en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados occidentales

martes, julio 31, 2012

Sionistas, catalanistas y taxidermistas: la estructura de la oligarquía local (3)

"En 2012 pongamos fin a los quintacolumnistas y a la inocencia (...) Aquí hay que romper algo. Dentro del marco legal, no lo conseguiremos" (Miquel Sellarès).


Comunicamos a los lectores de esta bitácora, por si no se habían enterado, que Miquel Sellarès, miembro de la Banda de los Seis (Sellarès, Renyer, Rahola, Culla, Bassat y Villatoro), es decir, del lobby catalanista-sionista adscrito a los inexistentes Països Catalans (del otro lobby, "españolista"-atlantista-sionista, nos ocuparemos en serie propia, aunque ya se publicó un trailer del affaire AGON y otro del "caso Malló"), está siendo investigado por la Oficina Antifrau. Es ésta una buena noticia que pone en evidencia, por si quedaba alguna duda, la "madera" moral de la que están hechos nuestros adversarios políticos. En la actualidad ya no es cosa de sacar a la luz un escándalo, sino, antes bien, de encontrar un solo político profesional al que pueda calificarse de "limpio". Tarea imposible y que, caso de culminar con éxito, daría para una portada en "El Periódico". Tampoco los sionistas catalanes escapan al estado general de decrepitud ética y cívica del entramado institucional "democrático". Quizá ellos, por su desvergonzado apoyo a la organización criminal denominada "Estado de Israel", son quienes mejor encarnan la esencia del sistema oligárquico y la necesidad de un alzamiento popular contra el escándalo permanente de nuestra casta política.


Como puede comprobarse por los enlaces, Miquel Sellarès encarna a la perfección la figura del auténtico "pájaro" sistémico disfrazado de "izquierdista", no sólo por lo que sugiere la investigación de la Oficina Antifrau, sino porque sus actividades anticipan aquello que ya anunció Jaume Farrerons en el "Decálogo contra el catalanismo oligárquico" y puede esperarse de la confluencia entre corruptos (CiU) y violentos (independentistas) en el marco de un Front Patriòtic que tardará más o menos en llegar, pero al que Cataluña está fatalmente abocada, siendo las luchas que determinarán el sesgo de esta coyuntura histórica las que decidan el futuro de nuestra Marca Hispànica y, con ella, de Hispania entera.

Parece evidente que el manifiesto genocida de Malló, publicado por el diario "Avui", no es un hecho anecdótico, incluso si puediera considerarse así que un diario financiado por la Generalitat (oficialmente un órgano del Estado español) saque a la luz pública semejante incitación al odio racial: en realidad, en Cataluña todo está preparado para el inicio de limpieza étnica. El momento decisivo será el ya próximo de máxima debilidad de la monarquía. Pero nosotros, los catalanes hispánicos (somos como poco el 60% de la población catalana), debemos esperar ese día con alegría, pues erá la fecha que marcará la cima, derrota y extinción del catalanismo oligárquico. No luchamos en nombre de "España", el viejo ente monárquico, católico y castellanista, es decir, en el fondo, de otra oligarquía tan corrupta como la "local", sino de un Estado Hispánico (con abolición de todas las comunidades autónomas) que debe forjar sus armas conceptuales y políticas en Cataluña y, más concretamente, en Barcelona, por razones que ya explicaremos.

Sobre Sellarès, subrayemos que se trata de un cargo oficial, copiosamente remunerado con dinero público, cuyo "trabajo" ha consistido en proclamar repetidas veces la necesidad de vulnerar la legalidad vigente, mientras él mismo, coherente con esta doctrina, se veía involucrado en diversos escándalos que terminaban siempre en escenarios similares: la succión parasitaria de recursos públicos, la vidorra a costa del chollo simbólico "antifascista", el catalanismo como "profesión", la amenaza a los no catalanistas, los llamamientos a eliminar la "quinta columna" españolista ("fascista"), etcétera. Cataluña se encuentra más cerca del precipicio de lo que parece. Sólo la cobardía convergente de gentes que no son "patriotas, sino simples vividores, impide dar el paso. Pero no cabe duda de que la lógica interna del nacionalismo catalán -el peso de las palabras dichas- conduce a una repetición del bochorno de octubre de 1934. No debemos temer, empero, sino antes al contrario desear, que la oligarquía local se precicipe en el vacío, siendo así que cuando de la celebérrima independència pase del mito (línea del horizonte que siempre se va alejando mientras uno avanza, pero sirve para que 200 familias oligárquicas parasiten el país eternamente) a la realidad, el negocio del catalanismo se habrá terminado para siempre con la abolición del Estado de las Autonomías y la constitución de una República Unitaria.

DOCUMENTACIÓN ANEXA

Jaume Farrerons
Figueres, 23 de febrero de 2006

Algunos se preguntarán a qué viene recordar los crímenes de Stalin, pero cuando hablamos de Lluís Companys la conexión del pasado izquierdista con la actualidad política del catalanismo -presunto adversario de Ciutadans- resulta más que evidente.


