en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados occidentales

domingo, noviembre 18, 2012

El propio Pujol confesó ya su corrupción en 2009 y el "ejército de ocupación" nada hizo










































Continuación de la entrada:
 
 
Y de la siguiente entrada:
 
 
 
Se ha de crear un tipo, el de ocupante. Ha de llegar un momento en que cuando uno de estos hombres ponga de manifiesto a través de cualquier detalle insignificante la antipatía profunda y la malevolencia que siente hacia nosotros, los catalanes hemos de pensar maquinalmente: "Es un ocupante".
 
 Jordi Pujol (1958)
 
¿Cómo implantar un reflejo condicionado excluyente en la psique de las personas? ¿Cómo generar reacciones agresivas de la gente (contra otras personas) que no pasen por el filtro de la reflexión, de la crítica, de la inteligencia, de la razón..., sino que favorezcan de forma automática a determinados intereses y grupos políticos, sociales o económicos? El "antifascismo" es uno de los ejemplos de este tipo de ingeniería social ideológica, mental y propagandística. En el fondo, el pujolismo representa sólo una variante localísima del código simbólico antifascista, el más "rentable" políticamente del siglo XX. Cuando se habla de que el caso Banca Catalana representa la célula germinal del régimen oligárquico pujolista y, por tanto, de los 25 años de corrupción impune que vinieron después, se olvida que para poder convertir un escándalo de corrupción en una fuente de legitimidad y votos había que, previamente, deformar la mente de millones de ciudadanos (los "catalanistas") hasta tal punto que, "pensando maquinalmente", lo negro se convieriera en blanco, el delito en mérito, el fraude en victimización patriótica, el deshonor en dignidad nacional... Antes de que naciera in vitro la bacteria del pujolismo hubo que  diseñar su código genético, la cadena de ADN mental, los resortes básicos de estupidización, manipulación y explotación o sumisión voluntaria de un pueblo a sus propios expoliadores. De ahí que en octubre de 2009, Jordi Pujol, ya seguro de sí mismo tras décadas burlándose de sus conciudadanos, pudiera admitir en TV3 que él hedía (sic), que era, pues, un corrupto como supuestamente seríanlo todos los políticos (Artur Mas incluido) y, soprendentemente, no pasó absolutamente nada. El pueblo catalán, en efecto, siguió durmiendo su siesta secular de superioridad racial y autosatisfacción cretina ("som els millors"), no reaccionó, la prensa no puso la noticia en portada, nadie se indignó ante tamaña desfachatez, la chulería del mafioso que se siente a salvo de la justicia, pues considera que la ley es suya, dio sus postreros frutos de obscenidad, ridiculizando a un pueblo todo. El reconocimiento de los propios delitos ante una sociedad decadente donde la corrupción no genera rechazo, sino comprensión e incluso envidia, donde cualquier resistencia, reacción crítica, cívica y honrada parece haber sido doblegada de antemano, se publicita, en el mejor de los casos, como una información sin importancia. No sólo no protestaron los catalanistas por la arrogante confesión del padre de la patria, antes bien, salieron, ilotas, a celebrarlo el 11 de septiembre de 2012. Y reclamaron la independencia para que ese mismo padre-patrón pudiera explotarles todavía con mayor comodidad si cabe en un país convertido, ahora ya sí, en irreductible feudo privado de la familia Pujol. Casa nostra. Cosa nostra. Entonces, !ay!, sucedió algo inesperado: los "ocupantes" atacaron otra vez; alguien, un policía, un simple funcionario, desde Madrid, gritó con voz atronadora: !el rey está desnudo!



