El "progreso" consiste, pues, en avanzar hacia el "reino de Dios", gobernado por el Mesías judío, es decir, la Gobernanza Mundial de la Alta Finanza (por cierto, exactamente aquéllo que Hitler pronosticó). De ahí la extraña ---y angustiosa--- combinación de desarrollo capitalista/tecnológico y paulatina depauperación de las condiciones democráticas, sociales y laborales, enderezada hacia la más descarada esclavización moral, mental y material de las masas. Fenómeno que observamos desde el fin de la modernidad (proyecto emancipatorio universal) y el auge del neoliberalismo en los años 80 del siglo pasado. El "progreso" redúcese así al hecho de que la oligarquía se hace cada vez más rica y los trabajadores cada vez más pobres. Semejante saqueo se nos presenta como cosa de teoría económica "moderna", aderezada de ecuaciones matemáticas, cuando no es más que mitología judaica.


LAS PROFECÍAS/ PLANES DE LA ULTRADERECHA JUDÍA


Los pueblos gentiles del mundo tenemos por delante un horizonte muy sombrío si no empezamos a entender lo que está pasando realmente y abandonamos de forma inmediata el imaginario del antifascismo que ampara las fechorías de los oligarcas. Acusar a la oligarquía de "fascista", la principal tarea de esa izquierda nauseabunda que los ultras judíos tienen comprada, sólo refuerza y convalida el imaginario oligárquico.


La ultraderecha judía nos conduce hacia un exterminio, hacia un genocidio, pero cualquiera que lo denuncie será acusado, en efecto, de "nazi". Dicha etiqueta define el estigma contemporáneo por excelencia. Los nazis son los nuevos parias. Intocables. Sabemos que lo único que no puede ser criticado en nuestra "democracia" oligárquica, donde existe una presunta "libertad" absoluta de pensamiento y expresión, es curiosamente la narración del Holocausto y su ideología correspondiente. Y sabemos también que, en una sociedad secular, el mal absoluto se identifica con un verdadero "demonio", Adolf Hitler, porque, se nos dice, quiso exterminar a los judíos. Nada ha contribuido tanto, sin embargo, a la impunidad de la oligarquía, a su blindaje legal poco menos que absoluto, como la Shoah. Si no existiera la Shoah, habría que inventarla. Algunos historiadores afirman que es una exageración en la que se minimizan otros genocidios, pero, claro, inmediatamente son silenciados, criminalizados e incluso encarcelados, cuando no agredidos... En todo caso, no existe libertad de investigación ilustrada y secular al respecto; y tal dogma constituye el único tema tabú ---sagrado--- en un sistema político individualista y relativista que pretende haberlos superado todos e incluso niega el concepto mismo de verdad. Excepto, claro está, la verdad del Holocausto. Adivinen el motivo.


La crítica del judaísmo está, pues, prohibida. Nazi es aquél que osa cuestionar el proyecto ultraderechista judío de dominación mundial. El fundamento de esta criminalización es la narración oficial del Holocausto, cuyo cuestionamiento está tipificado en el código penal y establece que todo ataque al imaginario sagrado del poder oligárquico es nazismo y éste, a su vez, el mal radical.


HACIA EL EXTERMINIO DE LA HUMANIDAD SOBRANTE


En estos momentos nueve banqueros controlan flujos de capitales de 700 billones con b de dólares, diez veces el PIB mundial, mientras 19.000 niños perecen al día de hambre y miseria; y 13 millones de personas cada año por las mismas causas. Suman en total 1000 millones de personas exterminadas, puesto que sus muertes eran evitables, desde el final de la Segunda Guerra Mundial.


Los banqueros en cuestión, empero, son casi todos clanes judíos y fundamentalistas judeo-evangélicos (sionistas cristianos) y, en consecuencia, "víctimas del nazismo". Estas mismas "víctimas" nos hacen llegar el mensaje de que "no hay dinero" y de que el peor crimen de la historia ha sido el exterminio de 6 millones de judíos a manos del “demonio-Hitler”. Pero todos sabemos que hay dinero y, por tanto, que quienes fallecen están siendo asesinados en masa. Mientras esto sucedió en el Tercer Mundo nadie, o casi nadie, movió un dedo, pero la máquina de picar carne oligárquica ha puesto sus manazas sobre Europa/Norteamérica y ya habla de que "los jubilados viven demasiado", de que "sobra mano de obra", de que "dejemos nuestras propiedades en herencia a los inmigrantes", etc. La oligarquía promueve todo tipo de conflictos en el seno de nuestra sociedad (hombres vs. mujeres, autóctonos vs. inmigrantes, cristianos vs. “moros”, independentistas vs. españolistas, etc.). La gente está en el paro o, si trabaja, ya no llega a final de mes. Aparece sin bochorno trabajo el fenómeno del semi-esclavo (horas extras sin cobrar, pagar para poder trabajar) y la cosa avanza rápido en la dirección de la historia ("progreso") que hemos explicado basándonos en Max Weber. El sistema de la seguridad social va a ser abolido, lo quieren hacer entrar en bancarrota metiendo en Europa a millones de inmigrantes depauperados (que los propios oligarcas mantienen en la indigencia en el Tercer Mundo como ejército de reserva), pero siempre por motivos "humanitarios". Tiernas sensibilidades las suyas que, curiosamente, mientras recogen basura en las calles para sobrevivir después de 40 años de trabajo, no alcanza a los abuelos europeos.