Ciutadans de Catalunya ha nacido como respuesta a la opresión nacionalista y, por consiguiente, debe analizar la naturaleza del nacionalismo catalán a fin de articular de la forma más fundamentada posible el motivo de su histórica ruptura. Ahora bien, semejante tarea es inseparable de la historia de Cataluña y, por ende, de una crítica de la izquierda.

Ya sabemos que los fundadores del proyecto Ciutadans son intelectuales de izquierda y que resultaría muy cómodo para ellos resolver esta aparente contradicción olvidando las raíces izquierdistas de la versión más violenta del catalanismo, con el fácil expediente de descalificar a ERC en tanto que presunto partido "ultraderechista". Ya he escuchado y leído varias veces de la boca de algunos de dichos intelectuales el sobado argumento de una ETA fascista o de unos Maulets fascistas; duele mucho tener que reconocer que los criminales etarras o los energúmenos amigos de Terra Lliure son algo próximo, es decir, pertenecen a la misma familia ideológica que los fundadores de Ciutadans. El recurso dialéctico consistente en colocar bien lejos de uno aquello que produce vergüenza, asco o indignación tiene mucho que ver con lo que el Manifiesto por un nuevo partido político en Cataluña denomina "confusión del análisis de los hechos con la adhesión a principios abstractos", en este caso la adhesión a los símbolos de un "progresismo" que nunca se ha cuestionado a sí mismo en sus sacrosanta buena conciencia intencional, pese a los millones de muertos que han costado a la humanidad sus bellísimas proclamas en favor de la justicia.


Por otra parte, esta circunstancia se podría entender -aunque no, por supuesto, perdonar- tratándose de personajes estrictamente políticos, pero en el caso de alguien que se pretende intelectual, es decir, comprometido con la verdad, la ciencia y la ilustración, el "culto a los símbolos" equivale a un auténtico fraude.


Porque, en efecto, estamos ante un progresismo que aún no ha asimilado a fondo el Archipiélago Gulag de Alexandr Solzhenitsyn y, mucho menos, las nutridas legiones de aterradoras verdades que han desfilado tras esa obra de denuncia, como por ejemplo el hecho ya incontrovertible de que el mayor genocidio de la historia de la humanidad lo han cometido las izquierdas, no los "fascistas", y que el gobierno de Lluís Companys fue una estación de salida en ese viaje al infierno que comenzó en 1917 con el golpe de estado que Lenin perpetrara contra la democracia rusa.


En el marco de esta auténtica deformación mental del progresismo, el president Luís Companys ha sido reconocido por todos los partidos mayoritarios, excepto el PP, como un héroe nacional catalán. Capturado por la Gestapo en Francia tras la guerra civil, fue extraditado a España, donde las autoridades franquistas lo juzgaron y condenaron a muerte. La sentencia se cumplió y Companys fue fusilado en un patio del castillo de Montjuïc el 15 de octubre de 1940. El ácrata Companys devino víctima del fascismo y tenía asegurada así la canonización en cuanto símbolo de la oscura Catalunya que personajes como Pujol, Carod-Rovira o Maragall sueñan ahora con reconstruir. Sin embargo, una vez más, la realidad es muy diferente de la ficción con que nos lavan el cerebro cada día los medios de comunicación del sistema. La verdad es que Companys, además de un golpista que se alzó en armas contra un gobierno de derechas pero democráticamente elegido -el de la CEDA-, fue ante todo un asesino y mereció la pena que él mismo, por activa o por pasiva, había aplicado a miles de personas inocentes en la retaguardia republicana.

En efecto, según relata la obra
Checas de Barcelona, de César Alcalà, a Companys no se le juzgó y condenó por ser presidente de la Generalitat de Catalunya, sino "por los crímenes cometidos durante la guerra y, aún más, por no haber impedido semejantes atropellos contra todos aquellos que no pensaban como él. Todo lo demás es querer esconder la realidad y convertir a un asesino en mártir de la causa catalanista" (op. cit., Ed. Belaqua, Barcelona, 2005, pág. 13). Los asesinatos perpetrados por las fuerzas republicanas no son un invento franquista, como lo demuestra el que hayan quedado reflejados incluso en las publicaciones de las organizaciones políticas y sindicales que los verdugos de izquierdas dirigían en perjuicio de un sector de la población al que, abiertamente, proclamaron pretender exterminar. Así, el 20 de agosto de 1936, el Boletín Informativo de la CNT-FAI reconocía que "Los templos han sido pasto de las llamas, y los cuerpos esclesiásticos que no han podido escapar, el pueblo ha dado cuenta de ellos" (op. cit., pág 12). El "pueblo" eran en realidad los matones y pistoleros anarquistas, cuyas fechorías, empero, no se limitaron a la quema de iglesias y a la ejecución de sacerdotes por el simple hecho de serlo, sino que fueron mucho más allá, convirtiéndose en un ejemplo a seguir incluso para los criminales nazis.