La soñolienta corrupción institucional de una comunidad autónoma arruinada 
 
La noticia aparecida en el diario "El Mundo" el pasado 16 de noviembre no hace sino confirmar -en un brutal y obsceno flash de realidad que, como muchas veces ocurre, supera de largo la ficción- aquellas previsiones y análisis que vinculaban la radicalización del discurso de CiU con la crisis de credibilidad moral y política de este "partido" (mejor: "partida") de sinvergüenzas. Artur Mas no podía, en efecto, vender otra gestión de gobierno que los recortes, las privatizaciones y las desregulaciones típicas de la agenda neoliberal en curso. Pero sí podía temer que "apareciera" algo añadido, algo incluso peor: los escándalos de corrupción de CiU, que convieren dicha gestión en una criminal fechoría, en un esputo lanzado a la cara de todos aquellos ciudadanos de Cataluña que, actualmente, sobreviven por millones arrojados a niveles económicos de insultante pobreza.

Las víctimas de la mafia que controla nuestra comunidad autónoma lo son de la oligarquía en su conjunto (políticamente hablando, la denominada sociovergencia), no sólo de CiU. Pere Navarro debería, pues, mantener cerrada su bocaza de Clooney, clon "sociolisto" de Pujol, que haberlos, haylos a cientos en el PSC, pero el dedo de la responsabilidad apunta singularmente a CiU, porque es CiU, y no el tripapartito, quien ahora gobierna.

La única escapatoria de la oligarquía catalana era, pues, la habitual huída hacia delante, tantas veces perpetrada con éxito en el pasado, envolviendo el enorme y hediondo zurullo corrupto y la incompetencia del govern dels millors ("gobierno de los mejores") en la bandera de un ridículo patrioterismo tribal-familiar; llevado, eso sí, a extremos hasta ahora inéditos. Artur Mas abona la famosa frase de Samuel Johnson: el patriotismo es el último refugio de los canallas. Ciertamente, no otro es el destino, y quizá lo fue siempre, del ideario nacionalista en manos de la burguesía, máxime cuando hablamos de esa burguesía apátrida surgida de la Segunda Guerra Mundial, de esa burguesía cuya única "nación" auténtica, si alguna ha reconocido más allá del negocio particular, familiar o clánico, es Wall Street y Tel Aviv.


La impunidad monárquico-franquista de la corrupción oligárquica

Veamos ahora cómo se defiende Mas de las informaciones de "El Mundo".

Según Mas, ens volen destruir, "nos quieren destruir". El significado de este pronombre, ens, "nos", es deliberadamente ambiguo, ¿se refiere a CiU? ¿A los nacionalistas catalanes? ¿A la oligarquía y sus tentáculos mafiosos? No. Este ens, "nos", mienta a "Cataluña", pero, a tenor de la bochornosa indecencia de tal pretensión, la cosa sólo se sugiere. Porque si aceptamos el argumento, el hecho de que se juzgara a Mas por corrupción significaría que está atacándose a "Cataluña"; y resulta que Mas, por muy pestilente que pudiera demostrarse su condición privada, es también president de la Generalitat. En suma, el señor Mas funde y confunde su cargo con el del rey. Es el virrey. Como sabemos, el rey, por mandato constitucional, erígese en sujeto inimputable en todo lo relacionado con sus funciones como jefe del Estado:

La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.
(Constitución Española)
 
Convertida la corrupción en patrioterismo burgués catalán -ese mal que corroe las entrañas del país- se podría concebir el siguiente precepto: "la persona del presidente de la Generalitat es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Abiertamente, reclamádolo ha Mas al resto de los partidos políticos que co-gestionan con CiU la provechosa estulticia de un patrioterismo para tontos.

Y "destruir", ¿qué significa? Simplemente, aplicar la ley, erradicar la costra oligárquica que recubre el enfermo tejido social catalán como una suerte de plaga de parásitos. Mas reclama, por tanto, impunidad para el delito o, en su defecto, rebelión.

Dicha patente de corso haríase extensiva al entero gobierno regional, a las familias de élite y a toda la tropa de cargos que se encubren unos a otros como una banda de delincuentes. Inmune la cúpula, ampararía ésta a todo el sagrado cuerpo del ens, del "nos". A casa nostra, dicen familiarmente para referirse a Cataluña: expresión que convendría entender bien pues resume el familiarismo que articula la columna vertebral del régimen oligárquico catalán. Se trata, en efecto, de un mas, el mas de la familia Pujol. El señor Mas, erigido en monarca (virrey), autocoronado de antemano bajo la coartada de la manifestación del 11 de septiembre de 2012, aspira a la inviolabilidad y a la irresponsabilidad reales, es decir, a la prerrogativa de poder cometer impunemente actos que en condiciones ordinarias serían consideradas transgresiones penales. Cataluña avanza hacia una suerte de señorío feudal, su independencia es el dominium de la casa de Pujol, de Pujol II, Oriol, el señorito que espera heredar el gótico condado.

Su argumento será siempre el mismo: la acción de la justicia constituye, cuando se le toca el pelo a un mangante de la oligarquía catalana, un acto político de lesa majestad, represalia "contra" "Cataluña-familia", la oligarquía familiar toda, la casa, el mas. ¿Qué es aquí "Cataluña"? No creo que la palabra signifique, en efecto, "el pueblo catalán", la presunta e inexistente nació. "Cataluña" es: 1/ las 400 personas que se reparten la dirección de todas las instituciones públicas de la comunidad autónoma; 2/ las 200 familias a las que pertenecen esas personas, con la familia Pujol como emblema; 3/ los 150.000 cargos públicos nombrados a dedo por quienes conforman y nutren los dos grupos sociales anteriores; 4/ los nacionalistas y catalanistas adoctrinados y adocenados que se manifestaron el 11 de septiembre de 2012. O sea, en total, y a lo sumo, un millón de personas. El resto de los catalanes, el pueblo catalán, más de 6 millones de ciudadanos, queda "fuera" del concepto de "Cataluña" designado por el pronombre ens, "nos", del ens volen destruir, nos quieren destruir, vociferado por Artur Mas. Esos seis millones de catalanes sí que resultan, para Mas, humanamente prescindibles, sacrificables, destructibles; y ya se encarga el president (o sus generales) de "destruirlos"; pueden sufrir, sufren ya y sufrirán en el futuro, aquello que el govern dels millors decida, aquello que calgui, "convenga", !oh necesidad!, siempre que este aniquilamiento redunde en provecho de la oligarquía familiar, la "verdadera" Cataluña. Y entre los que cabe destruir se encuentran, por supuesto -y en primerísimo lugar-, los "ocupantes", los feixistes, víctimas propiciatorias del nuevo régimen en el feudo sionista independizado, que se cuentan por 200.000 no-catalanes, anti-catalanes, según las cifras pujolistas de 1958.

Los oligarcas montserratinoculés son protegidos personales del rey, realeza pues en algún sentido, heredera a su vez del franquismo, y chillan con agudo timbre reclamando sus privilegios cuando la maquinaria institucional judicial, en su normal funcionamiento, muestra el menor amago de rozarles siquiera las pelucas empolvadas. Apélase aquí a un pacto no escrito que ampara a la casta política y a la oligarquía española en su conjunto, desde el genocida Aznar hasta personajes como Botín. Artur Mas sabe qué está haciendo cuando exige para sí el beneficio de la inviolabilidad real: en el fondo, es la impunidad de lo dictatorial subyacente al surgimiento del contemporáneo "Reino de España". La letra pequeña del pacto mismo de la transición ata a Madrid y explica su limitada capacidad de maniobra frente a las fechorías de la oligarquía local catalana.

La extraña falta de beligerancia del Estado, su pasividad ante una amenaza abierta y pública de sedición, debería hacernos reflexionar a quienes todavía somos capaces de pensar con sentido crítico el azaroso devenir de la Cataluña actual. Véase que mucho despotricar contra España, pero los convergentes encarnan a "España", al Reino de España bien entendido, en estado puro... Y España está en el fondo muy hecha ya al señorío feudal de Pujol. Forma parte, en efecto, de su esencia el haberse substanciado España como país dividido, como no-país y anti-país, desgarrón perpetuo, nación abortada y hostil a sí misma que pueblan, al decir de las succionantes oligarquías periféricas, bandas de "fascistas" genocidas que exterminaron a los indios de América, que expulsaron a los judíos...