Es necesario ser un absoluto cretino o un cobarde para no ver lo que está sucediendo y cuál es el destino que nos espera a la mayoría de los pueblos si no reaccionamos proclamando la verdad o apoyando a quienes la proclaman en primera línea de combate. Pero la gente teme ser tildada de "nazi". Prefiere cerrar los ojos antes que gritar: ¡el rey está desnudo!


Aunque mejor sería afirmar: el rey-oligarca tiene el cuerpo entero cubierto de sangre sacrificial; y clama quejoso por el "genocidio de los judíos" mientras practica descaradamente la "esclavización progresista" de la economía neoliberal y "exterminio democrático" de las intervenciones militares en defensa de los "derechos humanos". ¿Hasta cuándo?


Por una izquierda nacional. Por la patria, el pan y la justicia. En pie las naciones frente a la oligarquía genocida.

Jaume Farrerons

Versión definitiva publicada en Facebook el 4 de abril de 2018. 




martes, febrero 11, 2014

Contra el racismo y por la libertad de expresión: solidaridad con el cómico Dieudonné M'bala














http://www.elmundo.es/internacional/2014/01/09/52cee2dcca4741a5088b456f.html

http://85.214.222.163/index.php?option=com_content&view=article&id=4200&Itemid=65


Los franceses empiezan a entender que Sarkozy y Hollande militan en el mismo partido, el único partido políticamente correcto, a saber, el de la alta finanza y el Estado de Israel. El partido oligárquico, en una palabra.

Por eso millones de ciudadanos del "país de los derechos humanos" darán su apoyo al Frente Nacional de Marine Le Pen.

Dieudonné M'bala, Marine Le Pen, Robert Faurisson y Alain de Benoist, entre otros, encarnan en la actualidad el último resquicio de la libertad "realmente existente" en Francia.

Esperemos que en España, Italia y Alemania los ciudadanos encuentren pronto su propia salida del laberinto.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
14 de enero de 2014

 

viernes, enero 17, 2014

Maltrato a inmigrantes en Israel



¿Dirán algo  -esta boquita es mía- Arcadi Espada, Jon Juaristi, Gabriel Albiac, Francisco Caja y tutti quanti en Sefarad?

¿La sinagoga sigue vacía? ¿El gran cerebro crítico colapsó bajo el peso milenario del Talmud? ¿El banco de la "decencia ancestral" ha quebrado siguiendo las prácticas del hermano Madoff, oh señores "no nacionalistas"?

Callan. Pues bien, ya no podremos creer en Ciutadans (C's), Albert Rivera y sus intelectuales sospechosamente 
miopes ante la descarada xenofobia de las ultras hebreas que en el mundo han sido.

Protestan por la inmersión lingüística, injurian todo nacionalismo -¿también el español?- como una forma de fascismo, de nazismo incluso, pero, vamos, !compárese el independentismo
radical con la Nakba!
!Compárese la Cataluña más montaraz con el racismo biológico-genético-teológico de la extrema derecha sionista e israelí! El silencio de los "profetillos".

Yo acuso.


Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
17 de enero de 2014

 

lunes, diciembre 09, 2013

Miguel Ricart o el linchamiento moral biempensante



Miguel Ricart, único condenado por el asesinato de las niñas de Alcàsser, salió en libertad el 29 de noviembre de 2013 tras cumplir íntegros 20 años de prisión. Según la ley, ha pagado su deuda con la sociedad. Pero una parte de esa sociedad no está de acuerdo con el trato. La pena sabe a poco. Algunos de los que reclaman "más" son afectados directos y en este punto no voy a entrar por una simple cuestión de respeto ante el legítimo sufrimiento ajeno. Pero hay justicieros, presuntas víctimas voluntarias (incluidos obscenos profesionales de la escandalera periodística) que deberían tener la vergüenza de callarse. A ellos y sólo a ellos dedico este artículo.
Víctimas de ocasión
Ciertamente, las vidas de las verdaderas víctimas no pueden convalidarse, desde el punto de vista de su valor, con ninguna pena de cárcel, pero nuestro sistema penitenciario rechaza el principio del "ojo por ojo" y apuesta por el concepto de rehabilitación. Quienes pretendan volver al talión, a la venganza pura y dura, tienen todo su derecho de reivindicarlo abiertamente por los cauces que la libertad de expresión garantiza (supuestamente) en esta nuestra presunta "democracia", pero trataríase de una discusión teórica, filosófica y política que no puede recaer toda entera sobre las espaldas de un ex recluso. Pues, en ese caso y apelando a idéntica justicia, con la misma vara de medir habría que tasar todas las penas aplicadas desde el momento en que la Constitución Española y la correspondiente legislación penal y penitenciaria comenzaron a ejecutarse.
Decenas de miles de personas que pasaron por la cárcel antes que Miguel Ricart han evitado así que se les castigue "de verdad" según su merecimiento equitativo y moral. Y otras han sido castigadas con una asombrosa desproporción y exceso. Una rara justicia que ciertas víctimas reivindican sólo para ellas, es decir, para el caso de su interés, pero no para los millones de exterminados impunes en decenas de genocidios sin juzgar, cuya existencia parece importarles un rábano a los habituales postulantes y biempensantes del populismo penal.   
Los condenados por el caso Treball eludieron la prisión después de sustraer 388.000 euros al erario público, pero yo he conocido presos que se han "comido" dos años y medio de prisión preventiva por robar un bolso o 3 años de cárcel por arrojar un oso de peluche a su esposa. ¿Es eso justicia? ¿Y le han importado a alguien los miles de personas que, a consecuencia de auténticas nimiedades, sufrieron condena, mientras los dirigentes del Partido Popular se ríen de la gente en la misma Valencia que conoció las fechorías de Ricart? ¿Qué pasa con las 43 víctimas del accidente del metro de esa ciudad? ¿Es que la sociedad valenciana no ve en Ricart su propia faz, y en el aparato judicial que exoneró a Camps o encubrió a los responsables de dicho accidente el reflejo de una decadencia moral absolutamente bochornosa? ¿No somos gobernados, en España, por un delincuente que responde al nombre de M.Rajoy? Podríamos continuar elevando interrogantes hasta llegar a la Casa Real...

Asesinos legales, impunes y honoríficos.
La extraña justicia
La "injusticia" de que las vidas de tres menores se "cambien" por unos años, muchos o pocos, de privación de libertad, sólo podría resolverse de una manera: aplicando la pena capital a quienes hayan cometido delitos de sangre con resultado de fallecimiento doloso de la víctima. Pero ni siquiera así pagaría Ricart su culpa, porque necesitaría de dos reencarnaciones más y sendas penas de muerte para saldar la deuda pendiente, lo que es absurdo. Así que, en buena lógica, Ricart no podría pagar con su vida, tendría que ser torturado unos cuantos años, es decir, sufrir dolor en la cuantía que el juez determinara (¿sería suficiente el monto cuanto quiera que fuera, en opinión de esas víctimas?), a efectos de reembolsar el dolor no ya de las niñas, sino de sus familiares. Además, dichas víctimas reales no pueden hablar, no van a resucitar aunque Ricart fuese torturado una década y luego ejecutado. Por muy espantoso y reprobable que resulte el crimen del que ha sido acusado (y cuya autoría niega pese a que, como resulta fácil inferir, le hubiera beneficiado mucho declararse culpable y arrepentirse), la ley también le ampara él, pues Ricart continúa siendo un ciudadano español. Esto parecen no entenderlo quienes ahora gritan que, una vez puesto en libertad, se emprenda una suerte de linchamiento moral, una condena civil alegal adicional consistente en acosar al ex recluso dondequiera que vaya hasta provocar su suicidio. Si semejante infamia es la secreta meta de quienes dicen enarbolar la bandera de la justicia, entonces el rostro de ésta comienza a parecerse demasiado al del propio y "diabólico" asesino.
En este punto, el papel de los medios de comunicación sólo puede calificarse de vomitivo, pues nunca se les había visto rasgarse las vestiduras con tanto celo por la impunidad de los políticos corruptos y por hechos que ni siquiera han sido llevados ante los tribunales, como el crimen contra la paz de la guerra de Iraq (2003). ¿Cuántas veces debería ser condenado a muerte José María Aznar por las víctimas civiles iraquíes, que se cuentan por centenares de miles? Parece evidente que los primeros beneficiarios de la "cacería" mediática y social que está sufriendo Ricart son los políticos que nos gobiernan, quienes han descubierto en buena hora que el odio de la ciudadanía por los efectos devastadores de la denominada "crisis económica" (=ajuste duro neoliberal) puede desviarse convenientemente hacia otros "objetos", mientras sus propias, corruptas y "sagradas" personas, responsables de delitos cuyo volumen de dolor social efectivo rebasa con mucho el provocado por Ricart, volverán a pasearse con tranquilidad por las arruinadas calles españolas.