Una de las estrategias de la izquierda para eludir sus responsabilidades es convertir a Stalin en el chivo expiatorio de todos los crímenes izquierdistas. El siguiente paso, canallesco, es acusar a Stalin de ser un "fascista" y a partir de ahí todos los cargos de conciencia de la progresía quedan felizmente exonerados. Pero lo que la historia del heroi Companys demuestra hasta la saciedad es que la criminalidad izquierdista procede de su ideología, no de errores o desviaciones atribuibles a personas.


Un ejemplo muy claro es el de los anarquistas. Companys procedía del anarquismo y, hasta mayo de 1937, la mayoría de las checas (cámaras de tortura policiales) pertenecían a la CNT-FAI, un sindicato anarquista. Miles de personas fueron martirizadas y luego asesinadas en esos templos de una justicia progresista y nada estaliniana donde ser católico, propietario de un negocio o militante carlista equivalía a la pena de muerte. A medida que fue avanzando la guerra, el Partido Comunista extendió su dominio sobre el campo republicano y este proceso incluyó el control de las checas. Pero los comunistas no fueron mejores ni peores que los anarquistas, limitándose a extender a otros sectores sociales y políticos (incluidos los propios anarquistas) lo que había sido hasta entonces una feroz represión destinada exclusivamente a la derecha.


Otra coartada habitual para desembarazarse de la pesada carga de los hechos es afirmar que los crímenes no fueron cometidos por el gobierno y los partidos políticos o sindicatos de izquierdas, sino por bandas de incontrolados. La obra de César Alcalá desmonta esta patraña con suma facilidad, recordando que el 23 de julio de 1936 comenzó a funcionar el Comité Central de Milicias Antifascistas y que en este organismo estaban representados todos los partidos republicanos, incluida la ERC de Companys. En el decreto gubernamental por el cual se constituía el mencionado Comité, se nombraba como delegado de la Generalitat al comisario Luis Prunés. No sólo eso, Esquerra Republicana, el POUM, la UGT, el PSUC, etcètera, además de los anarquistas, disponían cada uno de sus propias checas. Pretender que Companys, máximo dirigente de ERC, está exento de responsabilidades en la dirección de las checas atenta contra la verdad documental más palmaria, pero por lo que respecta al exterminio perpetrado por su propio partido, reivindicar su inocencia es una burla a la inteligencia. Así, según César Alcalá "a partir del mes de septiembre de 1936, muchos de los detenidos en las checas o lugares de confinamiento son ejecutados en los cementerios de Montcada i Reixach, de Cerdanyola, o en el de Les Corts, en Barcelona. Entre septiembre de 1936 y abril de 1937, fueron ejecutadas alrededor de 1.500 personas. Nunguna de ellas pasó por un tribunal popular. La responsabilidad de todas estas ejecuciones no fue sólo de los incontrolados, sino también de los individuos con mando, miembros de las organizaciones políticas y sindicales. Algunos de ellos formaban parte del Gobierno del Frente Popular. Por ejemplo, todos los carlistas de Terrassa fueron asesinados por miembros de Esquerra Republicana de Catalunya" (op. cit, pág. 3).

Es cierto que con el fin de disimular la obscena indecencia de la barbarie desencadenada, la Generalitat creó las denominadas patrullas de control, pero éstas "en vez de apaciguar los saqueos y los actos vandálicos, los aumentaron, constituyéndose en una tropa brutal y arbitraria" (op. cit., pág. 40). En mayo de 1937, y como consecuencia de los enfrentamientos entre la CNT-FAI y las fuerzas que ya por entonces estaban bajo la influencia directa de Stalin, las patrullas de control anarquistas "fueron sustituidas por el SIM que, en vez de aplacar la persecución, la incrementó" (op. cit., pág 45).


Las checas eran centros policiales donde los progresistas de todas las tendencias practicaban la más inhumana tortura en nombre de sus ideales de justicia. Después, sus víctimas, completamente destrozadas, eran asesinadas en descampados y carreteras y allí abandonadas: "Las checas contaban con diferentes celdas pensadas para la tortura no sólo física sino también mental. (...) En la celda de castigo las paredes y el mobiliario estaban inclinados. El preso era sometido a un juego de luces, con la finalidad de trastocarlo psíquicamente" (op. cit., pág 93). Con respecto a los centros de detención del SIM, el anarquista Peirats protesta porque "la táctica terrorista más inhumana era todo el secreto de sus éxitos. Pero este mismo sistema de tortura era aplicado a los elementos antifascistas no comunistas". Es decir, Peirats se indigna por el hecho de que las torturas fueran aplicadas también a gente de izquierdas. Por lo demás, las propias checas anarquistas nada tenían que envidiar a las del SIM, circunstancia que desmonta el cuento infantil de una maldad exclusivamente estalinista. En realidad, si la represión del SIM se orientó hacia los anarquistas y los trotskystas, fue porque la derecha había sido ya completamente liquidada antes de mayo de 1937.

En total, César Alcalá cita los nombres y apellidos de más de 8300 personas martirizadas y asesinadas. El primer horno crematorio europeo-occidental para eliminar los cuerpos de las víctimas de un genocidio no lo construyeron los nazis que detuvieron a Companys, sino los progresistas de la checa situada en la calle Sant Elíes, barrio de Sant Gervasi, de Barcelona. Esta es quizá la mayor impostura de una nauseabunda Catalunya imaginaria que intenta identificarse con los judíos cuando el campo moral que le corresponde es más bien el de sus verdugos. En efecto, una vez derrotada la flamante utopía del horror, los nazis visitaron la ciudad condal y tomaron nota, para sus propios fines, de los centros de exterminio que aquel tripartito, bajo el gobierno de Lluís Companys, construyó no muy lejos de donde hoy vive Jordi Pujol.

Todos sabemos que Companys fue un cobarde. Lo demostró en octubre de 1934, cuando después de alzarse, como Franco pero antes que él, contra el legítimo gobierno de la República, no tuvo el valor de defenderse ante fuerzas muy inferiores en número y entregó las armas para salvarse él (aunque otras personas habían dado la vida con el fin de mantenerle en el poder unas horas). Esta cobardía explica su actitud ante las checas, las cuales el "héroe" de opereta toleró de principio a fin a pesar de que vulneraban los más elementales preceptos de humanidad e iban a representar, por siempre más, un manchurrón histórico que pone en evidencia la verdadera naturaleza del nacionalismo catalán.

Jaume Farrerons
Figueres, La Marca Hispànica, 23 de febrero de 2006
Nos aclara Jackobs que Companys no fue detenido por la Gestapo, sino por la policía militar, WH Feldgendarmerie. Por lo tanto, fue un error en el que incurrió el autor, quizá procedente de la propia fuente de su información.

Antifraude investiga a Miquel Sellarès

La oficina autonómica investiga si se cometieron irregularidades -como quedan señaladas en un informe de la Sindicatura de Cuentas- en la gestión de la fundación que presidía el ex dirigente de CiU, ahora en ERC. Entre otras cosas, Sellarès ingresaba en su cuenta personal (de la que no daba explicaciones) las subvenciones que recibía de la Generalidad. Entre 2006 y 2011, la fundación recibió 7,5 millones de euros.
La Voz de Barcelona. Miércoles, 4 de julio de 2012 | 10:29
La autonómica Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) ha decidido investigar las irregularidades que se han venido desarrollando en la Fundació Centre de Documentació Política (CDP), fundada y presidida por Miquel Sellarès, y recientemente liquidada por la Generalidad de Cataluña.
De esta manera, la OAC ha tomado en consideración las graves irregularidades que la autonómica Sindicatura de Cuentas puso de manifiesto al fiscalizar las cuentas de la fundación del año 2009, tal y como avanzó LA VOZ DE BARCELONA. La fundación dependió orgánicamente en su última etapa (desde 1998) de la Administración autonómica, pero Sellarès hacía y deshacía a su gusto.

El informe de la Sindicatura (de 2011) no deja lugar a dudas, Sellarès, que estando al frente de la fundación recibió solo en 2009 1.410.667 euros en subvenciones públicas de la Generalidad y otros 252.655 euros de la Diputación de Barcelona, establece que ‘respecto del cumplimiento de la legalidad se han observado incumplimientos significativos y debilidades en el control’.

La OAC tiene por dónde empezar. El camino de la investigación lo deja bien explícito la Sindicatura:
‘Las subvenciones recibidas de la Generalidad son ingresadas en una cuenta [bancaria] personal a nombre del presidente de la Fundació [Miquel Sellarès]. Los movimientos de esta cuenta no han sido facilitados a esta Sindicatura’.
Una actitud que los inspectores observaron con asombro pues los traspasos de la cuenta personal de Sellarès a una cuenta de la fundación eran ‘por importes inferiores a los transferidos por la Generalidad’. La Sindicatura no fiscalizó el dinero que el CDP recibió de la Diputación ya que este organismo no depende de la Generalidad.

Desvío de dinero público

Por otro lado, la OAC también ha puesto el ojo en los préstamos a entidades bajo control de Sellarès que se hicieron desde la fundación, con el propósito de financiar con dinero público actividades privadas. Esta posible financiación irregular ya fue señalada por la Sindicatura de Cuentas.

El informe apuntó que al menos existían dos préstamos que la fundación había concedido al Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya (CEEC), que dirige el propio Sellarès. Una entidad dedicada a emitir informes sobre seguridad y que entre sus propuestas figura la de expulsar de Cataluña a la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Este tipo de préstamos ‘no se ajusta a derecho, ya que no queda acreditado el destino final de los importes abonados al CEEC y no está entre las finalidades de la Fundació conceder préstamos a otras entidades’, apuntó la Sindicatura. Además, los préstamos se hicieron de espaldas al Patronato de la fundación, que debía autorizar una operación de estas características.

El importe de los dos préstamos ascienden a 125.423,14 euros y, según figura en el contrato entre la fundación y el CEEC, se devolvería sin intereses. Nada se sabe de esta devolución del dinero, una vez que la Generalidad ha dado por finalizada la actividad de la fundación. O, lo que es lo mismo, como mínimo, el préstamo se ha convertido en una donación de dinero público.