Mas ni siquiera puede presumir de original, todo lo que esá sucediendo en el feudo condal es, en el fondo, una comedia trasnochada de antañón empaque, con unos personajes y decorados cubiertos de óxido, un teatrillo que apenas despierta el bostezo pese a las declamaciones secesionistas de los gallitos convergentes. El argumento de Mas, como sabemos, ya lo empleó Jordi Pujol para zafarse de la justicia en el caso Banca Catalana, cuando en 1982 acusó al gobierno central de "hacer una jugada indigna" y amenazó con levantar Cataluña en nacional rebeldía si osaban procesarle:
Dejadme que os diga una cosa, que es la última vez que la digo, pero que quiero que quede clara: !El Gobierno de Madrid, el Gobierno central más exactamente, el Gobierno central ha hecho una jugada indigna! Y a partir de ahora cuando alguien hable de ética, de moral y de juego limpio, podremos hablar nosotros, pero no ellos.
(Jordi Pujol, en el balcón del Palau de la Generalitat, 30 de mayo de 1984)
Y Madrid tragó. Pujol no fue ni siquiera imputado. Habían desaparecido de Banca Catalana 20.000 millones de pesetas, pero exigir responsabilidades por esa insignificante cantidad era, según la neolengua pujoliana, politiqueo anticatalanista y, en definitiva, una maniobra del "ocupante". Los nacionalistas catalanes creyéronselo a pies juntillas. Para seguir siendo "patriotas" tuvieron, pues, que renunciar a la racionalidad,  la libertad y la decencia. Desde entonces no son hombres, sino eunucos regularmente sodomizados por un enano. Nació aquí, en verdad, el Reino de España. Firmose el reparto del pastel de la transición, que dejaba este rincón noreste del Estado en manos de la oligarquía, del señor feudal, del virrey.... Se acuñaron un tipo de lenguaje, modelos y diseños paradigmáticos de personas (replicantes como clones por decenas de miles: los pujolistas), de mecanismos psicológicos, consignas, ideologías y normas tácitas que han hecho posibles esos 25 años de régimen oligárquico familiar corrupto tolerado, amparado, fomentado incluso por Madrid:

http://www.intra-e.com/noticias/noticies2/25%20axos%20de%20sospechas%20judiciales.pdf

Sólo un elemento nuevo, hoy: sabemos ya, pues el tiempo no pasa en balde, que el argumento de la impunidad perjudica a Cataluña; la ha llevado a la bancarrota económica y a la destrucción del ideal democrático que, en nuestra comunidad, permanece literalmente secuestrado, desde el final de la dictadura nacional-católica, por una mafia política que hizo suyos los mecanismos sociológicos de dominación de aquélla . Por este motivo no se puede combatir el pseudo nacionalismo catalán con el actual texto constitucional monárquico, de la misma manera que, cabe afirmar, el objetivo de Mas no es realmente la independencia, sino la utilización del independentismo como fuente de legitimación política oligárquica.Otra cosa, como ya hemos apuntado, sería que el proceso se le fuera de las manos a CiU por influencia de ERC.

El discurso pujolista en acción

Volvamos ahora a los discursos defensivos de Artur Mas y Jordi Pujol Soley ante los artículos de "El Mundo". Parece que aquello de que "nos quieren destruir" podría estar justificado por la dudosa fuente a que apela el medio periodístico, un borrador de informe policial del que nadie sabe nada, incluido el Ministro del Interior. Pregunta: ¿conoce habitualmente un ministro todos los borradores de informes policiales? ¿Es ése su trabajo? La única verdadera irregularidad sería, a mi entender, la filtración en sí misma, pero los periodistas se limitan a hacer su oficio y al policía que, actuando como ciudadano, haya filtrado el documento, si con ello nos salva de esta pandilla de criminales, justificose ya éticamente, pues, cuando se trata de hombres de verdad y no de castrados corporativo-catalanistas, la ética está siempre por encima de la profesión.