Capo local de la mafia aznarista.
Alcàsser: un crimen castuzo
Finalmente, conviene recordar también que el crimen de Alcàsser dista de haberse aclarado. El principal inculpado, Antonio Anglés, permanece en "paradero desconocido", y quizá fue ayudado en su fuga -para que no pudiera declarar- por poderes que se mantienen en la sombra. Ricart tiene todo el derecho de cuestionar un proceso judicial perpetrado bajo un sistema político putrefacto que ha favorecido y sigue favoreciendo, desde la fiscalía hasta el último juez (con muy pocas excepciones), a los poderosos de siempre: banqueros, grandes empresarios e inversores, políticos, torturadores policiales y carcelarios, etcétera. La afirmación de que Ricart fue sólo un chivo expiatorio de una red pederasta de sexo violento y criminal donde estaban implicados personajes oligárquicos de la corrupta sociedad valenciana, adquiere credibilidad no sólo por las características del proceso, por la desaparición de Anglés y por otros cabos sueltos procesales similares al caso Dutroux, sino porque en Castellón podríamos tener ahora mismo una repetición de los hechos de Alcàsser y, una vez más, las élites, las canallescas élites que han destrozado este país, estarían implicadas en delitos, y no ya sólo en corruptelas, del mismo calibre penal que las imputadas a Ricart.
Desde aquí quisiera, por mi parte, proclamar el derecho de Ricart a dejar de ser acosado como una alimaña. No se castiga a las bestias dañinas, se las "sacrifica" porque no existe responsabilidad moral en el animal. El castigo se aplica sólo a los seres libres; consecuentemente, los seres libres, en tanto que susceptibles de castigo, son depositarios de un resquicio irreductible de dignidad inherente a su propia condición de imputables. Castigado Ricart de acuerdo con la ley penal vigente, debe permitírsele reconstruir su vida en libertad o pronto tendremos un nuevo delito, pues quien es tratado como una alimaña, terminará convirtiéndose, y con toda la razón del mundo, en lo que se espera de quien ha sido expulsado de la humanidad.
Jaume Farrerons
Ex funcionario de prisiones
La Marca Hispànica
10 de diciembre de 2013

DOCUMENTACIÓN ANEXA

http://elpalleter.orgfree.com/cartas.htm

http://webs.demasiado.com/elpalleter/qpalcacer.htm

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article56631

https://teatrevesadespertar.wordpress.com/2013/11/23/la-mafia-pederasta-por-encima-de-la-ley-organizada-en-castellon/

http://www.vocesdepradillo.org/content/estan-ocultando-la-existencia-de-una-red-mafiosa-y-de-pederastia-encabezada-por-el

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-02-03-2004/abc/Internacional/dutroux-afirma-que-solo-fue-el-peon-de-una-red-mafiosa-de-explotacion-sexual_248267.html

http://www.burbuja.info/inmobiliaria/conspiraciones/467568-aznar-recompensado-gladio-frances-alcasser-fabra-11-m-dutroux-etc.html

http://www.sott.net/article/244380-Beyond-the-Dutroux-Affair-The-reality-of-protected-child-abuse-and-snuff-networks-in-a-world-ruled-by-psychopaths

http://www.burbuja.info/inmobiliaria/conspiraciones/440872-casta-hachuel-mercenarios-israelies-crimen-organizado-alcaser-tercera-parte.html

http://lavapeur.over-blog.fr/article-dominique-strauss-kahn-zandvoort-dutroux-outreau-fmi-onu-otan-israel-franc-macon-marcel-ver-75788497.html

http://dondevamos.canalblog.com/archives/2013/08/30/27910518.html

viernes, noviembre 15, 2013

Montserrat Tura y la impunidad de la tortura en Cataluña (3)

Responsable político impune. Albert Batlle i Bastardas, a la sazón director general de prisiones de la Generalitat y actualmente "colocado" en la Oficina Antifraude.













¿Era posible semejante bochorno, propio de una república bananera, en un territorio de la Unión Europea? Sí, pero sólo en Cataluña, porque aquí manda una de las oligarquías más despóticas, ineptas, malvadas y podridas del continente.


Sentencia (27-VI-2013) por los hechos de Quatre Camins de 1º de mayo de 2004:

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/condenados-seis-funcionarios-prisiones-por-maltratar-reclusos-2453737

Un catedrático en Derecho Penal interpreta la resolución judicial en términos de impunidad. Cotéjese uno y otro dato con los indultos a Mossos d'Esquadra.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/derecho-carcel-2485029

Pero ni siquiera Joan J. Queralt, con todo el mérito innegable de su crítica, llega al fondo de la cuestión. 