Gastos de restaurantes y dietas sin justificar

Según ha publicado este miércoles El Periódico, la OAC también está investigando las dietas sin justificar. Entre los gastos corrientes de la fundación, la Sindicatura destacó que hay gastos en restaurantes que no se justificaron y, además, se incluían en el apartado de ‘Publicidad, propaganda y relaciones públicas’, y se advirtió de que ‘se puede concluir que prácticamente hay una factura de restaurante diaria y también se han encontrado facturas de fin de semana y de días festivos’.

Estos gastos están faltos de ‘motivación’, añadió la Sindicatura de Cuentas, por parte de los gestores de la fundación por lo que fue imposible comprobar que el gasto en restaurantes estuviera relacionado ‘realmente’ con la actividad del Centre de Documentació Política.

Ahora, la OAC ha iniciado las pesquisas para comprobar que el informe de la Sindicatura es correcto y, entre las posibilidades, se encuentra la de elevar una posible denuncia ante los tribunales. Entre 2006 y 2011, la fundación recibió alrededor de 7,5 millones de euros de la Generalidad. Sellarès tenía un sueldo de más de 100.000 euros al año.

Hace unos días, el departamento autonómico de Presidencia decidió dar por finiquitada la fundación, solo un año después de que Sellarès se jubilara y dejara su presidencia. La labor principal de la fundación había sido en los últimos años elaborar informes de prensa para el Parlamento autonómico, al Diputación de Barcelona y el Arzobispado de Barcelona.

Cuatro de los ex empleados del CDP han pasado a formar parte del Centro de Estudios de Opinión (CEO), organismo que elabora las encuestas de la Generalidad. Un ente polémico desde que Jordi Argelaguet es su director. El mismo Argelaguet ha señalado que las incorporaciones provenientes del CDP se convertirán en una unidad de “I+D del CEO”, con un presupuesto añadido de 250.000 euros al año.

Informes y amenazas, siempre con dinero público

Sellarès fue uno de los fundadores de la Asamblea de Cataluña, una plataforma clandestina de partidos, sindicatos y organizaciones sociales que, a principios de los años 70, surgió como oposición a la dictadura franquista, pero que posteriormente se convirtió en un movimiento nacionalista que reclamaba la ‘autodeterminación’ de Cataluña, dejando fuera del mismo a los partidos de ámbito nacional.

En 2004, tuvo que dimitir como secretario de Comunicación de la Generalidad durante el primer tripartito por ser el responsable del escándalo de los informes secretos (2, 3 y 4) para controlar los medios de comunicación en Cataluña, y posteriormente reconoció en un libro que durante su mandato como director general de Seguridad Ciudadana de la Generalidad, en 1983, ordenó a los Mossos d’Esquadra espiar al entonces gobernador civil de Barcelona, Ferrán Cardenal, afirmando: ‘Me siento especialmente orgulloso de que Cardenal mirase a su espalda cuando salía de algún lugar’.

Sellarès ha sido vocal de la junta directiva de Òmnium Cultural y controla multiples publicaciones que sobreviven gracias a las ayudas públicas y que no duda en utilizar para desprestigiar a los que se oponen al nacionalismo, tales como Tribuna Catalana, L’Opinió Catalana, Debat Nacional, o incluso el digital Catalunya Religió (dirigido por Jordi Llisterri i Boix y también generosamente subvencionado por la Generalidad).

En los últimos meses su actividad pública se basa en conferencias y artículos de prensa amenazando a los que no defienden la independencia de Cataluña.

Sellarès exhorta a ‘poner fin a los quintacolumnistas’ españoles que quieren ‘exterminar y asimilar’ Cataluña

‘Hemos de ser valientes, y hemos de ser capaces de denunciar con firmeza esta quintacolumna que intenta destruirnos, denunciando sus elementos más característicos: alguno de sus pensadores con pretensión de intelectual, algunos opinadores, alguna publicación digital que vive del chantaje y los elementos que manipulan la realidad’, señala el polémico activista independentista.
La Voz de Barcelona.Viernes, 6 de enero de 2012 | 17:13
‘Poner fin a los quintacolumnistas’ que ‘se dedican sistemáticamente a destruir los ejes de construcción nacional que nuestra nación [por Cataluña] se ha autodotado, en estas últimas décadas, con el objetivo de exterminar y asimilar nuestra nación‘. Esta es la última amenaza lanzada por Miquel Sellarès, ex presidente de la Fundació Centre de Documentació Política, ex director de Seguridad Ciudadana de la Generalidad (1983-1984), ex secretario de Comunicación de la Generalidad (2003-2004) y candidato de ERC en las elecciones generales del 20N.

