viernes, noviembre 19, 2010

Los asesinos que nos gobiernan (2)

Dick Cheney, vicepresidente de EEUU y sionista,  justificó públicamente la tortura al servicio de los intereses americanos. Cuando algo tan grave es legitimado y admitido con semejante chulería, debemos preguntarnos qué es lo que esconderá entonces el poder. Wikileaks sacó a la luz la verdad de la política estadounidense, bien reflejada en la  faz del propio Cheney. 
Los constantes escándalos de corrupción que salpican la vida pública de los países occidentales pueden hacer pensar que los políticos profesionales serían personas moralmente sucias, pero no criminales. Simpáticos pillos que, en el fondo, hacen lo que nosotros mismos haríamos si pudiésemos porque, como afirmaba Duran i Lleida, político de CiU, "nos gusta vivir bien". En países tan "civilizados" como Inglaterra no es diferente que en la triste España de la leyenda negra:
Julien Assange, responsable de Wikileaks
Nuestra tesis es, empero, que los políticos son corruptos e incompetentes, sin duda, pero también criminales. La evidencia de su corrupción no hace falta probarla ahora, una simple visita a las hemerotecas demuestra, no que se detecten aquí y allá "algunos" políticos corruptos, sino que el sistema economicista liberal se basa como tal en la corrupción. Ésta constituye un fenómeno estructural, inherente a la reducción de las relaciones políticas a relaciones puramente comerciales en todos los ámbitos de la society. Un ejemplo: la Sindicatura de Comptes puso en conocimiento del Parlament de Catalunya la existencia de irregularidades en el ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) antes de que se produjera la intervención judicial. ¿Qué hizo el Parlament? Absolutamente nada. Nadie tenía interés en desvelar una trama de la que se beneficiaban como "casta" encubriéndose mutuamente unos a otros. Por ello, se puede afirmar que, por acción u omisión, todas sus putrefactas señorías son cómplices políticos del caso Pretoria. La situación no es mejor en el resto de los países occidentales de régimen liberal.


Abajo, niños palestinos víctimas
de la política sionista en Gaza.

Respecto a la incompetencia de los políticos, basta contemplar los extremos a los que ha llegado la crisis y, sobretodo, sus causas, para entender que existe una conexión intrínseca entre corrupción e incompetencia o mal funcionamiento del sistema. Cuando lo que importa de un político, alto cargo o funcionario es su fidelidad a la hora de amparar las corruptelas de sus superiores y no su capacidad, preparación y honestidad, el sistema económico tiene que entrar en quiebra antes o después. Es lo que ha sucedido tras décadas de impúdicos pelotazos. Los políticos corruptos e incompetentes, financiados por los bancos (a los que han sacado del agujero con dinero público para luego recortárselo a los pensionistas y a los trabajadores de la administración), consintieron el tipo de negocios crediticios podridos que están en la raíz del desastre financiero causante de la crisis. Son los políticos quienes han tolerado que el mundo del dinero pudiera hacer ciertas cosas sin incumplir la ley y son los políticos quienes permitirán, en el futuro, que esto siga siendo así, aunque de manera más disimulada, para que nada cambie y la oligarquía "antifascista" siga controlando la mayor parte del planeta.

Pero aunque huelan a mierda, insisto, ¿son nuestros políticos también unos criminales? ¿Unos genocidas? Por las informaciones que hemos ido ventilando en este blog sabemos que sí. Todo el sistema político actual se basa en la ocultación e impunidad de inmensos y espantosos genocidios, perpetrados por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial y ocultados tras una pantalla de propaganda denominada "Auschwitz", holocausto, Shoah... Se utiliza un genocidio para encubrir otros genocidios. Cuando éstos son denunciados, la cláusula legal aplicada es la de banalización del genocidio judío. En suma, el Estado te acusará de banalización para... mantener impunes sus propios genocidios. Mas esta cortina de humo no sólo sirve para manipular el pasado, un historial vergonzoso que convendría maquillar, minimizar, olvidar..., sino que resulta muy útil sobre todo para seguir cometiendo crímenes en el presente. El juicio de Nüremberg ya resultó imprescindible para que los sionistas pudieran aplicar en 1948 el plan Dalet contra el pueblo palestino sin esperar más que meras "objeciones" de la ONU o de las tropas del mandato inglés.

Abu Grahib (2004)
Nüremberg también sirvió para legitimar a las dictaduras estalinista y maoísta, que después de esa pantomima pseudo legal pudieron todavía exterminar a 80 millones de personas, es decir, muchas más de las que ya habían asesinado antes de la celebérrima "cruzada contra el fascismo" en defensa de los "derechos humanos". De Hiroshima a Vietnam, de la Nakba a Iraq. La impunidad de tales atrocidades se produjo y sigue produciéndose ante las narices de las Naciones Unidas, que ha permitido la organización, por parte del régimen genocida chino, de unas olimpiadas. Y los políticos socialistas del Parlamento Europeo se negaron a condenar el comunismo como doctrina contraria a las normas humanitarias internacionales, lo que en toda regla cabría tipificar como delito de banalización y conducir a la cárcel a centenares de ellos.

Acabamos de enterarnos de las torturas perpetradas y ocultadas por los Estados Unidos en Irak.

Esta información ha sido filtrada por una página web llamada Wikileaks. Las imágenes de los crímenes americanos son impresionantes, se puede ver, por ejemplo, como un helicóptero de los "buenos" ametralla a unos prisioneros desarmados:


Las torturas están pues totalmente probadas, decenas de miles de civiles han muerto bajo el imperio de los sionistas antifascistas de observancia occidental hollywoodiense... Y esto no ocurre por primera vez en Irak. Recordemos el escándalo de Abu Grahib en el 2004.

A la derecha, Höss, torturado por los americanos
según testimonios presenciales de su detención.
Pero lo peor no es eso. De la misma manera que, por ejemplo, la indignidad más radical del gulag no es el gulag mismo, sino su impunidad, podemos preguntarnos: ¿cómo ha reaccionado ese poder mundial incontestable ante la evidencia de las denuncias? Respuesta: como una auténtica organización criminal, intentando inculpar al responsable de la página web e imputándole en falso a tales efectos un delito de violación. La civilizada Suecia, el país de los premios Nobel a terroristas, no podía decepcionar esta vez tampoco a los amos oligárquicos del hemisferio occidental. Y una jueza "democrática" se ha prestado a ello. En resumen: el gobierno de los Estados Unidos actúa como una mafia, incurre en guerras de agresión basadas en mentiras, tortura y asesina sin empacho, comete o consiente verdaderos genocidios y, si alguien osa denunciar estos hechos con pruebas palmarias (imágenes de ametrallamientos), la Estatua de la Libertad intenta tapar la boca del díscolo involucrándolo en actos delictivos a base de falsas querellas presentadas por prostitutas a sueldo de la camorra sionista.

Son estos mismos ejemplares de bonhomía antifascista los que torturaron y amenazaron a Rudolf Höss, comandante de Auschwitz, para extraer de él las "confesiones" que iban a "probar" la existencia del relato oficial de "el Holocausto" (Finkelstein), cuando, de ser ciertas dichas acusaciones, hubiera bastado una simple pericial de los cadáveres para detectar la substancia mortal que los habría supuestamente asfixiado en cámaras de gas. Pero, ¿no fue Donald Rumsfeld quien reconoció que se había utilizado la tortura, de manera sistemática, en Guantánamo y otros lugares, con el fin de obtener información?


Es un hecho ya probado que los aliados torturaban de forma sistemática a los prisioneros alemanes. ¿Por qué hemos de suponer que en la posguerra, y estando en juego el relato de los hechos del mayor conflicto bélico de la historia que se transmitiría a las futuras generaciones, habría de ser diferente? El tiempo pone a cada cual en su lugar y ahora ya sabemos cómo son realmente los "defensores de la libertad" y demás santones de la propaganda de Hollywood. Hoy tenemos  la certeza absoluta de que su narración de la historia no es sólo dudosa o manipulada, sino ante todo un arma ideológica que debe permitirles acaparar el poder bajo la apariencia de una democracia,

Lo que significa, en último término, justificar y hasta legalizar la persecución policial de sus críticos y adversarios. Algo que no tiene absolutamente nada que ver con la idea "humanitaria" que justificó la Segunda Guerra Mundial.  Los "vencedores" no son mejores que los nazis y podemos empezar a plantearnos, con buenos motivos si, en realidad, son incluso peores. Todos las víctimas de la persecución racial, genocidios, crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad son iguales por definición. Reclamamos la aplicación objetiva de la legalidad vigente en materia de genocidio y memoria histórica. Que los criminales que nos gobiernan sean juzgados con la misma vara de medir que los nazis o, en su defecto, que se abolan las leyes correspondientes.

Jaume Farrerons
19 de noviembre de 2010

jueves, noviembre 18, 2010

El plan oligárquico de exterminio del pueblo alemán y su ejecución

Tenemos el honor de hacer accesible a nuestros lectores el libro de James Bacque Other losses (1989), segunda edición revisada de 1999, que se ha traducido al francés como Morts pours raisons diverses (2004). La versión gala de los revisionistas permitirá leerlo sin problemas a muchos estudiosos españoles que tienen la desgracia, o la suerte, según como se mire, de no saber inglés.

Esta obra relata el calvario de los soldados alemanes prisioneros en campos de concentración franceses y americanos, donde fueron víctimas del plan de exterminio del pueblo alemán, diseñado por Theodore N. Kaufmann en 1941 y aplicado a partir de ese mismo año por el Bomber Command británico y desde 1945 por el banquero Henry Morgenthau, siempre con la entusiasta colaboración de las autoridades americanas de ocupación.

El plan aliado de exterminio se inició con los bombardeos incendiarios especialmente diseñados para quemar el máximo número de civiles alemanes, ancianos, mujeres y niños, con 1,1 millones de víctimas; continuó con los 2,5 millones de personas indefensas que quedaron en la cuneta tras la expulsión de los alemanes de las provincias del Este (Prusia, Silesia y Pomerania); con los 1,3 millones que no sobrevivieron a las brutales deportaciones de las minorías centroeuropeas germanohablantes; con los 1,1 millones de militares exterminados en los campos de concentración occidentales, los famosos campos del Rhin; con los 1,5 millones militares alemanes prisioneros asesinados en los campos de concentración soviéticos; con los de 4 a 8 millones de muertos víctimas civiles de las hambrunas planificadas por el perverso Morgenthau en la posguerra alemana; con las 200.000 mujeres, ancianas y niñas alemanas perdidas para siempre a causa de las violaciones planificadas por el carnicero Stalin y, finalmente, con los 80.000 civiles alemanes que perecieron en campos de concentración regentados por ex reclusos judíos después de la Segunda Guerra Mundial (Salomón Morel es el ejemplo más conocido de este oscuro episodio sobre el que ya hablaremos en otro post).

En total, alrededor de 13 millones de víctimas. El mayor genocidio que la historia recuerda. Para silenciar esta atrocidad y girar la tortilla del revés, había que inflar los crímenes nazis  hasta convertirlos en la expresión de un mal absoluto caído del cielo (o del infierno) y sacado de todo contexto interpretativo científico o historiográfico. De ahí la historia de "el Holocausto" (Finkelstein), patente de corso moral y política para la ultraderecha hebrea que ya se cobró los primeros dividendos mediante la ejecución del plan Dalet (1948) contra el pueblo palestino y la construcción de esa organización criminal (al amparo de la ONU) conocida como "Estado de Israel".

El libro de James Bacque fue cuestionado y su autor desacreditado en lugares eminentemente sionistas como la putrefacta y pedófila Wikipedia, donde se suprimieron las entradas referidas al tema. Sin embargo, años más tarde, un historiador de reconocido prestigio, Giles MacDonogh, publicó After the Reich. The Brutal History of the Allied Occupation (2007), que confirma en parte los hechos denunciados por Bacque. Sobre esta obra hablaremos también con más detenimiento en un post específico.

El proyecto anatema de exterminio del pueblo alemán se ha convertido ahora en una organización sistemática de la suplantación étnica en forma de política migratoria y de natalidad que afecta no sólo a Alemania, sino a todos los pueblos europeos, los cuales se enfrentan a su pura y simple extinción demográfica en las próximas décadas. El agente inductor de esta planificada querencia racista es la extrema derecha judía, supremacista y colonialista que, mediante los oportunos lobbies de poder económico, ideológico, cultural y mediático, controla las elecciones presidenciales, la política económica y exterior de los Estados Unidos de América (véase James Petras) y, desde ahí, extiende sus tentáculos por todo occidente. A su dominio apenas escapan países como Irán, Siria, Rusia y China. Pero también les llegará su hora a esos recalcitrantes díscolos, como le llegó su hora a Irak.

Os dejamos con Morts pour raisons diverses, primera obra sobre el tema de ese auténtico héroe de la verdad que es James Bacque:


Saludos.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica

jueves, octubre 21, 2010

El "ser para la muerte" y la negación del judeocristianismo


"Si los muertos no resucitan comamos y bebamos que mañana moriremos."
(Saulo de Tarso, 1ª Carta a los Corintios, 15-32)

Die Sein-zum-Tode Erfahrung (la experiencia del ser-para-la-muerte)

Nos encontramos en el centro mismo de Sein und Zeit, "Ser y tiempo", la obra cumbre de la filosofía del siglo XX que, de forma paradójica, recupera para el pensamiento la esencia moral de la primitiva religión germánica (precristiana). Véase en este mismo blog:

http://nacional-revolucionario.blogspot.com/2009/01/la-religin-germnica.html

La experiencia del ser para la muerte en cuanto vivencia originaria de la verdad, va acompañada de la superación del temor a la muerte, pero no porque uno no vaya a morir o haya sido salvado, sino porque el existente, lejos de contemplar ya la finitud como algo ajeno que afecta externamente a su felicidad o pervivencia futura, se identifica con la muerte, se deja poseer por ella  y deviene aquél ente abierto al ser que, en cuanto tal, ha superado el miedo y no puede ser sometido al despotismo de Yahvé:

"cuando el "ser ahí" (=el existente), anticipando la muerte, permite que ésta se "apodere" de él, se comprende, libre para ella, en la peculiar superpotencia de su libertad finita, para poder tomar sobre sí en ésta, que sólo "es" en el haber hecho la elección del caso, la impotencia del "estado de abandonado" a sí mismo, y para volverse, en esa misma libertad, clarividente para los accidentes de la situación abierta"
(Martin Heidegger, "El ser y el tiempo", FCE, p. 415).  

El fragmento se encontrará en la página 384 de la edición alemana y ha sido reproducido en su lengua original en la columna derecha de nuestro blog. La importancia de este pasaje de la filosofía de Heidegger en la historia de la cultura es tal, que no se puede entender el nuevo año cero de nuestra era, 1945, y todo aquello que vino después, sino a partir de la radical negación del judeocristianismo que dicho pensamiento supone por toda la eternidad.  Para hacernos una idea de las dimensiones de la ruptura y de la auténtica verdad oculta del "fascismo", basta leer el siguiente pasaje de Santo Tomás de Aquino:

"No hay en verdad cosa más difícil que la muerte (...) Siendo la muerte el mayor de los males, es el mayor ejemplo de paciencia el sufrirla sin turbación de espíritu (...) En consecuencia a esto, dice el Apóstol, hablando de la pasión de Cristo, en su Epístola a los hebreos: "Para destruir por su muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo"."
(Tomás de Aquino, "Compendio de Teología", Cap. CCXXVII).

En efecto, para el "fascismo" la muerte no es el mal absoluto, sino, antes bien, la condición de posibilidad de lo más alto, es decir, del acto ético. Por este motivo, a los ojos del judeocristianismo y mucho antes de que pueda hablarse de genocidio alguno a propósito del fascismo, éste ya se había convertido en Satán en el contexto discursivo y político de las versiones religiosa (derecha) y secularizada (izquierda) del sistema de valores judeo-cristiano.

Jaume Farrerons
21 de octubre de 2010

 

lunes, octubre 11, 2010

El comunismo que todavía existe

El "socialista" catalán Lluís Maria de Puig, cuyas actuaciones en el Consejo de Europa fueron decisivas para prolongar el encubrimiento político de los crímenes del comunismo.