A principios de 2012 comparábamos lo sucedido en el caso Quatre Camins 2004 con el trato dado a los imputados por el caso Kalki, finalmente declarados inocentes. Cabe acreditar mediante una auténtica avalancha de documentos y pruebas objetivas la bochornosa complicidad de los políticos (una excepción sería Saura) y el fomento institucional del corporativismo:

http://www.lavanguardia.com/politica/20110125/54106536091/puig-deroga-el-codigo-etico-de-los-mossos-d-esquadra-impulsado-por-saura.html

Los casos concretos de malos tratos o torturas son temas que, a nuestro entender, pertenecen a los jueces. Aquí no nos interesa, como acostumbra a hacer la prensa para encubrir las grandes cuestiones de fondo con primeros planos harto interesados, si el policía P o el funcionario de prisiones F cometió o no un delito D, pues la nuda casuística no demuestra nada y lo extraño sería que en cuerpos funcionariales dedicados a determinadas tareas represivas no se diesen situaciones puntuales de abusos más o menos graves.

El problema es otro. Por ejemplo: ¿qué hacen las autoridades catalanas ante el hecho abochornante de que 300 funcionarios fuera de servicio entren de forma ilegal en una prisión, una vez ya concluido un motín, se apoderen del centro penitenciario organizando una "asamblea sindical" y luego seleccionen a 28 reclusos para maltratarlos? ¿O ante la vergonzosa evidencia de que ninguno de esos funcionarios haya declarado contra los promotores de la fechoría, prefiriendo la fidelidad mafiosa y la condena de los "cabezas de turco" al riguroso cumplimiento de la ley y la lealtad al pueblo de Cataluña, que les paga la nómina para amparar la democracia, no para lesionarla con actuaciones propias de bárbaros? ¿Cómo es posible que eso suceda y "no pase nada" en los elevados despachos de Serveis Penitenciaris o del Departament de Justícia en un govern dels millors (gobierno de los mejores) si no existe complicidad? ¿Qué tipo de formación han recibido tales funcionarios? ¿Qué respuesta da la Generalitat de Catalunya tras semejante obscenidad de corporativismo? Ninguna. O mejor: su respuesta ha sido, más bien, perseguir a base de expedientes disciplinarios y mobbing a los pocos funcionarios que protestaban por el insoportable pestazo a corrupción. Ellos eran, a ojos de la camarilla endogámica encorbatada que dirige las prisiones catalanas, los "culpables" de las filtraciones que hicieron posible el informe de la Universidad de Barcelona del año 2003, entre otras actuaciones de coraje cívico y auténtica lealtad profesional que pusieron fin, empero, a su carrera.

¿Tenemos algún artículo de prensa que se ocupe de este aspecto del asunto? No. Tampoco. Dicho brevemente: los organismos públicos jamás cumplen con su deber, sino todo lo contrario; y lo peor: esa es su norma, no la excepción, como puede constatarse a manos llenas allende el caso Benítez haciendo una saludable visita a la hemeroteca.

Por otro lado, los políticos pueden actuar así porque financian a los medios de comunicación, controlan "lo publicable" por diferentes vías, de manera que si un periodista se rebela contra la directriz encubridora pierde su trabajo al igual que el funcionario legalista. Ciertamente, los periodistas producen noticias, pero no parecen capaces o dispuestos a relacionarlas entre sí para captar una situación decisiva de interés cívico. Cada día olvidan los periodistas lo sucedido el día anterior. Operan como una lupa que agranda la uña del elefante, pero es incapaz de "captar" al animal entero y, por lo tanto, tapa a fuer de exactitud detallista, pero de forma "profesional" a la vez que asaz eficaz en los "efectos de censura", aquello más obvio e importante, a saber, que esa uña es, precisamente, una "uña de elefante", la parte de un ser vivo y enorme, y no un trozo cualquiera de materia inerte.

El desastre ético en el que hemos desembocado no tiene como culpables exclusivos a los policías y a los funcionarios, tampoco únicamente a los políticos y sindicalistas que han fomentado una cultura profesional corporativista a la medida del pujolismo ("un corporativismo de país"): todo ello ha podido suceder sólo porque ningún periodista ha querido (¿podido?) jamás abandonar el reporterismo rutinario de tribunales y empezar a hacerse preguntas incómodas juntando todas las piezas del puzle, es decir, investigando en serio la realidad social profunda que se esconde tras la casuística cotidiana.

Los "profesionales de la información" en Cataluña que ahora se indignan por la "brutalidad policial" son unos repugnantes hipócritas: han preferido mirar hacia otro lado, y esto en el mejor de los casos, mientras funcionarios leales a la Constitución y el Estatuto eran literalmente aplastados en una lucha desigual contra los políticos, sindicalistas y altos cargos corruptos. No han querido ver las dimensiones criminales devastadoras del corporativismo y sus raíces político-sindicales. De ahí que Felip Puig pudiera en su momento abolir el Código Ético Deontológico de los Mossos d'Esquadra promovido por Saura pero nadie le haya preguntado al hediondo mafioso "catalanista" cuáles serían sus "responsabilidades políticas" en la muerte de Juan Andrés Benítez, por no hablar de otras decenas de escándalos del similar jaez.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
15 de noviembre de 2013