En un artículo publicado este jueves en El Punt Avui, Sellarès insta a ‘avanzar hacia la plena soberanía nacional’ de Cataluña, para lo que pide a ‘los partidos, las instituciones, la sociedad civil y los movimientos populares’ que ‘abandonen la inocencia y no se dejen manipular ni acomplejar por una red bien tejida de quintacolumnistas, chantajistas, manipuladores, acomplejados y cloacas de los aparatos del Estado, que aprovechan la situación que padece una sociedad como la catalana’:
‘Hemos de ser valientes, y hemos de ser capaces de denunciar con firmeza esta quintacolumna que intenta destruirnos, denunciando sus elementos más característicos: alguno de sus pensadores con pretensión de intelectual, algunos opinadores, alguna publicación digital que vive del chantaje y los elementos que manipulan la realidad. Todo acompañado de sectores de nuestra sociedad que viven acomplejados ante el aparato español’.
‘Una sólida red quintacolumnista al servicio de los intereses de España’

El polémico activista independentista considera que, ‘tras 300 años sin Estado y con la manipulación y enajenación nacional que ha sufrido, [Cataluña] la han convertido en un pueblo fácil de embaucar y servil’. ‘El nacionalismo español y sus aparatos tienen tomada la medida al país [por Cataluña]. Creen que con 20 ó 30 años más en esta línea pueden eliminar el principal problema dentro del Estado: el hecho diferencial catalán’, señala.

Sellarés señala que ’2012 es y ha de ser el año del despertar, del cambio de chip, del catalanismo, del soberanismo, pero sobre todo, de la construcción nacional, la independencia y el Estado catalán’. ‘Es lógico, y entra dentro de las formas de ser de los estados consolidados, preocuparse por su cohesión nacional. Eso no nos ha de asustar ni acojonar, al contrario, nos ha de espolear, pues querrá decir que vamos por el buen camino. España, Francia y el resto lo hacen, y el independentismo catalán, si se pone a caminar, ha de ser consciente de que tendrá enfrente a un Estado y a sus aparatos’, añade.

E insiste en que ‘en Cataluña hay una sólida red quintacolumnista al servicio de los intereses de España’, que pretenden un ‘exterminio y asimilación’ similar al de la Comunidad Valenciana e Islas Baleares, que ‘están ya en un proceso avanzado’.

‘Guardemos el lirio en casa de una vez’

Asegura que ‘es una realidad que está entre nosotros y que cuesta de admitir a una clase dirigente que lo ve, que es consciente, pero que tiene miedo de enfrentarse a la realidad‘. ‘¡Este es nuestro gran drama!’, subraya. Y plantea que ‘el país [por Cataluña] ha de blindarse, de la misma forma que las personas’, para evitar que tengan éxito campañas de desprestigio y destrucción como las que supuestamente sufrieron Josep-Lluís Carod-Rovira y Juan José Ibarretxe:
‘¿Cuál ha sido nuestro error? El no poner al frente de nuestras instituciones a personas duras, capaces de resistir. Seguro que es pedir mucho, pero ¿seriamente queremos ir hacia la independencia? ¿Alguien se puede creer que el Estado español, sus instituciones, su sociedad y los poderosos jugarán limpio como en algunas independencias europeas? Seamos realistas y guardemos el lirio en casa de una vez’.
‘Poner fin a la inocencia’ del ‘Movimiento Nacional de Liberación Catalán’

Sellarés anima a ‘poner fin a la inocencia con la que ha trabajado el Movimiento Nacional de Liberación Catalán, luchar decididamente contra la quintacolumna, denunciándola y no aceptando a los chantajistas de la información: aquellos que venden y compran la información que distribuyen’.
‘Además, estos se caracterizan por el siguiente hecho: si quieres enterarte de quién les paga y financia, solo hay que ver a los que no salen en estas publicaciones. Este país [por Cataluña], con un comportamiento cobarde, y su sociedad han permitido que esto se pueda hacer con la mayor impunidad. Hemos promocionado personajes a la fama, que se dedican sistemáticamente a atacar al país [por Cataluña] y a sus estructuras e, incluso, han conseguido que algunos de nuestros intelectuales hayan caído en la trampa de hacer el juego a la estrategia de la quintacolumna. Un ejemplo reciente lo tenemos en la triunfal campaña de la quintacolumna y el Estado contra las mal llamadas embajadas. Y la cosa no se acabará aquí. Hace falta que reflexionemos sobre cuándo dejaremos de ser tan innocentes‘, indica.

‘En 2012 pongamos fin a los quintacolumnistas y a la inocencia’

Sellarès considera que ‘ya ha llegado el momento de que nuestras instituciones, nuestra sociedad civil y los movimientos populares ejerzan el derecho a decidir, pero eso lo han de hacer con firmeza, con hombres y mujeres fuertes, resitentes, tozudos, capaces de vencer mil y un ataques políticos y personales’. ‘Sin un gran cambio de chip y firmeza, tengo mis dudas de que consigamos la independencia de nuestra nación. Hay, repetimos una vez más, demasiada inocencia. Y, además, hemos permitido que se extienda en los diferentes sectores sociales de nuestra sociedad el miedo y el acomplejamiento. Y más ahora que hay la gran coartada de la crisis económica’, añade.

‘En 2012 pongamos fin a los quintacolumnistas y a la inocencia y pongámonos el chip de la construcción de un estado de cohesión social, de progreso y que nos permita nuestra vertebración como nación’, concluye.