Quisiera recordar brevemente en este post que la versión más criminal del comunismo, a saber, el maoísmo, pervive actualmente en China y sigue cometiendo atrocidades de todo tipo. Mas a pesar de que el Consejo de Europa condenó esta ideología y acusó al régimen chino de haber exterminado a 65 millones de personas, la comunidad internacional, de forma "inexplicable", ha considerado oportuno concederle a Pekín la organización de nada menos que unas olimpiadas. Conviene enlazar aquí la propuesta del parlamentario sueco Göran Lindblad, que ya sólo se puede encontrar en la red gracias a la web de ADECAF:


Parece que el partido comunista chino sólo sea responsable de la masacre de Tiananmén, el tráfico de órganos de condenados a muerte, la red de prisiones secretas para discrepantes o el genocidio tibetano. En realidad, estas prácticas son sólo lo que queda de la gran época de Mao, a su vez culminación de unos tiempos en los que el comunismo gobernaba a 800 millones de personas y tenía apostados a los ejércitos bolcheviques a pocos kilómetros de la frontera francesa. Lindblad nos recuerda aquellos tiempos:


 
Es absolutamente falso que la condena del comunismo favorezca sólo a la derecha, antes bien, constituye el requisito insoslayable de toda nueva izquierda rupturista. En efecto, hasta que no nos libremos de esta plaga repugnante y asesina, los trabajadores del mundo seguirán a merced del neoliberalismo y de las izquierdas burguesas. Prueba de ello es que esos mismos tinglados electorales pseudo  socialistas vendidos al capital se opusieron a la condena de la ideología comunista:


Singular fue el nauseabundo papel del catalán Lluís Maria de Puig (en la foto de arriba), un gerundense de PSC según el cual los 100 millones de víctimas del comunismo no eran suficientes para justificar la condena de esta doctrina. La ideología comunista en su versión marxista-leninista, es decir, la disposición a matar inmediata e impunemente a quien un criminal con las manos manchadas de sangre califique de "fascista", sigue viva. Sólo hay que entrar en los foros, leer lo que se escribe en ciertas páginas o blogs y, sobretodo, observar la actitud de partidos como los que, oponiendo 42 votos a la iniciativa de Lindblad, impidieron que, pese a la resolución condenatoria, se diera la suficiente unanimidad como para enseñarles a los niños quién era Stalin y prohibir ciertos símbolos:


Además, se aclara incluso que la idea comunista es "buena", pero habría sido "desnaturalizada". Bastaría con leer a Lenin. Sólo les falta añadir, para legitimar la jerga antifascista, de procedencia estaliniana pero institucionalizada sin empacho alguno por las democracias liberales, que Stalin traicionó a Lenin porque era, en el fondo, fascista y no comunista, con lo que el propio Stalin se revolcaría de placer en su tumba. Pero las masacres comunistas comienzan con Lenin y éste es, por tanto, el primer asesino de masas rojo. Mucho antes de que el fascismo viniera al mundo, por cierto.

El presidente catalán Montilla, correligionario de Lluís Maria de Puig, militó en su juventud en un partido maoísta, es decir, en una organización que profesaba la ideología más genocida que la historia registra. Dato importante aquí es que Montilla, alguien a quien los bancos le condonan los créditos (¿a cambio de qué, molt honorable?), no esconde su maoísmo: al contrario, lo admite orgullosamente en su propio blog, según le reprocha un periodista conservador del diario "Avui":


¿Creen que ha sentido Montilla alguna vez la necesidad de disculparse? No. Jamás. Y es que tiene trabajando a gente como Lluís Maria de Puig en la noble tarea de falsificar la historia, remachar el lenguaje de Stalin (antifascistas=buenos), reírse de las víctimas y anotar como mérito de su currículo un dato que avergonzaría a cualquier persona decente. Pero, claro, no se trata de una persona decente, sino de un político progre.

Gracias a "idiotas morales" (Norbert Bilbeny dixit) como éstos, la legislación de los derechos humanos se ha convertido en un simple instrumento propagandístico al servicio del sionismo, con cómplices como los mencionados "progresistas", en los que se armonizan cosas tan curiosas como el colectivismo, la legitimación de los crímenes contra la humanidad, la lealtad a los banqueros y el racismo supremacista judío. Éste es el mundo en el que vivimos los presuntos "fascistas"; y no hay que ir muy lejos para conocer en persona a algunos de los protagonistas de la sangrienta comedia del sistema. En este caso podemos  darnos un paseo por el Palau de la Generalitat, donde se aloja uno de esos lustrosos ejemplares de la oligarquía transnacional que gobierna el planeta.

Jaume Farrerons
11 de octubre de 2010



 

domingo, septiembre 12, 2010

Anotaciones preliminares sobre las causas del holocausto (3)

Martin Lutero













En el presente post quisiera ilustrar algunas de las cuestiones que he planteado en el primero y segundo de esta serie sobre las causas del holocausto. Para empezar, convendría tener muy claro que hasta el más feroz antisemita se considera hijo de Abraham, o sea, descendiente de Israel. Su discurso consiste en negar a los judíos tal condición. El colmo del ridículo se alcanzó por este camino cuando los nazis cristianos negaron que Jesús fuera hebreo, afirmando que, en realidad, era racialmente "ario". ¿También Abraham? Véase al respecto, en primer lugar, las afirmaciones de Lutero sobre la descendencia demoníaca de los judíos y la negativa a admitir que los goyim (gentiles) deban avergonzarse de su estirpe, siendo así que precisamente ellos serían los verdaderos hijos de Israel:

"Nadie les puede sacar el orgullo de su sangre y de su descendencia de Israel. En el Viejo Testamento perdieron muchas batallas en guerra sobre este tema, pero ningún judío entiende esto. Todos los profetas lo censuraron, porque delata una presunción arrogante y  carnal vacía de espíritu y fe. Ellos también fueron asesinados y perseguidos por esta razón. San Juan Bautista los atacó severamente por ello, diciendo, "No piensen que podrán alegar: `tenemos a Abraham por padre'. Porque les digo que Dios es capaz de sacarle hijos a Abraham incluso de estas piedras" (Mateo 3:9). Oh, eso fue muy insultante para la noble sangre y raza de Israel, y ellos declararon 'tiene un demonio'" (Mateo 11:18). Nuestro señor los llama "camada de víboras". Aun más Juan 8:39 dice: "Si fueran hijos de Abraham, harían lo mismo que él hizo. Ustedes son de su padre, el diablo". Fue intolerable para ellos escuchar que no eran hijos de Abraham sino del diablo, ni tampoco soportan escuchar esto hoy" (Martin Lutero, Sobre los judíos y sus mentiras, 1543, Cap. I).  

Tipo racial de Jesucristo.
En consecuencia, los antisemitas se reclaman de la descendencia abrahamánica, al igual que los musulmanes más hostiles a los judíos. Rechazan, incluso, esa descendencia para el pueblo hebreo posterior a sus respectivos profetas o mesías. Califican, los antisemitas, de diablos a los judíos, de la misma manera que, en la actualidad, son calificados los fascistas de seres demoníacos, siempre dentro de esta misma tradición delirante que comienza con Abraham. A tenor de dicha herencia, unos y otros se exterminan entre sí. Y lo hacen en la medida en que comparten el patrón ontoteológico común a las tres ramas abrahamánicas de la doctrina mesiánica original. Así, mientras la sociedad de consumo liberal o el paraíso social comunista representan la secularización del "reino de Dios" escatológico, los "hornos crematorios" (Auschwitz) representan a su vez la secularización del infierno, algo que ya afirmé en el año 1987 en mi ensayo "El problema cultural del fascismo", colgado en este blog. Pero nada de esto tiene que ver lo más mínimo con el  fascismo, sino más bien con la rama wagneriana, o sea, judeo-cristiana, de la ideología nazi, que invierte el judaísmo (luego lo mantiene, pero del revés, como tantas veces ha sucedido en la historia con esta tradición) convirtiendo a los alemanes en el nuevo "pueblo elegido" con derecho a exterminar a los correspondientes "demonios", es decir, a los judíos (Lutero dixit).