DOCUMENTACIÓN ANEXA

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/jueza-considera-claro-meridiano-que-los-ocho-mossos-causaron-muerte-benitez-2841729

Quatre Camins y los "fascistas" del caso Kalki

Correremos un piadoso velo respecto de los escándalos por corrupción e incompetencia que sacuden, un día sí y otro también, el tejido social catalán en los últimos años del largo dominium convergente y durante el agónico paréntesis del tripartit. Limitémonos al tema de los derechos humanos y de la "instigación al odio", la coartada en que se ampararon los inquisidores de la fiscalía para perseguir a los "fascistas". Pues bien, Cataluña no podía precisamente enorgullecerse, como acreditan los siguientes documentos, de su currículo humanitario, cuando menos si se le aplican los estándares europeos. Un tardío informe de Amnistía Internacional -tardío porque esta ONG conocía y silenciaba la verdad de las prisiones catalanas desde 1999- distingue a Cataluña como lugar que empezará a sonar y ser conocido en el resto del mundo por abusos carcelarios y policiales de dimensiones escandalosas:

Unas semanas antes de que Carlos García Soler fuera detenido por los Mossos d'Esquadra, se había producido un motín en la prisión de Quatre Camins (30-4-2004); era ya el segundo en dos años. Devueltos los presos a sus celdas, entre 200 y 300 funcionarios, muchos de ellos de otras cárceles autonómicas, penetraron ilegalmente la noche del 1º de mayo de 2004 en el perímetro interior del centro penitenciario, organizaron una asamblea, se apoderaron del mando de la prisión y aplicaron la doctrina de la "mano dura" promovida y difundida por el sindicato mayoritario de prisiones desde 1993:
http://www.adecaf.com/altres/amn/amn/postmo.htm

http://elpais.com/diario/2004/11/25/catalunya/1101348450_850215.html

http://elpais.com/diario/2004/11/24/catalunya/1101262057_850215.html

http://elpais.com/diario/2004/12/03/catalunya/1102039659_850215.html

http://elpais.com/diario/2009/02/06/catalunya/1233886048_850215.html

¿Era posible semejante bochorno, propio de una república bananera, en un territorio de la Unión Europea? Sí, pero sólo en Cataluña, porque aquí manda una de las oligarquías más despóticas, ineptas, malvadas y podridas del continente. Durante años, el abajo firmante, Jaume Farrerons, como presidente de una asociación patriótica de funcionarios, elevó informes a Amnistía Internacional anticipando de forma documentada y razonada el crecimiento exponencial de los casos de maltrato si no se denunciaba públicamente la naturaleza peligrosísima del sindicalismo corporativista. Pero la oligarquía había colocado sus peones tanto en esta ONG como en el sindicato en cuestión (de ideología nacionalista), de manera que la mano negra del poder no encontró dificultad alguna a la hora de neutralizar las iniciativas humanitarias de ADECAF. Por las fechas en que empezó la Operación Reich, faltaban empero pocos meses para que la Universidad de Barcelona, citando expresamente el Informe sobre la instigación sindical de malos tratos a los reclusos en las prisiones catalanas (2000), de ADECAF, reconociera la existencia de una mafia sindical corporativista que, mediante la difusión de boletines y comunicados, promovía la vulneración sistemática de la legalidad en materia de derechos humanos de los internos:
La propia central sindical que en ese momento acogía a la sección mayoritaria de prisiones tuvo que admitir a regañadientes la realidad del fenómeno carcelario y expulsar a sus afiliados de ideología corporativista para, una vez difundida la verdad (!gracias a ADECAF!), no precipitarse en el abismo del desprestigio más absoluto:

http://www.adecaf.com/altres/amn/amn/anar.htm
Pero el aspecto más relevante del asunto, a los efectos que nos ocupan, es que el gobierno catalán había encubierto y amparado a este sindicato (véase la intervención parlamentaria de Núria de Gispert de febrero de 1999) y pactado con él, bajo el mandato convergente, permitiendo que el corporativismo funcionara como una suerte de "partida de la porra" para silenciar a los funcionarios legalistas que denunciaban los crecientes casos de maltrato y perjudicaban con ello la "imagen" política internacional de Cataluña. Fue también el gobierno de la Generalitat, aunque ya en la época del tripartit, el que, ante la avalancha de casos de tortura imputados a los Mossos d'Esquadra, optó por negar las sentencias, incluso firmes, iniciando con Montserrat Tura una moda de corporativismo institucional que Felip Puig ha hecho suyo como nuevo conseller de Interior de CiU.

La noche en que se presentaron los Mossos d'Esquadra en el domicilio de Carlos García Soler no había pasado, por tanto, ni un mes desde que funcionarios de la Generalitat de Catalunya, actuando como esas bandas de skin-heads a las que el fiscal Aguilar seguramente se jactará de perseguir, aplicaron una doctrina de odio al recluso que el sindicato mayoritario de prisiones, con el consentimiento y estímulo del gobierno, había difundido desde hacía décadas entre el personal de vigilancia penitenciaria, distribuyendo el material propagandístico en los mismísimos centros de trabajo, o sea, ante los ojos de los directores y altos cargos penitenciarios del catalanismo. Con ello, políticos y sindicalistas adoctrinaron, por activa o por pasiva, a un importante sector de  funcionarios, quienes, en 2004, reproducirían  los vergonzantes hechos de Herrera de la Mancha (1979-1984) erigidos en mito fundacional del programa electoral de la central corporativa (1994-1998). El huevo de la serpiente se incubó, en efecto, siendo secretario de formación del sindicato nada menos que el hermano de la consellera de Justicia Núria de Gispert. Que esos funcionarios organizaran el martirio del "túnel" años más tarde era así la consecuencia de una instigación al odio contra un grupo social concreto, los presos, que las autoridades y el propio fiscal habían podido conocer gracias a las repetidas denuncias de ADECAF (y otras organizaciones que se hicieron eco de las mismas), pero ignoraron por razones políticas.

Aguilar: un fiscal a las órdenes de Tel Aviv

La fiscalía, insistamos en ello, no hizo absolutamente nada para impedir lo que, según nuestros documentados pronósticos, y aunque la realidad superara con creces las peores previsiones, tarde o temprano iba a suceder y efectivamente sucedió. !Estos son los derechos humanos y la lucha contra el odio del fiscal Miguel Ángel Aguilar! O bien es Aguilar un incompetente que carece de las necesarias fuentes de información para identificar las materias de su interés (en este caso se trata, no obstante, de portadas y titulares de prensa), o bien, como parece más probable sin menoscabo de aquella inepcia, su fiscalía no es una institución contra el odio, sino una simple cheká antifascista con una finalidad estrictamente política. Q. e. d. (quod erat demonstrandum).

Que hayan podido suceder los hechos de Quatre Camins de 1º de mayo de 2004, con unos antecedentes documentados hasta la náusea, y Aguilar no moviera nunca un dedo para impedirlos, le delata como pseudo profesional del derecho. Y el fracaso de su querella en el caso Kalki comporta el más espantoso de los ridículos jurídicos, porque, no habiendo sido Aguilar capaz de perseguir una patente instigación al odio montada delante de sus narices contra el colectivo más débil de la sociedad, a saber, el de aquéllos los privados de libertad, construyó en cambio en su mente una supuesta conspiración nazi para derrocar la democracia mediante la fuerza de las armas y unas nuevas SS que sólo existían en su calenturienta imaginación de antifascista fanático. Consecuencias, en fin, del doblepensar, que termina, por su propia dinámica torcida, perdiendo de vista lo obvio.

Señor Aguilar: no hay víctimas de la Kalki, sépalo; pero sí de los boletines sindicales corporativistas. Y a usted, que tuvo noticias del affaire penitenciario, ni siquiera se le pasó por la cabeza, u olvidó convenientemente recordar según la pseudo lógica del INGSOC, que estuviérase instigando a la violencia contra los reclusos con el consentimiento de todo un gobierno autonómico, porque funciona usted, y a los hechos me remito, de acuerdo con la metodología intelectual del doblepensar. Usted no es, en suma, el fiscal de una democracia, sino un comisario del sionismo disfrazado con la toga del jurista profesional, técnicamente pésimo y que, en el aspecto humano, preferiría no calificar para no incurrir en delito.

Así, la noche del 24 de mayo de 2004, Carlos García Soler pudo detectar el siguiente indicio inequívoco de lo que significaba el "antifascismo" de la fiscalía política en el seno de una sociedad catalana controlada por la oligarquía filosionista. Doy total credibilidad a sus palabras, porque aquello que personalmente conozco de primera mano sobre la cuestión (aunque relativo a otros ámbitos) va bastante más allá del testimonio de García Soler:

Hay una cosa que siempre recordaré: el policía que llevaba la voz cantante, iba de paisano, y llevaba una insignia de la estrella roja en la solapa, la ESTRELLA COMUNISTA, parecía que quiso recordarme con ello QUIÉN MANDABA (García Soler, C., op. cit., p. 15).

Sí, pero no sólo quién mandaba, sino, ante todo, cómo mandaba y la impunidad de los cien millones de víctimas del bolchevismo, ignominia que de alguna manera acababa de replicar su código genético-simbólico en Quatre Camins en cuanto impunidad del antifascismo convalidada de facto por el govern sionista de la Generalitat para el que ese policía, ese comisario político, confesaba ostentosamente estar trabajando (los cuadros técnicos de los Mossos d'Esquadra son entrenados, como todo el mundo sabe o debería saber, por el Mossad).