Añaden los convergentes que el juez del caso Palau ha desautorizado el informe y, en definitiva, que "todo es un montaje", la existencia de cuentas de Pujol y Mas en Suiza redúcese a una simple "mentira". O sea, que "El Mundo" se lo ha inventado todo... ¿No existe el informe, pues?

Pero luego reconoce Pujol la realidad del informe cuando afirma que "si nos investiga la policía, alegrémonos, es que todo va bien":




"Hi ha difamació i hi ha mentida, fins i tot el jutge diu que hi ha il·legalitats en aquest document de la policia, per què tanta irregularitat en la investigació de la policia? Alegreu-vos perquè tanta irregularitat de la policia vol dir que anem bé!"

¿Qué delito ha cometido entonces "El Mundo"? ¿No se dan cuenta de que la querella criminal que quieren interponer al diario carece de sentido si realmente existe una investigación policial? !Y por supuesto que la hay, pues de lo contrario no se explica el artículo en portada!

La irregularidad sería, en suma, de la policía. Tendrán que querellarse con ella. Y resulta que la irregularidad cometida por la policía, abstracción hecha de la filtración (que no es imputable a "la policía" como institución, sino a un agente a título individual), consistiría, dicen, en redactar el informe sin orden del juez, como si la policía no tuviera la potestad de investigar cualquier presunto delito independientemente de que un juez pida o no más indagaciones sobre un caso concreto bajo su competencia. ¿En concepto de qué puede un policía que cumpla con su deber dejar de perseguir el crimen, y encima un crimen de tal magnitud y relevancia cívica? ¿Desde cuándo la policía sólo actúa por "causalidad judicial" y no a la inversa, el juez ante las evidencias de delito presentadas por la policía y a instancias del fiscal o de parte? Pujol, empero, pretende que si se le investiga sin orden del juez del caso Palau, entonces la policía comete una irregularidad. ¿Se ha olvidado de una noción tan básica como el principio acusatorio? !Verdaderamente asombrosa la desfachatez, prepotencia e ignorancia de este cacique!

