NR de Izquierdas, el sueño que no pudo ser. El 23 de junio de 1934 un diario madrileño publicaba el siguiente artículo sobre la situación en Alemania:
"El ex lugarteniente de Hitler, Otto Strasser, dice que Alemania ha de decidirse fatalmente por hacer la revolución socialista o por una guerra fascista. En una interviú concedida a un redactor de "Les Annales" por el Sr. Otto Strasser, uno de los primeros colaboradores de Hitler y que hoy vive desterrado en Praga, el antiguo lugarteniente de Hitler ha declarado que todas las divergencias existentes actualmente en Alemania, tanto de carácter económico, político o religioso, tienen su origen en la contradicción que existe entre la voluntad revolucionaria del pueblo alemán y el orden reaccionario que todavía existe en el país.
Hitler -dijo el Sr. Strasser- ha llegado al poder por esta voluntad popular que es anticapitalista, antiversallesca y anticlerical; pero el canciller no se ha atrevido todavía a derrocar las antiguas fórmulas para sustituirlas con fórmulas nuevas en relación con el sentimiento revolucionario del pueblo, al que trata de dormir y distraer con discursos, propagandas y fiestas.
Las potencias que realmente detentan el poder en Alemania agregó- están constituidas principalmente por tres grupos, que pueden calificarse de la siguiente forma: el grupo Hinderburg (la mayoría del Ejército y los grandes propietarios), el grupo Goering-Thyssen, que comprende la gran industria, grandes Bancos y una parte de los grandes agricultores, y por último el grupo Hitler, que comprende el partido nacionalsocialista, pero especialmente las SS y las SA.
Las potencias que realmente detentan el poder en Alemania agregó- están constituidas principalmente por tres grupos, que pueden calificarse de la siguiente forma: el grupo Hinderburg (la mayoría del Ejército y los grandes propietarios), el grupo Goering-Thyssen, que comprende la gran industria, grandes Bancos y una parte de los grandes agricultores, y por último el grupo Hitler, que comprende el partido nacionalsocialista, pero especialmente las SS y las SA.
El primer grupo tiene escasas probabilidades de sobrevivir a la muerte del mariscal, pues el Ejército se inclina ya hacia el lado de Hitler, y los grandes propietarios se inclinan hacia el grupo Goering-Thyssen, hacia el cual les atraen sus intereses particulares.Los grupos que aspiran al poder son el grupo del Kronprinz, que se considera heredero legítimo de los grupos Hinderburg y Goering y que tiende al restablecimiento de la Monarquía, y el Frente Negro (creado por Strasser), que considera que es el encargado de llevar a cabo el nacionalsocialismo encaminado a la implantación de la revolución socialista.
También aspira al poder la oposición marxista y liberal (unida en la lucha contra el fascismo), que conoce las crecientes dificultades del régimen actual y que aspira a implantar una dictadura socialista o comunista.
Preguntado después acerca de la evolución de los acontecimientos y la posición que adoptaría Hitler, el señor Strasser contestó:
"Alemania va a encontrarse fatalmente ante esta alternativa; o hacer la revolución socialista o hacer una guerra fascista. Nosotros luchamos por la primera solución, secundados por todas las fuerzas vitales del nacionalsocialismo y apoyados por todos los grupos marxistas que en este terreno persiguen el mismo fin inmediato que nosotros.""
Diario Luz, 23 de junio de 1934, página 11.
Una semana más tarde, el 30 de junio, se desencadenó la famosa Noche de los Cuchillos Largos, en la que Hitler exterminó físicamente lo poco que quedaba de oposición socialpatriótica interna a un nacional-socialismo derechizado. La represión afectó singularmente a Gregor Strasser, de un lado, y a Ernst Röhm y sus SA, de otro, quienes reclamaban llevar hasta las últimas consecuencias los postulados nacional-revolucionarios del NSDAP originario. La matanza, perpetrada por las SS, tenía como objetivo táctico inmediato evitar un golpe de Estado del ejército apoyado por la reacción social. A medio y largo plazo, Hitler esperaba ofrecer a la derecha sociológica alemana una imagen de resolución frente a aquéllos que seguían hablando de revolución y perturbaban el merecido descanso de la alta burguesía industrial con la que el Führer había pactado a cambio de financiación para su partido. Desde ese momento, las empresas de armamento, y no sólo las germanas, iban a hacer grandes negocios con el rearme de la Wehrmacht; una circunstancia que, no obstante, conducía inexorablemente a la guerra.
Martin Heidegger había renunciado ya a su cargo como rector de la Universidad de Friburgo el 23 de abril.
En verano de 1934, el sueño de un socialismo nacional quedó abortado por un siglo.
El fracaso histórico y moral del fascismo
Aunque existen diferencias fundamentales entre España, Italia y Alemania, el proceso de derechización del fascismo sigue unas pautas comunes en los tres casos.
Ramiro Ledesma Ramos funda las JONS como organización nacional-revolucionaria genuina, pero ya la fusión con el católico José Antonio Primo de Rivera y su Falange prepara el terreno para el "Movimiento Nacional" franquista y el correspondiente decreto de unificación que mete en el mismo saco a jonsistas y monárquicos carlistas.