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
21 de febrero del 2012

Fuente (en este mismo blog):

http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/02/retrato-del-antifascista-en-orwell-6.html

J. J. Queralt

EL DERECHO EN LA CÁRCEL

El 30 de mayo del 2004 se vivió un serio motín en la cárcel de Quatre Camins. Resultaron seriamente heridos el subdirector y varios funcionarios. Aquellos hechos se enjuiciaron ya hace cinco años y sus responsables vieron aumentado sensiblemente el tiempo que deberían permanecer entre rejas, pues en su mayoría fueron sentenciados a 17 años de prisión, entre otros delitos, por el de homicidio intentado.

Nueve años después de los hechos, la Audiencia de Barcelona acaba de sentenciar a cinco de los funcionarios que, entre otras cosas, hicieron el «pasillo» a un grupo de presos, esposados y empalados para que caminaran gachos, golpeándolos y vejándolos, a penas de prisión que en ningún caso superan en su conjunto los 18 meses, así como a seis años de inhabilitación.
LOS DELITOS en cuestión son atentados a la dignidad moral y faltas de lesiones, hasta siete infracciones. Ello supone que, si es ratificada la sentencia por el Tribunal Supremo y no resultan indultados por el Gobierno, los funcionarios condenados podrían no ingresar en prisión y habría que ver cómo ejecuta la Administración la pena de inhabilitación, que ese es otro cantar, ver cómo se burla, en la práctica, esa gravísima pena.
En esta sentencia, minuciosa y documentada, llama la atención, no obstante que el tribunal no haya querido condenar por torturas, lo que hubiera comportado una pena por cada uno de los delitos de entre dos y seis años. Se condena con delitos contra la integridad moral, esto es, maltrato de palabra u obra por parte de funcionarios a ciudadanos.
En su día ya reiteró el Tribunal Constitucional que el derecho no se para a la puerta de la cárcel. Pararse, ciertamente, no se ha parado, pero ha llegado tarde y algo de refilón. Si bien la Audiencia reconoce la inalienable dignidad de la persona, sea cual sea su estado o condición, y si bien reconoce igualmente el especial deber de protección del funcionario de prisiones respecto de los internos, que, de hecho, están en sus manos, restringe en exceso el ámbito del delito de torturas, exigiendo una permanencia en el tiempo y cierta organización. Si ello fuera así, una razia policial en venganza por la muerte de un compañero que acabara con heridos a mansalva no serían torturas. Solo lo serían si los agentes dispusieran de modo estable de una especie de cuarto oscuro para hacérselo pasar canutas a los detenidos. Nada de eso dice la ley penal.
Es más, de los hechos, tal como son de sobras conocidos y la sentencia pone negro sobre blanco, se deriva una actuación totalmente irregular por parte de los funcionarios, siendo el cabecilla de ellos el subdirector médico del penal. En efecto, al motín de los presos, sucedió la toma autónoma de decisiones por parte de los funcionarios, al margen de los órganos directivos regulares; y participaron funcionarios francos de servicio que acudieron al centro y organizaron el traslado de internos: desde las celdas, como se ha expuesto, hasta derivación a diversos centros.
Como hay que descartar la venganza como justificación, había base para condenar por torturas: someter a la víctima a condiciones o procedimientos que le supongan sufrimientos físicos o mentales o que atenten contra su integridad moral. Establecido por la sentencia el atentado a esta última, sorprende que se orille la aplicación del delito más grave, sin excesiva argumentación.
Por último, la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo es tajante, sólida y constante en materia de torturas. Exige a las autoridades nacionales especial celo en su castigo, para lo que han de esmerarse en proceder activamente contra aquellas en cuanto tengan noticia. Pues bien, la falta de celeridad no solo perjudica a las víctimas, sino que beneficia a los condenados. Así es, la causa se encalló en el juzgado de instrucción, como suele suceder en las investigaciones complejas, pero no tanto como afirma la Audiencia. Ni las diligencias solicitadas por el fiscal para mejor esclarecer los hechos constituyen dilación ni los incidentes procesales subsiguientes tampoco.
DE NUEVO, nos enfrentamos a un cuadro poco satisfactorio. Por un lado, unos presos se amotinan, hieren gravemente a funcionarios, son condenados en cuatro años a más de tres lustros de cárcel. Esos presos u otros, como consecuencia de esos muy serios incidentes, son asaltados por funcionarios, algunos francos de servicio, con ocasión de su traslado organizado de modo más que discutible. Las penas impuestas se ven encima atenuadas por dilaciones, no necesariamente atribuibles al sistema y, en principio, no comportan privación de libertad. Desterrada, por fortuna, la ley del talión, la desproporción parece evidente. Aplicar la ley no es fácil, ni nadie ha dicho que lo sea. Pero ello no me impide discrepar de esta resolución.