La singular trayectoria de Sellarès

No es la primera vez que Sellarès amenaza más o menos abiertamente a los que considera enemigos de Cataluña. El mes pasado, por ejemplo, aseguraba en otro artículo que ‘hace falta que nuestra clase política, nuestra sociedad civil, sea consciente de que el enemigo, en parte, lo tenemos en casa, y que deberíamos ser capaces de tomar decisiones y estrategias de defensa y de ofensiva‘.

También ha amagado en alguna ocasión con tirar de la manta de sus adversarios de CiU y el Grupo Godó: ‘Los poderosos, cuando inician campañas de desprestigio e intoxicación, deberían de ir con cuidado porque tienen tejados de vidrio muy transparentes, han dejado muchos cadáveres en el camino, que tienen mucha documentación, que tienen mucha información, y que puede haber gente que no tenga miedo de hacerla pública’.

‘Dar una respuesta contundente si hiciese falta’

‘Construir un estado, construir la independencia será muy difícil. Habrá conflicto, y dentro de nuestra comunidad nacional surgirán minorías unionistas, bien untadas y pagadas, que trabajarán para impedir la emancipación nacional de la mayoría. Por tanto, habrá que enfrentarse a ellas con sentido común y responsabilidad’, señalaba en julio de 2010.

En septiembre de 2008, tras una manifestación en favor del bilingüismo escolar organizada por Ciudadanos, señalaba desde el editorial de Tribuna.cat: ‘Aunque no hay que dar demasiada importancia a estos hechos y maniobras minoritarias, hay que estar atentos para dar una respuesta contundente si hiciese falta‘. Y poco después apuntaba con más precisión: “Arcadi Espada es un hombre de las cloacas de este país. Un personaje nefasto al servicio del Estado”.

Durante la campaña de las pasadas elecciones generales también dejó claras sus propuestas: “¿La Constitución qué ha sido para nosotros? Ha sido el Código Penal en contra de Cataluña constantemente. [...] Aquí hay que romper algo. Tendrá que haber un momento de forzar la situación. Dentro del marco legal, no lo conseguiremos”.

Controlar los medios de comunicación

Sellarès fue uno de los fundadores de la Asamblea de Cataluña, una plataforma clandestina de partidos, sindicatos y organizaciones sociales que, a principios de los años 70, surgió como oposición a la dictadura franquista, pero que posteriormente se convirtió en un movimiento nacionalista que reclamaba la ‘autodeterminación’ de Cataluña, dejando fuera del mismo a los partidos de ámbito nacional.

En 2004, tuvo que dimitir como secretario de Comunicación de la Generalidad durante el primer tripartito por ser el responsable del escándalo de los informes secretos (2, 3 y 4) para controlar los medios de comunicación en Cataluña, y posteriormente reconoció en un libro que durante su mandato como director general de Seguridad Ciudadana de la Generalidad, en 1983, ordenó a los Mossos d’Esquadra espiar al entonces gobernador civil de Barcelona, Ferrán Cardenal, afirmando: ‘Me siento especialmente orgulloso de que Cardenal mirase a su espalda cuando salía de algún lugar’.

Òminum Cultural, CEEC, Tribuna, L’Opinió, Debat Nacional, Catalunya Religió

Sellarès ha sido vocal de la junta directiva de Òmnium Cultural y es presidente del Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya (CEEC), una entidad creada por él mismo a finales de los años 90 que pretende actuar como think tank en materia de seguridad y de defensa. Recientemente presentó un informe asesorando a la Generalidad sobre los pasos a seguir para echar a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de Cataluña.

También controla multiples publicaciones que sobreviven gracias a las ayudas públicas y que no duda en utilizar para desprestigiar a los que se oponen al nacionalismo, tales como Tribuna Catalana, L’Opinió Catalana, Debat Nacional, o incluso el digital Catalunya Religió (dirigido por Jordi Llisterri i Boix y también generosamente subvencionado por la Generalidad).

La Fundació Centre de Documentació Política

Durante más de 30 años -y hasta hace unos meses- Sellarès ha presidido la Fundació Centre de Documentació Política (CDP), que él mismo fundó para posteriormente ceder a la Generalidad y a la Diputación de Barcelona. Por ostentar este cargo recibía un sueldo de algo más de 100.000 euros anuales. La entidad se dedicaba a suministrar resúmenes de prensa a las instituciones autonómicas y se sostenía por las aportaciones millonarias de la Generalidad -más de siete millones de euros solo en los últimos cinco años-.

La Sindicatura de Cuentas denunció en 2011 graves irregularidades contables en la gestión de la fundación. Entre ellas, destaca que las subvenciones recibidas eran ingresadas en una cuenta bancaria personal de Sellarès y posteriormente pasaban a una cuenta de la fundación, pero por importes inferiores. También detectó gastos en restaurantes ‘no justificados’, que suponían prácticamente una factura diaria, incluidos fines de semana y festivos. Además la CDP concedió dos préstamos sin intereses por más de 120.000 euros al Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya, dirigido por el propio Sellarès. Ahora, CiU pretende poner punto y final a la fundación disolviéndola.