Por su parte, después de aprobar en 1919 un programa de izquierdas con el que perderá las elecciones, el fascismo italiano pacta con la burguesía agraria italiana para convertirse en la partida de la porra del capital en su lucha contra los trabajadores, la mayor parte de los cuales militan, para su desgracia, en partidos y sindicatos de observancia socialista marxista. Es en ese momento cuando el partido fascista empieza a crecer y a convertirse en una opción de gobierno plausible para la derecha sociológica, pero sólo en la medida en que conserva, frente al trabajo, un "aroma" izquierdista que no puede emanar de las tradicionales formaciones políticas liberales y reaccionarias. Semejante "combinación" de elementos, a saber, la ideología nacional-revolucionaria convertida en mera "coreografía" y la aceptada función represiva de la izquierda marxista en alianza con la burguesía, con la aristocracia y hasta con el Vaticano, hace posible el advenimiento del fascismo al poder y, naturalmente, su fracaso histórico.
En general, puede afirmarse que, en los tres casos, la toma del poder fascista no es revolucionaria, sino deudora de la derecha sociológica, económica y política. Los fascistas no hacen la revolución, sino que pactan con la burguesía capitalista para evitar la revolución proletaria a cambio de un poder borrosamente "social". Pero con la Marcha sobre Roma y sus equivalentes no sólo se hace imposible el sanguinario totalitarismo marxista, sino el propio socialismo nacional, que para la derecha será sólo una coartada estética en la que amparar sus privilegios.
Todos los dirigentes fascistas traicionarán la revolución nacional en beneficio propio. Esta es la verdad que los nacional-revolucionarios de izquierdas no podemos olvidar y que constituye nuestro punto de partida inexorable hacia la fundación de una izquierda nacional. Un proyecto que ha de romper definitivamente con fascismo y, pro supuesto, con la extrema derecha, aunque no acepte la versión histórica que la publicidad difunde sobre el fenómeno fascista en beneficio del criminal sistema social vigente y de su abyecta oligarquía.
(continuará)
Fuente de la noticia: Blog Eurosocialismo.
http://eurosocialismo.blogspot.com/
(continuará)
Jaume Farrerons
30 de mayo de 2010
Martin Heidegger había renunciado ya a su cargo como rector de la Universidad de Friburgo el 23 de abril.
En verano de 1934, el sueño de un socialismo nacional quedó abortado por un siglo.
El fracaso histórico y moral del fascismo
Aunque existen diferencias fundamentales entre España, Italia y Alemania, el proceso de derechización del fascismo sigue unas pautas comunes en los tres casos.
Ramiro Ledesma Ramos funda las JONS como organización nacional-revolucionaria genuina, pero ya la fusión con el católico José Antonio Primo de Rivera y su Falange prepara el terreno para el "Movimiento Nacional" franquista y el correspondiente decreto de unificación que mete en el mismo saco a jonsistas y monárquicos carlistas.
Por su parte, después de aprobar en 1919 un programa de izquierdas con el que perderá las elecciones, el fascismo italiano pacta con la burguesía agraria italiana para convertirse en la partida de la porra del capital en su lucha contra los trabajadores, la mayor parte de los cuales militan, para su desgracia, en partidos y sindicatos de observancia socialista marxista. Es en ese momento cuando el partido fascista empieza a crecer y a convertirse en una opción de gobierno plausible para la derecha sociológica, pero sólo en la medida en que conserva, frente al trabajo, un "aroma" izquierdista que no puede emanar de las tradicionales formaciones políticas liberales y reaccionarias. Semejante "combinación" de elementos, a saber, la ideología nacional-revolucionaria convertida en mera "coreografía" y la aceptada función represiva de la izquierda marxista en alianza con la burguesía, con la aristocracia y hasta con el Vaticano, hace posible el advenimiento del fascismo al poder y, naturalmente, su fracaso histórico.
En general, puede afirmarse que, en los tres casos, la toma del poder fascista no es revolucionaria, sino deudora de la derecha sociológica, económica y política. Los fascistas no hacen la revolución, sino que pactan con la burguesía capitalista para evitar la revolución proletaria a cambio de un poder borrosamente "social". Pero con la Marcha sobre Roma y sus equivalentes no sólo se hace imposible el sanguinario totalitarismo marxista, sino el propio socialismo nacional, que para la derecha será sólo una coartada estética en la que amparar sus privilegios.
Todos los dirigentes fascistas traicionarán la revolución nacional en beneficio propio. Esta es la verdad que los nacional-revolucionarios de izquierdas no podemos olvidar y que constituye nuestro punto de partida inexorable hacia la fundación de una izquierda nacional. Un proyecto que ha de romper definitivamente con fascismo y, pro supuesto, con la extrema derecha, aunque no acepte la versión histórica que la publicidad difunde sobre el fenómeno fascista en beneficio del criminal sistema social vigente y de su abyecta oligarquía.
(continuará)
Fuente de la noticia: Blog Eurosocialismo.
http://eurosocialismo.blogspot.com/
(continuará)
Jaume Farrerons
30 de mayo de 2010