Observemos cuál fue el comportamiento de las secularizaciones bolcheviques y anarquistas de la religión judeocristiana con, por poner un ejemplo, los sacerdotes católicos durante la Segunda República y la Guerra Civil españolas (1936-1939). La pauta de conducta ontoteológica (Heidegger) se reproduce una vez más en forma de exterminio masivo del clero y quema de iglesias o lugares sagrados romanos. Los adeptos al abrahamanismo, secularizado o no, insisto en ello, se asesinan los unos a los otros como lo hacen los musulmanes chiítas y sunnitas, los cristianos católicos y protestantes, etc. No puede ser de otra manera, porque "elegidos" sólo pueden serlo quienes ostenten el dogma correcto que abre las puertas de la salvación. Y ésta hay que entenderla (no nos ngañemos: tanta pasión no es por la idea) en los términos más groseros de placer eterno. Otro tanto cabe afirmar de las versiones secularizadas del judaísmo (el sionismo) y del cristianismo (anarquismo, socialismo, liberalismo). Las "idea modernas" de las que hablaba Nietzsche: bienestar, felicidad, confort, placer, orgasmo incluso (Wilhelm Reich).  El anticlericalismo rojo tiene un claro carácter escatológico, porque lo que está en juego es nada menos que el "paraíso social", proyección histórico-política del mesianismo judío y cristiano, el "final de la historia". Comunistas y anarquistas, también se masacraban mutuamente. Y entre los comunistas, los estalinistas masacraban a los trotskystas, pero el POUM antiestalinista dispuso de chekas (=cámaras de tortura policial) propias. Ya hemos hablado en otros lugares de la sorprendente sobrerrepresentación de los judíos en el partido bolchevique y, singularmente, en la dirección del gulag soviético: la secularización del judeocristianismo es literalmente secularización de la religión cristiana y de la religión judía. Sionismo y marxismo son las versiones hebreas de las "ideas modernas" que se remontan a Moses Hess, primer sionista y, a la vez, maestro de Marx. En definitiva, los judíos asesinan a los goyim (Jericó), los cristianos asesinan a los judíos, los bolcheviques (judíos secularizados) asesinan a los cristianos, los cristianos (nazis) asesinan a los judíos (holocausto), los judíos asesinan a los alemanes cristianos antisemitas (plan Morgenthau) y a los musulmanes palestinos (plan Dalet). Todo esto, lo subrayaré mil veces, pertenece a la tradición ontoteológica que comienza en Egipto y exprésase tempranamente de forma genocida con la idea-matanza de Jericó. Ahora bien, aquello que pretende el "fascismo" originario del 13 de mayo de 1919 (que brota como reacción de horror ante las atrocidades genocidas de los bolcheviques rusos) es cortar el eslabón comunista de la cadena ontoteológica, que no son los judíos como pueblo (versión antisemita, ergo cristiana) sino el sistema de valores monoteísta expresado en el proyecto escatológico-mesiánico de un final de la historia donde reinaría la felicidad e incluso la muerte habría sido abolida por un ente omnipotente. Es este delirio, o mejor dicho, la pretensión de poseer en exclusiva las llaves de acceso al plano soteriológico del bienestar infinito, la raíz de tanta violencia. Pero, visto de cerca, el profetismo es un cuento para niños que pertenece a la infancia de la humanidad y que, por el bien de todos, será menester que abandonemos pronto, arrancándolo de cuajo de nuestras conciencias en lo que respecta, por ejemplo, al mercado mundial de la globalización, versión liberal del paraíso comunista. Dicho proyecto es inseparable del racismo sionista y de los afanes expansionistas y mesiánicos de Tel Aviv. Las ansias israelitas (Eretz Israel) siguen vivas en Oriente Medio y es muy posible que, esta vez, terminen desencadenando una hecatombe nuclear. Para evitarlo, el hombre debe alcanzar la madurez espiritual que le permita comprender y rechazar la candidez, el fraude de todas las promesas de paraísos, tanto religiosos cuanto político-seculares o estupefacientes (consumo de drogas). La humanidad debe hacer suya la verdad de la muerte. Más no otro es el camino de la filosofía, la otra tradición occidental, griega ésta, que no se ha presentado a su última cita con la historia, que ha fracasado en la misión de poner al existente ante el ser.  Como también fracasó en su día el fascismo. Heidegger nos explica el porqué.

Jaume Farrerons
27 de septiembre de 2010


miércoles, septiembre 01, 2010

Anotaciones preliminares sobre las causas del holocausto (2)

Richard Wagner
Wagner versus Nietzsche

Aclaración previa. La diferencia entre los crímenes del fascismo y los crímenes de los biempensantes del amor o la fraternidad universal (cristianos burgueses y ateos comunistas) son las siguientes: a/ los crímenes de los vencedores son peores por lo que concierne a su volumen y a los métodos utilizados que los crímenes de los vencidos, los cuales han sido además exagerados por la propaganda; b/ los crímenes de los vencedores precedieron a los crímenes de los vencidos y, de alguna manera, los provocaron; c/ los crímenes de los vencidos fueron castigados, mientras que los crímenes de los vencedores permanecen impunes (me remito a los posteos anteriores, en los que he ilustrado este tema con cierto detalle). Por todo ello considero que los crímenes de los vencedores son más graves que los crímenes de los vencidos, a despecho de que la publicidad oficial u oficiosa se haya pasado medio siglo lavándonos el cerebro a fin de convencernos de lo contrario. Pero esta conclusión no implica que los vencidos no cometieran crímenes, en algunos casos atroces. Dicho esto, añado que el holocausto existió. Sobre las dimensiones hinchadas del mismo ya me he extendido en el post "La singularidad de Auschwitz", donde analizo las interpretaciones oficiales y las refuto. Ahora bien, mi tesis al respecto es la siguiente: el holocausto es, entre otras cuestiones, uno de los muchos crímenes de masas perpetrados a lo largo de su historia por el judeocristianismo y, de alguna manera, la cima de una carrera genocida emprendida en Jericó. El "plan Dalet" (1948), la expulsión/exterminio de los palestinos, representa sólo su monótona continuación posfascista. Dada la intrínseca vinculación de la religión cristiana con la sociedad occidental, singularmente con la burguesía, y ya no digamos con el propio judaísmo, se ha utilizado el fascismo como chivo expiatorio ("pagano") para ensordecer este hecho escandaloso y suprimirlo de la conciencia pública. Nuestra tarea consiste en restablecer la verdad.

El fascismo originario (Mussolini) no era antisemita, sino nietzscheano y en este sentido antijudaico (se trata de dos conceptos distintos, como argumentaremos en otro post); por ende, Nietzsche se mostraba claramente hostil a los antisemitas, quienes, hay que subrayarlo también, acostumbran a profesar el Sermón de la Montaña. La etnia judía, por este motivo, aparece sobrerrepresentada en el partido fascista; para ellos, el nietzscheísmo era una garantía, un antídoto contra el antisemitismo. Sólo con el nazismo y por influencia de sus ideólogos wagnerianos (recordemos el conflicto alemán entre Nietzsche, pagano, y Wagner, cristiano, dicotomía que no se reproduce en la Italia fascista porque Wagner es un nacionalista alemán, cosa que no se puede afirmar de Nietzsche) Auschwitz llega a ser posible. El propio partido fascista se ve forzado, tras sus pactos con la Alemania nacionalsocialista (1938), a mimetizar un cierto antisemitismo propagandístico, sin raíces en la cultura nacional o en la genuina ideología fascista. Pero incluso los dirigentes fascistas, y ya no digamos el pueblo llano, ayudan a los judíos cuando Italia (1943) es ocupada por la Wehrmacht y la Gestapo empieza a reclamar hebreos italianos para trasladarlos a Alemania.
Quedaba todavía un asilo inesperado. La Italia de Mussolini, que siempre se
había limitado a imitar con indiferencia los decretos de Nüremberg de 1938, asumió
la defensa activa de los refugiados judíos en la zona italiana de ocupación (…)
Cuando las deportaciones desde la zona del litoral aumentaron a principios de 1943,
las autoridades italianas de ocupación las impidieron al este del Ródano, y
advirtieron al gobierno francés que si bien él podía hacer lo que se le antojara con los
judíos franceses, los judíos extranjeros en la zona ocupada por Italia eran
incumbencia exclusiva de las autoridades italianas. En marzo, éstas intervinieron
para impedir que los prefectos franceses de Valence, Chambéry y Annecy detuviesen
a judíos extranjeros en esta región. En junio de 1943, el prefecto de la policía
italiana, Lospinosa, evitó la detención por parte de los franceses de 7000 judíos
extranjeros en Mégève. El hecho de que un  jefe fascista  de la policía italiana tuviese
que indicar a Antignac, el hombre de confianza de Darquier de Pellepoix en el
Comisariado General de Asuntos Judíos, que Italiarespetaba los principios
elementales de humanidad”, permite hacerse una idea del antisemitismo de Vichy.