Los dossiers, informes y espionajes de Miquel Sellarés

A las 12:22 AM, por Germinans

Hace unas semanas dedicaba mi artículo a destapar quien había detrás de Tribuna Catalana, web que no nos tiene demasiada simpatía, junto a otras páginas similares y entidades que representan el nacionalcatolicismo catalán, y hablaba del polémico Miquel Sellarés como cabecilla de todo este entramado, aunque se oculten y no pongan sus nombres en muchos de estos medios. Pero en aquel escrito me dejé muchas cosas en el tintero, así que hoy complemento el tema con bastante más información del personaje.

En el año 2004 Miquel Sellarés ocasionó una importante crisis en el tripartito catalán que entonces presidía Pasqual Maragall, al filtrarse un informe no oficial que había encargado el propio Sellarés, que entonces era Secretario de Comunicación de la Generalitat, protegido y propuesto por Carod Rovira, en el que se analizaba las simpatías de los medios de comunicación con el tripartito, un informe que podía ser decisivo a la hora de repartir subvenciones y prestaciones económicas a la prensa catalana. El escándalo fue mayúsculo y dada la gravedad de los hechos el gobierno catalán no tuvo más remedio que cesar a Sellarés y substituirlo por Enric Marín.

La afición por los dossiers y los informes viene de lejos, en su propio libro "Un pas endavant. La història dels Mossos que mai no s’ha explicat" (página 23) el propio Sellarés afirma que empezó a hacer dossiers a los catorce o quince años, aunque entonces se limitaba a pegar en una libreta recortes de prensa de acciones militares y policiales en lugares más o menos remotos, pero todo es empezar. A los diecisiete años se fue a Israel, a un kibbutz, donde pudo pegar unos cuantos tiros de entrenamiento; realizó el servicio militar en África, hizo política antifranquista y acabó entrevistándose con miembros de ETA. También se encargó de los servicios de órden de las dos manifestaciones catalanas más famosas de la transición (11 de septiembre de 1976 en Sant Boi y 11 de septiembre de 1977 en Barcelona).

No sólo domina el tema de los informes y los dossiers, también el del espionaje, Sellarés reconoce en su libro que cuando fue el máximo responsable de la policia autonómica (entre 1983 y 1984) mandó seguir y espiar al entonces gobernador civil de Barcelona Ferran Cardenal, y se defiende de ello argumentado que a él también le hacían lo mismo: "Por eso ante aquella ofensiva (de espionaje a su persona), no me quedé de brazos cruzados, sino que entré en lo que consideraba un juego normal entre poderes. A pesar de no tener los mismo medios cotraataqué y me siento especialmente orgulloso de que (Ferran) Cardenal mirara atrás cada vez que salía de algún lugar".

Su paso por los cargos institucionales ha sido siempre cortito y saliendo por la puerta de atrás, su verborrea inoportuna y sus escándalos por acciones poco legales le hacen un personaje poco agradable para los gobernantes. Se peleó con Tarradellas, con quien no compartía el papel de los mossos d’esquadra, se peleó con Pujol saliendo del partido (aunque entró y salió varias veces) y acabó peleado con el conseller en cap del primer tripartito Josep Bargalló (a pesar de que fue Esquerra Republicana quien le propuso para el cargo de comunicación).

También han sido amplias las militancias politicas de Sellarés, aunque siempre en el bando del nacionalismo más radical. Sobre todo en Convergència Democrática de Catalunya, aunque en su momento intentó una especie de golpe de estado para convertir al partido de Pujol en el PNC (Partit Nacionalista de Catalunya). Militó en Nacionalistes d’Esquerra, y posteriormente se le ha situado cercano a Esquerra Republicana de Catalunya (en la fotografía aparece en un acto de las Juventudes de ERC).

Visto lo visto, nos podríamos preguntar de que vive actualmente este señor, pues la respuesta la podemos encontrar en el diario Expansión: "¿Quien le resume a Montilla lo que sale en los periódicos?" en donde podemos comprobar que Sellarés cobra 8.800 euros mensuales de la Generalitat simplemente por leer el periódico y reenviar a las actuales autoridades catalanas los correspondientes resúmenes diarios de la prensa. También podemos leer en e-notícies "Sellarés cobra 106.000 euros de la Generalitat. El ex-secretario de comunicación cobra un sueldo "vitalicio" al frente de su fundación". Y para complementar, en vozbarcelona.com: "Sellarés recibe otros 60.000 euros de Carod Rovira para fomentar el independentismo". Parece que este señor no anda nada mal de dinero.

Antoninus Pius

2 comentarios:

Jackobs dijo...

Muy buen art. sólo matizar q Companys no fue detenido por la GESTAPO en 1940, lo fué por la policia militar de la WH, Feldgendarmerie. Imagino q el citar a la GESTAPO le da un cierto glamour a la historia.

ENSPO dijo...

Corregiremos el error.