La policía y, más en general, aquello que él denomina el exèrcit d'ocupació (ejército de ocupación) es una de las viejas obsesiones de Pujol. Cuando en 1979 publicó Construir Catalunya, obra recopilatoria de textos inevitablemente autoglorificadores, censuró un escrito del año 1958 en el que se refería muy despectivamente a los 200.000 catalanes considerados soldados de ese ejército. Obsérvese que, mientras roban el dinero de la ciudadanía, los nacionalistas no dejan de utilizar términos militares y heroicos -que no casan muy bien con una mezquina y cobarde manera de ser- para referirse a su propia causa y a la de los presuntos enemigos de Cataluña. La censura se justificó a la sazón por el tiempo transcurrido y la creciente moderación ideológica de un político que por aquel entonces aspiraba a la respetabilidad. Pero el Pujol actual se ha radicalizado de nuevo, vuelve a ser el de los años 50 y quizá resulte oportuno recordar sus opiniones sobre unos falsos catalanes que, ante todo, son "poco honorables" o "malas personas" (como ha sostenido también Mas respecto de los periodistas de "El Mundo"). Lean al verdadero Pujol que se esconde tras ese Espanya ens vol destruir:
Conviene mucho que las cosas se digan por su nombre. Que los conceptos sean claros. Que se vean las cosas como son, y no como el hábito o el camuflaje o el cansancio nos hacen ver. Concretamente, es del todo necesario que 150.000 a 200.000 hombres que viven en Catalunya sean considerados como lo que son realmente: como ejército de ocupación. / En Catalunya hay un ejército de ocupación. En Catalunya hay ocupantes. Hay miles y miles de hombres que son ocupantes. Unos lo son por mor de la función que tienen asignada. Otros, por mentalidad. No vale la pena hablar de los primeros, de los ocupantes de oficio. No vale la pena, por caso, hablar de la policía; aquí todo está claro y además, representa poco. Más grave es en cambio el hecho del ocupante por mentalidad, por vocación. Este segundo tipo de hombres es mucho más numeroso y mucho más peligroso. (...) Pero hay un 10 o 15% de los hombres venidos de fuera con mentalidad de dominadores, de hombres para los que Catalunya es un país extraño que hay que colonizar. Y éstos constituyen el verdadero ejército de ocupación./ Este tipo de hombre se da mucho en la inmigración de nivel económico y social medio o alto. Pero también se encuentran ejemplares entre gente de fábrica y de oficina. / Los hombres del ejército de ocupación actúan con seguridad. Saben que la ley es de ellos. Saben que en el fondo siguen siendo válidos muchos de los criterios de 1939. Saben que de hecho ellos son los ejecutores actuales de una política vieja, de la política de siempre, la de disminución de Catalunya. Saben que Catalunya es realmente un país extraño y al margen, que hay que vigilar y mantener dentro de unos límites. Y ellos se sienten llamados a hacer esta labor de vigilancia y de coerción. La hacen a gusto. / Se sienten seguros, porque saben que la ley es de ellos. Pero también por otra cosa. Se sienten seguros, porque hace tantos años que tenemos esa gente en casa que hemos llegado a habituarnos a su presencia. Y muchos catalanes no tienen otra reacción ante ellos que la de los clásicos y resignados "¿qué le vamos a hacer?" o "!esta gente es así!". Pero no todo es debido al hábito. También los hay que no se les ha clasificado con suficiente claridad ni energía. / Gracias a este confusionismo y a este titubeo, los hombres del ejército de ocupación se pueden presentar honorablemente como maestros, como obispos, como médicos, como escritores, como funcionarios, como porteros y como bedeles, como directores de banco o como ingenieros, como Redentoristas o Misioneros del Sagrado Corazón o monjas de un montón de órdenes y esconder su condición de ocupantes, su mentalidad colonial. Pero nosotros tenemos que ponernos entre ceja y ceja que además de todo esto, son ocupantes, son coloniales. Y no hemos de ser tres o cuatro en verlo así: se ha de acuñar y se ha de hacer llegar a mucha gente una nueva expresión, la de ejército de ocupación. Se ha de crear un tipo, el de ocupante. Ha de llegar un momento en que cuando uno de estos hombres ponga de manifiesto a través de cualquier detalle insignificante la antipatía profunda y la malevolencia que siente hacia nosotros, los catalanes hemos de pensar maquinalmente: "Es un ocupante". Y ha de llegar también el momento en que estos hombres sepan que Catalunya les tiene por lo que son. / Es importante esto. Es importante porque un ocupante nunca es un hombre honorable. El término "ocupante" siempre es peyorativo. Y nos será mucho más fácil defendernos de una monja del Sagrado Corazón o de un Redentorista o bien de un alto empleado o de un alto funcionario, o de un maestro de escuela o de un locutor de radio si pensamos que son hombres para los que Catalunya es un país vencido que hay que vigilar y no dejar correr más de la cuenta. Es decir, si no olvidamos que todos estos hombres ejercen un oficio poco honorable de ocupante. / A partir de este momento el ejército de ocupación habrá perdido la mitad de su peligrosidad." (Jordi Pujol, citado en Baiges, Siscu / Reixach, Jaume: Jordi Pujol. Historia de una obsesión, Madrid, Temas de Hoy, 1991, pp. 264-266).
Pujol no explica qué hay que hacer con los ocupantes, pero la banda terrorista Terra Lliure sí lo sabía. En cualquier caso, a partir de fragmentos como el citado se entiende la mentalidad que el pujolismo ha difundio entre millones de catalanes: cualquier crítica a las instituciones, al ideario o a las huestes nacionalistas se convierte en una estigmatización, en un acto de traición. El estigmatizado pasa a ser "ocupante", una persona poco honorable, un franquista, un fascista, un nazi, un asesino de judíos... La mente de los catalanistas más radicales "funciona" de este modo. Como quería Pujol, "piensa maquinalmente". Con esta tropa consiguió Pujol convertir en una escoria humana a cualquiera que osara cuestionarle, no digamos ya juzgarle por sus fechorías, que comienzan en épocas bien tempranas de su nefasta carrera. El mecanismo de diabolización defensiva consiguió que las corruptelas del caso Banca Catalana se convirtieran en una fuente de votos inagotable acusando a los fiscales del caso de ostentar, como Galinsoga,  "mentalidad de ocupante". Una enorme masa de borregos adoctrinada, descerebrada y narcotizada con cuatro consignas en la cabeza reaccionaban al unísono, como un resorte, ante cualquier pretensión de llevar la torrencial corrupción y delito nacionalistas ante los tribunales. Tal pretensión sería un acto colonial de los ocupanes contra "Cataluña". Y los robots catalanistas, con un simple chasquear de dedos de sus amos, empezaban a funcionar con el piloto automático mental de emergencia, con el "cerebro auxiliar" que dicta: feixistes, feixistes, matem-los. !Ésta es la Cataluña que ha construido Jordi Pujol y de ahí el cuarto de siglo de saqueo impune ignorado, consentido, justificado, exonerado..., por millones de cómplices lobotomizados con las cuatro barras! De ahí, en fin, la ruina del país, hundido moral, económica y políticamente justo cuando delira una presunta independencia paradisíaca, buscando culpables externos que expliquen la desastrosa situación objetiva. Porque Cataluña ha fracasado como autonomía. Y esto, no a causa de que Madrid nos robe, sino por la propia dinámica interna del catalanismo, cuya naturaleza le impide a su vez reconocer el hecho y encontrarle solución (una solución, por lo demás, obvia hasta para el más lerdo, pero muy dura para los catalanistas: ellos son el problema). Madrid tiene la culpa, sí: pero culpa de permitir que el pseudo nacionalismo oligárquico robe a los catalanes. Que Pujol no sólo les roba el bolsillo a sus "súbditos" condales, róbales también la dignidad, la libertad, la verdad.., el alma, en una palabra. La mente de los catalanistas invierte, empero, la realidad de forma sistemática, es como una lente deformante. Avanzan los catalanistas hacia el abismo mientras celebran la fiesta del triunfo. El artilugio es obra de Pujol y consiste en una suerte de racismo antifascista de características similares al sionismo. El catalán se quiere un pequeño judío-víctima con derecho a compensación y eterna impunidad. Los catalanes somos, además, mejores que el resto de los españoles. España es fascista. Si estamos en la ruina es porque España nos invade, ocupa y quiere destruir.... Pero... ¿No reconoció ya Pujol el fondo de los hechos?

Pujol reconoció su corrupción en 2009

El 31 de octubre pasado, antes de que estallara el escándalo, Pujol ya afirmaba que Espanya ens vol destruir:

http://www.elpuntavui.cat/noticia/article/3-politica/17-politica/589615-jordi-pujol-espanya-ens-vol-destruir.html

Y no se refería a un borrador policial a la sazón desconocido, no se refería, pues, a las cloacas del Estado, sino a "España", a ese mismo ministro que reprocha ahora la filtración del caso que nos ocupa y cuyas palabras aparecen en TV3, porque, según el locutor, ha restado todo valor al informe (esto lo dice el locutor engañando a los telespectadores, pues el ministro sólo declaró que el informe era un borrador y no un documento definitivo, mas no dijo en ningún momento "un informe carente de valor").  En realidad, de lo que se trataba el 31 de octubre era de las actuaciones judiciales que afectan al hijo Oriol Pujol, a Mas y a la sede de CiU en Barcelona, embargada por el caso Palau, entre otros casos de corrupción nacionalista. ¿Por qué apela Jordi Pujol a las opiniones del juez sobre el borrador del informe policial y en cambio los actos judiciales de ese mismo juez, o de otros, perfectamente legítimos según el concepto esgrimido más arriba de presuntas "irregularidades policiales", caen bajo la misma rúbrica, a saber, la de que España quiere destruirnos? ¿O las actuaciones del juez sólo son válidas cuando les dan la razón o exoneran a los politicastros catalanistas? Aquí se trata de verdaderas actuaciones, no de simples opiniones.

En fin, respecto a la presunta "mentira" de las acusaciones de "El Mundo", ¿no fue el propio Pujol quien reconoció la corrupción?

http://politica.e-noticies.es/pujol-tambien-amenaza-con-tirar-de-la-manta-34129.html

El expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, ha manifestado durante el Àgora de TV3, y en referencia a la financiación de los partidos, que "si entramos aquí nos haremos mucho daño, porque yo tendré una respuesta fácil". "Yo también le podría decir: 'estos dieron tanto a tanto'", ha amenazado el ex presidente, además de asegurar que "todos haríamos un poco de hedor". "No entremos, pero, ei! si hace falta entrar, entraremos, yo me parece que no tengo que entrar, pero si tengo que entrar personalmente, entraré", ha sentenciado.

Todos haríamos un poco de hedor. !Esto le incluye a él y a Mas ("todos") y es una confesión! !Y además, como ya sugerí en otro sitio, una presunta extorsión, amenazando a quien le denuncie con sacar a la luz informaciones que afectan a ocultos casos de corrupción que él conoce y no lleva ante la justicia, cumpliendo con el PSC un pacto mafioso de recíproco ocultamiento! ¿Le extraña que la policía  investigue sus cuentas después de tamañas declaraciones? ¿Pero quién se cree que es? Pues lo dicho: un protegido de la impunidad monárquico-franquista. Y, en efecto, el fiscal del putrefacto Reino de España no le llamó inmediatamente a declarar, como era de esperar que no lo hiciera. Felizmente, unos policías honestos han cumplido con su deber.

Un ocupante "no es nunca un hombre honorable", quizá, pero un corrupto tampoco. Ahora bien, si el propio Pujol admite su hedor, o sea, su corrupción, ¿cómo puede pretender al mismo tiempo que la investigación policial incurre en irregularidad? ¿Y cómo espera acusar de calumnias e injurias a "El Mundo"? ¿No es evidente, ante el historial de CiU y las propias palabras del interesado, que Pujol y Mas van a interponer una falsa denuncia con el único fin de marear la perdiz? Una típica querella catalana. Para nosotros está claro todo el asunto. Se pueda o no demostrar la procedencia corrupta del dinero, la inmensa fortura de la familia Pujol, ya acreditada y no negada, es inseparable de la actividad política pública de Jordi Pujol Soley y, sólo por este motivo, un escándalo y una vergüenza para Cataluña. El castigo más leve que semejante indecencia merece es que los catalanes no voten a CiU; que este partido vaya finalmente a parar, para alivio de los ciudadanos decentes, al basurero de la historia. Y así termine, de una santa vez, la pesadilla "catalanista". Pero ya sabemos cómo se giró la tortilla en el caso Banca Catalana. Está por ver si los catalanes despertaremos por fin del sueño moral narcótico al que hemos sido inducidos por la droga del complejo de superioridad nacional y condenaremos la corrupción o si funcionará el "pensar maquinal" y se imputarán las acciones judiciales contra Pujol a un delirante ejército de ocupación de una España "invasora" que jamás existió, mucho menos para la burguesía católica catalana de la que CiU forma parte.

La Marca Hispánica, 18 de noviembre de 2012
 
 

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