en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados occidentales

sábado, enero 10, 2015

La extrema derecha que gobierna el mundo (3). Los Estados Unidos de América (II). Cuando los inmigrantes exterminaron a los autóctonos (2)

El filósofo alemán Martin Heidegger


















Este artículo abunda en la temática de "la extrema derecha que gobierna el mundo" entre otras entradas de la etiqueta "oligarquía". El lector puede consultar dos entradas anteriores con el título "La extrema derecha que gobierna el mundo" y otra en la que tratamos de fijar los parámetros de la cuestión "¿Qué piensa la oligarquía?". La introducción y bibliografía general sobre el tema del exterminio indio autóctono norteamericano en cuanto etapa histórica en el desarrollo de la oligarquía se encontrará en el siguiente enlace: 


El nacionalismo revolucionario como método interpretativo

Decenas de artículos de FILOSOFÍA CRÍTICA explican el concepto del "sistema" y la "ideología" oligárquicos. La oligarquía capitalista no muestra escrúpulos morales democráticos a la hora de hacer negocios y pactos; el comunismo, Stalin o China forman parte de la cartera de clientes si conviene que así sea, y entre éste y el fascismo siempre prefiere a los descendientes "internacionalistas" de Marx. El islamismo radical también participa del espacio estratégico oligárquico mediante usos que van mucho más allá de la mera diplomacia y la alianza con países integristas como Arabia Saudí o las denominadas "monarquías del Golfo" (hemos explicado este punto en varios posts sobre "Osama y Obama").  El único y auténtico enemigo de los oligarcas es el nacionalismo revolucionario. A pesar de la evidencia histórica apabullante, Ernesto Milá, un presunto analista político de ostentación "patriótica" pero oscuros y sospechosos contactos, dice no tener ni idea de qué significado ideológico cabe atribuirle a aquél. Los servicios de inteligencia atlantistas utilizan el denominado "islamofascismo" como elemento provocador para justificar el uso de la fuerza y el imperialismo contra los regímenes de tendencia "socialista nacional". Siempre se observará el mismo esquema: el capitalismo aliado del comunismo, del islamismo y hasta del diablo para combatir la soberanía de los pueblos y la defensa de su identidad. La umma islámica es tan globalizadora como el "pueblo de Dios" católico o cristiano, el liberalismo capitalista y el proletariado marxista. Sólo a Israel se le consiente un "particularismo" políticamente correcto. La resistencia nacional es el objetivo prioritario a destruir para la extrema derecha sionista, todo lo demás se da por añadidura. El nacionalismo revolucionario no es sólo una ideología o una estrategia, sino un método interpretativo de la realidad política inmediata.

La reductio del comunismo al "mal absoluto" en la propaganda antifascista liberal

La propaganda oligárquica nos ha acostumbrado últimamente a ampliar al comunismo la habitual diabolización del fascismo. Aunque sin llegar al extremo de "los nazis", los comunistas comienzan a ser considerados compañeros de viaje del "mal absoluto". Se ha llegado al extremo, incluso, de elevar a los bolcheviques a la categoría de verdaderos fascistas, los fascistas auténticos, respecto de los cuales los denominados habitualmente tales serían meros "aprendices". La teoría fue acuñada, empero, hace décadas y sólo progresivamente va posesionándose de las terminales mediáticas. No otra es la tesis, citada en este blog repetidas veces, del judío francés André Glucksmann, uno de los noveaux philosophes de la escuela capitaneada por el sionista convicto y confeso Bernard-Henry Lévy. Resultará literalmente demoledor analizar la evolución del uso del vocablo "fascismo" en Glucksmann desde Stratégie et révolution en France 1968 (1968), traducido al español en 1970 con el título Estrategia y revolución, y Fascisme: l'ancien et le nouveau (1972), vertido en castellano como El viejo y el nuevo fascismo, 1975, hasta llegar a La cocinera y el devorador de hombres. Ensayo sobre el Estado, el marxismo y los campos de concentración (1977, edición francesa original de 1975) y Les maîtres penseurs (1977) [Los maestros pensadores (1978)]. Los filósofos "franceses" pasan de la extrema izquierda maoísta al americanismo más furibundo, que es la manera de hacer presentable en el mundo occidental "democrático" un nacionalismo judío y proisraelí de caracteres escandalosamente racistas. Es el mismo proceso que siguieran los trotskystas de la revista neoyorquina Partizan Review, tan celebrados como cerebros de la "nueva derecha" reaganiana (los neocons). En España tenemos un tipo análogo de evolución encarnada por Federico Jiménez Losantos, pero, sobre todo, como filósofo, por Gabriel Albiac. Entre los miembros del lobby sionista "español" encontramos, además de los citados, a Arcadi Espada, Jon Juaristi y toda la tropa de (supuestos) "no nacionalistas" y neoliberales. Haberlos, haylos, así mismo, catalanistas independentistas (Pilar Rahola, Joan B. Culla, Lluís Bassat, Vicenç Villatoro...), y "ambiguos", por ejemplo, los periodistas Salvador Sostres o Alfons Quintà. Pero todos sirven al mismo amo: EEUU/Israel. Así que cuidado con los antifas postmodernos, por mucho que ostenten pedigrí marxista o anarquista: su verdadera patria es Sefarad. El antifascismo nace en los años 30 del siglo XX al servicio de la estrategia política de Stalin. 

(continuará)

Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
10 de enero del 2015

No hay comentarios: