en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados occidentales

lunes, marzo 26, 2012

Jordi Pujol, el caso Kalki y los judíos

Pujol sabe con quién debe negociar la "independencia".
Después de pasados más de cuatro años desde que se abriera esta bitácora dedicada a la crítica del antifascismo, es decir, de la ideología común, compartida por todas las instituciones públicas del planeta, democráticas y no democráticas, deben de haber sorprendido a algunos lectores las últimas entradas sobre temas tan concretos y periodísticos como el caso Kalki o la impunidad de la tortura policial en Cataluña.

Esta minúscula comunidad autónoma, Cataluña, en el extremo NE, nombra un mero rincón de España, nación a su vez de escasa importancia económica, política y demográfica, aunque de enorme significado histórico-cultural. Nosotros vivimos aquí, en España, y concretamente en Cataluña, país con lengua propia, el catalán; en esa Cataluña que, por boca de sus políticos, no deja de amenazar al resto de España con segregarse y fundar un Estado independiente. Cataluña es, empero, nuestra cuna y no nos sentimos "catalanes y españoles", como si de mezclar un cóctel de sentimientos se tratara: somos españoles porque somos catalanes y tanto más españoles cuanto más catalanes, pues Cataluña, la Marca Hispánica, constituye la matriz de ese proyecto histórico denominado "España". Por este motivo, rechazamos el catalanismo oligárquico, sinónimo de un racismo antiespañol más o menos solapado, más o menos descarado. Las razones de esta postura no las voy a explicar en la presente entrada.

Islamistas representando el imprescindible
papel de fascistas.
La experiencia concreta, tanto cívica como profesional y humana, del autor de este blog, se basa en lo que hemos visto "con nuestros propios ojos" aquí, en Cataluña, a lo largo de nuestra  vida. Este "saber" no es el resultado de lecturas y reflexiones, sino del choque directo, en ocasiones brutal, con la realidad social. Ahora bien, la filosofía, entendida como crítica, no puede limitarse a abstracciones o temas muy generales o de vastas dimensiones (como el holocausto, los genocidios olvidados, etc.). Forma parte necesaria, esencial incluso, de la filosofía, la dialéctica entre lo abstracto y lo concreto. Los filosofemas más universales, como es el caso del antifascismo, deben poder acreditar su sentido, es decir, demostrar su capacidad interpretativa, ante los fenómenos aparentemente más insignificantes. Como filósofo, estoy obligado a recurrir a la bibliografía para informarme y valorar lo que sucedió en la posguerra con los prisioneros alemanes a manos de las presuntas democracias, pero en calidad de funcionario de instituciones penitenciarias, por ejemplo, conozco por experiencia directa el día a día de las prisiones catalanas y la reacción de las instituciones locales ante las denuncias por malos tratos a reclusos. Por tanto, si pretendo ejercer el análisis crítico de la ideología oligárquica (el antifascismo), no puedo dejar de pasar de un plano a otro, es decir, del concepto general a las consecuencias que de ese concepto se derivan en la vida real, inmediata, cotidiana, para, a renglón seguido, volver a elevarme a la gris generalización con la bolsa repleta de las nuevas riquezas semánticas adquiridas en la exégesis de los hechos. Tales experiencias quizá no resulten tan espectaculares como el plan británico de bombardear y quemar vivos a los civiles alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, pero de alguna manera, la impunidad de crímenes de "dimensiones cósmicas" como éste explica que la tortura policial o carcelaria pueda pasar completamente desapercibida ante la opinión pública contemporánea una vez admitido -y no otra sería la función del discurso antifascista- que eso "no es nada" comparado con el "mal absoluto" (=el fascismo).

El caso Kalki y la política terrorista del catalanismo

Un ejemplo patente de interacción entre la ideología antifascista (lo general) y lo concreto (Cataluña, hoy) es el caso Kalki. La oligarquía transnacional está organizada de forma jerárquica, desde una cúspide formada por el lobby sionista norteamericano y la dirigencia del Estado de Israel, hasta las enormes subplataformas oligárquicas continentales, como el Japón o la Unión Europea. De ésta última forma apéndice subordinado de 4º orden la oligarquía española, muy dependiente de la francesa. La oligarquía catalana es una mera instancia local, pero con características propias y, sobre todo, con una obsesiva pretensión de ascender de rango a pesar de su pequeñez. La decisión de encausar a los acusados del affaire Kalki se tomó en Cataluña y responde a una dinámica catalana interna; prueba de ello es que la farsa judicial no funcionó fuera de los límites territoriales  de la comunidad y, como hemos visto, el proyecto se había gestado en la última etapa del régimen de CiU, un partido, a diferencia del PSC, ICV o PPC, exclusivamente catalán a la par que "de gobierno". El caso Kalki no fue, en fin, ideado por el comunista Saura, sino por el denominado clan del pinyol, es decir, por el reducido núcleo que, dentro de CDC, el socio "grande" de CiU, intenta mantener el dominio del partido nacionalista catalán en manos de la familia Pujol, cuyos "contactos" de alto nivel con el Estado de Israel son de sobra conocidos.

Oriol Pujol en Israel:
¿dónde se fraguó el caso Kalki?
Quienquiera que haya diseñado técnicamente la "Operación Reich" es alguien que recibe órdenes y podemos estar seguros de que la cima de la oligarquía catalana, el Mossad y los líderes de las comunidades filosionistas del país estaban perfectamente informadas del montaje político-policial e intervinieron en todo el proceso. De hecho, los cuadros de la policía catalana se forman en Israel, y esto no es cosa del señor Saura, quien se negó a celebrar el 27 de enero el Día del Holocausto coincidiendo con la "Operación Plomo Fundido" en Gaza, sino decisión de Pujol. Los intereses de la oligarquía catalana, que pretende subir escalones en la jerarquía oligárquica transnacional "puenteando" a Madrid y Europa, empujan a Pujol y los suyos a mostrar una voluntad lacayuna de estrecho acercamiento y sumisión a Tel Aviv. Aparente paradoja: esta política ha venido acompañada por la entrada masiva de inmigrantes marroquíes promovida directamente por el clan del pinyol (y consolidada por el PSC) que, hemos de suponerlo también, cuenta a tales efectos con la complicidad sionista. La pregunta de si Israel quiere o no quiere inmigración islámica en Europa sólo tiene una respuesta, y harto categórica: no sólo la quiere, sino que uno de los ejes fundamentales de la estrategia oligárquica lo constituye tanto la desvertebración étnica de Europa cuanto la proliferación en nuestro suelo de un terrorismo islamista que ayude a justificar, ante los ciudadanos europeos, la sanguinaria política israelí en Palestina. En el futuro, los atentados "islámicos" en Europa, promovidos si es necesario por los propios servicios secretos israelíes, van a convertirse en el escenario de la política sionista, porque Tel Aviv pretende dar el salto al Eretz Israel y emprender la "solución final" del "problema palestino" en la próxima década. La complicidad europea en este inminente genocidio requiere sangre europea, odio europeo contra el Islam: como poco, la pasividad comprensiva de la opinión pública ante las atrocidades del Tsahal. Y el Islam lo pone fácil porque, a fin de cuentas, no es más que un duplicado árabe del monoteísmo abrahamánico. El nacionalismo hebreo de extrema derecha juega con todas las cartas, siendo así que la baraja la ha fabricado el propio judaísmo organizado a lo largo de siglos (y milenios). Tiempo ha llamó Pujol a la puerta de la elite oligárquica planetaria a fin de conseguir aunque sólo fuera una pequeña baza para el codicioso régimen familiar catalán. El precio a pagar para lograr la deseada secesión catalanoide de Sefarad incluye una obsequiosidad sin límites en materia de neonazis, pero también otras concesiones.
 
Para decirlo brevemente: Cataluña no va a escapar al terrorismo. No sólo no va a escapar, sino que Barcelona tiene reservado un singular papel en la película de propaganda cuyo guión se está redactando y, con él, garantizado uno o varios atentados de proporciones nada desdeñables, respecto de los cuales cuéntase ya con varios avisos serios. A causa de la señalada voluntad política "independentista" -en realidad, antiespañola-, Cataluña se ha convertido en la playa de desembarco del Islam y el epicentro del salafismo. Esto ha sido querido por Jordi Pujol y los suyos, porque la colaboración directa con la cúpula sionista mundial -Tel Aviv-, camino que, insisto en subrayarlo, el "catalanismo" ha escogido para promover el famoso fet diferencial (interpretando como acicate la coincidente insignificancia demográfica de los pueblos hebreo y catalán), requiere que la oligarquía catalana sacrifique a su propio pueblo. Sólo una vez superada esta prueba de lealtad sionista podrán los Pujoles acceder a aquel selecto club donde sólo una nación o etnia, la judía, tendría derecho a perpetuar su identidad en medio de la vorágine del crisol globalizador capitalista. Y Pujol, por supuesto, ha vendido a Cataluña en beneficio de las 200 familias, que es lo que éstas siempre hicieron, dicho sea de paso, con los catalanes autóctonos (ajenos a la "casta"), inmensa mayoría de ciudadanos y trabajadores que hemos de permanecer hispánicos aunque sólo sea para protegernos de nuestra vampírica e insaciable oligarquía. El proyecto oligárquico filosionista implica, por tanto, infligir un daño espantoso a la comunidad catalana, ya sea como receptora de inmigración islámica que no hable castellano, ya como víctima potencial de una fatal, inevitable y buscada violencia terrorista. Es en este contexto que se cuece la "Operación Reich" y el caso Kalki en tanto que ofrenda obligada de Cataluña -o, mejor dicho, de la oligarquía local- a las poderosas élites del Estado de Israel.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

De hecho la comunidad israelita de Barcelona es de las más importantes de Europa e incluso a nivel mundial, por eso sabiendo el poder que tiene el judaísmo no es de extrañar que la oligarquía política en Catalunya(sabiendo como es) esté entregada al dominio e influencia de Tel Aviv.

Jaume Farrerons dijo...

De hecho, creo que es el camino elegido por el catalanismo para que la oligarquía local ascienda de rango. La famosa independencia de Cataluña, de la que hablaré en otra entrada, no es más que el atajo hacia la cúspide oligárquica en alianza directa con Israel. Y desde luego, los sionistas utilizarán a los catalanes como quieran. El precio a pagar será altísimo.

Frel dijo...

Ya lo creo que el precio a pagar será muy alto, si al sionisno le interesa que Catalunya se convierta en un estado independiente con el objetivo también de debilitar a España pues intentarán llevarlo a cabo, otra cosa será la reacción de la población, por aquí les puede fallar el invento. Se sabe perfectamente que el tema del independentismo se amasa en las logias masónicas de Catalunya, por lo tanto se sabe cual es el origen de este movimiento político tan siniestro.

Jaume Farrerons dijo...

No creo que se trate de una independencia en el sentido político de tener un Estado propio. Ni siquiera la oligarquía catalana es tan idiota para no comprender que eso es imposible y suicida. No obstante, la irracionalidad del odio a España y una posible "venganza" por la expulsión puede haber marcado el destino de la desaparición de España más allá de toda estrategia lógica. En cualquier caso, me parece evidente que la oligarquía local pretende hacerse sitio en la cúpula oligárquica saltándose todos los escalones intermedios y que algo le tienen que pedir, muy importante, a cambio de esa excepción que ofenderá a la oligarquía hispano-francesa (de hecho España es una zona de influencia y tutelaje galos). Que Barcelona se esté llenando de salafistas no pinta nada bien y parece absurdo creer que esto ha sucedido sin que ELLOS admitan que suceda. ¿Con qué fin? Pensemos en Toulouse.

Frel dijo...

Yo también pienso que una independencia con aspiraciones de estado propio es inviable, tanto política como económicamente, la misma clase empresarial en Catalunya es contrario a ello, además históricamente está demostrada la falsedad del concepto "nacionalidad histórica", pero bueno este sería otro tema a tratar. Referente al islam y el salafismo pues es algo que no tienen lógica, ya que el fundamentalismo musulmán es contrario a la cultura occidental y es curioso como los que en Catalunya afirman defender su identidad en todos los sentidos, son los primeros en cargársela mediante esta inmigración masiva que está suplantando la identidad occidental de Catalunya en todos los sentidos, ellos mismos se contradicen, es una anormalidad total, eso sí deberían explicar a cambio de que es todo esto, no sólo a cambio de que la oligarquía política en Catalunya continúe dominando el panorama sino también que hablen de los intereses e inversiones empresariales en la zona del magreb.

Frel dijo...

Lo de Toulouse puede tener numerosas connotaciones dependiendo como se analize la situación actual, lo cierto es una cosa y es que el judaísmo ha sido victimizado y el islam que el mismo sionismo ha introducido en Europa de forma masiva ha sido criminalizado. Esta situación obviamente puede perjudicar a alguna que otra opción política identitaria en Francia acusada de antisemitismo(aunque también se oponga a la islamización masiva de Francia) con muchas posibilidades de obtener buenos resultados electorales, hay que tener en cuenta que las elecciones presidenciales están a la "vuelta de la esquina". Pensemos también en el inminente conflicto bélico por parte de la alianza imperial sionista contra la nación soberana de Irán, también se puede interpretar que lo ocurrido en Toulouse puede ser un arma de justificación muy útil para los belicistas de USA-Israel ante el inminente enfrentamiento contra los persas.

Jaume Farrerons dijo...

La única forma de entender esta aparente contradicción entre el identitarismo nacionalista y la realidad de la política de los pujoles es utilizar el binomio pueblo/oligarquía. El discurso independentista o soberanista no es más que una zanahoria para los tontos y sirve para legitimar, al mismo tiempo que se aplaza indefinidamente, el poder de la oligarquía catalanista. La verdedera independencia no se juega en las fornteras de los estados, sino ascendiendo en la escala oligárquica mundial. Y esto es lo que están haciendo los pujoles, aunque, claro, sacrificando al pueblo y sólo en beneficio de la élite del régimen familiar (200 familias).

Jaume Farrerons dijo...

Respecto a lo de Toulouse, creo que el sionismo necesita al terrorismo islámico en suelo europeo para fomentar complicidades con su propia política. Gracias a esta estrategia, ha conseguido sionizar a la propia extrema derecha europea, que juega su juego esperando obtener algún espacio propio. Desde luego, para librarnos de la ocupación sionista de Europa no es legítimo aliarse con una otra religión abrahamánica y conversirse en pro-islamista. Lo que sí debe estar claro es que el enemigo principal es Sión aunque en los temas migratorios la presencia de magrebíes resulte aparentemente más alarmante. Los sionistas no necesitan invadirnos porque Europa ya les pertenece, !esta es toda la diferencia con el islam!

Frel dijo...

ntsenEsas 200 familias de la alta burguesía catalana que buscan afianzar más su posición oligárquica a costa tal como se indica de perjudicar al resto de la población de Catalunya, sobre todo a las clases populares, todas las maniobras que esta élite realiza, incluidos los pactos con el gobierno central es para asegurar su predomino y enriquecerse más económicamente. Su colaboración con el judaísmo sionista conlleva a lo mismo, es una herramienta más(las fotografías de la entrada lo demuestran).

Jaume Farrerons dijo...

Esas 200 familias no sólo no hacen nada por el pueblo catalán, sino que son la única causa de su ruina. El pacto de la oligarquía con el sionismo es más que evidente y la política de inmigración empezada por CiU y proseguida con fervor por el PSC lo demuestra: nos han apuñalado y han generado la crisis que ahora pretenden hacernos pagar también a nosotros.

Frel dijo...

El pueblo catalán les importa bien poco, de lo contrario no le harían pagar la crisis a sus propios conciudadanos autóctonos abse de empobrecerlos cada vez más, tampoco se dedicarían a recortar el gasto sanitario y por otro lado mantener sus prebendas y privilegios a costa de jugar con la salud de la población(la cual les importa bien poco). Con el tema de la inmigración masiva pues lo mismo, han traicionado a su mismo pueblo en todos los sentidos, ellos son los verdaderos responsables del empobrecimiento y de las penurias de la población.

Jaume Farrerons dijo...

Aquí un enlace a algunos de los negocios del denominado "clan del pinyol":

http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&frm=1&source=web&cd=24&ved=0CDUQFjADOBQ&url=http%3A%2F%2Fwww.unitatdaran.org%2Findex.php%3Foption%3Dcom_docman%26task%3Ddoc_download%26gid%3D80%26Itemid%3D137&ei=vElyT_T4KZOn8gPwkOhi&usg=AFQjCNH2SLlhmEv7_LvlGYPz60YiUjmZ1g

Frel dijo...

Menudo pelotazo, como este ha habido otros muchos desde hace 30 años y siempre son los mismos los que se benefician utilizando el nombre de Catalunya y a su población para enriquecerse, el pastel se lo reparten entre esa minoría oligárquica de 200 familias vinculadas mayoritariamente a esa coalición política refugio de la alta burguesía que es CiU.

Jaume Farrerons dijo...

Todo este patriotismo catalán no es más que un teatrillo para el negocio, pero lo que hacen realmente es hundir el país.

Frel dijo...

Exacto, un teatro para distraer al populacho y atraer votos de los más ingenuos, luego hacen suculentos negocios pactando con quien sea a costa de arruinar a su propio pueblo.

Jaume Farrerons dijo...

El las sociedades liberal-burguesas, las relaciones políticas son meras pantallas de relaciones comerciales. Esta es la definición misma de la corrupción. Lo político se convierte en una representación que esconde "la verdad" del tráfico de dinero, riquezas e influencias. El patriotismo, en semejante contexto, se convierte en poco menos que un crimen. Los que van a la guerra trabajan para el capital, lo sepan o no. Y matan y mueren para que una piara de cerdos engorden y se rían del "pueblo", al que desprecian.