(Robert Paxton, La Francia de Vichy, Barcelona, Noguer, 1974, pp. 161-162).

Friedrich Nietzsche
No se da, y nunca se ha probado que se diera, un proceso que conduzca del fascismo al holocausto de forma necesaria, como pretenden determinados historiadores. Esa necesidad ha sido fabulada, siendo así que el holocausto no se explica haciendo abstracción de las actuaciones criminales previas de los aliados angloamericanos y la tiranía comunista; pero, con todo y con ello, la condición necesaria, aunque no suficiente, de Auschwitz, es el predominio de la rama wagneriana (cristiana, abrahamánica) del fascismo frente a la rama nietzscheana (pagana, atea) del mismo. En este contexto, el holocausto constituye el desenlace consecuente, la culminación incluso, de la milenaria historia ontoteológica (Heidegger), plagada de actuaciones asesinas análogas. En el mismo sentido, el holocausto representa el fruto inevitable del monoteísmo, es decir, de una pauta de conducta excluyente que se manifiesta por primera vez en los hechos veterotestamentarios. A la postre, la esencia de lo judaico, objetivada en el cristiano antisemita, reverbera sobre el pueblo hebreo, arrastrándolo a los campos de concentración, donde sufrirá en sus propias carnes (y no era la primera vez) la experiencia de aquel anatema tantas veces celebrado por la Torah cuando las víctimas eran gentiles.

En este post y el anterior hemos hecho referencia a pasajes de libros sagrados judíos que celebran el exterminio de los gentiles, mujeres y niños incluidos; y a fragmentos del texto sagrado musulmán que ordenan la aniquilación de los "asociadores" (paganos) y la persecución de los infieles. Ahora nos toca recordar aquéllos otros escritos, cristianos éstos, en los que se promueve el antisemitismo, singularmente en lo tocante a Alemania. Obligada es aquí la referencia a Sobre los judíos y sus mentiras (1543), de Martin Lutero, donde encontramos fragmentos del reformador que anticipan el holocausto:
Primero, sus sinagogas o iglesias deben quemarse… En segundo, sus casas deben asimismo ser derribadas y destruidas… En tercer lugar, deben ser privados de sus libros de oraciones y Talmudes en los que enseñan tanta idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias. En cuarto lugar, sus rabinos deben tener prohibido, bajo pena de muerte, enseñar jamás… La furia de Dios contra ellos es tan grande que están cada vez peor… Para resumirlo, estimados príncipes y nobles que tenéis judíos entre vuestras posesiones, si mi consejo no os es suficiente, buscad otro mejor para que vosotros, y todos nosotros seamos libres de esta insoportable carga diabólica. (...) ¿Quién les impide a los judíos volver a Judea? Nadie… Les proveeremos todas las provisiones para el viaje, para vernos por fin libres de ese repulsivo gusano. Para nosotros, ellos son una grave carga, la calamidad de nuestra existencia. Son una peste enclavada en nuestras tierras. (...) Yo les arrancaría la lengua de la garganta. Los judíos, en una palabra, no deben ser tolerados. (...) Si no fueran tan ciegos, su despreciable vida externa los convencería de la verdadera naturaleza de su penitencia. Ya que abunda en brujería, signos de magia, figuras y el tetragrama del nombre, eso es, con idolatría, envidia y vanidad. Además, no son más que ladrones y asaltantes que diariamente no prueban bocado y visten ropa que nos han robado y hurtado por medio de su maldita usura. De este modo viven día a día, junto con esposa e hijo, de robo y hurto, como archiladrones y asaltantes, en total impenitente seguridad. Para un usurero es un archiladrón y asaltante que debería ser colgado en la horca siete veces más alto que otros ladrones. En efecto, Dios debería profesar desde el cielo sobre tal hermosa penitencia y mérito a través de su santo ángel y volverse flagrante, mentiroso blasfemo por el bien de la sangre noble y los santos circuncisos que se jactan de ser santificados por los mandamientos de Dios, a pesar de que los pisotean a todos y no conservan ni a uno de ellos. (...) Sus alientos apestan por el oro y la plata de los infieles; porque no hay gente sobre la tierra que sea, haya sido o Será, más avara que ellos, como pueden ser vistos en su maldita usura. Entonces sepan, mis queridos cristianos, que después del diablo, no hay nada más agrio, más ponzoñoso, mas vehemente y enemigo que un verdadero judío que realmente desea ser judío... ¿Acaso no su Talmud y sus rabinos escriben que no es pecado si un judío mata a un infiel, pero que si es pecado si mata a un hermano en Israel? No es pecado si no mantiene su juramento a un infiel. Entonces, el robar y asaltar -como lo hacen con sus prestamos - a un infiel, es un servicio divino... ¿Qué debemos de hacer con este rechazado y condenado, pueblo judío? (...) préndale fuego a sus sinagogas o escuelas y entierren y cubran con tierra todo aquello que no se pueda quemar...Yo aconsejo que sus casas sean arrasadas y destruidas... Yo aconsejo que todos sus libros de rezos ... en los cuales tales idolatrías, mentiras, maldiciones, y blasfemias se enseñan, quítenselos, ... y que a sus rabinos se les prohíba enseñar de allí en mas, bajo pena de perdida de vida o miembros...que los salvoconductos en los caminos sean abolidos completamente para los judíos... y que todo sus tesoros de plata y oro se les sean quitados (...) Pero si las autoridades se rehúsan a usar la fuerza para restringir al diabólico atropello de los judíos, entonces los judíos, como hemos dicho, deben de ser expulsados de sus países y ordenados a volver... a Jerusalén, a donde puedan mentir, maldecir, blasfemar, difamar, asesinar, robar, asaltar, practicar la usura, burlarse y regodearse en todas esas infames abominaciones que ellos practican entre nosotros y que se vayan....nuestro Señor el Mesías, nuestra fe y nuestra iglesia incorrompida y descontaminada de su diabólica tiranía y maldad.

A la derecha, portada de Sobre los judíosy sus mentiras (1543), de Martin Lutero.
Los germanos fueron convertidos al cristianismo, en algunos casos, como el de los sajones, con brutal violencia, pero en cualquier caso siempre bajo la amenaza, más o menos explícita, de la fuerza. Luego, el cristianismo de Lutero, al que se convirtieron el 70% de los alemanes, les enseñó a odiar a los judíos y, finalmente, Alemania perpetró el holocausto. ¿Debemos extrañarnos? Pero, ¿es "Alemania" u otra cosa la que está ejerciendo aquí sus efectos criminógenos? Comparemos los textos de Lutero con los textos judaicos del Antiguo Testamento, la Torah, o con los textos del Corán. Un extraño parecido los une a todos, a saber, ese "derecho" a convertir en poco menos que demonios, es decir, en seres inhumanos susceptibles de ser exterminados, a los descreídos de Dios, el único supuesto dios verdadero. El holocausto no forma parte de la cultura alemana, sino de la cultura judeocristiana y, en última instancia, de esa religión abrahamánica universal que antecede a las tres ramificaciones, hebrea, cristiana y musulmana, de la sumisión al ente omnipotente;  déspota del desierto que no era, se ha dicho (véase Pepe Rodríguez) sino la imagen proyectada a los cielos e invertida, por la humillación de la derrota, de la impotencia política de la nación judía. En realidad, a mi entender, síndrome de Estocolmo, para el judío esclavizado, del faraón egipcio elevado a la categoría de dios en la realeza nilótica.

No se trata, por tanto, de "negar" el holocausto, sino de fijar sus verdaderas dimensiones y causas. Quien asesina a los judíos no es el "fascista" pagano, como pretende interesadamente la Iglesia Católica, sino el cristiano que todavía queda en el nazi. Jesús, descolgándose de la cruz para vengarse de los sacerdotes del templo que supuestamente, según Roma hasta hace bien poco, instigaron su condena a muerte.
Jaume Farrerons
1º de septiembre de 2010

jueves, agosto 26, 2010

Anotaciones preliminares sobre las causas del holocausto (1)

Reducido a sus auténticas dimensiones en nuestro artículo "La singularidad de Auschwitz", la realidad del holocausto sigue, empero, estando ahí. No será, seguro, lo que se nos cuenta; ha sido, sin duda, utilizada, exagerada, manipulada, pero que los judíos fueron perseguidos por Hitler es un hecho tan innegable como que los israelíes persiguen hogaño a los palestinos o que los bolcheviques exterminaron a millones de campesinos y los anarquistas perseguían a los sacerdotes en calidad de traidores. Ahora se trata de comprender aquéllo que "realmente" sucedió, las "causas" del genocidio judío. Pero a tal efecto hay que remontarse muy atrás en la historia. Nuestra tesis, que iremos desarrollando en este post de forma experimental y ante los ojos de nuestros lectores habituales, es que el holocausto fue la culminación de una historia que empieza con Abraham; que Auschwitz es, de alguna manera, la consecuencia del propio legado monoteísta u ontoteológico (Heidegger), de las ideas, de los delirios, de las bien tempranas prácticas asesinas y hasta genocidas inherentes al dios único... Éstas, asumidas por el cristianismo ---como después lo serían por el comunismo, versión secularizada de dicha religión--- se volverá contra los mismísimos judíos y los apresará como víctimas. Con ello no queremos pretender, por poner un ejemplo, que los niños judíos ejecutados de un tiro en la cabeza por los Einsatzgruppen en el frente del Este, fueran "culpables" de su horrendo e injusto destino. Esto no se puede sostener y sería una vergüenza sostenerlo, aunque se ha sostenido respecto de los niños alemanes quemados vivos por una aviación inglesa inflamada de ardor bíblico. Pero sí se puede sostener que, al perecer a manos de un pueblo que había hecho suyo el legado de la elección divina en su forma judeo-cristiana, de alguna manera el judío perseguido era víctima de la herencia cultural monoteísta, intolerante y criminógena oriunda del antiguo Israel.

Esta evidencia paladina se está intentando silenciar acusando a la filosofía, es decir, a la herencia griega de Europa (una realidad histórica tan importante o más que la judeocristiana aunque opuesta en el fondo a su sentido) de estar en el meollo de las causas profundas del holocausto. Pero el fraude no se aguanta, por mucho que insignes "filósofos", desde Lévinas a Meschonnic, estén ya trabajando en la empresa intoxicadora y pretendan convencernos, una vez más, de la nueva impostura que presentará a los hebreos como pueblo superior, especial, eternas víctimas de una Europa pagana intolerante o totalitaria; dechados de ética que andaban por el mundo haciendo milagros piadosos de amor e inteligencia. Con esta nueva historia de la filosofía que ya se enseña en las escuelas, vendrá toda la tropa de manipulaciones, mentiras y cuentos para niños de que se nutre la cosa jerosolitana, es decir, la negación consciente de la verdad convertida en sistema, institución, pensamiento, sentimiento y forma de vida. La religión consumada, en una palabra.

Para empezar a reflexionar sobre la cuestión, cuelgo un enlace que no tiene desperdicio, a saber, el primer tomo de la Historia criminal del cristianismo de Karl Heinz Deschner. Perseguido por el Vaticano, que le llevó a juicio en 1969-1971, denuncia Deschner la criminalidad de una historia cristiana repleta de atrocidades perpetradas siempre en nombre del amor. 

http://www.mexicoindependiente.org.mx/libros/Historia/Historia%20Criminal%20Del%20Cristianismo%20I%20Karlheinz%20Deschner.pdf

¿Cómo? ¿El "amor", la "alegría", la "salvación", la "felicidad", el "paraíso" y demás ídolos del "lado diurno" de la existencia humana como armas del crimen, del exterminio, del poder despótico, de la mentira sistemática, del infanticidio, de la destrucción...? Ya expuso Nietzsche esta "genealogía de la moral" con artes literarias insuperables, se trata sólo de llevar la intuición zaratustriana hasta sus últimas consecuencias. Este discurso constituye un arma de destrucción masiva. Su versión secularizada son los "derechos humanos" y la "democracia" (liberal). 
En la foto, Karl Heinz Deschner.

Judíos, cristianos y musulmanes: el mismo dios

Se acostumbra a olvidar que judíos y musulmanes adoran al mismo dios o, mejor dicho, que los musulmanes reconocen adorar al dios de Abraham. ¿Cómo lo conciben? Dejemos que ellos mismos expliquen lo que pretenden hacer con quienes no se les sometan (islam=sumisión). Las siguientes son citas del Corán. Sobre los ateos: "matad a los ateos allí donde les encontréis" (sura 9, aleya 5), "matadles donde deis con ellos" (s. 2, a. 191), "infundiremos el terror en los corazones de los que no crean" (s. 3, a. 151) "los infieles son para vosotros un enemigo declarado" (s. 4, a. 101), "y para los infieles tenemos preparado un castigo humillante" (4, 151), "!cuántas ciudades hemos destruido! Les alcanzó nuestro rigor de noche o durante la siesta" (7, 4), "no enviamos ningún profeta a ciudad que no infligiéramos a su población miseria y desgracia -quizá así se humillaran" (7, 94), "a los que desmientan nuestros signos les conduciremos paso a paso hacia su pérdida, sin que sepan cómo" (7, 182), "infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. !Cortadles el cuello!" (8, 12), "que no crean los infieles que van a escapar, no podrán" (8, 65), "anuncia a los infieles un castigo doloroso" (9, 3), "si no vais a la guerra, Alá os infligirá un doloroso castigo, porque dios es omnipotente" (9, 39) "combatid a los infieles que tengáis cerca, que os encuentren duros" (9, 123), "en cuanto a los que hayan sido infieles, se les dará a beber agua hirviente y sufrirán un castigo doloroso porque no creyeron" (10, 4), "cuando queremos destruir una ciudad (...) la aniquilamos" (17, 16), "nosotros heredaremos la tierra y sus habitantes" (19, 40), "¿no ves que hemos enviado a los demonios contra los infieles para que les instiguen al mal?" (19, 83), "y no cesaron en sus lamentaciones hasta que les segamos sin vida" (21, 15), "a los infieles se les cortarán trajes de fuego y se les derramará en la cabeza agua hirviente, que les consumirá las entrañas y la piel; se emplearán en ellos focinos de hierro" (22, 19-22), "a todos les dimos ejemplos y a todos les exterminamos" (25, 39), "quienes se oponen a Alá y a su enviado serán derribados como lo fueron quienes les precedieron. Hemos revelado signos claros. Los infieles tendrán un castigo humillante" (58, 5), "los que no crean, tanto la gente de la escritura (judíos, cristianos) como los ateos (...) son lo peor de la creación" (98, 6). Al viejo dios de Abraham se le reconoce en seguida.

Recordemos, por otro lado, el comunicado de la Junta Islámica de Cataluña el día de la Memoria del Holocausto:

El islam saludando al estilo fascista, un enemigo fabricado
a su medida por el poder oligárquico sionista mundial.

"La Junta Islámica quiere mostrar su solidaridad con las víctimas del Holocausto y sus descendientes en este día en el que recordamos los terribles sucesos que tuvieron lugar en Europa el siglo pasado, con el intento de exterminio de los judíos, gitanos, homosexuales y otros colectivos europeos, practicado por el régimen nazi. Manifestamos nuestro respeto hacia el judaísmo como tradición milenaria. Recordemos que desde la perspectiva islámica el judaísmo es una tradición revelada, en cuyo seno han aparecido algunos de los grandes profetas enviados por Dios a la humanidad, profetas que los musulmanes reconocemos y consideramos como nuestros. El Corán se refiere a la Tora como una revelación de Dios, menciona de forma positiva las sinagogas como lugares en los cuales se invoca el Nombre de Dios, elogia a los primeros rabinos como transmisores de la tradición y pide a los judíos que mantengan su fidelidad al Shabat. Queremos asimismo manifestar nuestra solidaridad para con el pueblo palestino, que en estos momentos está sufriendo un genocidio a manos del Estado de Israel. Consideramos que la utilización del Holocausto para justificar crímenes contra la humanidad hacia los palestinos denigra la memoria de las víctimas de la Shoá. Por ello, aprovechamos este día para hacer un llamamiento a todos los judíos de bien a luchar por la erradicación del sionismo y la liberación de Palestina. 27 de enero del 2009, Día de la Memoria del Holocausto y los Crímenes contra la Humanidad." Sorprendente, al menos para mí.

Es evidente que judíos y musulmanes adoran al mismo dios y esto, por decirlo de alguna manera, se nota cuando echamos una ojeada a las manifestaciones documentadas de la creencia en ese dios. También, por el hecho de que se matan entre ellos "como dios manda". ¿Qué significa, por tanto, la lucha entre judíos y musulmanes, entre musulmanes y cristianos o entre cristianos y judíos? La televisión nos informa cada día de la bestialidad de los atentados islamistas, de la extremada crueldad del Estado de Israel con los palestinos... ¿No formará parte el holocausto -condenado aquí por la junta islámica catalana como cosa ajena y extraña- de este tipo de cosas? Pensar que Abraham (judíos+islam+Cristo) representa una alternativa a la barbarie (algo que se afirma con convicción ignorando bochornosamente los hechos) significa poco menos que estar ciego.

Finalmente, reflexionemos sobre una simple cuestión estratégica. Cuando se quieren preservar determinados valores concretos, lo más astuto no es sacarlos a la batalla, sino retirarlos de la misma y montar la ficción de un enfrentamiento entre bandos presuntamente opuestos. De esto tenemos un buen ejemplo en las elecciones (mal) llamadas democráticas, donde la oligarquía una se articula en forma de dos ramificaciones para conceder graciosamente "al pueblo" la sensación, la ilusión, de que puede elegir; las agrias disputas parlamentarias y mediáticas entre la izquierda y la derecha forman así parte de un montaje teatral, porque no existe la política, sino sólo el comercio y todo enfrentamiento real, a lo sumo personal, debe poder disolverse en el soborno. Si, al fin, votamos a la derecha pierde la izquierda, si votamos a la izquierda pierde la derecha, pero el secreto estriba en que la casta oligárquica gana siempre, atrincherada tras la polaridad ficticia que se ha construido expresamente para preservar aquéllo más importante que no entrará jamás en la liza y que se da siempre por supuesto, hurtándolo así a la "decisión". El vencedor define incluso los términos en que aceptará el concepto de un adversario, de manera que nunca pueda salir derrotado como tal.

Y ahora, recuperemos el hilo: cuando se opone el occidente judeocristiano y el mundo musulmán, ¿qué es lo que se pretende oponer y qué preservar más allá de la oposición misma? ¿Quién gana siempre -gane quien gane- en esta disputa entre el judaico Israel, los cristianísimos EEUU y el islam? Suceda lo que suceda, triunfa el dios de Abraham, porque las reglas del juego, tal como han sido diseñadas, hacen imposible una auténtica alternativa. El poder oligárquico se mantiene en la sombra y ha fabricado un nuevo falso opositor (el islam radical, cocinado en la Arabia Saudí, ¡un aliado de EEUU!) como el bolchevismo lo fuera respecto del capitalismo en la "cruzada antifascista" por los "derechos humanos". De ahí que los filo-islamistas europeos sólo pueden compararse en ingenuidad con los islamófobos cristianos.

Dios ---la matriz conceptual del negocio, que es un pacto comercial de salvación--- nunca debe perder y en eso consiste, o ha consistido, la historia, al menos hasta el día de la fecha. La única pieza que no encajaba en el montaje ontoteológico era precisamente la genuina civilización europea, gran trauma para lo judaico (cuestión de su divinidad/superioridad) y verdadero enemigo a batir por parte de la oligarquía mundial. La Europa griega, homérica, olímpica; la dorada juventud que se rió de Yahvé el déspota del desierto, ésa, debe desaparecer... La ciencia, la tragedia, la crítica ilustrada, el pensamiento racional, la democracia, la revolución industrial incluso... ---¡nunca la Edad Media!---han representado la máxima expresión de una auténtica Europa re-nacentista que no es geográfica, sino espiritual; la filosofía constituye hoy su último reducto sitiado. A ella le llega también, empero, la hora del fin, porque no hemos sabido defenderla. Nunca estuvimos, en efecto, a su altura y hablar de jerarquía suena ridículo entre brutales matones con corbata ---¡que a eso llaman élites; financieras, por supuesto!--- ansiosos sólo de poder, sexo y dinero, para quienes el pensar suena a cosa de risa. Heidegger, filósofo por excelencia, lo supo. Ya no estamos a tiempo: Europa se ha extinguido hace décadas. Alemania, a pesar de "Auschwitz", fue su postrero bastión y cayó en mayo de 1945.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
26 de agosto de 2010

Enlaces a otros tomos de la "Historia criminal del cristianismo":

martes, julio 06, 2010

Cuarto argumento contra la existencia de Dios

Bombardeo de Bagdad por los cruzados cristiano-sionistas de la "justicia infinita"


"Algo igualmente, de mayor trascendencia, si cabe, y posiblemente más desastroso por sus consecuencias a lo largo de la historia occidental, es la idea de la guerra santa. La idea de un dios que lucha en favor de su pueblo contra sus enemigos proviene del período más primitivo de la historia de Israel, y ha dado pie con su influencia sobre judíos, cristianos y musulmanes para legitimar diversos movimientos de violencia internacional, intercultural e interreligiosa hasta la actualidad". (Trevor Ling, Las grandes religiones de oriente y occidente, t. I., Madrid, Itsmo, p. 46).  

Hasta aquí hemos desarrollado tres argumentos para demostrar la inexistencia del dios cristiano, judío y musulmán  -religión de Abraham-  qua ente presuntamente "omnipotente". Los hemos denominado argumentos lógico (primer argumento), espistemológico (segundo argumento) y ontológico (tercer argumento). A continuación añadiremos un cuarto y último argumento, a saber, el ético, antes de dar por definitivamente muerto a Yahvé-Cristo-Alá desde el punto de vista conceptual.

El argumento ético o cuarto argumento de la inexistencia de Dios es el siguiente:

Si dios existe, ha de ser "más ético" que el hombre (en el mismo sentido en que decimos que un voluntario de la Cruz Roja como tal ostenta una superioridad moral respecto de un usurero, un pornógrafo, el director de un gulag o un pederasta). Para realizar un acto ético es menester sacrificar algo, lo que implica que hay que ser finito, pues sólo un ser finito sería capaz de sacrificio, pérdida o dación voluntaria. Dios se presenta como infinito, por lo tanto no puede sacrificar nada. Si Dios no puede sacrificar nada, no puede realizar acto ético alguno. Si Dios no puede realizar acto ético alguno, tampoco puede ser "más ético" que el hombre. Luego dios no es más ético que el hombre. De manera que ese ente omnipotente, caso de existir (ya hemos demostrado que no puede existir), tampoco es dios. En consecuencia, si un ente omnipotente existiera vulnerando evidencias lógicas, epistemológicas y ontológicas (ver argumentos 1º, 2º y 3º), ni siquiera sería dios. Luego, en cualquier caso, dios no existe.

El acto de caridad de un multimillonario vale menos éticamente hablando que el de un obrero en paro aunque aquél done al pobre una cantidad mil veces mayor de dinero que éste. Imaginemos un ser cuya bolsa fuera infinita y por mucho que salieran monedas de ella, nunca disminuyera su riqueza inagotable. Divino pero amoral. Los actos de caridad de semejante ente carecerían de valor ético, aunque resolviera la crisis económica. En todo acto ético un ser finito da algo de sí: tiempo, atención, bienes materiales, emocionales, etc. Los mortales realizamos "actos éticos" y lo que nos define es la capacidad de forjar nuestra vida en función de tales sacrificios. Esta donación es "ética" en tanto que supone una pérdida para un ser que, en última instancia, perecerá (todos nosotros). Consecuentemente, el acto ético como tal está marcado por la finitud, como cualquier otro ente. Lo finito es su condición de posibilidad. El caso extremo del acto ético es el del héroe, que entrega su vida entera a cambio de nada. De nada. Un ser destinado a la vida eterna no puede vivir ninguna forma de heroísmo. No existen héroes cristianos, judíos o musulmanes, porque, en primer lugar, sus actos responden siempre a un afán de compensación (salvación en el más allá, resurrección, paraíso); en segundo lugar, porque la vida eterna y el sacrificio heroico se excluyen entre sí. Los fieles calculan siempre y en su alma se cuece la matriz cultural del capitalismo liberal. Lo más alto, el sistema de valores heroico, reclama la muerte. La muerte debe existir para que exista, con ella, la posibilidad más alta, el valor supremo. ÉSE ES SU SENTIDO. El sentido de la muerte. El motivo por el cual la muerte debería existir y no sólo "existe" de facto.

Véanse argumentos anteriores:

http://nacional-revolucionario.blogspot.com/2009/04/tercer-argumento-contra-la-existencia.html


Con este post y los otros tres argumentos doy por demostrada la inexistencia de Dios. La filosofía, la inteligencia, le vencen; el fanatismo y el infantilismo lo promueven. Dedico este esfuerzo y esta victoria de la razón a los que han sido asesinados en nombre del gran déspota (millones de personas). Ahora sólo es cuestión de tiempo que estas refutaciones ateológicas del delirio creyente lleguen a todo el mundo.

¿Será dios el primer genocida de la historia?

Sobre la eticidad de Dios hay, empero, mucho de qué hablar. Lo contrario del acto heroico, del acto ético supremo, es justamente aquéllo que prescribe el dios de Abraham. Yahvé no sólo no podría ser "más ético" que un simple mortal, y ello por definición, sino que la tradición bíblica le imputa al presunto ente omnipotente unas actuaciones que, lejos de constituir un modelo moral, hacen dudar sobre el hecho de que Dios sea, en realidad, el mismísimo diablo o, cuando menos, un genocida, digno inspirador de la política sionista del actual Estado de Israel.

Quizá el caso más conocido sea el de la conquista de Jericó: “la ciudad será consagrada como anatema a Yahvé con todo lo que haya en ella: únicamente Rajab, la prostituta, quedará con vida (…) Consagraron al anatema todo lo que había en la ciudad, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, bueyes, ovejas y asnos, a filo de espada” (Jos 6, 17-20); “prendieron fuego a la ciudad con todo lo que contenía. Sólo la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro los depositaron en el tesoro de la casa de Yahvé” (Jos 6, 24).

El exterminio de masas es una práctica habitual que muéstrase como modelo en las Sagradas Escrituras: pasaron a cuchillo a todo ser humano hasta acabar con todos. No dejaron ninguno con vida” (Jos 11, 14-15); “cuando Israel acabó de matar a todos los habitantes de Ay en el campo y en el desierto, hasta donde habían salido en su persecución, y todos cayeron a filo de espada hasta no quedar uno, todo Israel volvió a Ay y pasó a su población a filo de espada. El total de los que cayeron aquel día, hombres y mujeres, fue 12.000, todos los habitantes de Ay” (Jos 8, 24-25); “Josué, con todo Israel, subió de Eglón a Hebrón y la atacaron. La tomaron y la pasaron a cuchillo, con su rey, todas sus ciudades y todos los seres vivientes que había en ella. No dejó ni un superviviente, igual que había hecho con Eglón” (Jos 10, 36-37).

Recordemos que es Yahvé “personalmente” quien da las órdenes y legitima, no sólo el genocidio, sino el racismo y el sexismo más vergonzantes: “porque de Yahvé provenía el endurecer su corazón para combatir a Israel, para ser así consagradas al anatema sin remisión y para ser exterminadas, como había mandado Yahvé a Moisés” (Jos 11, 20-21); “pasarás a cuchillo a todos los habitantes de aquella ciudad” (Dt 13, 13-19); “no dejarás a nadie con vida en las ciudades que Yahvé te da en herencia” (Dt 20, 10-18); “tampoco el mestizo será admitido en la asamblea de Yahvé, ni aun en la décima generación” (Dt 23, 3).

Las mujeres y los niños no se salvan de los abusos y de las masacres sistemáticas e indiscriminadas:

“!Vayan y pasen a cuchillo a los habitantes de Yabés en Galaad como también a las mujeres y a los niños (…)! (Jue 21, 9-14);

“tomaré a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a tu prójimo que se acostará con ellas a plena luz del sol” (2 Sm 12, 11); “Haré que se junten todas las naciones para atacar a Jerusalén. Se apoderarán de la ciudad, saquearán sus casas y violarán a sus mujeres” (Zac 14, 2).

Los motivos de dios son triviales, por ejemplo, su deseo de hacerse famoso y que todos se humillen ante él: “así podrás contar a tus hijos y a tus nietos cuántas veces he destrozado a los egipcios y cuántos prodigios he obrado contra ellos” (Ex 10, 1-23); “mientras los egipcios trataban de huir, Yahvé arrojó a los egipcios en el mar (…) no escapó ni uno solo” (Ex 14, 1-28); “me haré famoso a costa del faraón y de todo su ejército” (Ex 14, 4).  Etc. No se trata de frases anecdóticas sacadas de contexto. Tal y como acredita el investigador Pepe Rodríguez, autor de Los pésimos ejemplos de Dios. Según la Biblia (2008), en el Antiguo Testamento se detectan  506 incitaciones y mandatos divinos al exterminio masivo, que incluyen 224 mandatos o actos de exterminio sin dejar supervivientes, 18 hechos o instigaciones a aniquilar y 264 órdenes o prácticas de destruir tierras o vidas (op. cit., p. 30). En el Nuevo Testamento, la "buena nueva" del "amor", este tipo de actuaciones se reducen a 9, pero todas ellas comportan el anatema (exterminio) de personas. En el Antiguo Testamento las menciones explícitas de asesinar niños y mujeres son 18, y ninguna en el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento encontramos 11 hechos o mandatos a la violación de mujeres, 39 hechos o mandatos de reducción de mujeres a concubinas y 19 actos o compulsiones a la prostitución (op. cit., p. 31). Los sentimientos que imperan en las actuaciones de Yahvé/Dios son la venganza, el desprecio, el odio, la cólera y la enemistad, predominando ésta ultima en 325 ocasiones (AT) y 39 ocasiones (NT). Todos estos datos demuestran, a mi entender, que no estamos ante meras circunstancias periféricas en una torrencial riada de ternura humana, sino que el carácter criminal de Yahvé, incluso comparado con otros dioses de la antigüedad pagana (que no eran precisamente hermanitas de la caridad, pero tampoco unos sádicos), en una época, en fin, en que no existían los famosísimos "derechos humanos", parece singularmente acentuado. No hay que fiarse de Yahvé: cuando los meapilas hablan de Dios y de su "amor", es mejor asegurarnos de tener una pistola en el bolsillo, porque quizá sólo quieren acortar distancias para apuñalarnos; pensemos, por poner un ejemplo, en lo que les sucedió a los sajones con el cristianísimo y amorosísimo Carlomagno; o en los bolcheviques que, inspirados por la tradición judeocristiana (justicia, fraternidad, bla, bla, bla), prometían a los tontos el paraíso social y fabricaron, no obstante, el peor infierno que la historia registra (100 millones de víctimas).

 La "justicia infinita" del antifascismo
en Abu Grahib.
El punto de partida de la filosofía es la muerte de dios (!ojo! No de la muerte de lo sagrado, que es harina de otro costal). Sólo desde el momento en que hayamos entendido qué significa la frase de Nietzsche "Dios ha muerto", podremos ser realmente libres, luego filósofos; o filósofos, luego libres. Por este motivo me detengo en la cuestión (a)teológica previa que debe preceder al curso on line de introducción a la filosofía que se inaugurará el próximo mes de septiembre en esta página. Por fin, el otro lado habla. Lo que la palabra "fascismo" y "fascista" mientan aquí es aquéllo que queda por resolver, pero contamos con indicios esclarecedores. En realidad, veremos que liberarnos de "dios" (del dios abrahamánico) y liberarnos de la narración histórica contemporánea son dos aspectos de "lo mismo" que definen la tarea de la filosofía, hoy. La última versión de Yahvé es una historiografía elevada al nivel de dogma religioso. Los "fascistas" representan, en esta historia, el sobado papel de Satanás, es decir, de aquéllos a los que se puede exterminar impunemente. Incluso, como luce el israelí en su camiseta, refiriéndose a una embarazada musulmana: 1 shot 2 kills (un disparo, dos muertos, a saber, la madre y el bebé). La "ética" del dios monoteísta siempre termina por mostrar su verdadero rostro.

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
25 de julio de 2010